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PARTICIPA

 
Comenta por qué la ciencia nos cambia la vida y por qué crees que hay que seguir apostando por ella.
MATERIA ha seleccionado a los autores de los mejores comentarios a participar como ponentes en el encuentro, junto a nuestro consejo editorial.

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ENCUENTRO

 

19 septiembre 2013, 19:30

CaixaForum Madrid
Paseo del Prado, 36 [mapa]
 
Si quieres asistir como público, escribe a info@esmateria.com o llama al 915 315 492

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e-BOOK

 
MATERIA editará un ebook que recopilará las mejores ideas aportadas en los comentarios y en el encuentro.
El libro electrónico se podrá descargar gratis en esta web. 


Un año en defensa de la ciencia
MATERIA acaba de cumplir un año ofreciendo información diaria de ciencia, tecnología, salud y medio ambiente. En este periodo, hemos publicado unas  750 informaciones y 90 vídeos, en los que hemos consultado a cientos de investigadores, hemos tratado más de 500 temas diferentes y las noticias han suscitado más de 2.300 comentarios. Entre estas informaciones, sin duda el tema que más noticias y debates ha suscitado en nuestra comunidad de lectores, articulistas y republicadores ha sido cómo seguir innovando e invirtiendo en ciencia y tecnología en un entorno de crecientes dificultades económicas.


 
Debate online y encuentro con la comunidad
MATERIA quiere contribuir al desarrollo de la I+D+i en España implicando a sus consejeros editoriales y a su comunidad de lectores en la discusión de una serie de ideas prácticas e innovadoras que sirvan para mejorar la gestión de la ciencia, impulsar la innovación y ayudar a divulgar las ventajas de una sociedad que apuesta por la ciencia y la tecnología.

Será en el primer Encuentro Materia “Salvemos la Ciencia”, que celebraremos el próximo 19 de septiembre, en CaixaForum Madrid a las 19:30. Durante el evento mantendremos un debate entre los consejeros, lectores y asistentes al acto. El debate será ofrecido en directo vía streaming por Agora News, colaborador del acto.


ENTIDADES COLABORADORAS:


 
Participa como ponente
MATERIA te invita a comentar aquí cuáles son las razones prácticas por las que crees que la ciencia nos cambia la vida y, por tanto, hay que seguir apostando por ella.

El consejo editorial de MATERIA ha elegido los cuatro mejores comentarios:

E invita a sus autores a unirse en el escenario a los cuatro destacados cientificos que participarán en el evento:

  • Paco Guinea, investigador en el Instituto de Ciencias de Materiales del CSIC. Premio Nacional de Investigación 2011 y Medalla de la Real Sociedad Española de Física.
  • Miguel Delibes de Castro, presidente del Consejo de Participación de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).
  • Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla.
  • Carlo Frabetti, escritor, divulgador, guionista.


  • Propuestas en un libro electrónico
    MATERIA no quiere que esta idea quede, simplemente, en la celebración de este evento, y editará un documento en formato ebook reuniendo las mejores ideas, sugerencias y comentarios recogidos en la web y en el debate, que estará disponible para su descarga en la web de MATERIA.

     ¿Tienes una idea para mejorar la ciencia en España? Cuéntanosla y participa. Salvemos la ciencia.

     

     


    COMENTARIOS

    Por favor, indica tu nombre completo y tu localidad.

    • José López

      ¿Hay alguna duda de que la ciencia es el motor de la evolución?. ¿Qué seríamos sin ciencia? ¿Dónde estaríamos?. Nada de lo que actualmente disfrutamos existiría si no fuera por la ciencia. Desde los materiales que se utilizan para la fabricación de cualquiera de nuestros aparatos (desde un móvil hasta el coche o la casa). La ciencia es la que nos ofrece calidad de vida. La ciencia es la que nos ayuda en la salud (sin contar con los intereses creados que dificultan la investigación de otras opciones para la cura de enfermedades). La ciencia nos facilita el estudio. La ciencia está presente también en nuestras vacaciones, ratos de ocio. La ciencia nos pone en la mano desde que nos levantamos hasta que dormimos todos sus descubrimientos. La ciencia es eso, descubrimiento, investigación y evolución.

      • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

        A que te refieres con: “sin contar con los intereses creados que dificultan la investigación de otras opciones para la cura de enfermedades”?

        • Jon Álvarez

          se refiere a las trabas de las multinacionales farmacéuticas para evitar la difusión de las medicinas alternativas, la sanación cuántica, las danzas espirituales curativas, los mágicos imanes que curan el cáncer y la intervención de los espíritus y ángeles de la guarda. Todo un argumento que desbarata lo dicho hasta ese punto y después de él… una lástima

    • una q va

      para salvar la ciencia, empecemos por no votar a aquellos a los q no les importa una mierda.

    • Roberto A. Pazo Cid

      Cien años de Ciencia en España.
      Santiago Ramón y Cajal, nuestro premio Nobel de Medicina, escribía en 1899 sobre cómo mejorar la situación de la ciencia en España: “1. Elevar el nivel intelectual de la masa para formar ambiente moral susceptible de comprender, estimular y galardonar al sabio. 2. Proporcionar a las clases sociales más humildes ocasión de recibir en liceos, institutos o centros de enseñanza popular, instrucción general suficiente a fin de que el joven reconozca su vocación y sean aprovechadas, en bien de la nación, todas las elevadas aptitudes intelectuales. 3. Transformar la universidad, hasta hoy casi exclusivamente consagrada a la colación de títulos y a la enseñanza profesional, en un centro de impulso intelectual, al modo de Alemania, donde la Universidad representa el órgano principal de la producción filosófica, científica e industrial. 4. En fin, formar y cultivar, mediante el pensionado en el extranjero o por otros métodos de selección y contagio natural, un plantel de profesores eméritos, capacitados para descubrir nuevas verdades y para transmitir a la juventud el gusto y la pasión por la investigación original”.

      Han transcurrido más de 100 años. Después de todo ese tiempo todavía no hemos logrado estos objetivos. Nuestra sociedad y nuestros políticos deberían reflexionar sobre ello.

    • Mónica (Madrid)

      Enseñemos a valorar y amar la ciencia a las futuras generaciones desde la infancia.
      Entre los niños de hoy se encuentran los futuros científicos, profesores, políticos etc. del futuro.

      Mi pequeña aportación desde La Rueda de los Inventos

    • silviptorres

      La ciencia es parte de nuestras vidas. En todo nuestro alrededor encontramos ciencia. Los que trabajamos al cuidado de la salud de las personas, la ciencia es materia prima del día a día laboral. Sin la ciencia no podríamos descubrir la cura a las enfermedades. Para mejorar la situación de la ciencia deberíamos formar grupos y trabajar en equipo todo el equipo sanitario sobre un tema concreto, investigar y ponerlo a la práctica. Armar una estadística día a día con el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la enfermedad a estudiar y así sacar las conclusiones de lo investigado para aplicarlo en pacientes reales. Es importante que presentemos los proyectos a gobiernos que se compromentan con la ciencia para poder subencionar estos proyectos de manera que seamos un país serio y referente de interconsulta mundial.

    • Mikel G. Gainza

      ¿Qué sociedad tendríamos hoy en día sin ciencia? Aunque muchos todavía se hallen reacios a admitirlo, la ciencia es fundamental para el avance de nuestra sociedad. Una sociedad sin ciencia, una sociedad que no está científicamente formada, es más un rebaño servil que una verdadera sociedad. El conocimiento científico, además de avances, nos otorga un pensamiento crítico y nos obliga a cuestionarnos las cosas dos veces. Una sociedad sin ciencia corre el riesgo en caer presa del misticismo y la superchería, métodos ancestrales de dominio mediante el uso del miedo y el desconocimiento. Si alguna vez queremos ser una sociedad verdaderamente libre, la ciencia es absolutamente imprescindible.

      Ahora bien, ¿Cómo conseguirlo? Desde luego que no es algo fácil de conseguir pero tampoco lo es entender cómo funciona el universo y, sin embargo, poco a poco conocemos cada vez más. Está claro que la ciencia va de la mano de la educación y que ambas, por desgracia, dependen demasiado del gobierno de turno en poder. Eso no se puede permitir. Tanto la educación como la inversión en ciencia deben ser algo en constante alza y es algo que con este sistema (tanto político como económico) es prácticamente imposible. Cada partido en el poder deshace y hace a su antojo como ya hemos visto en el pasado y estamos viendo en el presente. A veces con aciertos, a veces no. Por tanto, desde mi punto de vista, no basta con gritar y reclamar X millones para la ciencia. No, eso es poner un parche a algo que eventualmente, va a hacer aguas (como está ocurriendo ahora). No, hay que coger el problema desde la raíz y extirparlo.

      La ciencia es una de las bases de una sociedad democrática (en el sentido literal de la palabra, es decir, el poder del pueblo). La ciencia no puede ser del todo compatible con sistemas económicos y políticos opresores, pues estos impiden que la ciencia avance en el rumbo deseado, hacia una sociedad libre. Sería necesaria una revolución, no política sino social. En definitiva, necesitamos la ciencia para ser libres.

    • David

      David de la Lama Calvente, Sevilla.

      Soy un recién licenciado (de hecho hoy mismo recibí la nota de mi último examen) en la facultad de química de la Universidad de Sevilla. Ahora emprendo la difícil tarea de encontrar algún grupo de investigación que me acoja en su plan de doctorado, y viendo las últimas noticias que llegan de los departamentos de financiación del CSIC, no las tengo todas conmigo.

      ¿Por qué elegir estudiar ciencia? Retrocediendo en el tiempo y plantándome en mis trece años diría que la elección fue fácil, sólo había dos opciones: ciencias o letras. Grecia y Roma me parecía un pestiño y las matemáticas no se me daban mal, así que a por ciencias.

      Durante esos años de instituto y gracias a una profesora empezó mi interés por una rama concreta de la ciencia, la química. No desatendía las demás disciplinas de biología, física o matemáticas, pero la química tenía algo de lo que carecían las demás: una visión global y multidisciplinar de la naturaleza. La entendía entonces y la sigo entendiendo como el engranaje central de todas las ciencias, para entender la química que nos rodea es necesario comprender los aspectos básicos de los organismos vivos, que se rigen por mecanismo de carácter químico; de la física de partículas, dando los datos necesarios para entender el comportamiento químico de los
      elementos; de las matemáticas computacionales y estadísticas, que nos ayudan a entender la cantidad de datos con los que trabajamos a diario; de los procesos industriales, etc.

      Con mucha ilusión, pues empezaba a entender mejor el mundo en el que hemos aparecido, entré en la facultad de química con la esperanza de adquirir un poco de esa gran verdad que se esconde tras los grandes medios de comunicación y que se aleja de dogmatismos religiosos o de cualquier índole. Pero, ¿qué encontré?.

      Nada. Tan solo batallas de egos, las disputas intradepartamentales provocaban que los alumnos nos volviéramos locos, más pendiente de con que profesor la asignatura resultaba más sencilla o más entendible que de aprender. Suerte teníamos si nuestro profesor de prácticas se había siquiera leído el guión, lejos de enseñarnos a amar la química, la sensación más clara era que a nadie le importábamos. La guerra interdepartamental, cada vez más feroz, ha provocado, gracias al empuje del nuevo plan de Bolonia, que algunos departamentos vean cada vez más cerca su cierre en nuestra facultad.

      La química que amaba y veía como el eslabón central del conocimiento se desvanecía con cada curso que superaba, los cuatro pilares en los que se soportaba la carrera dividían el conocimiento, lo dogmatizaban y lo usaban para atacar a los demás. Esta dejadez hizo que me planteara muchas cosas y terminé abandonando mis estudios por un año, buscando otras alternativas,
      otros medios de aprendizaje y otros maestros.

      Aprendí más en ese año en el que estudié por mí mismo que yendo cada día a la facultad a ver como un “profesor” se pasaba la hora leyendo diapositivas. Teniendo una mejor concepción de la vida, reconciliando las letras con la ciencia en mi mundo interno, entendiendo que aquí estamos de paso y que debemos procurar dejar las cosas mejor de cómo las encontramos, pude, por fin, estructurar mi plan de vida y responder a la gran pregunta de ¿a qué dedicarme?

      Mi “alma” es científica, necesito datos para sacar conclusiones, no puedo dar la espalda a ese mundo por ver su corrupción. Su corrupción me obligó a abandonar la idea de dedicarme a mi propia investigación, feliz en un laboratorio y dando clases a las nuevas generaciones. Ahora solo veo claro que eso tiene que cambiar, que la ciencia debe seguir otros caminos, debe responder a las necesidades directas de los ciudadanos, debe estar cerca y a disposición de cualquiera, el sistema de enseñanza debe mejorar para hacerlo más asequible, se debe fomentar la cooperación entre los distintos grupos de investigación a través de trabajos conjuntos o por creación de nuevos departamentos interdisciplinarios, etc… Los nuevos científicos deben ser creadores y no mera mano de obra en un laboratorio.

      La ciencia debe llegar a cada hogar para colocarse en el lugar que le corresponde, en la cúspide del triángulo del conocimiento. Pero esto no será posible mientras los cimientos de las facultades sigan gobernados por ideas conservadoras. El mundo avanza deprisa, la ciencia y los hombres que la gobiernan deben ir aún más rápido, deben predecir el futuro y crear una ciencia sostenible y en continua evolución. El futuro depende de lo que hagamos hoy, nosotros lo escribimos y lo borramos, tengámoslo presente cuando vayamos a jugar con él.

    • xEiTo

      Se me ocurre una idea rápida, de igual manera que se legisló al más alto nivel el techo de gasto del estado, me parece bastante más importante que se hubiera legislado para establecer un mínimo adecuado de inversión en investigación y desarrollo. Ahorrar es importante, pero sin inversión ni riesgo no hay avance…

    • Iván López Pérez (Logroño)

      Debo comentar por qué la ciencia nos cambia la vida y por qué hay que seguir apostando por ella.

      Tengo que anteponer a mi escrito que he perdido la fe en la ciencia. Se que lo que voy a tratar va a ser visto como un enfrentamiento en lugar de una proposición sincera y preocupada por la realidad que a todos nos toca. Se que se va a ver como una solución poco práctica cuando realmente será una de las escasas soluciones que de facto busca un equilibrio dinámico, sostenible y beneficioso para todos.

      Trato de ofrecer una solución diferente a la pasajera, e inviable en todo análisis serio, de la continuación de un modelo basado en las opiniones e ideologías en lugar de los hechos y descubrimientos comprobables. No es la ciencia lo que hay que salvar mediante una apuesta social sino que hay que salvar la sociedad mediante una apuesta de la ciencia.

      No podemos permitirnos supeditar la ciencia a una decisión política, entendiendo política hoy lo que en otros tiempos los griegos denominaban como idiotika. La política hoy no es una respuesta social sino la respuesta de una élite social. Ya no podemos conformarnos con un escrito de millones de personas a un congresista. Debemos entender los procesos institucionales como si de un organismo se tratara o maquinaria industrial. Entender que lleva a sus decisiones y cuales son los factores que afectan y en que medida en su comportamiento. Del mismo modo, entender hacia donde lleva su dinámica si se mantienen las condiciones actuales.

      Todo ello nos puede llevar a entender o no la gravedad del tema que estamos tratando. Puede llevarnos o no a comprender las consecuencias de un sistema basado en opiniones y alejado de la ciencia al servicio de la humanidad. En cualquiera de los casos voy a exponer lo que debe hacer la ciencia hoy en favor de la sociedad y no al contrario, exactamente como siempre ha sido durante el proceso de la evolución social. No han sido ideologías ni religiones, las que han traído el progreso y el confort actual. Ha sido la ciencia aún coaccionada por su sistema cultural dominante, pregúntense por Galileo, Tesla,… pero sobretodo pregúntense por cuales son hoy los incentivos de los grupos de investigación (o mejor dicho los incentivos de sus mecenas).

      Así clamo a la ciencia para que rescate a la sociedad siendo fieles a todos los seres humanos y a los ecosistemas que le dan sustento. Dejemos de compadecer la situación y creemos un modelo nuevo que realmente proteja y obtenga la capacidad potencial de todos los seres humanos para crear un mundo sostenible y de mejora continua.

      Esto hoy nos dicen varios economistas que no es posible, si no es posible quiero que me lo diga un equipo multidisciplinar basados en una monitorización de recursos real y en creación de modelos de consumo y distribución realmente eficientes, muy diferentes a los utilizados por los mercados. No se trata de acometer una economía planificada, se trata de obtener una medida mucho más pertinente de los recursos que disponemos.

      La Red Eléctrica Española, o una central nuclear operativa no trabajan con un sistema democrático para regular sus funciones. Necesitan atender conflictos con celeridad y relevancia. Necesitan disponer de la mejor información para actuar correspondientemente para garantizar la seguridad o el suministro. ¿Es que es menos importante el funcionamiento de las instituciones que afecta a la vida de cerca de siete mil millones de personas? La cibernética, o estudio del control de un sistema y sus interacciones, debe implicarse seriamente en los procesos de llegada a las decisiones sociales.

      En un vehículo cuando pisas el freno este pulsa unas pastillas sobre un disco o tambor conectado a las ruedas reduciendo su velocidad. Si ese efecto no se produce debes reparar el sistema de frenos. No creo que ningún mecánico deje el mismo sistema y se ponga a redactar una nota muy bien elaborada y compleja que refleje las sensibilidades de los afectados he imponga un sistema sancionador al sistema de frenos para que la próxima vez actúe de forma más adecuada. Los sistemas legislativos y judiciales son poco más que un sistema de venganza con la inocente intención de corregir comportamientos sin actuar sobre las causas originarias. La mayor parte de los crímenes pueden evitarse con atención sanitaria previa y cubriendo las necesidades de las personas.

      Ahora bien, hablo de ofrecer sanidad y cubrir las necesidades de todas las personas, de monitorizar los recursos y crear modelos de distribución y producción eficientes… No hay tanto dinero para eso… ¿o si? No importa, el dinero es una convención social, lo que importa es: ¿Tenemos los recursos y la tecnología suficientes para crear la abundancia necesaria para cubrir las necesidades de todos en el planeta sin perjudicar los ecosistemas? Esa es la única verdadera pregunta. Jacque Fresco ha dedicado su vida a tratar de dar una respuesta, más que una respuesta un proyecto integral para poder llevarlo a cabo. Lo han denominado The Venus Project.

      Si por el casual la ciencia quiere implicarse en su sociedad, ser fiel a la tierra y a todos en ella, les invito a profundizar en: http://www.thevenusproject.com o comprometer una hora de su ocio en visionar el documental “Paraiso o Perdición” mostrado en el FICMA de Barcelona esta pasada edición.

    • Ezequiel

      Lo único que puede salvar la ciencia es la ciencia mismo. Así ha sido siempre. La ciencia misma tiene dos aspectos la metaciencia y la ciencia alimenticia. Hay que elegir las proporciones de forma que funcionen. Es cuestión de ciencia.

    • Duende

      Del mismo modo que podemos asignar un 0,7% a la iglesia o a alguna ONG, que nos permitan asignarlo a los científicos que trabajan en España. Nos una idea innovadora, pero puede ayudar y dejar de depender de decisiones políticas.

      • Miguel Méndez

        Me parece una muy buena idea.

        • conCIENCIAdos

          A mí no me parece tan buena idea. Por varios motivos. En primer lugar, este sistema se viene usando como un arma de doble filo en nuestro país para que el estado siga subvencionando a la iglesia, lo que me parece deleznable. De hecho, ¿por qué no se incluyen también otras organizaciones religiosas? En segundo lugar, la inversión en ciencia debe ser sostenible, está bien que se apoye en financiación privada a través de “charities” como en US o en UK, pero debe ir apoyada por una insititución de tal manera que la recaudación de fondos sea sostenible y estable en el tiempo. De nada sirve recaudar mucho un año, si al siguiente no tenemos nada y dejamos la investigación colgada. En ese caso, los fondos gastados el primer año, estarían yendo directamente a la basura.

    • Miguel Méndez

      En mi opinión en estos momentos delicados, la pregunta que más urge hacer a la comunidad científica no es tanto por qué es importante salvar la ciencia sino cómo nos las ingeniaremos para salvarla.
      La mayor parte de personas que leerán esta propuesta es gente que esta en un ambiente científico y el por qué es importante la ciencia es una pegunta que de forma más o menos consciente han resuelto personalmente. Ahora, lo interesante yo creo, es mostrar a esas personas que no acceden habitualmente a contenidos científicos que para ellos también puede ser importante, interesante y gratificante.
      Estamos en un momento en que nuestra comunidad no recibe los ingresos necesarios para continuar con su labor; sigamos luchando para que los gobiernos recapaciten sobre el apoyo que nos dan, pero mientras tanto no podemos quedarnos de brazos cruzados y debemos hacernos la pregunta de qué es lo que esta en nuestra mano para solventarlo o por lo menos reducir el problema.
      Cuando le doy vueltas a este tema me da por preguntarme por qué materias como el derecho o la economía tienen tanto respaldo social y mediático si son tan importantes como la ciencia. Para mí, la respuesta esta en que todavía somos una comunidad de difícil acceso, no tanto por lo complicado de la materia sino porque nos limitamos a estar en espacios muy concretos y reducidos; revistas de divulgación, ambiente académico, escasos emplazamientos. Pongo un ejemplo. Yo, como habitante de Madrid, si me interesase conocer más sobre las estrellas y el cosmos, uno de los pocos o el único sitio al que puedo acceder es al observatorio de Méndez Álvaro. Y esto me sucede a mí como estudiante de ciencias. Pero una persona que no ha tenido un contacto previo con la ciencia ¿Cómo se va a interesar si estamos casi escondidos? Da la sensación que el que no nace con vocación de científico se le cierran puertas para acceder a contenido científico. Estamos encerrados, y eso hace que las personas se interesen más en su día a día en temas como las leyes o la bolsa. Tenemos que salir a buscarlos nosotros a ellos.
      Por otro lado muchas de estas personas no se acercan a esta comunidad porque se encuentran con ese pequeño escalón previo que impone la ciencia con su dificultad.Tienen miedo de no saber o entender, como los propios científicos al exponer o al escuchar una idea, seamos sinceros.
      Entonces, explico, la propuesta fundamental es sacar ideas para acercarnos a las personas de a pie, para darles motivo de por qué es necesario invertir en ciencia, para mostrarles que la ciencia puede ser una experiencia placentera. Para ello, al acercarnos debemos ser humildes y sobre todo simplificar lo complicado. Como decía un blog de por ahí, antes simplista que incomprensible.
      Y seguramente diréis que sólo estoy enunciando un problema y no doy ningún tipo de solución. Bueno, hace no mucho tiempo se hizo una propuesta por parte de la Universidad Complutense de Madrid que se llamaba “La Complu en la calle” y consistía en que profesores y alumnos salían a la calle a mostrar a la gente lo que estudiaban. Ellos salían a mostrarse. Uno de los talleres, creo recordar que lo hacía un grupo de astrofísicos en mitad de la plaza de Sol; consistía en que se sacaban unos telescopios a la calle y mostraban a la gente las manchas solares. A mí personalmente el taller me pareció muy interesante, los que sabían de la materia se acercaban a la gente que mostraba interés.
      A lo que me refiero con esto es que necesitamos invertir más en que la gente nos conozca. Me imagino que no hay tanto dinero como para hacerlo así que quizás pueda hacerse de forma autosostenible. Si ofrecemos talleres que interesen a la gente por un precio simbólico (20 o 30 cts), explicando el motivo por el cuál lo hacemos (“Salvar la ciencia” por ejemplo). Si yo quisiese que la sociedad se interesase por la música, pondría pianos en los parques, como se hizo hace un tiempo en Barcelona. Quizás esto, sea una forma de ofrecer algo que interese a todos, sin tener pérdidas económicas y obteniendo algo fundamental, el apoyo de la gente que no nos conoce y que quizás no nos conozca nunca. Claro está, que lo importante sería hacer una selección con distintas propuestas de talleres. Es una medida en la que no hay gasto tampoco en infraestructura porque se tendría que hacer en plazas y parques. O incluso se podrían aprovechar ciertos emplazamientos para hacer visitas guiadas, excursiones…porque incluso a veces, a los estudiantes, nos es muy difícil poder acceder a laboratorios simplemente para que nos expliquen o nos muestren la labor que hacen. Por ejemplo, el CERN abrirá sus puertas a la gente para los quieran conocer lo que se hace allí. Me imagino que no será gratis.
      No estoy hablando de que la comunidad se lucre de estas cosas, sino que pueda en cierto modo autoabastecerse ofreciendo algo a la gente que así lo quiera.
      Por último, y ya termino, otra cosa que se lleva últimamente mucho, es el turismo científico y esto viene a cuento del artículo que salió en Materia sobre “Diez maravillas para la ciencia a las que ir en vacaciones”, la verdad que sería muy buena idea comenzar a fomentar y hacer posible este tipo de turismo. Si hace falta dinero para sobrevivir y no tenemos ningún tipo de ayuda, entonces, nos cueste aceptarlo o no, nos parezca más o menos banal, hace falta ofrecer un producto que nos permita sobrevivir. Lo repito, no se trata de aprovecharse, ni de hacerse rico, sino buscar alternativas para subsistir generando un interés fuera de nuestra comunidad.
      Creo que es hora de que dejemos de frecuentar sólo algunos ámbitos exclusivos: hay que difundir, hay que abandonar este miedo a que nos conozcan, a que vean tanto nuestros aciertos como nuestros errores. La gente de la sociedad, ve nuestros logros indirectamente (no van al médico pensando que detrás de todo eso hay trabajo científico). Tenemos que concienciarlos y dejar esa idea de Ciencia Para Científicos y trabajar para conseguir una ciencia accesible a todos. .

      • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

        Muy buena tu propuesta. Solo un apunte, estuve en CERN hace un mes y las visitas son gratis, van mas de 100.000 personas en dos dias, es una oportunidad unica de observar la diplomacia cientifica en accion.
        http://press.web.cern.ch/

    • Ignacio Máñez Esteve

      Buenos días,
      La Ciencia es la concatenación de hechos de la humanidad de mayor relevancia para la misma, es la esencia, o el mismo alimento de la humanidad; si nos falta, no podemos esperar sino la desaparición como tal, por la sencilla razón de que va íntimamente unida a nuestra evolución. A medida que la familia global aumenta supuestamente su fortaleza mediante la transformación del medio, se hace más y más vulnerable a una indeterminada cantidad de situaciones nuevas que el cambio del mismo entorno nos depara. Si la ciencia se para, desaparece la capacidad de hombres y mujeres de mantenerse en pie ante las amenazas silenciosas y veladas que cuando vienen a manifestarse ya es tarde para muchos.
      Mi propuesta para salvar la ciencia pasa por comprender que salvarla es salvarnos, cuidarla es cuidarnos, y desarrollarla es evolucionar como especie. Una especie que no evoluciona está condenada a desaparecer, puesto que el cambio es la esencia de la vida.
      Dos son las propuestas que creo que serían importantes para conseguir que la ciencia se autofinanciara. La primera, establecer un canon de regreso, es decir, toda innovación que pueda generar beneficios a empresas e industrias y cuyo origen este claramente situado en una entidad pública como una universidad pública, el CSIC, o cualquier otro organismo de esas características, debe revertir económicamente en dicha entidad mientras genere beneficios en el ámbito privado.
      Por otra parte, la segunda puede venir dada por el cooperativismo científico, es decir, la autogestión de los recursos generados por aquellos colectivos de científicos que no quieran integrarse en la vorágine de la sociedad industrial, y que sean capaces de asumir la explotación de sus propios logros integrados en equipos multidisciplinares en los que se incluyan técnicos jurídicos, de administración, de marketing…, capaces de obtener resultados más allá de los puramente económicos.

    • http://www.cienciazional.com/ Paola Fatás Fernández

      ¿Por qué hay que salvar la Ciencia? ¡Porque la Ciencia sirve para solucionar problemas!
      Los científicos tienen cientos de años de experiencia en la resolución de problemas. Son personas con opinión propia y argumentada, personas que piensan por sí mismas, capaces de ir en contra de la opinión social y del poder establecido para defender la verdad. A lo largo de la Historia, muchos científicos han arriesgado incluso su vida para defender el conocimiento.
      Cuando peor está la situación, cuantos más problemas hay y menos claro vemos el camino, con más fuerza hay que confiar en la Ciencia.
      Es el momento de analizar los problemas y encontrar la mejor solución basada en los hechos y en el conocimiento, buscando el bien común y dejando fuera otros intereses.
      Es el momento de la Ciencia.

    • Andrés Carmona Campo

      Las razones prácticas de por qué la ciencia nos cambia la vida serían infinitas, desde el aumento de la esperanza y la calidad de vida,
      hasta el placer que proporciona ir ampliando nuestra comprensión del universo. De todas formas, voy a centrarme en una que a mí me llama la atención aunque no sea la principal (o sí), y es la manera en la que la ciencia nos sirve para el logro de la autonomía y la libertad, y por ende de la democracia. Si la libertad, en el fondo, es poder elegir de acuerdo a razones (y no solo caprichos o inclinaciones), toda decisión debe ser informada, y la ciencia nos aporta esa información veraz y relevante que es imprescindible para que la decisión sea libre. Dado que la ciencia, por el propio método científico, necesita de la máxima libertad para la creación de hipótesis, y de la máxima publicidad para la crítica y replicación de los experimentos con esas hipótesis, resulta que la ciencia es democrática “per se”. Hay, por lo tanto, una afinidad natural entre la ciencia y las sociedades democráticas: la ciencia es democrática por su propio método y las democracias necesitan de información veraz para poder tomar decisiones auténticamente libres y que les es
      proporcionada por las ciencias. Esto no implica que las decisiones políticas deban ser tomadas por la comunidad científica (tecnocracia), sino que las ciencias aportan información relevante e imprescindible para ser tenida en cuenta por la ciudadanía en el diálogo democrático o deliberación pública previa a la decisión democrática. Si saber es poder, y la democracia es el poder del pueblo, es necesario extender el saber científico entre la ciudadanía para que, efectivamente, el saber-poder sea popular y no de una casta, clero o grupo particular. Y no tanto del saber científico como resultados científicos concretos (tal o cual teoría) sino, sobre todo, del saber científico como método racional y aprendido por el hábito o costumbre de utilizarlo en la vida cotidiana. No se trata tanto de enseñar teorías científicas para ser memorizadas, sino de habituar desde la escuela al uso del método científico y la forma científica de proceder para formar un carácter racional y científico a la hora de enfrentarse a los problemas y situaciones: enseñar a plantearse
      numerosas formas alternativas de explicarse las cosas (diseñar diferentes hipótesis), acostumbrar a exigir pruebas y argumentos (hacer experimentos), a dar razones de las propias opiniones (publicidad de resultados), a hacer y aceptar críticas (revisión por pares), etc. Un carácter que resulta evidente que es enriquecedor para una ciudadanía digna de ese nombre y capaz de ser sujeto de una democracia más plena. Y, por tanto, una ciudadanía no solo más libre sino también más responsable de sus propias decisiones al ser más
      consciente de las razones de esas decisiones que ella misma toma de forma autónoma. Obvia decir que una ciudadanía así rebasa la mera democracia formal-representativa y requiere de una democracia más avanzada, participativa y deliberativa. Por no hablar de los enormes beneficios que una ciudadanía así tendría en su vida cotidiana a la hora de ser capaz, por sí misma, de detectar fraudes y engaños con mucha más facilidad (quien conozca mínimamente los principios de la química y del método científico no puede menos que sospechar de la homeopatía, por ejemplo), lo que supone una ciudadanía más crítica, más alerta y más autónoma, menos dependiente del saber de otros (de los “expertos”, verdaderos o timadores) y de sus “representantes” en las instituciones. De todas formas, no es nada nuevo: “Sapere aude” (Kant).

      • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

        Maravilloso!

    • Alfonso López Borgoñoz

      Alfonso López Borgoñoz, Castelldefels (Barcelona)

      Hay que seguir apostando por la ciencia, su progreso y el disfrute de la misma por toda la humanidad, porque es uno de los derechos humanos, al mismo nivel que los demás, reconocidos hace 65 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su artículo 27 dice: “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficioso que de él resulten. Toda persona tiene Derecho a la Protección de Los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”… y más tarde de reafirma en el artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
      Culturales (1966), que dice que todos los seres humanos tenemos derecho a “b)
      Gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones; c)
      Beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que le
      correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas
      de que sea autora. 2. Entre las medidas que los Estados Partes en el presente
      Pacto deberán adoptar para asegurar el pleno ejercicio de este derecho,
      figurarán las necesarias para la conservación, el desarrollo y la difusión de la
      ciencia y de la cultura. y 3. Los Estados Partes en el presente Pacto se
      comprometen a respetar la indispensable libertad para la investigación
      científica y para la actividad creadora”.

    • Alma Dzib Goodin

      Es como extraño que debamos convencer de que la ciencia puede salvar
      la vida de las personas, pero si es tan necesario entonces me parece que
      debemos analizar primero las implicaciones de esta necesidad y luego elaborar
      mecanismos que permitan que esas razones lleguen a la gente.

      En primer lugar los científicos tienen
      una serie de dificultades que solucionar en su propia casa, como aquellos casos
      en que se manipula, cambia o falsea información, ahí tenemos el caso de la
      relación entre vacunas y autismo,o bien el escandalo de Jonah Leher, pero
      existen muchos que se pueden analizar. Sin embargo esto no es culpa solamente
      de los científicos (es cierto que existe la ética) pero se correlaciona con el
      bajo presupuesto que los gobiernos destinan a la ciencia, ahí está el caso de
      España, pues entre menos recursos, existe más competencia y las acciones
      tienden a ser más desleales. Por ende me parece que si se destina mayor
      presupuesto y fuentes de empleo a la ciencia, será posible minimizar el efecto
      indeseable.

      En este sentido, sin embargo entra en
      juego la sociedad, meta final de los avances científicos, y el gran problema es
      que la sociedad NO invierte en ciencia en primer lugar por que no cree en ella,
      ahí está toda la industria de productos milagro, tampoco la entiende por que los científicos
      son vistos como personas ajenas a la realidad del ser humano de la calle, pocas
      veces se ven entrevistas de científicos, no hay suficiente prensa científica
      seria, no hay ciencia para la calle, es por ello que Carl Zimmer tiene 149 794
      seguidores en Twitter, mientras que Daniel Tosh
      tiene 8 444 599 y Lady Gaga 39 190 427 seguidores. La diferencia estriba
      en cuantas veces se habla, de cada uno en los medios de comunicación.

      En este sentido hay que educar a la
      sociedad, pero no en centros académicos del saber donde estornudar está
      prohibido, sino llevando la ciencia a donde ellos están, en las redes sociales,
      con artículos a su alcance, con la televisión.

      Sin duda los programas como Lie to me, CSI etc han
      ayudado a mirar la ciencia y la tecnología, pero de un modo exagerado, es por
      eso que hay que celebrar las iniciativas que abren las puertas de los
      científicos en los bares, contando chistes que dejan en la memoria algo
      interesante.

      En el momento en que la sociedad sienta a
      la ciencia como parte de sus labores diarias, va a invertir en ella y va a
      creer en ella y entonces se activarán las ganas de aprender y cursar carreras
      de ciencia y donar su vida a ella.

      Lo otro, es que los maestros de ciencia,
      sean científicos, no repetidores del libro de ciencia, que hacen todo con el
      manual de ABC, los científicos debemos dar clases, no solo porque sabemos todo
      lo que implica un experimento, sino porque hablamos con pasión de lo que
      sabemos y exhalamos eso.

      Finalmente que la ciencia deje de pensar
      que es un conocimiento de privilegiados,
      porque con las palabras correctas, todos pueden entender a Einstein.

      Referencias:

      ¿Cuál es el costo de la ciencia? http://fronterasdelaciencia.com/cual-es-el-costo-de-la-ciencia/

      ¿Deben los maestros saber ciencia o neurociencia?
      http://neurocognicionyaprendizaje.blogspot.com/2012/07/debes-los-maestros-saber-neurociencia-o.html

      Aprendiendo de la ciencia: http://maestrosinvocacion.blogspot.com/2013/03/12-aprendiendo-de-la-ciencia.html

      Oh!, Mi nombre es Alma Dzib Goodin,
      estudio aprendizaje pero meto la nariz donde no debo. Vivo en Chicago, Estados
      Unidos, y desde aquí comparto lo que se puede.

    • Carlos Rodriguez-Navas

      Ante todo, quiero disculparme de antemano por la omision continuada de las tildes en el texto. Actualmente vivo en USA, y los teclados no son iguales. Se que se puede cambiar la configuracion, pero espero me disculpen por no hacerlo. He aqui mi vision de por que la ciencia nos cambia la vida, y debemos invertir en ella.

      El diccionario de la R.A.E. de la Lengua, en su primera acepcion (de cuatro), define la palabra ciencia como:

      1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.

      La ciencia, desde mi punto de vista, es muy simple, pero lo engloba todo. El desarrollo intelectual de la especie humana es el desarrollo de la ciencia, entendida como la forma en la que la humanidad, en sus diferentes periodos, ha sido capaz de entender, describir y reproducir de manera satisfactoria los sucesos que ocurren a su alrededor, evoludionand de forma progresiva hasta donde nos encontramos hoy. La ciencia no es una disciplina, es una caracteristica intrinseca del ser humano.

      El fuego es el primer gran ejercicio de ciencia (generalmente lo denominamos descubrimiento cientifico) en la humanidad. Alguien duda que es ciencia? Por aquel entonces algun individuo (o grupo de ellos) consiguio entender la naturaleza del efecto fisico-quimico que, bajo ciertas condiciones, provoca la aparicion del fuego. Al entenderlo, fueron capaces de crearlo, mantenerlo, y de este modo, aprovechar todas sus ventajas para conseguir prevalecer sobre el resto de animales que amenazaban su existencia. El ser humano es ciencia. Muchas especies animales se interesan por el fuego al verlo, pero solamente una, en la historia de la Tierra (que se sepa), ha conseguido entenderlo, controlarlo y emplearlo en su beneficio. Ya no es magia… es Fuego.

      Cualquier avance desde que nuestros primeros antecesores abandonaron los arboles en la sabana africana, hace cientos de miles de anos, es ciencia: la escritura, la agricultura, matematicas, fisica, quimica, historia, genetica… Nadie sabia lo que era una fuerza, o la aceleracion, o la gravedad!, hasta que un pintoresco ingles, Sir Isaac Newton, bendijo a la especie humana con sus inigualables descripciones de los procesos fisicos que provocan el movimiento de los cuerpos. Hasta aquel momento permanecieron desconocidos, ahora nadie duda. Y asi, tenemos incontables personas que han modificado la forma de vida, al haber sido capaces de describir y reproducir de manera inequivoca los procesos a nuestro alrededor.

      Por lo tanto, queda claro que la ciencia, la inquietud humana por orbservar, razonar y describir el entorno, la llevamos todos y forma parte de nuestro intelecto, y va a definirnos mientras la especie humana siga existiendo. Hay que avivar esa llama, hay que despertar la inquietud en los ninos, en los adultos y en los mas mayores y entender de una vez por todas que NOSOTROS SOMOS LA CIENCIA. Es una necesidad.

      Por desgracia, el progreso cientifico ha ido unido, casi siempre, a las condiciones puntuales de cada determinada sociedad. Nadie necesita desarrollar maquinas poderosas teniendo esclavos, ni tampoco se necesita demostrar la evolucion humana si no se duda que que existe un Dios que lo inventa todo. Que es eso de que la Tierra gira alrededor del Sol? Asi pues, es evidente que los individuos pueden verse condicionados por las creencias de la sociedad, y solo los valientes de espiritu cientifico pueden hacer avanzar el conocimineto colectivo en sociedades restrictivas. Por el contrario, si favorecemos un ambiente culto, instruido y sabio, las ideas fluyen mas rapidamente, y el avance se multiplica de manera exponencial.

      A dia de hoy, la restriccion mas evidente en Espana, para el ejercicio cientifico organizado, es la falta de inversion financiera. Es paradojico que, en la sociedad del Libre Pensamiento y Libre Opinion, sean aquellos que controlan el dinero los que determinen quienes van a poder desarrollar la ciencia y quienes no. Hemos creado una sociedad en la que necesitamos cantidades ingentes de dinero para poder financiar proyectos cientificos (instalaciones, personal, mantenimiento, equipos, etc), que a su vez, generen avences que den mas beneficios. Descubrir o desarrollar nuevas teorias que no redunden en beneficio economico, parece una ruina para buena parte de nuestra sociedad y para casi la totalidad de los gobernantes. Pero es evidente que cualquier progreso cientifico es una nueva bendicion para la especie humana.

      Yo no tengo la pocion magica para hacer que el desarrollo cientifico en Espana se acelere, pero empezaria por volver a invertir el dinero recortado en los ultimos anos, controlando la actividad de los grupos de investigacion y fomentando la productividad. Los que hemos estado dentro del sistema cientifico espanol conocemos de sobra los defectos del mismo y por ello sabemos que no se pueden repetir. Reestructuracion de las Universidades ya! No son competitivas a nivel internacional porque no se controlan ni se exige practicamente nada a los miembros. Bajo estas condiciones se favorece el pasotismo, la improductividad y el desapego a las instituciones academicas superiores (y a los centros de investigacion). El dinero que hay se invierte nefastamente. Por ese motivo la ciudadania puede verlo como un gasto inaceptable, especialmente en momentos de crisis tan serios como los actuales, cuando en realidad deberia ser el motor principal de cualquier sociedad del bienestar (inversion, no derroche). Para mi una buena manera de mejorar seria diferenciar de verdad las funciones de los investigadores y las de los profesores universitarios.

      El origen de los problemas economicos se encuentra muy lejos del gasto y la inversion en I+D. Basta mirar las partidas economicas en los gastos del PIB (el gasto politico es sencillamente aberrante). Por el contrario, I+D supone casi exclusivamente el unico apartado del PIB que puede generar mas dinero al estado (es decir, a nosotros mismos), asi que, a mi juicio, deberia ser el primer punto donde invertir.

      En conclusion, la inversion del dinero en ciencia (independientemente de la disciplina) presenta incomparables y cuantiosas ventajas, que se resumen en dos generales:

      1. Se favorecen las condiciones optimas para el libre desarrollo del espiritu cientifico individual, que a su vez hace avanzar a la sociedad colectivamente.
      2. Se generan nuevas fuentes de ingreso de dinero, fundamentales en una sociedad globalizada, en la que impera el capitalismo sobre cualquier otro tipo de regimen economico.

      Preocupado por la ciencia? no. La especie humana seguira avanzando.
      Preocupado por la desaceleracion del desarrollo cientifico en Espana? Si, y quien sabe si nos encontramos cerca de un punto de no retorno.

      Un saludo a todos desde Dallas (TX, USA)

    • Pedro J. Escandell

      Buenos días.

      En los tiempos que corren y para quienes no preferimos “invertir” recursos de forma errónea en otro tipo de proyectos de dudosa rentabilidad, pienso que nos sobran las explicaciones y ejemplos del por qué la ciencia nos cambia la vida.

      Es obvio que la inversión económica y personal en el sector científico es productiva, solo hace falta mirar a otros países que apuestan por políticas en I+D y absorben a nuestros mejores científicos. Los dirigentes que nos gobiernan en la actualidad necesitan ver resultados a corto plazo y eso, con el modelo actual instaurado en España, lo consiguen un porcentaje muy bajo de instituciones.

      La solución que adoptaría seria la de englobar universidades y sectores de investigación en un mismo proyecto. Apostar e invertir en estos sectores, atraer a filiales de las grandes multinacionales a complejos de investigación y juntos desarrollar nuevos proyectos.

      Esto conseguiría aumentar la producción, reducir el exilio de investigadores, generar puesto de trabajo directa e indirectamente, aumentar la competitividad del país… La unión hace la fuerza.

      La clave es de donde sacar la inversión inicial. Claramente seria un equilibrio entre el sector privado interesado y financiación pública del Gobierno y de la UE. Después de derrochar miles de euros en banca, por ejemplo, porque no invertir un “poquito” en el futuro.

      A groso modo esta es la hoja de ruta y apostaría que es viable.

    • Mauricio-José Schwarz

      Al parecer desapareció mi comentario anterior. Repito algo que escribí en un pequeño cartel sobre la ciencia que se difundió hace unos meses:

      Libera. Entusiasma. Divierte. Asombra. Emociona. Da poder. Promueve la igualdad, la justicia y la democracia. Alimenta la imaginación. Impulsa la creación y difusión del arte. Enriquece la vida espiritual y emocional. Enseña a pensar. Responde unas preguntas y revela cómo responder otras. Explica el universo. Resuelve misterios. Combate el engaño, el miedo, el odio, la ignorancia, el simplismo, la manipulación y la superstición. Nos puede dar una vida más larga, más plena y más digna. Es piedra angular de la cultura y es la mejor oportunidad que tenemos de hacer efectivo nuestro derecho a la felicidad.

      • http://www.cienciazional.com/ Paola Fatás Fernández

        Pues sí. Combate el engaño, el miedo y el odio, porque el conocimiento nos da capacidad para pensar por nosotros mismos.

        Y esto es lo que nos hace libres.

    • José Manuel ML

      La ciencia es el motor económico y social de cualquier país, con ella podemos diseñar patentes y mejorar la vida y los derechos sociales.
      En primer lugar hemos de salvar al CSIC y para ello, el gobierno debe de pagar su deuda y luego habrá que hablar de reformas en sus estatutos. Comenzando en la total transparencia de los altos cargos, continuando con la mayor internacionalización del organismo (con esto también incluyo el atraer a científicos extranjeros y recuperar a los jóvenes que nos vemos en la obligación de emigrar al terminar nuestros estudios), y otras medidas en las que podemos incluir, la estabilidad laboral de los científicos (financiando sus investigaciones junto al sector privado y usando el talento de los científicos españoles como técnicos que investiguen y trabajen para la sociedad), la puesta de la institución a la cabeza de todos los organismos públicos de investigación, trabajando con las universidades (como el convenio UAM-CSIC) y estando asociado a un ministerio necesario, el ministerio de ciencia y tecnología.
      En segundo lugar, una reforma sobre los contratos laborales y las becas FPI y FPU. Los científicos necesitan estabilidad en nuestro país ya que se encuentran ante una situación de que sí no eres docente o perteneciente al sector privado, te enfrentas a una situación laboral por contratos temporales y sensible a recortes por parte del gobierno cuando debería ser al contrario. Respecto a las becas, creo que se evalúan mal las condiciones de acceso a ellas, podemos valorar la nota media de los que pidan acceso a estas pero no darle la total importancia ya que así podemos perder grandes científicos y proyectos, por tanto considero que lo que debe de valer cuatro puntos para acceder al al beca es la viabilidad y calidad del proyecto presentado.
      Respecto a la financiación deberíamos de desarrollar un fondo de inversión científico, además de forzar a la Unión Europea para que financie proyectos españoles.
      También debemos mejorar la calidad científica en educación, metiendo clases prácticas y separando las asignaturas de ciencias. En la universidad, facilitar el acceso a estas y mejorar la calidad educativa de estas.
      En los centros de educación secundaria (tanto obligatoria como superior) se debería de fomentar la investigación por parte de los docentes.
      Estas son mis propuestas

    • JON ALVAREZ

      ¿POR QUÉ SEGUIR APOSTANDO POR LA CIENCIA?

      Al margen de las iniciativas privadas, no hay mejor manera de fomentar la ciencia que hacerlo desde las instituciones públicas. Lamentablemente, la ciencia depende enormemente del dinero, por lo que quiero hacer un desesperado llamamiento a nuestros gobernantes, en cuyas manos está gran parte de la solución.

      Espero no hacer demagogia cuando afirmo que nuestra hija más hacendosa (la ciencia) está siendo discriminada, a favor de otros hijos más vagos e inútiles. Los gobernantes deberían estar obligados a comportarse con ella, y aunque sólo fuera con ella, con EQUIDAD. Saturados ya los ciudadanos de tantas noticias sobre la falta de conciencia y honradez de algunos gobernantes actuales, y en la creencia de que sus deshonrosas prácticas y despilfarros seguirán produciéndose mal que nos pese, exijámosles al menos que traten a la ciencia con justicia y ecuanimidad, devolviéndole parte de lo que han recibido de la ciencia:

      Porque rara vez un gobernante se ha enriquecido sin haber contado con las MATEMÁTIC… Ninguno de ellos podría hoy hacer transacciones bancarias sin las herramientas de la INFORMÁTICA… Los bancos donde acumulan sus tesoros no resultarían seguros sin la INGENIERÍA que exigen sus cámaras acorazadas… Viajar a Suiza no sería una opción práctica sin la FÍSICA con la que se diseñan sus aviones… Su aspecto estético no sería igual sin las modernas técnicas de CIRUJÍA… Sus vacaciones veraniegas tendrían menos “fortuna” sin la MECÁNICA de sus yates…Y ni ellos, ni sus propios hijos tal vez seguirían vivos sin los avances de la MEDICINA.

      A todos aquéllos que decidís sobre el destino de nuestros recursos: SED ECUÁNIMES AUNQUE SÓLO SEA POR UNA VEZ, Y DEVOLVED A LA CIENCIA PARTE DE LO QUE ELLA OS HA DADO.

    • Jonathan

      La ciencia es nada más que un intento para explicar el mundo.
      Saludos cordiales desde la Argentina.

    • @EvaMartinBe

      La ciencia nos hace evolucionar.
      Gracias a la ciencia dudamos, reflexionamos, nos planteamos cosas, buscamos porqués.
      Sin la ciencia no seríamos más que trozos de carne con impulsos, que nacen, crecen, se reproducen y mueren.
      Gracias a la ciencia damos un motivo a nuestra existencia, damos sentido a nuestro paso por el mundo, y a lo que nos rodea.
      Sin la ciencia, perderíamos la esencia del ser humano.
      #salvemoslaciencia

    • fernafr

      duplicado

    • fernafr

      Francisco FERNANDEZ (Luxemburgo)

      El futuro de la Humanidad, de existir, está en la hoy muy reivindicada pero apenas vislumbrada Sociedad del Conocimiento. Esta representa un estado del desarrollo humano acorde con los retos del momento: Complejidad de los desafíos en todos los ámbitos,
      globalización de sus impactos y amenazas, al límite de lo existencial, para la especie. Para enfrentarse a ello, un sistema de poderes y conocimiento fragmentados, afectados de desequilibrios estructurales a la hora de decidir por todos: esto es, en manos de muy pocos, y muy poco conscientes, actores.

      La llave del pórtico que nos da acceso al futuro es, sin duda, la Conciencia… ¿Y qué es ésta si no el fruto del saber o, si se prefiere de la Ciencia compartida, Con-ciencia? En italiano, el término “consapevolezza” tiene un sentido más explícito y proactivo que el pragmático “awareness” anglosajón o incluso que el muy etéreo y poco operativo español de “concienciación”. Esa conciencia o acerbo común de la comunidad es la etapa insoslayable de nuestro devenir como humanidad plena. En pos de la sostenibilidad de este proceso, debemos ir hacia un pensamiento tan abierto como nos sea posible (pensar globalmente) y adaptarlo a nuestra comunidad como medio de alcanzar nuestro pleno potencial en tanto que actores individuales de la misma.

      Libre de prejuicios y centrismos culturales, una ciencia interdisciplinar nos muestra nuestra conciencia de especie, la fuerza de nuestra actuación conjunta y, por ende, a la capacidad de decidir nuestro futuro colectivo. En su vertiente racional y cognoscitiva, la ciencia nos ofrece la capacidad de identificar o construir nuestra propia identidad individual y nuestro lugar en el Universo, tanto en el sentido cosmológico como en el societal. Sumando todas sus aportaciones, la ciencia nos da los medios de nuestra afirmación personal en un
      mundo complejo, colectivo e interconectado en todas sus dimensiones: Una eficiente colmena constituida por individuos sabios y libres.

      Esta situación ideal en lo colectivo es antinómica de las derivas actuales de instrumentalización de la Ciencia, excesivamente tecnoorientada y económicamente finalista, qué ha llevado a un modelo de especialización tailorista del sistema científico en que
      los individuos explotan parcelas de conocimientos ya generados a lo largo de la historia de la humanidad y permiten a las macro corporaciones que construyan con el fruto de su trabajo proyectos y pasarelas hacia una mayor productividad económica, sin preocuparse de crear las condiciones favorables a la regeneración o constitución de nuevos yacimientos de conocimiento y ciencia comunes, o sea de conciencia.

      En lo individual, hemos pasado de una búsqueda de la encarnación de la universalidad en individuos sabios, reservorios de recursos para la comunidad y ciudadanos críticos y exigentes con los poderes y de la plenitud intelectual como vía de desarrollo personal y maximización del recurso colectivo a una carrera desenfrenada en pos de la máxima flexibilidad y empleabilidad,
      que algunos llamarían explotabilidad. De la planificación del proyecto personal y vital de los artesanos y “sabios” del pasado, un ideal de hombres libres capaces de trasformar el futuro, hemos llegado a una sociedad de individuos fragilizados por la limitación de su comprensión de sí mismos y de su entorno: Esclavos del auto desconocimiento y huérfanos de toda conciencia colectiva salvatriz.

      Nuestra tarea conjunta es hoy la de devolver a la ciencia su libertad y su potencial como fuente de mejora continua personal y ponerla al alcance del mayor número en todos los ámbitos de la polis (sociedad, salud personal y pública, gestión sostenible de nuestro ecosistema y conocimiento del Universo, del micro al macro, para conformar una sociedad madura de individuos conscientes y libres.

    • fernafr

      Francisco FERNANDEZ (Luxemburgo)

      El futuro de la Humanidad, de existir, está en la hoy muy reivindicada pero apenas vislumbrada Sociedad del Conocimiento. Esta representa un estado del desarrollo humano acorde con los retos del momento: Complejidad de los desafíos en todos los ámbitos,
      globalización de sus impactos y amenazas, al límite de lo existencial, para la especie. Para enfrentarse a ello, un sistema de poderes y conocimiento fragmentados, afectados de desequilibrios estructurales a la hora de decidir por todos: esto es, en manos de muy pocos, y muy poco conscientes, actores.

      La llave del pórtico que nos da acceso al futuro es, sin duda, la Conciencia… ¿Y qué es ésta si no el fruto del saber o, si se prefiere de la Ciencia compartida, Con-ciencia? En italiano, el término “consapevolezza” tiene un sentido más explícito y proactivo que el pragmático “awareness” anglosajón o incluso que el muy etéreo y poco operativo español de “concienciación”. Esa conciencia o acerbo común de la comunidad es la etapa insoslayable de nuestro devenir como humanidad plena. En pos de la sostenibilidad de este proceso, debemos ir hacia un pensamiento tan abierto como nos sea posible (pensar globalmente) y adaptarlo a nuestra comunidad como medio de alcanzar nuestro pleno potencial en tanto que actores individuales de la misma.

      Libre de prejuicios y centrismos culturales, una ciencia interdisciplinar nos muestra nuestra conciencia de especie, la fuerza de nuestra actuación conjunta y, por ende, a la capacidad de decidir nuestro futuro colectivo. En su vertiente racional y cognoscitiva, la ciencia nos ofrece la capacidad de identificar o construir nuestra propia identidad individual y nuestro lugar en el Universo, tanto en el sentido cosmológico como en el societal. Sumando todas sus aportaciones, la ciencia nos da los medios de nuestra afirmación personal en un
      mundo complejo, colectivo e interconectado en todas sus dimensiones: Una eficiente colmena constituida por individuos sabios y libres.

      Esta situación ideal en lo colectivo es antinómica de las derivas actuales de instrumentalización de la Ciencia, excesivamente tecnoorientada y económicamente finalista, qué ha llevado a un modelo de especialización tailorista del sistema científico en que
      los individuos explotan parcelas de conocimientos ya generados a lo largo de la historia de la humanidad y permiten a las macro corporaciones que construyan con el fruto de su trabajo proyectos y pasarelas hacia una mayor productividad económica, sin preocuparse de crear las condiciones favorables a la regeneración o constitución de nuevos yacimientos de conocimiento y ciencia comunes, o sea de conciencia.

      En lo individual, hemos pasado de una búsqueda de la encarnación de la universalidad en individuos sabios, reservorios de recursos para la comunidad y ciudadanos críticos y exigentes con los poderes y de la plenitud intelectual como vía de desarrollo personal y maximización del recurso colectivo a una carrera desenfrenada en pos de la máxima flexibilidad y empleabilidad,
      que algunos llamarían explotabilidad. De la planificación del proyecto personal y vital de los artesanos y “sabios” del pasado, un ideal de hombres libres capaces de trasformar el futuro, hemos llegado a una sociedad de individuos fragilizados por la limitación de su comprensión de sí mismos y de su entorno: Esclavos del auto desconocimiento y huérfanos de toda conciencia colectiva salvatriz.

      Nuestra tarea conjunta es hoy la de devolver a la ciencia su libertad y su potencial como fuente de mejora continua personal y ponerla al alcance del mayor número en todos los ámbitos de la polis (sociedad, salud personal y pública, gestión sostenible de nuestro ecosistema y conocimiento del Universo, del micro al macro, para conformar una sociedad madura de individuos conscientes y libres.

    • Michelangelo

      Mucho se ha dicho respecto al porqué de la Ciencia en la sociedad civilizada. Desde la antigüedad los científicos hemos escudriñado con ansia todas las posibles excusas, con el fin de justificar nuestra labor y existencia misma ante el resto de la sociedad, a veces ocultando nuestras motivaciones personales que, por abstractas y profundamente emocionales, son despachadas como secundarias en el debate.

      Se da la circunstancia de que la justificación más sólida y frecuente, del porqué es necesaria la Ciencia y la labor de las y los trabajadores de sus disciplinas, resulta ser la más banal y superficial. El argumento se articula como una descripción del poder práctico en un sentido puramente logístico-tecnológico que ha suministrado el pensamiento científico a lo largo de la historia. Y a pesar de ser un argumento puramente utilitarista es ya de por sí tan contundente como el impacto de todas y cada una de las invenciones producidas por la humanidad. Podemos hablar de lo que supusieron unas simples investigaciones sobre la naturaleza de unas partículas para las cuales la sociedad mostraba nulo interés y una total indiferencia, como lo son los electrones, que permitieron no solo nuestros teléfonos y ordenadores sino el dominio de toda la tecnología electrónica moderna, impulsando todo el alumbrado moderno, las redes de telecomunicaciones, la automatización de las maquinas hasta la superación de los niveles de operatividad humana, los sistemas de organización y guiado desde los semáforos hasta el control de tráfico aéreo, la computación para la resolución de nuevos problemas de la Ciencia que abrieron las puertas a mayores avances tecnológicos, el paulatino acercamiento a la inteligencia artificial misma o a la creación de máquinas capaces de hacernos sentir de nuevo. Estás son unas de muchas y marginales investigaciones que dieron lugar a todo el progreso del que el sistema económico se ha lucrado y alimentado. Un progreso científico revolucionario a cuyo carro de méritos se ha subido el mismo sistema que ahora, casi por capricho, trata de aniquilar toda raíz de esta, su anterior necesidad.

      Pero a parte de las aportaciones continuas e inigualables para la industria y la economía, la Ciencia ha contribuido enormemente (siempre en términos de utilidad) al bienestar humano. Dejando de lado las inconmensurables ayudas a nuestras vidas diarias por parte de la tecnología (como lo es por ejemplo todo el transporte o la arquitectura de ciudades enteras) tenemos un cuerpo de avances médicos que jamás hubiésemos alcanzado en una sociedad como la que el futuro nos depara. Hace tiempo que damos por sentado que la vida puede durar incluso 100 años. Todos conocemos a algún centenario. Es el vecino o el que pasea con ayuda de una amigo todos las tardes frente al río o quizás un familiar o un sabio profesor ya retirado o quizás lo seamos nosotros mismos. Todas estas imágenes, todos estas personas son el testimonio y la prueba viviente del triunfo absoluto de la Ciencia sobre la muerte. Existe una religión que ha nacido casi exclusivamente del culto a un hombre que venció a la muerte, la Ciencia ha vencido a la muerte no para un hombre sino para toda nuestra especie (aunque por desgracia muchos no tienen acceso a una sanidad pública y de calidad que conecte su mundo al de la conquista científica) y en incontables batallas (desde un catarro hasta un cancer, desde una fractura o una quemadura leve hasta una herida grave en múltiples órganos simultaneamente, desde una intoxicación por veneno hasta un problema genético).

      Esta visión utilitarista es el aproximación usual a este debate, sin embargo hay motivos mucho más profundos que por desgracia se entienden solo cuando uno penetra en el pensamiento científico (o bien porque desarrolla una actividad científica o lo consigue porque pertenece a ese grupo de ciudadanos ejemplares que se esfuerzan por comprender y divulgar sus logros en un alarde de admiración por sus descubrimientos). Esta categoría de argumentos que van más allá de la simple aplicación a la ingeniería es clave. Por un lado tenemos el hecho de que el verdadero objetivo de la Ciencia es la respuesta a preguntas (la duda metodológica es preguntar en su sentido más amplio). Preguntas simples como por ejemplo, ¿como se moverá este liquido si lo dejo caer sobre una superficie? ¿porqué esa montaña tiene dos picos? ¿donde está y como se origina el dolor muscular? ¿cuantos géiseres están activándose en este momento en la luna más grande de Neptuno?, ect…. y preguntas no tan triviales como ¿Cual es nuestro origen? ¿Quienes somos? ¿Cual es la naturaleza del tiempo? ¿Cual es nuestro final? ¿Existe vida en otros lugares del Universo? ¿Cuales son nuestras dimensiones y escalas? ¿Cual es nuestra conexión con el resto de la vida y el Cosmos? ¿Porqué el mundo está escrito en un lenguaje unificado e inteligible? ¿Cual es la estructura íntima que subyace a la realidad? Preguntas inspiradoras con respuestas más inspiradoras aún. Han dado forma al arte y la cultura de nuestra civilización, han calentado los corazones de miles y dado sentido a otros tantos. Como se suele decir en los círculos de pensamiento científico, la Ciencia salvó nuestras almas. Son ideas que han inspirado revoluciones sociales e impulsado el conocimiento. A los que consideran que la Ciencia no es importante en tiempos de crisis (como suelen decir los herederos intelectuales de Franco) no hay que mendigarles concesiones como si los ciudadanos tuviéramos que excusar nuestra pretensión de tener un sistema de I+D o como si exigiéramos facilidades para desarrollar un hobby que entretiene mucho a unos pocos cerebritos. A estos politicastros venidos a menos no tenemos porqué darles explicaciones utilitaristas siquiera, pues deberían ser conscientes de que sin Ciencia no hay historia, cultura ni futuro. Que acabar con ella será caminar (aunque sea un tramo reducido del camino) hacia la selva oscura de nuevo, anular lo que da sentido y sabor a nuestra cultura, esterilizar el germen de su resurgir futuro, desproveer a la gente de recursos para defender sus intelectos y su libertad de enemigos como la sin razón o la pseudociencia que en última instancia lograrán subyugar la mente de los pueblos de España.

      El 1879 a la edad de 33 años fallecía William K. Clifford, estudioso del análisis de variables hipercomplejas (generalizó el concepto de algebrá compleja a los cuaterniones, octoniones, sedeniones, ect… que hoy conocemos como Álgebras de Clifford), descubridor de importantísimas contribuciones a la geometría Riemmaniana y precursor de la teoría de la relatividad de Einstein (entre otras cosas se dio cuenta de que la gravedad podía ser una manifestación de un espacio con geometría curva y especuló sobre si el espacio y el tiempo podían formar un tejido tetradimensional asociando la materia a la energía de este tejido en una visión casi premonitoria). Clifford escribió un artículo sobre la utilidad social del método científico (y no del conocimiento que de él se deriva) y su “imperativa” expansión a todos los ámbitos de la vida y a todos los niveles de la sociedad (The Ethics of Belief). Muchos filósofos se han aventurado a debatir sobre su artículo creyendo que podrían comprender la profunda significancia de su mensaje sin comprender el recorrido intelectual que hizo hasta llegar a formalizar las Álgebras de Clifford. Muchos no ven la intima conexión entre su obra científica y su pensamiento filosófico y por ese motivo muchas veces se despacha por un texto desprovisto de parsimonia y elegancia a parte de erratico. Nada más lejos de la realidad. Su libro es revolucionario y cartesiano como el solo y debemos recordar pasajes del mismo que responden con contundencia a la pregunta ¿En que ha cambiado la Ciencia vuestra vida? o ¿Porqué es necesaria la Ciencia en la vida de todos?

      El verdadero legado de la Ciencia es un legado ético sobre el mundo, es la condensación de valores como la democracia y la libertad a la par que se consagra como una revolución tan radical que cambiará nuestra forma de ver el mundo y cambiará nuestras vidas. En palabras de Clifford:

      “La capacidad de creer, esa facultad sagrada que impulsa las decisiones de nuestra voluntad y que une en armoniosa labor todas las energías condensadas de nuestro ser, es nuestra, pero no para nosotros sino para la humanidad. Se usa con rectitud con verdades que han sido establecidas a través de una larga experiencia y fatigosos esfuerzos, y que han logrado sobrevivir una vez expuestas a la fulgurante luz del cuestionamiento libre y sin prejuicios. De esta forma ayuda a mantener cohesionados a los hombres, a la vez que refuerza y dirige su actividad común. Se la profana cuando se entrega a afirmaciones nunca son puestas en tela de juicio ni sometidas a prueba, para el disfrute y placer privado del que cree; para añadir un tintado esplendor al recto y diáfano camino de la vida y desplegar un brillante espejismo más allá de la misma; o incluso para ahogar los pesares comunes a nuestra especie mediante un autoengaño que reduzca los mismos a la par que nos degrade como humanos….”
      “No solo es el líder de los hombres, el hombre de estado, el filósofo o el poeta el que contrae esta obligación ineludible [la duda metódologica de la Ciencia] con la humanidad. Cualquier campesino que pronuncia en la taberna sus lentas e infrecuentes sentencias puede ayudar a matar o a mantener en vida las supersticiones fatales que someten a los de su clase. Cualquier esforzada esposa de artesano puede transmitir a sus hijos las creencias y valores que unan a la sociedad en su conjunto o la despedacen. No hay simpleza de la mente ni estación oscura del pensamiento que pueda escapar al deber universal de cuestionarnos todo en cuanto creemos. Cierto es que es un duro deber, y que la duda que resulta de ello es a menudo muy amarga: nos deja desnudos e indefensos allí donde pensábamos que estábamos seguros y éramos fuertes…En ese momento podremos estar contentos, pero no porque yo haya aprendido un par de secretos gracias a los cuales adquiera más seguridad y fortaleza, sino porque nosotros, los seres humanos, conseguimos control sobre una parcela mayor del mundo; y lo haremos no para nosotros mismos, sino en nombre de la humanidad y su potencia.”

      Y este es el verdadero motivo de porqué la Ciencia cambió y cambiará nuestras vidas. No solo porque necesitemos de sus frutos, sino porque necesitamos de sus raíces para elevar el panorama político, cultural y social. Y aunque estos parezcan efectos de muy largo alcance y por ello difusos en su relación causal con la investigación, existen y son la joya del pensamiento crítico.

      Sin Ciencia no hay Sanidad, Sin Ciencia no hay Educación, Sin Ciencia NO hay futuro. Combatamos por la Ciencia en los laboratorios y en las calles o seremos forzados al exilio para siempre.

      • ioloo

        Mikel, he escuchado lo que has comentado en la gala de Materia. Me gustaría saber si ya conoces el proyecto Venus. Estoy seguro de que te parecerá interesante si lo atiendes con cuidado. Hay otro estudiante de tu carrera, de Logroño, que igual conoces y habéis hablado del tema. Si no lo conoces busca en venusproject.com seguro que terminamos conociendonos. Cuidate mucho.

    • Xavier Fernando Vela

      Xavier Fernando Vela, El Salvador Centroamérica

      La responsabilidad de querer hacer ciencia desde un país del tercer mundo está llena de vicisitudes y dificultades. Con los problemas heredados de décadas de desigualdad se unen a éstos los desafíos que debe afrontar una sociedad moderna; esta arquitectura de contrariedades lleva a muchos investigadores jóvenes y talentosos a dejar nuestros países para optar a mejor oportunidades, aceptación y mejoras en la calidad de vida. Sin embargo, no se trata de comparar lo que los países más desarrollados han logrado hacer con años y años I+D+i ya que las recetas mágicas no existen, se trata más bien de llevar la discusión a otros planos y ponerse a pensar un poco ¿qué deben hacer estos países para que la ciencia no solo muera, sino que nazca también?

      ¿Cómo la ciencia cambia nuestras vidas? es una pregunta que requiere un análisis concienzudo y un diagnóstico sincero de la realidad. En lo personal la ciencia me va a cambiar la vida, pues al igual que mis compatriotas científicos tendré que dejar mi patria en busca que oportunidades. Es una gran carga emocional el desear ser científico en un país gobernado por funcionarios, políticos, burócratas pendientes de fuentes de lucro desmedidas.

      Luego de destacarme como médico rural en una de las provincias más pobres de mi país pude observar cómo para cada problema la ciencia tiene una solución, y si aun no es así es seguro que el camino del método científico es la eje vertebral para solventarlo.

      Salvar la ciencia no es meramente una frase, es un acto de humanidad.

    • 4lex

      La Ciencia nos cambia la vida porque determina la forma en la que nos relacionamos con la realidad a todos los niveles. La ciencia es nuestra forma de entender el mundo además de nuestra forma de interaccionar con el mundo.

      El camino lo empezó hace miles de años la Filosofía con el paso del Mito al Logos, cuando nos dimos cuenta de que no es lo mismo atribuir lo que ocurre a causas sobrenaturales -esto es, inventarse historias- que buscar causas naturales. La Ciencia, en los últimos siglos, ha aportado a este proceso la verificación experimental como juez último de cualquier teoría.

      La razón y el experimento no solo nos facilitan una tecnología formidable, que efectivamente es una forma de cambiarnos la vida, sino que nos anclan firmemente a este mundo, y nos permiten diferenciarlo sin dudas de los muchos mundos posibles de la fantasía, incluidos los diversos fanatismos religiosos.

      Pero este proceso del pensamiento científico hay que volver a empezarlo en cada generación, a riesgo de volver a adorar a un Dios-Faraón, a un Caudillo por la Gracia de Dios, o a una teocracia talibán. Y si la educación en la razón y en la experimentación comienza forzosamente de cero con cada nuevo bebé, es nuestra responsabilidad proteger y mejorar el sistema educativo y científico que la hacen posible, generación tras generación, pues son lo más valioso que tenemos.

      Alejandro Gaita Ariño – Sedaví

    • Jara

      Jara Pérez Jiménez (Madrid)

      Cerremos un momento los ojos. Imaginemos nuestra vida sin teléfono (móvil o no), sin la vacuna que nos pusimos el otro día, sin poder comer pescado fresco cuando se vive a 500 kilómetros del mar, sin poder interpretar textos de lenguas ya desaparecidas, sin saber por qué a veces se hace de noche en mitad del día, sin entender qué significa ese bulto que aparece en el pecho, sin poder encender la luz cuando oscurece, sin conocer las formas de organización social que ha habido a lo largo de la Historia, sin comprender qué son esas luces que de noche brillan en el cielo… Imaginemos que no hubiéramos llegado como especie hasta donde lo hemos hecho. ¿Acaso hay algo más práctico que todo esto? De hecho, ¿puede haber algo más práctico que llevar a la práctica aquello que nos diferencia como seres humanos? No puedo concebir nada más importante que intentar comprender nuestro mundo, desde todos los ángulos posibles, para mejorarlo. Ése es finalmente el objetivo de las ciencias, tanto naturales como sociales.

      Sin embargo, algo está fallando cuando tenemos que lanzar la pregunta de por qué la ciencia nos cambia la vida, sin que la respuesta sea evidente por sí misma. A lo mejor es que las preguntas deberían de ser “¿Cómo debemos transmitir al conjunto de la sociedad la importancia de la ciencia?”. O, más aún, “¿cómo implicar al conjunto de la sociedad en el avance científico?”. Necesitamos una sociedad comprometida con la ciencia y que entienda cómo funciona el proceso de conocimiento científico, que comprenda que
      aunque un “¿y eso para qué sirve?” hoy no tenga respuesta, la podrá tener dentro de treinta años. O quizás entonces tampoco, pero en cualquier caso habrá aumentado nuestro conocimiento y habremos crecido como personas. Sólo con esa concienciación colectiva podremos lograr para la investigación pública el apoyo económico que necesita. Aumentemos la divulgación científica, fomentemos las
      vocaciones, y, sobre todo, impulsemos el pensamiento crítico. Sobre todo. Porque sin cuestionarnos, sin querer contrastar, sin querer ir más allá de lo establecido, nada realmente novedoso surgirá. Tengamos esto en cuenta cuando en algunas aulas universitarias se transmite un conocimiento extremadamente especializado pero se coartan las miras más amplias. Porque la ciencia que surgirá
      de la estrechez de miras será también estrecha. Combatamos el “que inventen ellos”, pero, vayamos más lejos aún, combatamos una idea subyacente en muchas visiones cortoplacistas de la ciencia que quieren resultados aquí y ahora y que al final ocultan un “que piensen ellos”.

    • Jose Lopategui

      España no podrá sobrevivir a partir de ahora vendiendo productos poco elaborados , los cuales serán sustituidos en el mercado mundial por los originarios de países en desarrollo, que han tomado el relevo en condiciones infinitamente más económicas. En el futuro tendremos que potenciar al máximo cuatro fuentes de ingresos, si queremos mantener simplemente el actual estatus económico. Estas fuentes , en mi opinión, son: 1º)- El turismo de calidad, mejorado por la explotación al máximo de nuestra historia, gastronomía y la calidad humana de los españoles, en general, salvo las excepciones que todos conocemos. 2º)- La enseñanza del español a nivel universal, aprovechando la tendencia imparable de la demanda mundial por nuestro idioma. 3º)- La investigación científica pura, acompañada por la especialización en biología, medicina, estudio del estado sólido, el aprovechamiento de las fuentes naturales de la energía, desarrollo tecnológico de los grafenos en todas sus aplicaciones: médicas, mecánicas, eléctricas y alimentarias. 4º)- Potenciación de los sectores artísticos primarios (formación de las personas con potencial demostrado), no así el acordar subsidios o primas a las entidades que se dedican a actividades artísticas con afán de lucro. Como corolario de las anteriores propuestas: ELIMINACIÓN TOTAL DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA DE LAS INSTITUCIONES Y DE PARTE DE LA SOCIEDAD, QUE HACE ESTÉRIL Y TOTALMENTE IMPOSIBLE APLICAR CON ÉXITO LAS CUATRO PROPUESTA ANTERIORES.

    • Antonio

      Lo que está pasando en España con la Ciencia es algo que se podía intuir hace ya algunos años. Tras el notable aumento de recursos en la primera legislatura de Zapatero, luego vinieron los recortes y las promesas inclumplidas. La monumental crisis financiera que vivimos ha servido de marco para la tormenta perfecta que hoy se cierne sobre los investigadores en España.

      Científicos y políticos están condenados a no entenderse. Ni siquiera cuando algún científico ha “donado su cerebro” a la política, se ha conseguido que hubiese un mayor acercamiento. Más bien al contrario. Pero esto no es así en otros países y cabría preguntarse por qué. Yo creo que la razón está en el desafortunado término de I+D+i que ha contribuido a generar expectativas a todo político que se ha puesto el gorro de la Ciencia en España.

      Tras muchos años inaugurando centros, cortando cintas y escuchando lo mucho que se iba a mejorar gracias a la inversión en Ciencia, la clase política ha optado por apostar por lo más inmediato. Quizás la imperiosa necesidad de cuadrar las cuentas marcada por Europa y el FMI haya sido la guinda en este pastel.

      Estoy convencido de que los políticos en España no han entendido ni lo que es la Ciencia, ni para qué sirve y lo peor de todo, han asumido (gracias a la maldita fórmula I+D+i) que SOLO invirtiendo en investigación de cualquier modo se acababa generando riqueza de forma casi automática. Todos sabemos que eso no es así. Y también sabemos que no es bueno generar falsas expectativas.

      ¿Cuál es mi receta?

      Pues para empezar, dejaría muy claro que las políticas de investigación y las de innovación responden a fines y se sirven de instrumentos claramente diferenciados. También desde el punto de vista presupuestario.

      La Economía nos dice que las políticas de investigación se justifican por la necesidad de intervención pública debido un fallo de mercado, dado el carácter de bien público que tiene el conocimiento científico. Esto significa que, de no existir el apoyo de los gobiernos, la inversión en investigación sería inferior a la deseable. Por tanto, invertir en investigación es una obligación del mismo modo que lo es hacerlo en educación, parques u hospitales.

      Sin embargo, la innovación es algo muy distinto. Innovar hace que una empresa gane más dinero y genere más empleos. Pero también se puede manifestar en forma de ahorro de costes y mejorando la eficiencia de cualquier organización (no sólo las empresas). Por este motivo, las políticas de innovación pueden ser infinitamente más variadas.

      Es cierto que existen instrumentos específicos para promover la innovación como las subvenciones o créditos a empresas, los parques tecnológicos, los estímulos fiscales, la legislación de patentes o la creación de empresas tecnológicas. Pero hay otras muchas políticas que, de modo indirecto pueden inducir importantes efectos sobre la capacidad innovadora de un país. Tal es el caso de las regulaciones medioambientales o del mercado de trabajo e incluso de las políticas de inmigración.

      Pero no basta con la existencia de esta amplia variedad de mecanismos para promover la Ciencia y la Innovación para alcanzar garantiza el éxito.

      En el caso de la Ciencia no se trata sólo de aumentar presupuestos (“más madera” que decía G. Marx) sino de asignar las partidas presupuestarias acertadamente y con criterios objetivos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que cualquier intervención pública puede tener efectos no esperados, perversos o contrarios a nuestros objetivos. Nadie duda del legítimo interés de las diferentes administraciones en fomentar el crecimiento económico a partir del conocimiento. Pero también es cierto que, en aras de una mayor eficiencia, a la hora de planificar y ejecutar las políticas de I+D e innovación, se deberían tener en cuenta las siguientes recomendaciones.

      1. Más evidencia y menos ocurrencia.

      En general, todas las políticas deben apoyarse en datos objetivos que permitan valorar su progreso así como su grado de éxito o fracaso. De este modo, se garantiza la toma de decisiones informadas. Sólo mediante de la incorporación de la evidencia y la evaluación seremos capaces de identificar cuáles son las políticas más eficaces y, por tanto, las que deben ser potenciadas.

      2. La I+D y la Innovación como política de Estado.

      Tanto la duración de los ciclos electorales como la fragmentación del Estado en 17 Comunidades Autónomas hacen que los políticos tengan incentivos a adoptar medidas cortoplacistas que ofrezcan un impacto electoral elevado en los territorios en los que gobiernan. Esta situación conduce a la proliferación de un efecto ”me too” en cuanto a políticas de investigación e innovación se refiere.

      Un buen ejemplo de este efecto “me too” puede ser la obsesión, cada vez más extendida, de replicar el modelo de Silicon Valley casi en cualquier lugar del mapa, pese a que no hay evidencia científica de que el modelo sea exportable. No está claro que las incubadoras de empresas den lugar a negocios exitosos simplemente donde quiera que las ubiquemos. Respecto a los clusters de innovación, normalmente no se tiene en cuenta que aquellos que funcionan son consecuencia de la concurrencia de una serie de factores ajenos a la planificación política.

      La existencia de un pacto de Estado no sólo permitiría unos horizontes temporales más relajados, sino también una distribución territorial de las actuaciones más racional.

      3. La innovación es un fenómeno espontáneo.

      La innovación es una actividad difícilmente planificable no sólo a nivel político, sino incluso en las empresas y organizaciones donde tiene lugar. Factores como el clima laboral o la cultura de la empresa son esenciales para que exista innovación. No debemos olvidar que, aunque la I+D resulta esencial en muchos casos, la innovación puede tener su origen en otras fuentes del conocimiento como son los proveedores, los clientes y, por supuesto, los propios empleados.

      La consecuencia es que la intervención pública para fomentar la innovación debería centrarse en proveer las condiciones óptimas para que ésta tenga lugar de forma espontánea. Las políticas muy intervencionistas no dan buenos resultados y tampoco se debe olvidar que algunas actuaciones públicas pueden llegar a entorpecer la innovación aunque su objetivo sea justo el contrario.

      Conclusiones.

      Necesitamos políticas de Ciencia e innovación basadas en la evidencia que sean evaluadas para poder determinar su eficacia. Por otra parte, las grandes fuerzas políticas deberían fijar un marco estable para garantizar la continuidad en I+D e innovación. Finalmente, el mejor modo de impulsar la innovación desde el sector público es a través de políticas que generan buenas condiciones para emprender. Olvidemos las ocurrencias, los caprichos y las medidas demasiado intervencionistas.

    • La profe

      Desde el inicio del mundo el ser humano siempre ha sentido curiosidad por conocer, manipular y transformr su entorno. La ciencia no es más que eso, el producto de la observación objetiva para conocer lo que nos rodea, saber donde estamos, como llegamos, porque llegamos, como funciona, porque funciona, cual es su razón ser y más, para luego con toda esa información en las manos, manipular y transformar para beneficio de la humanidad, o simplemente para saber como se hace y sentirse orgulloso de poder manipular algo que simplemente está presente.
      Sin la ciencia los seres humanos seríamos como grandes rocas inanimadas, sin vida, sin color, sin razon de existencia, porque el hombre genera preguntas y es la ciencia quien da las respuestas, la ciencia fue creada junto con el hombre

      La ciencia es como un juego de niños, divertida, interensante, atrayente, emocionante, es la vida misma.

    • http://principiodeintercambio.blogspot.com.es/ Josema Ojeda

      Mucho se ha avanzado desde que al principio los científicos se dedicaban a una única especialización. Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos y científicos la cantidad de información que debemos procesar es muy grande y no basta con centrarse en una única disciplina. Es necesario comprender el mundo que nos rodea, ya sea desde un punto de vista físico, matemático o biológico. Seguramente muchos de los grandes descubrimientos de hoy día se deban a la complementariedad de distintas ramas de la ciencia. Actualmente es imposible desvelar las grandes incógnitas que acechan a los seres humanos, como por ejemplo como curar determinados tipos de enfermedades, sin que haya una interacción de otras ramas de la ciencia. Si desde hace muchos años no se hubieran ido recogiendo muestras sobre el virus de la gripe, ahora no podríamos predecir con casi absoluta precisión como va a mutar este y cómo podemos enfrentarlo.

      El trabajo de un científico consiste en desvelar una a una las incógnitas que nos preocupan, así pues al final como si fuera un rompecabezas se aúnan todas las ideas que se hayan podido captar de los diferentes ámbitos y se ponen a prueba. De esta manera damos paso a la pregunta “¿cómo esto me puede ayudar?” que seguramente se preguntarán muchos ciudadanos y a veces su respuesta requiere tiempo, esfuerzo y por desgracia dinero. Por culpa de este último detalle la investigación científica es considerada como un proceso largo y que hace perder dinero al gobierno. Nuestra necesidad innata de conocer lo que desconocemos, de tratar de mejorar el mundo, acabar con el sida, el cáncer,…puede parecer que todo esto esté en las manos de un puñado de científicos, pero nada más lejos de la realidad. Nuestro mundo se basa en la cooperación, no podemos dejar que la ciencia se muera, que nuestra inquietud y necesidad por descubrir se acaben. Cada persona de este mundo debería tratar de difundir, divulgar y compartir su conocimiento sobre la vida y por supuesto tratar de comprender aun más lo que le rodea. Parece que hoy en día eso está un
      poco perdido seguramente causa del ensimismamiento que nos ha provocado la crisis o la presencia de políticos que no nos motivan a ser creativos, a inventar o a descubrir.

      Actualmente soy un estudiante de Biología que desde secundaría me preguntaba cómo estaban constituidos los animales o de donde procedían cada uno. He escuchado opiniones sobre que “no tiene salida” o “es demasiado difícil”. El desconocimiento social es lo que provoca el abandono creativo del ser humano y lo que impide que este se motive por descubrir cosas nuevas. Lo desconocido nos produce miedo o rechazo. Dejemos de seguir pensando que la innovación o la creatividad dependen de unos pocos y comencemos a ser creativos, a divulgar nuestras ideas, a compartir nuestro mundo con el resto del mundo. Todos los seres humanos estamos diseñados para crear, sobretodo si nos dejamos alimentar por otras personas, por eso no se puede rechazar la ciencia ya que forma parte de todos.

    • http://elpintordelassombras.blogspot.com.es/ Jose Antonio Bustelo

      Isaac Newton expresó el avance de la ciencia con una frase que, aunque se le suele atribuir, se basa en una cita del filósofo y teólogo Bernard de Chartres: “Si he logrado ver más lejos, es porque he subido a hombros de gigantes”.

      Podría referirme a los ideales de la ciencia como el mayor esfuerzo colectivo en la búsqueda de conocimiento, pero poniendo los pies en la tierra hay que tomar conciencia de la necesidad de medios económicos para su consecución. Un símbolo de ello figura en las monedas de dos libras esterlinas, en cuyo borde aparece grabada la cita de Chartres: “Standing on the shoulders of giants”.

      Está claro. Para que la ciencia siga avanzando hace falta dinero. Pero más allá de convencer de su importancia a los representantes políticos, apuntaría hacia una sociedad que no se indigna tanto con los recortes en ciencia como con los de sanidad y educación.

      Por supuesto que no es fácil. Ya Lewis Wolpert nos avisaba sobre “la naturaleza no natural de la ciencia”, ya que en muchas ocasiones escapa a nuestra intuición y sentido común. No creo que la importancia de la ciencia deba enfocarse solamente en su utilidad, pues
      coincido con Richard Feynman cuando dice que “la ciencia es como el sexo. Tiene una razón práctica pero no es el motivo por el que lo hacemos”.

      La divulgación científica del siglo XXI debe enriquecer tanto la cabeza como el corazón. Debe recuperar la esmerada literatura de D’Arcy Wentworth Thompson, la curiosidad insaciable de Jean Henri Fabre y la fascinación contagiosa de Carl Sagan. Debe alertarnos sobre los engaños y charlatanerías que llamamos pseudociencias. Debe darse la mano con la ficción para hacernos imaginar a Mendeléiev haciendo solitarios mientras piensa en su tabla periódica, o para escuchar a Henrietta Leavitt al hablarnos de los faros cósmicos que descubrió en las Cefeidas.

      Fusionar ciencia y humanidades por el bien de la cultura. Difundir el pensamiento científico por el bien de todos.

      José Antonio Bustelo Lutzardo. Santa Cruz de Tenerife (España).

    • María (@mpz7)

      Este artículo fue publicado el 25 de julio en el blog de José Manuel López Nicolás (@ScientiaJMLN) que tan amablemente lo acogió y difundió; este es el enlace: http://scientiablog.com/2013/07/25/ciencia-para-la-libertad/
      Ahora lo comparto aquí cediendo a la vehemente insistencia de Mikel G. Gainza (@fingolion )

      Ciencia para la libertad

      La CIENCIA, el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación, la experimentación y el razonamiento y de los que se deducen principios y leyes generales, que propone hipótesis que deben ser demostradas mediante evidencias.
      La ciencia es la mejor herramienta de que disponemos para explicar el mundo; son preguntas que generan preguntas, es la duda permanente, es la búsqueda continua para explicar la realidad cada vez un poco mejor, cada vez un poco más.
      La ciencia es la tolerancia y la humildad ante la certeza de que toda afirmación en ciencia puede ser rebatida mediante ciencia y sin embargo es la ambición de dotarnos del saber que nos permita entender el mundo y sus fenómenos, es hambre de conocimiento y es, a la vez, escepticismo.
      En esta comprensión progresiva del mundo la ciencia va colonizando espacios que fueron antes terreno de religiones, magias y creencias diversas. Así los espacios de la “creencia” son cada vez más reducidos, disminuyen los dominios de los magos, sacerdotes, astrólogos y demás personajes, que ahora como siempre abonan el campo de la ignorancia.
      Para las personas que adoptan la ciencia como herramienta de discernimiento y explicación del mundo las zonas oscuras no son más que territorios a los que la ciencia debe dar luz, territorios a los que ni la tecnología ni los conocimientos actuales nos permiten acceder todavía pero que un día serán esclarecidos.
      La ciencia permite construir individuos más críticos e independientes que constituyen sociedades más responsables y más libres.
      La ciencia deja en manos del hombre la responsabilidad del futuro de la sociedad en la que vive. Nos hace libres y responsables de nuestras decisiones y de nuestras acciones puesto que no hay estructura, ni inteligencia, ni ser superior (al menos mientras no se demuestre su existencia) capacitado para modificar el mundo o alguna de sus partes incluyendo al ser humano.
      Las sociedades más avanzadas las constituyen individuos con mayor conocimiento y formación científica, personas acostumbradas a la duda como método, a la prueba, a la medida, a la evidencia como resultado, a su interpretación, a la propuesta de resolución, de principio, de ley general… y a la posterior pregunta que ineluctablemente viene a continuación, pues esta es la naturaleza insatisfecha de la ciencia. Y esto es una forma de pensamiento que no se limita al entendimiento del mundo físico sino que transciende al político y al social.
      Los países más avanzados apuestan por la ciencia como máximo garante del bienestar social y promueven el desarrollo de individuos capacitados y responsables a través de la herramienta más potente de que disponen, la EDUCACIÓN, basada en los valores de la ciencia.
      La capacidad del ser humano de transmitir conocimiento, de socializarlo con el fin de generar más conocimiento hace avanzar a los pueblos. De hecho, en aquellos donde no hay transmisión del conocimiento de generación en generación no se produce progreso, abundan magos y religiones y los niveles de bienestar son muy bajos.
      Hacer llegar el mensaje de la trascendencia total de la ciencia es fundamental en nuestra sociedad, que debe tomar consciencia de la importancia que la ciencia tiene en el desarrollo de una sociedad del bienestar justa y libre.

      Una experiencia personal y un poco de ingenuidad
      En mi carrera científica yo viví una excepción, pero de ello solo me di cuenta pasados los años, viviendo otras experiencias de mediocridad científica y tecnológica.
      Son muchos los años que llevo en el negocio de la ciencia y la tecnología, muchos como becaria, freelance, profesora en diferentes universidades y facultades, y asumiendo distintos puestos en Centros Tecnológicos (investigadora, coordinadora de mercado, directora de investigación, directora general, coordinadora de difusión y marketing…) en fin, una carrera florida y bastante plural aunque siempre en el marco de la ciencia y la tecnología.
      Lo que quiero contarles es la maravillosa excepción en la gestión de la investigación que viví durante seis años. Trabajé bajo la dirección de un CIENTÍFICO (sí, con mayúsculas) y gestor en un contexto de colaboración entre departamentos de Facultades, Hospitales, Unidades del CNRS, INSERM, INRA (organismos de investigación franceses equivalentes de CSIC, Carlos III, INIA españoles), donde llamar a la puerta de otro laboratorio o incluso pasar sin llamar era lo normal. Se compartían equipos, materiales y sobre todo conocimiento.
      Por poner un ejemplo, en lo relativo a la gestión de los recursos, en el instituto de investigación IBGC de Burdeos se compartían todos los recursos evitando duplicidades de equipamiento, materiales, técnicos de laboratorio y de líneas de investigación. No sé si son capaces de imaginar el ambiente de trabajo colaborativo. Estas colaboraciones se extendían a los departamentos hospitalo-universitarios y de las facultades de ciencias. Pero este no era el caso aislado del mundo de las biociencias, la colaboración en el campus de Burdeos era cosa normal.
      Estaba inscrita en el sentido moral, ético de los investigadores la optimización de los recursos para la investigación, recursos públicos que ellos gestionaban.
      Viajar a otro laboratorio para realizar labor investigadora durante semanas o meses era completamente normal. De la misma manera, recibir investigadores o estudiantes de otros laboratorios, departamentos, unidades CNRS, INSERM o de otros países era habitual.
      Aquí, en esta piel de toro no he conocido el trabajo colaborativo; y no me hablen de las redes, ni de los proyectos en cooperación entre OPIs (Organismo Público de Investigación), ni de las cooperaciones público-privadas, de los CENIT…no, la cooperación abierta no existe.
      Los programas de financiación de la I+D+i cambian continuamente. La ciencia necesita de una inversión sostenida en el tiempo, de apuestas verdaderas en el medio y largo plazo para que cosechemos conocimiento. Cuando una línea de investigación desaparece por falta de recursos, el esfuerzo necesario para ponerla de nuevo en marcha, cuando aun resulta factible es ingente, se pagan costes de oportunidad, se pierden años, recursos humanos formados, materiales y equipamientos y sobre todo se deteriora el ejercicio de los valores de la ciencia.
      Pero ya vale de blablablá y vayamos a una propuesta positiva para mejorar nuestro sistema de ciencia y tecnología, pues de eso se trata.
      Desde el “no-ministerio” de ciencia, ese en el que tanto se ha hablado de una ventanilla única, hay que hacer una labor de titanes. Voy a poner un par de ejemplos sobre dos aspectos que a mi entender son nucleares (aunque no son los únicos) para construir un sistema de ciencia y tecnología sobre buenos cimientos, que destruir es más sencillo.
      Por un lado, necesitamos imperativamente que se realice un mapa de todas las infraestructuras y grandes equipos, que se descienda a todos los OPIs, que se haga un catálogo lo más exhaustivo posible. Este catálogo debería ser de obligada consulta y referencia ante la posibilidad de conceder dinero público para realizar una inversión con el fin de evitar las “inversiones clónicas” (concentración de equipos iguales) y por tanto poder categorizar las necesidades. ¿Sabe alguien cuántos microscopios electrónicos de transmisión hay? ¿Qué nivel de ocupación tienen? Podría hacer la pregunta con cualquier otro equipo y las respuestas nos dejarían boquiabiertos a la mayoría.
      Y ahora vayamos a por otra reflexión más incomoda: ¿se les ha ocurrido pensar cuántos equipos de investigación están trabajando en la misma línea de investigación? Esto no es malo, en absoluto, no me vayan a malinterpretar, pero ahora díganme ¿qué colaboración real existe entre estos equipos? ¿Qué intercambio de conocimiento, de resultados aun no publicados, de investigadores, de equipamiento, de muestras, o incluso de invitación a seminarios existe? ¿No están de acuerdo conmigo en que existe una mezquindad desproporcionada en el sector “ciencia-tecnología”?
      Esta política o más bien esta no-política de gestión de los recursos, de gestión de las líneas de investigación, de gestión del CONOCIMEINTO en definitiva nos cuesta mucho. Necesitamos ordenar, clasificar, catalogar… para poder tomar decisiones de inversión en base a evidencias o ¿es que no somos científicos?
      Necesitamos hacer un ejercicio de generosidad, de compartir el conocimiento; sé perfectamente en qué consiste el curriculum científico, la carrera de un investigador y, plenamente consciente de ello, pido que se colabore, que se comparta, porque tengo la convicción de que es mejor y más “productivo” a medio plazo para el investigador y sobre todo es mucho más eficiente para la ciencia de un país.

      Esto que propongo no es simplemente una forma de trabajar, se trata de crear un “état d’esprit“ (un estado de conciencia) de la utilidad pública del conocimiento científico desarrollado gracias a la inversión pública (dinero que nos llega esencialmente de las empresas vía impuestos) y que debe retornar a la sociedad, en forma de nuevo conocimiento, en avance de nuevas tecnologías, nuevas terapias, en conversión del conocimiento en productos y servicios para las empresas…en RIQUEZA, en PROGRESO, … en LIBERTAD.
      Quizás algunos, a pesar de la edad, somos todavía demasiado ingenuos.

      María Pascual de Zulueta (@mpz7)

    • Vicente Fernández de Bobadilla

      Desde un punto de vista meramente utilitario, para mí la razón básica es que las principales fuentes de prosperidad económica para los países en el último cuarto de siglo han estado ligadas en un cien por cien a la ciencia y la investigación. El conocimiento y la innovación han ido tomando el lugar de los recursos naturales como primera fuente de riqueza de las naciones, y continuarán haciéndolo en el futuro.

      No apostar por la ciencia es apostar por una pasividad suicida, dos palabras que podrían definir con bastante exactitud la consideración que la ciencia ha tenido (casi) siempre en España para los poderes públicos y, por desgracia, para buena parte de la sociedad.

      El otro motivo es el propio espíritu de la ciencia, cuya razón de ser está fundada en la búsqueda y resolución de enigmas. Es un avance basado en preguntas sucesivas que buscan respuestas sucesivas, y que sólo consideran cierto aquello que la preparación y el trabajo minucioso permiten comprobar. Todo lo contrario que las verdades hechas y proclamadas desde tribunas y púlpitos, que exigen el asentimiento ciego de quienes las escuchan. Por eso las religiones han visto siempre a la ciencia como uno de sus mayores enemigos, y han hecho lo imposible para detener, o al menos controlar, su avance.

      Somos la única especie que ha basado su evolución en la exploración y la curiosidad, y la ciencia es parte de ello. Por eso defender la ciencia y defender el espíritu humano es, básicamente, la misma cosa.

    • 4lex

      Una idea para “salvar la ciencia en España”: que los proyectos de investigación (y el resto de la carrera investigadora) sean evaluados fuera de España, para reducir amiguismos y endogamias. Más allá de idas y venidas de la financiación, recompensar la calidad y quitarle poder a los cortijos no debería dar mal resultado.

      En Grecia adoptaron esta idea demasiado tarde, según me explicó el año pasado un investigador senior griego: por primera vez en muchos años, le concedieron un proyecto nacional a él -que tenía más méritos- en vez de a su competidor -que tenía más amigos- pero el dinero ya no llegó (“cuando haya dinero en la caja te lo damos”, le dijeron). Cuando me contaba esta historia, los predoctorales ya no cobraban y se les estaban acabando algunos disolventes, sin posibilidad de reponer.
      (A. Gaita Ariño, Sedaví)

    • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

      Durante mi trabajo en Naciones Unidas he tenido la oportunidad de conocer la situacion de la ciencia en muchos paises del mundo. Me gustaria compartir esta propuesta que se esta desarrollando en Chile durante la campaña presidencial de 2013, y podria aplicarse a nuestro pais:

      “¿Por qué los candidatos a la Presidencia de nuestro país, debieran hablar de ciencia? En las últimas décadas, el tema del desarrollo científico del país nunca ha sido materia de debate, ni menos de propuestas programáticas serias y profundas, de parte de ningún candidato presidencial. Sin embargo, depende de todos nosotros que esto no siga ocurriendo.

      POR QUÉ NECESITAMOS PROPUESTAS PARA EL DESARROLLO DE LA CIENCIA?

      La investigación científica ha demostrado ser uno de los factores más decisivos para que un país alcance un grado de bienestar y prosperidad que los catapulte a niveles de “alto desarrollo humano”. Ningún país lo ha logrado sin la ayuda de una ciencia multidisciplinaria, sin ataduras ni restricciones ideológicas ni partidarias, con un fomento decidido, tanto en términos de inversión, infraestructura, como de aseguramiento de una igualdad de oportunidades para que todos quienes desean aportar al emocionante y decisivo camino de la generación de conocimiento, lo haga de acuerdo a sus capacidades, a sus sueños y a sus intereses.Es sólo en aquellos países en los que se ha garantizado la prosperidad de la investigación científica por curiosidad, que los mayores avances tecnológicos e innovaciones con valor social, cultural y económico, han surgido.

      OBJETIVO DE DEBATE CIENCIA 2013

      Esta campaña tiene dos objetivos fundamentales:

      1. Someter a escrutinio las propuestas programáticas de los candidatos presidenciales en materia de fomento a la investigación científica.

      2. Entregar a los candidatos una serie de preguntas, con el fin de conocer en detalle sus propuestas en materias específicas sobre desarrollo de la ciencia, inversión en I+D, ciencia y políticas públicas, entre otras.”

      (Adaptado de http://debateciencia2013.org/)

      Marga Gual Soler
      Doctora en Biologia Celular por la Universidad de Queensland (Australia)
      Becaria en Naciones Unidas en el area de ciencia, tecnologia, innovacion y cultura para el desarrollo sostenible.
      vizify.com/margagual

    • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

      Se me ocurren muchos, pero voy a exponer tres puntos clave que contribuyen a la poca o nula percepcion social de que la ciencia nos cambia la vida:

      1. El cientifico como divulgador: los cientificos poseen excelentes capacidades de analisis, pensamiento critico y solucion de problemas. Sin embargo, a menudo carecen de las habilidades y la oportunidad de aplicar sus conocimientos con éxito para impulsar políticas o comunicarse de manera efectiva con el público general, las instituciones y otras audiencias no académicas. En consecuencia, no se satisfacen las necesidades de la sociedad de obtener información científica fidedigna, creíble y objetiva, y que esta se traduzca en beneficios tangibles.

      2. La educacion cientifica: existe insuficiente percepción social y política de que el propósito de la alfabetización y educación en ciencia, lejos de servir únicamente para fomentar vocaciones en carreras STEM, es fundamental para desarrollar la capacidad analítica y el pensamiento crítico en la sociedad. La educación científica sirve para construir una ciudadanía no sólo más informada sino también con mayor capacidad de actuar frente a controversias, es una forma de empoderamiento. Por otra parte, el sistema educativo actual no contribuye a eliminar los estereotipos negativos asociados a la carrera científica que ahuyentan las vocaciones investigadoras entre las chicas, debido en parte a la falta de modelos culturalmente relevantes (ver intentos fracasados de campañas institucionales de promoción de mujeres en ciencia, ejemplo Science, it’s a Girl Thing! de la Comisión Europea).

      3. La politica española: no existen mecanismos oficiales para la participacion de los cientificos en politicas publicas, como si tienen otros paises como USA y Australia con sus “Science Policy Fellowships”.

      Recomendaciones:

      1. Construir una comunidad de personas interesadas ​​en politica cientifica en España, procedentes de todos los ambitos de la sociedad, que sirva como plataforma de investigación, reflexión y analisis sobre el futuro de la ciencia y sus beneficios para todos los ambitos de la sociedad (medio ambiente, migraciones, salud, seguridad, juventudes, cultura, etc).

      2. El conocimiento científico y técnico es indispensable para establecer prioridades, tomar decisiones y desarrollar las mejores políticas y prácticas. Hay que facilitar mecanismos que otorguen a los científicos la institucionalidad y voz para participar activamente en la incorporacion del conocimiento científico a las políticas públicas nacionales, regionales y globales para el desarrollo sostenible y el bienestar social.

      3. Transformar la percepción social de la ciencia mediante modelos culturalmente adaptados y relevantes para nuestra sociedad. A menudo los cientificos se niegan a aceptar las reglas de los medios de comunicacion de masas. Nos resulta incomprensible que Gandia Shore lidere audiencias y la figura del científico sea de marginado mediático. La solucion pasa por convertir al cientifico en heroe y actor social que busca el beneficio de la sociedad a través de la ciencia, y los medios de comunicacion tienen un papel fundamental en este “lavado de imagen”.

      Marga Gual Soler
      Doctora en Biologia Celular por la Universidad de Queensland (Australia)
      Becaria en Naciones Unidas en el area de ciencia, tecnologia, innovacion y cultura para el desarrollo sostenible.
      Palma de Mallorca
      vizify.com/margagual

    • Bernardo Herradón García

      ¿POR QUÉ ES NECESARIA LA CIENCIA?

      Hay una actividad humana que causa todo esto:

      1) Nos proporciona una vida más larga.

      2) Hace que la vida sea más saludable. Monitoriza nuestra salud. Proporciona
      medicinas que curan nuestras enfermedades, piezas de recambio para
      nuestro cuerpo, palia dolores y achaques.

      3) Nos suministra agua que podemos beber, usar para nuestra higiene o regar
      nuestras plantaciones.

      4) Nos ayuda a tener más y mejores alimentos.

      5) Cuida de nuestro ganado y animales de compañía, lo que se refleja en nuestra
      alimentación y en nuestro ocio.

      6) Nos proporciona energía para todo. Lo que implica que no pasamos frío en
      invierno, ni calor en verano. Permite iluminar nuestras viviendas, lugares de
      trabajo, o conseguir decoraciones espectaculares. Hace que multitud de aparatos
      funcionen con corriente eléctrica (un vector energético). Nos permite
      transportarnos en una variedad de vehículos. Con la energía en forma de calor
      somos capaces de crear obras de arte (por ejemplo, la cerámica) o instrumentos
      útiles (por ejemplo, utensilios del hogar). Los electrodomésticos facilitan las
      tareas del hogar. E infinidad de aplicaciones más que hacen nuestra vida mucho
      más confortable.

      7) Hace que nuestras ropas y sus colores sean más resistentes y atractivos.
      Mejora nuestro aspecto con perfumes, productos de higiene y de cosmética.
      Contribuye en la limpieza del hogar y de nuestros utensilios. Ayuda a mantener
      frescos nuestros alimentos. Prácticamente nos proporciona todos los artículos
      que usamos a diario.

      8 ) Facilita nuestro ocio proporcionando materiales con los que podemos hacer
      deporte, practicar la jardinería, nos permite leer intersantes obras
      literarias o cartas de amor; escuchar música, ver la televisión y multitud de
      actividades con las que lo pasamos bien.

      9) Nos permite estar a la última en tecnología: el ordenador más potente y
      ligero; el móvil más ligero, con la batería más duradera y las máximas
      aplicaciones; el sistema más moderno de iluminación que permite, además,
      ahorrar energía; el medio de transporte adecuado que contamine poco, con alta
      eficiencia y eficacia; el material con el que los deportistas de élite baten
      marcas y conquistan títulos; y muchas aplicaciones más.

      10) Finalmente, y no menos importante, alimenta nuestro espíritu.

      La respuesta a la pregunta sólo puede ser una: la CIENCIA.

      “La ciencia es la mayor obra colectiva de la historia de la
      humanidad” (Pedro Etxenique, en A Hombros de Gigantes,RNE-5), la que nos
      ha permitido progresar como especie desde que el hombre descubrió como podía
      generar y controlar el fuego hace unos 450000 años.

      Sí, la ciencia es lo que nos distingue de otras especies en nuestro planeta, es
      la que hace que los países sean poderosos, es la que permite ganar dinero con
      aplicaciones tecnológicas derivadas del desarrollo científco. La ciencia nos
      permite conocernos, la que explica que es la vida, cómo funciona nuestro
      cerebro y el resto de nuestro organismo.

      La ciencia es la que permite desenmascarar a los charlatanes (pseudocientíficos
      o paracientíficos) que nos venden agua con un poco de azúcar como un remedio
      para nuestra salud (los homeópatas) o te dicen que el futuro está en las
      estrellas (los astrólogos) o los que nos venden el engaño de que una pulsera
      imantada va a mejorar tu vida (los magnetoterapeutas), entre otros.

      Porque la ciencia, usando el método científico, sabe que la dilución extrema de
      un fármaco o cualquier otro compuesto biológicamente activo no puede producir
      ningún efecto biológico, pues es necesaria una concentración mínima. La
      concentración se refiere a la

      cantidad de una sustancia que está presente en un determinado medio. Se puede
      expresar de muchas maneras, pero ahora no viene al caso explicarlo. Lo
      importante es que los científicos sabemos desde hace cinco siglos (desde
      la época de Parecelso) de que el efecto de una sustancia depende de la dosis.
      Los llamados remedios homeopáticos se producen por diluciones extremas y la
      ciencia ha demostrado que la concentración de sustancia activa en el remedio es
      prácticamente nula.

      El método científico se basa en proponer hipótesis, hacer experimentos para
      refutarla o comprobarla, y a partir de aquí establecer una teoría. Con este
      bagaje, podemos decir que la astrología (y su consecuencia, los malditos
      horóscopos o las cartas astrales) es un auténtico timo. ¿En qué hipótesis se
      basa? ¿en qué la posición de los astros influyen en nuestra vida y
      comportamiento? ¿cual es la base científica? ¡Ninguna! Si fuese cierta,
      resultaría que millones de personas (las que comparten la misma fecha de
      nacimiento) tendrían el mismo destino. ¡Y a todos les tocaría la lotería el
      mismo día, todos se enamorarían a la vez o sufrirían la pérdida de un ser
      querido simultáneamente! Por supuesto, no se pueden hacer experimentos que
      refuten o aprueben la base científica de la astrología.

      Las pulseras magnéticas, el agua magnética o cualquier zarandaja magnética de
      uso cotidiano usan imanes en los que la intensidad del campo magnético es muy
      pequeña (causada por un imán de uso casero). El magnetismo es un área
      científica muy estudiada. Hace unos 200 años, científicos de la talla de
      Faraday, Ampère o Østerd realiaron experimentos rigurosos que dieron lugar a la
      teoría del campo

      electromagnético matemáticamente racionalizada principalmente por Maxwell (y en
      su versión moderna por Heaviside). En estas investigaciones se aplicó
      rigurosamente el método científico (hipótesis, experimentos, teoría) y una de
      sus conclusión es que el

      campo magnético es demasiado débil para causar algún efecto biológico
      como pretende la magnetoterapia. Por otro lado, para que se dé ese efecto
      biológico sería necesario que el campo magnético interaccionase con las
      biomoléculas de nuestro cuerpo. La ciencia sabe que el efecto de los campo
      magnéticos (incluso los muy intensos) sobre la mayoría de moléculas es muy
      pequeño y de muy corta duración. Por lo tanto, la ciencia desmonta este timo
      pseudocientífico; y cualquier otro (feng-shui, aromaterapia, etc.) similar.

      Ahora la ciencia española está en serio peligro. Las rebajas en los
      presupuestos para investigación científica, financiación a los centros de
      investigación y ayudas para que los jóvenes (desde recién licenciados a
      postdoctorales con cierta experiencia) continúen su carrera científica, causarán
      un mal irreparable en nuestra ciencia. La ciencia no es como plantar patatas y
      recoger la cosecha en unos meses. No, la ciencia sólo puede recoger frutos
      después de años de apoyo continuado. Además una parada en este apoyo tiene un
      efecto muy perjudicial para el progreso científico, pues implica que proyectos
      que están en marcha se tienen que parar (y cuando se reinician no se puede
      continuar donde se dejaron), los centros de investigación y el instrumental se
      vuelve obsoleto en poco tiempo si no se mantienen o renuevan; y, lo que es
      peor, se pierde a un grupo excelente de investigadores jóvenes, cuya formación
      ha sido generalmente pagada con fondos públicos, que sólo tienen dos opciones:
      o dejar la ciencia (pérdida irremediable) o emigrar (y que otros países se
      aprovechen de su talento).

      Si no invertimos en ciencia, perderemos la oportunidad de contribuir a los
      progresos que indicaba al comienzo de este artículo; también perderemos la
      oportunidad de ser un país basado en el conocimiento y la innovación (ya dicho,
      da dinero y poder a las naciones), quedaremos como el país de los camareros y
      de las agencias de viaje de Europa, nosinvadirá la ignorancia y caeremos en
      manos de homeópatas, quirománticos, astrólogos y demás charlatanes.

      Por lo tanto, políticos de nuestra generación: INVIERTAN EN FUTURO (FORMACIÓN,
      EDUCACIÓN, CIENCIA) y dejaremos de ser un país de segunda fila.

      LAS GENERACIONES FUTURAS SE LO AGRADECERÁN.

    • Mi dieta cojea

      Porque la actitud científica, con su método y sus fines, dista drásticamente de otras áreas de nuestra vida, cosa que no pasa en Política, Religión, fanatismo deportivo…

      Si tuviéramos presente en nuestro día a día la falsabilidad, la humildad, las ganas de mejorar, y el espíritu crítico, seríamos mejores personas, más humildes, mejores ciudadanos, y al fin y al cabo, menos borregos.

    • vanessa

      Creo que no es posible potenciar la ciencia y su importancia si no se potencia desde los comienzos de la educación. Por eso pienso que el principal cambio debería hacerse en el modelo educativo y promover una educación basada en la ciencia y en aspectos asociados a ella: curiosidad, experimentalidad, pensamiento crítico y observador, etc.

      Sería importante dejar a un lado la competitividad con otros para fomentar la competitividad con uno mismo, mejorarse para mejorar el mundo, aprender y adquirir conocimientos no sólo por el puro placer de hacerlo sino también para enseñar a otros…

    • José M. Fernández (Madrid)

      Harto de ver como mis vecinos más ricos tenían fruta durante todo el año gracias a los frutales que cultivaban decidí liarme la manta a la cabeza y comenzar a cultivar mi propio árbol. Para ello compré abono, herramientas, una regadera, pesticidas, planté el árbol y me senté a esperar.

      Al llegar la primera cosecha mi árbol no dio nada. Los árboles de mi vecinos eran grandes y llenos de frutas, el mío todavía muy pequeño, recién plantado. Decepcionado decidí esperar, pero yo quería mi fruta ya. Al año siguiente mi árbol creció un poco, comenzaba a tener cierta altura pero todavía no daba nada ¿valdría para algo el dinero gastado?. Por fin, dos años después, unos pocos frutos aparecieron, pero todavía eran muy pequeños, ¿para eso tanto esfuerzo y espera?. Comencé a regalar el abono y los pesticidas a mis vecinos, era muy cansado mantener el árbol todos los años, ¡debería darme frutos ya!.

      Finalmente, un bonito y redondo fruto apareció al verano siguiente, pero solo uno. Cansado de esperar tuve entonces una idea que ninguno de mis vecinos había tenido todavía. ¿Cómo no se les habría ocurrido antes?. Corté todas las ramas y dejé solamente la que había dado el fruto. De esta forma toda la energía del árbol se centraría en aquella rama. En un año estaría saboreando los más variados y sabrosos frutos. ¿Para qué tantos abonos y cuidados?- pensé-, ya tengo la rama más fuerte, así que deje en la calle todo las herramientas que había comprado para el que las quisiera.

      Todavía no me explico que falló, pero en poco tiempo el árbol se fue muriendo y los ansiados frutos nunca llegaron a aparecer. Tuve que empezar a comprar las frutas a mis vecinos, que eran grandes y abundantes, todavía más ahora que usaban los recursos que yo les había regalado.

      El árbol de la ciencia requiere paciencia y dedicación, todas las ramas han de ser cuidadas, siempre habrá algunas más fuertes que den más frutos, pero con el tiempo, estás pueden flaquear, y aquellas que parecían más débiles e inciertas transformarse en las que salven el árbol y nos den nuevos frutos. Nadie le dijo a Curie, ¡descubre la radioactividad para que podamos tener rayos X!; Haga algo para que funcionen los GPS señor Einstein. Doctor Fleming, limpie esa porquería y busque algo que cure enfermedades.

      Explorando con paciencia los límites de nuestro conocimiento, ellos y otras muchas personas cambiaron el mundo. Nada en
      investigación es de hoy para mañana. Si un niño puede entender esto ¿Por qué no pueden hacerlo nuestros políticos?

    • José M. Fernández (Madrid)

      Harto de ver como mis vecinos más ricos tenían fruta durante todo el año gracias a los frutales que cultivaban decidí liarme la manta a la cabeza y comenzar a cultivar mi propio árbol. Para ello compré abono, herramientas, una regadera, pesticidas, planté el árbol y me senté a esperar.

      Al llegar la primera cosecha mi árbol no dio nada. Los árboles de mi vecinos eran grandes y llenos de frutas, el mío todavía muy pequeño, recién plantado. Decepcionado decidí esperar, pero yo quería mi fruta ya. Al año siguiente mi árbol creció un poco, comenzaba a tener cierta altura pero todavía no daba nada ¿valdría para algo el dinero gastado?. Por fin, dos años después, unos pocos frutos aparecieron, pero todavía eran muy pequeños, ¿para eso tanto esfuerzo y espera?. Comencé a regalar el abono y los pesticidas a mis vecinos, era muy cansado mantener el árbol todos los años, ¡debería darme frutos ya!.

      Finalmente, un bonito y redondo fruto apareció al verano siguiente, pero solo uno. Cansado de esperar tuve entonces una idea que ninguno de mis vecinos había tenido todavía. ¿Cómo no se les habría ocurrido antes?. Corté todas las ramas y dejé solamente la que había dado el fruto. De esta forma toda la energía del árbol se centraría en aquella rama. En un año estaría saboreando los más variados y sabrosos frutos. ¿Para qué tantos abonos y cuidados?- pensé-, ya tengo la rama más fuerte, así que deje en la calle todo las herramientas que había comprado para el que las quisiera.

      Todavía no me explico que falló, pero en poco tiempo el árbol se fue muriendo y los ansiados frutos nunca llegaron a aparecer. Tuve que empezar a comprar las frutas a mis vecinos, que eran grandes y abundantes, todavía más ahora que usaban los recursos que yo les había regalado.

      El árbol de la ciencia requiere paciencia y dedicación, todas las ramas han de ser cuidadas, siempre habrá algunas más fuertes que den más frutos, pero con el tiempo, estás pueden flaquear, y aquellas que parecían más débiles e inciertas transformarse en las que salven el árbol y nos den nuevos frutos. Nadie le dijo a Curie, ¡descubre la radioactividad para que podamos tener rayos X!; Haga algo para que funcionen los GPS señor Einstein. Doctor Fleming, limpie esa porquería y busque algo que cure enfermedades.

      Explorando con paciencia los límites de nuestro conocimiento, ellos y otras muchas personas cambiaron el mundo. Nada en
      investigación es de hoy para mañana. Si un niño puede entender esto ¿Por qué no pueden hacerlo nuestros políticos?

    • José M. Fernández (Madrid)

      Harto de ver como mis vecinos más ricos tenían fruta durante todo el año gracias a los frutales que cultivaban decidí liarme la manta a la cabeza y comenzar a cultivar mi propio árbol. Para ello compré abono, herramientas, una regadera, pesticidas, planté el árbol y me senté a esperar.

      Al llegar la primera cosecha mi árbol no dio nada. Los árboles de mi vecinos eran grandes y llenos de frutas, el mío todavía muy pequeño, recién plantado. Decepcionado decidí esperar, pero yo quería mi fruta ya. Al año siguiente mi árbol creció un poco, comenzaba a tener cierta altura pero todavía no daba nada ¿valdría para algo el dinero gastado?. Por fin, dos años después, unos pocos frutos aparecieron, pero todavía eran muy pequeños, ¿para eso tanto esfuerzo y espera?. Comencé a regalar el abono y los pesticidas a mis vecinos, era muy cansado mantener el árbol todos los años, ¡debería darme frutos ya!.

      Finalmente, un bonito y redondo fruto apareció al verano siguiente, pero solo uno. Cansado de esperar tuve entonces una idea que ninguno de mis vecinos había tenido todavía. ¿Cómo no se les habría ocurrido antes?. Corté todas las ramas y dejé solamente la que había dado el fruto. De esta forma toda la energía del árbol se centraría en aquella rama. En un año estaría saboreando los más variados y sabrosos frutos. ¿Para qué tantos abonos y cuidados?- pensé-, ya tengo la rama más fuerte, así que deje en la calle todo las herramientas que había comprado para el que las quisiera.

      Todavía no me explico que falló, pero en poco tiempo el árbol se fue muriendo y los ansiados frutos nunca llegaron a aparecer. Tuve que empezar a comprar las frutas a mis vecinos, que eran grandes y abundantes, todavía más ahora que usaban los recursos que yo les había regalado.

      El árbol de la ciencia requiere paciencia y dedicación, todas las ramas han de ser cuidadas, siempre habrá algunas más fuertes que den más frutos, pero con el tiempo, estás pueden flaquear, y aquellas que parecían más débiles e inciertas transformarse en las que salven el árbol y nos den nuevos frutos. Nadie le dijo a Curie, ¡descubre la radioactividad para que podamos tener rayos X!; Haga algo para que funcionen los GPS señor Einstein. Doctor Fleming, limpie esa porquería y busque algo que cure enfermedades.

      Explorando con paciencia los límites de nuestro conocimiento, ellos y otras muchas personas cambiaron el mundo. Nada en
      investigación es de hoy para mañana. Si un niño puede entender esto ¿Por qué no pueden hacerlo nuestros políticos?

    • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

      Recomiendo este articulo del Dr Peter Hotez, fundador del National School of Tropical Medicine (NSTM) at Baylor College of Medicine publicado 29/08/2013 en PLOS Blogs: http://blogs.plos.org/speakingofmedicine/2013/08/29/the-long-road-to-repair-a-u-s-national-post-doc-for-science-education-and-advocacy

      Traduccion un poco libre:

      “Me gustaría ver la creación de una Beca Postdoctoral en Educación y Defensa de la Ciencia. Después de un año de formación intensiva en docencia, estos doctores se colocarían en escuelas secundarias de todo el país. En paralelo se fomentaria la participación del público a través de conferencias, escribiendo para la prensa local y nacional y comunicandose con el gobierno. La beca duraría tres años y los costes serían modestos. Los candidatos serían cuidadosamente seleccionados y entrevistados. La idea sería establecer un programa de prestigio que ayudaría a contar con las futuras generaciones de científicos y al mismo tiempo crear una base de apoyo para el público a aceptar la ciencia como un elemento fundamental de la productividad económica.”

    • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

      En el extranjero nos ponen de modelo a NO seguir:

      “Estamos a la altura de las circunstancias para poder reproducir este cambio tan trascendental que se dio hace 50 años, pero exige trabajo y compromiso de todos nosotros”, consideró. Y no dejó de hacer referencia al contexto nacional e internacional y los posibles riesgos que implican: “Estamos muy acostumbrados y creemos que todo lo que tenemos es irreversible. En España se suprimió un ministerio de ciencia que tenía la misma orientación que la nuestra. Si no damos muestras contundentes de en qué beneficia al ciudadano común lo que hacemos, todo este esfuerzo que estamos haciendo puede ser simplemente un fenómeno transitorio y no queremos que este periodo sea recordado como una segunda edad de oro de la ciencia, queremos que sea un camino irreversible, no queremos una vuelta atrás”. Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnologia e Innovacion Productiva de Argentina.

      http://noticias.exactas.uba.ar/nuevo-edificio-baranao-obras

    • Chemari Humera

      Hay una medida muy sencilla. Prohibir por ley que las vacantes que dejan los catedráticos, los profesores titulares, los profesores asociado al jubilarse, al fallecer sean cubiertas por personas del mismo departamento, de la misma universidad, del mismo equipo de investigación. En otras palabras, sangre y mentes nuevas de otras universidades, institutos de investigación, de otros departamentos. Los candidatos han de provenir de otros centros, entrenados en otros establos. Es una manera de acabar con el nepotismo, la endogenia.

      Otra norma sencilla es que por ley todos los que se presenten a plazas de profesores de universidad, a investigadores en institutos sean bilingues al menos en inglés (o en alemán o japonés por marcar las lenguas que dominan en I+D+I). Prohibir que la lengua autonómica, catalán, gallego, vasco sea un requisito previo. Todo lo más un requisito posterior a 1-2 años de haber ocupado la plaza.

      Otra norma sencilla es legislar que el título de doctor sea un requisito obligatorio para dirigir departamentos de investigación, institutos de salud, de la mujer, centros de I+D+I. Estas plazas son ocupadas habitualmente por amiguetes y militantes de los partidos.

      No hay ministro, no hay consejero de educación, no hay parlamento nacional o autonómico que adopte una o varias de estas medidas. Daría entrada a todos los cerebros I+D+I que tienen que exiliarse. Dejarían de comer la sopa boba con nuestros impuestos los asesores, que han sido arte y parte muy importante en decisiones y prácticas corruptas de aquellos a quienes deben favores, a quienes deben el puesto. Son bocas obedientes y silenciosas.

    • Ignacio

      Creo que hay dos formas de mejorar el estado de la ciencia en España, la educación y la inversión:

      En educación lo resultados que recientemente nos ha dado la OCDE nos dicen mucho de la tarea pendiente que tenemos por delante. No se invierte lo suficiente y la eficacia de lo invertido es puesta en cuestión una y otra vez por diversos informes. La ciencia debe ser ya la clave de la educación pública y por supuesto no se podrá avanzar hasta que el sistema público de educación sea completamente laico.
      En este país se sigue invirtiendo cantidades ingentes de recursos en financiar con dinero público profesores de religión nombrados a dedo por la curia católica. Por tanto, educación laica, educación en ciencia con bases sólidas y pedagogía científica eficaz para la enseñanza-aprendizaje.

      Si hablamos de inversión en este país las empresas y los bancos deberían estar obligadas a aportar por ley una cantidad de sus beneficios para la i+D+i, porque el dinero que al final manipulan es el resultado del trabajo, y sin trabajo no hay capital. Deben devolver a la sociedad lo que la sociedad les da para que lo gestionen de manera justa y eficiente. El criterio de inversión no puede ser sólo la rentabilidad económica sino que deben considerar la necesidad de contribuir al desarrollo del país.
      Si no se invierte en educación y en ciencia, el futuro que nos espera es el de una sociedad de parados, especialmente jóvenes que quizá nunca trabajen, en convivencia con una clase minoritaria enriquecida a costa de la miseria del pueblo español.

    • MasScience

      Hay algunas mañanas en las que algún alma pasa por nuestra oficina y por puro desconocimiento, pues no tiene otro nombre, nos pregunta: “Pero la ciencia ¿qué aporta o en qué me cambia la vida?”

      Tenemos la suerte de ser un grupo numeroso en el que siempre hay alguien que puede dejar las tareas que está realizando en pos de la ciencia y poder invitarle a dar un paseo por la ciudad e invitarle a un helado todo sea dicho.

      Mientras vamos paseando, helado de vainilla en mano, solemos decirle que observe a su alrededor con todos y cada uno de sus cinco sentidos. Que ponga la atención en los colores, las formas, los sonidos y los movimientos de la ciudad. Y que aquello que más le llame la atención lo comente.

      Generalmente se quedan absortos un largo rato como si estuviesen contemplando boquiabiertos una maravillosa obra de teatro. Cuando salen de su estupor, algunos indican los coches de última gama que pasan. A lo cual les respondemos:

      “Eso que observas es un invento humano que viene desarrollándose desde tiempos inmemoriales y cuyos primeros prototipos son de hace casi cien años. Lo que le permite moverse son las leyes de la Termodinámica que el hombre descubrió con la máquina de vapor de Savery en 1697 y de Newcomen en 1712 y que hombres como Carnot, Clausius, Rankine y Lord Kelvin ayudaron en el perfeccionamiento de esa disciplina para poder dar lugar al motor de combustión interna que a día de hoy permite desplazarnos más rápido que enninguna otra era humana.”

      Continúo explicándole el sistema de producción del chasis, desde cómo los materiales son extraídos del corazón de la Tierra y
      pasan por diferentes estadios hasta llegar a ser el recubrimiento de aluminio que observa. Y le hago ver todas las personas que han trabajado en la historia para que los automóviles sean lo que a día de hoy son.

      A algunos otros, mientras vamos caminando, les llama la atención los carteles luminosos con anuncios de lo más variopinto. Les hago ver la importancia de la electricidad en nuestras vidas, cómo la mayoría de cosas que observan han sido producidas gracias a la energía en forma eléctrica, cómo gracias a la electricidad somos capaces de refrigerar nuestros alimentos, iluminar letreros o leer en la oscuridad. Cómo la electricidad mueve las máquinas de nuestra industria y le permiten tener todos los productos que a día de hoy tiene. Y les hablo sobre Coulomb, Gauss, Ohm, Oerted, Faraday, Maxwell y tantos otros científicos por los que gracias a sus avances tenemos lo que tenemos.

      Y así me van preguntando por todo lo que hay a nuestro alrededor, teléfonos móviles y ordenadores, medicamentos y alimentos, edificios y materiales, sonidos y estaciones de repetición. Y yo voy desgranándoles poco a poco sus historias, su funcionamiento; desde los átomos al cosmos, de la célula al cuerpo humano, del impulso a la recepción, de la luz a la óptica. Les hablo de los grandes hombres y mujeres que dedicaron su vida a investigar y descubrir todo aquello que nos rodea.

      Y tras haberles explicado todo esto y estar a punto de volver a la oficina nos paramos en un parque donde juegan alegremente los niños y les dicimos:

      “No es el qué aporta o en qué te cambia la vida la ciencia, sino en cómo sería hoy tu vida sin ella. ¿Ves a estos niños?, imagínate su futuro, todo lo que veas en él será gracias a la ciencia. Si les quitas la ciencia ahora, únicamente tendrán el mundo que tenemos hoy. Pero si das alas a la ciencia verán maravillas que ni tu ni yo jamás seríamos capaces de soñar, al igual que nosotros tenemos objetos cotidianos que nuestros padres y abuelos jamás creyeron posibles.

      Esto, amigo, es la ciencia, y todo el mundo es ciencia. En tu mano está que estos niños tengan ese futuro y para contribuir a ello cada día nos levantamos para hacer http://www.masscience.com una realidad.”

      • 05mperez

        Si la sociedad se parara he hiciera una reflexión como esta ¿vosotros pensáis que seria necesario plantearnos salvar la ciencia?…yo creo que no, pero tenemos que demostrar que todo es ciencia …
        Muy buena reflexión…

      • ejimenez

        Aunque ahora mismo estamos en un momento en el que la ciencia no se valora basta abrir los ojos para vernos rodeados de sus avances, la mayoría para hacernos progresar como sociedad.
        Parece ser que después de conseguir una vida tan cómoda se nos ha olvidado seguir progresando; en el fondo es lo que necesitamos, abrir los ojos.

      • marian

        Tenemos que romper las barreras entre la sociedad y la ciencia
        Los investigadores formamos parte de la sociedad y tenemos la obligación de involucrarnos con ella hay que salir de la torre de marfil

      • A F

        Es un buen momento de movernos en este tipo de iniciativas. Como investigador estoy muy interesado en participar con vosotros

      • paulasuarz

        Muy buena explicación, sin la ciencia no avanzaríamos como sociedad.

      • Matusalem

        No solo es necesario apoyar la ciencia sino hacer que la gente sea consciente de lo necesaria que ha sido,es y sera en nuestras vidas.

      • Pedro Gutierrez Flores

        La ciencia ha llevado al hombre a la Luna, ha enviado mensajes más allá de nuestro sistema solar, nos ha permitido pasar de pensar que eramos el centro del universo y únicos a darnos cuenta de que no somos sino una mota de polvo en el cosmos y que lo más seguro es que no estemos solos.

        Sin ciencia, hoy no tendríamos el fuego, ni la rueda, no tendríamos la cura de la tuberculosis, y seguiriamos llendo a pie, es más, sin ciencía no tendríamos ni calzado pues nadíe lo habría “inventado”

        Es importante que la ciencia llegue al ciudadano corriente, porque es algo fascinante, porque si te pones a pensarlo, la tremenda casualidad de que yo pueda estar escribiendo esto, se debe a miles de años de investigación, de una cosa tras otra, y esto que estoy escribiendo, aparecerá instantaneamente y será leído por miles de personas en todo el mundo. Sin la ciencia no sería posible.

    • La Ciencibilidad

      “El 90% del crecimiento de la renta desde 1870, en Inglaterra y Estados Unidos, se debe a la innovación tecnológica, no a la mera acumulación de capital.” Enciclopedia Oxford de la Historia de la Economía.
      Claro que los descubrimientos, las respuestas, el avance son importantes en ciencia. Pero hay algo más, de mayor peso.
      Desde que la economía, como ciencia o disciplina, ha cedido su lugar a los sistemas económicos basados en ideologías, otra área del conocimiento ha comenzado a ocupar su lugar intentando suplir un vacío ético. Así, en las columnas del debe y el haber del sistema financiero mundial, por primera vez, una rama del conocimiento humano ha comenzado a desafiar a la economía en lo que a progreso, desarrollo y bienestar se refiere. Esta rama es la ciencia, capaz de generar por sí misma los recursos que precisa, logrando la independencia financiera, ideológica y material imprescindible. Basta una generación de inversión en ciencia para ver los resultados. Un caso ejemplar es el de Corea del Sur. En 20 años sus habitantes pasaron de tener el 20% del ingreso de un mexicano a tener cinco veces más. La ciencia puede ser la brújula del nuevo sistema financiero mundial, habrá que cuidarse de ideologías para no caer en el mismo error.

    • Jose Carlos Cañizares

      Es necesario que España apoye a las instituciones científicas por tres razones fundamentales:

      - Por razones de Estado, pragmáticas. Las investigaciones científicas constituyen un sustrato básico para el desarrollo económico. Sus descubrimientos conducen a la creación de nuevas tecnologías y establece, con las tecnologías, una relación de mutuo apoyo y enriquecimiento. Si España sigue participando de las instituciones capitalistas transnacionales, sólo podrá competir con otras regiones si estimula adecuadamente este desarrollo; si, por otra parte, España decidiera, en algún momento, desvincularse total o parcialmente de estas instituciones, se vería obligada a estimular a la ciencia de la misma forma, pues de lo contrario caería en un aislacionismo regresivo. Este apoyo de España a la ciencia no debe entenderse como un encastramiento de las comunidades científicas en empresas estatales públicas: la ciencia debe poder ser practicada por agentes públicos, corporaciones y también por individuos. De hecho, la dependencia total entre Estado y Ciencia es indeseable, como nos muestra la historia de la URSS (caso Lysenko). Es por ello que debe trabajarse tanto en la separación de Estado y Ciencia, como en el diseño de un sistema de I+D+i multilateral, redundado y altamente interactivo. Un modelo a seguir podría ser el del Estado Finlandés, si bien apostando por un mayor grado de descentralización.

      - Por razones históricas y de prestigio. Al posibilitar la aparición de grandes científicos mediante una política vanguardista en I+D+i, España se asegura un prestigio internacional que nos granjeará relevancia histórica. Es el deber de España crear individuos excelentes desde el punto de vista de nuestro momento histórico. Los grandes deportistas pasarán, porque el culto al deporte pasará. Su correlato es el culto a los grandes militares y héroes del pasado. España sigue anclada a esta visión medievalizante. Sin menoscabo del éxito en otras disciplinas de interés general y mundial, España debe tener presente el prestigio que Brunelleschi o Galileo reportaron a la Florencia renacentista; la aureola de grandeza que los Ilustrados reportaron a Francia; los grandes científicos-inventores como Franklin, Edison o Norbert Wiener a los Estados Unidos. España necesita también crear vanguardias históricas si quiere formar parte de la historia: el Estado, las empresas y los demás grupos sociales deben incentivar el surgimiento de grupos como el de Copenhague (teoría cuántica), positivismo lógico (Alemania) o los filósofos y naturalistas del Jardin du Roi, quienes pusieron, en las postrimerías del siglo XVIII, los cimientos para las revoluciones en la biología y geología del siglo XIX.

      - Por la construcción de una cultura crítica y abierta. La ciencia no constituye un cuerpo de conocimiento crítico, sino que educa a científicos para emplear los métodos conocidos a fin de realizar nuevos descubrimientos. En este sentido, las disciplinas verdaderamente críticas siguen siendo las humanidades y la filosofía, pues en ellas no se avanza un conocimiento positivo, sino que se recoge y critica lo existente desde puntos de vista sustancialmente diferentes. Sin embargo, y como recuerda el filósofo Karl Popper, la ciencia incorpora el método crítico y está dispuesta a revisar continuamente sus resultados. Esto quiere decir que la ciencia no proporciona verdades (como la religión, el marxismo stalinista u otro sistema positivo de conocimiento) sino que resuelve problemas y, en muchas ocasiones, utiliza un resultado para plantear nuevas preguntas. Este método crítico puede conseguir crear una sociedad abierta -es decir, una sociedad en que el conocimiento positivo es permanentemente revisable- lo cual estimula la audacia, la creatividad y el hábito a considerar opiniones diferentes y hasta revolucionarias; ergo, la ciencia trae vida, historia y civilización a nuestras sociedades. Esto no quiere decir que la ciencia resuelva todos los problemas, pues no puede; ni que el método de enseñanza deba limitarse a la ciencia. Muy al contrario, la historia de la ciencia y las disciplinas humanísticas deben enseñarse mejor y más para complementar la labor de la ciencia en la consecución de este espíritu crítico; también para evitar, o tratar de evitar, que la ciencia se constituya en un nuevo modelo de pensamiento único. Así, si debe invertirse en ciencia, también es preciso invertir en conocimientos de otras áreas, máxime cuando esto crea mejores y más cultivados científicos, así como ciudadanos más responsables e ilustrados.

    • Fernando González del Valle

      En la crónica letanía que han entonado España desde el siglo
      XIX por la pérdida de un pasado glorioso, real o imaginario, siempre ha habido
      una estrofa de queja por la falta de respaldo institucional y social al
      pensador, al creador y al científico. Hoy en día la queja debe encauzarse de
      otra manera. En el siglo XXI la mayoría de los españoles entienden que la
      Ciencia favorece el bien común y como mínimo es el motor de una futura
      prosperidad social. No es necesario convencer a ninguna familia de que la inversión
      y los ahorros que genera servirán décadas más tarde para pagar los estudios de
      sus hijos o mejorar una jubilación futura. Es curioso que el problema resida en
      nuestros “padres de la patria”, que al contrario que la mayor parte de las
      familias sólo piensan en períodos de futuro inferiores al lustro.
      Desgraciadamente este mal se podría aplicar a todos los sectores y los partidos
      políticos de todos los colores hasta la fecha. Decimos que hay que regenerar la
      política porque todos formamos parte de la actividad política. Se dice que las
      buenas cabezas de la sociedad acaban en puestos más idealistas o con más
      recompensa económica, aunque sabemos que algunos políticos han buscado nuevas
      vías, con meticulosidad “científica” para enriquecerse a costa del erario
      público. Mientras la regeneración política no se alcanza y consolida, es la
      obligación de los que no nos vamos a dedicar a la política, pero somos
      responsables como ciudadanos de mejorar nuestra sociedad en la medida de
      nuestras posibilidades, de hacer algo.

      España tiene la misma proporción de cerebros que pueda tener
      cualquier país del mundo. Hemos
      tenido la suerte de que grandes genios como Picasso, Goya, Ramón y Cajal y
      muchos otros hayan nacido aquí. La sociedad debe ser consciente de que la
      flauta de la ciencia siempre acaba sonando. Hay que estar cerca para oír su
      sonido. Somos un país con grandes desigualdades en el eje norte sur, motivadas
      fundamentalmente por nuestra climatología. No tenemos reservas energéticas.
      Sólo nos tenemos a nosotros mismos. Si el ajedrez fuera obligatorio en las
      escuelas, habría más campeones españoles de ajedrez, usando la misma matriz
      intelectual de nuestros niños. Si somos buenos en fútbol es porque dedicamos mucha
      energía a golpear un balón día a día y mes a mes. Habría que copiar de la
      tenacidad del fútbol español para generar nuevas escuelas, nuevos grupos de
      trabajo y nuevos científicos. Se trataría de conseguir las mejores condiciones
      posibles para los trabajadores de la Ciencia y ellos solitos se encargarían de traer
      las “copas del mundo” y los mejores “fichajes” para España. Necesitamos
      conseguir que fomentar y hacer Ciencia en España sea un derecho. Debería ser un
      derecho constitucional. Hemos cambiado recientemente nuestra venerada
      Constitución con el acuerdo de los dos grandes partidos para resolver una
      situación económica difícil, perentoria y puntual. Cambiémosla para conseguir
      una garantía respaldada por el Estado de que el futuro de la Ciencia Española
      no tendrá altibajos y andará por una senda de futuro.

      Evidentemente si hubiera un gran pacto político sobre
      política exterior, defensa, sanidad, educación o ciencia no sería necesario
      recurrir a soluciones tan grandilocuentes, pero como ciudadanos sólo podemos
      constatar como cada legislatura suele ser una revisión de la anterior sin usar
      el tamiz científico de la crítica y menos de la autocrítica.

      Si queremos que España salga de la crisis de ideales actual,
      del pozo del desazón de la generación del 98 y que cambie su modelo de
      producción de riqueza, la única alternativa es la Ciencia. Debemos fomentarla
      no sólo para conseguir mayores niveles de riqueza futura, sino para inculcar a
      nuestros jóvenes que lo importante es perseguir el horizonte aunque sepamos que
      siempre será inalcanzable, que lo importante es tener ideales en los que creer
      porque son los que salvaran a las nuevas generaciones de españoles. La Ciencia reclamará
      entonces también la espiritualidad que confiere al que la practica, porque dejaremos
      de mirar nuestros pasos sobre la tierra y podremos seguir mirando al cielo para
      preguntarnos cual es el sentido de la Humanidad y del Universo.

    • enriqueta jimenez cuadra anteq

      explicar y dar cursos o talleres a nuestros cientificos, profesionales y medicos o ingenieros lo importante que es la investigacion para que la ciencia avance, como ha pasado con la vacuna contra el melanoma, mediante la investigacion traslacional, y que ha entrado en la fase de ensayos clinicos,hay que hacer talleres para expandir mas proyectos y trabajos de investigacion

    • Roberto García García

      Para salvar la ciencia el primer paso que hay que dar es identificar qué es lo que se quiere salvar, esto es qué es la ciencia. Parece que en las últimas décadas ésta queda reducida a un tipo de conocimiento cuyo modelo estaría representado por el método de la física, la lógica y la matemática. Olvida esta sinécdoque que tan importante como estos modelos, en cuanto formas aceptables de racionalidad, los son, y deberian ser, los de ese campo complementario que Snow calificó como las dos culturas. Al margen de que hoy se pueda hablar con más precisión de las tres culturas, resulta sorprendente que, aun habiendo hecho recaer en esta parte de ella el mérito del progreso humano, y únicamente en la medida en que éste se esté produciendo porque de lo que no es progreso no parece hacerse responsable, añado que lo sorprendente es que aunque el mercado está alimentando su voracidad sin límite (grandes fortunas del planeta tienen soporte y titularidad científica) se sigue reclamando todavía mas apoyo para ella. No se le reclama al mercado pues mediante el marketing el consumidor reactivo ya le retorna la financiación adecuada. La diana es el Estado, esto es los recurrsos generados entre todos. Parece presentarse una disputa, o encontronazo entre racionalismos, en la medida que ciertas creencias , carentes de todo fundamento racional, muy a pesar de los esfuerzos lógicos de los teólogos para justificar lo indemostrable, gozan de mayor protección económica pública con la connivencia tácita de eminentes científicos que no dudan en ir con los de la feria y venir con los del mercado. Abominan, éstos, de la racionalidad, sino hermana al menos “prima” de la de las ciencias físico-naturales. Las Humanidades y las Ciencias Sociales ceden su prelación a fundamentos heterónimos de las normas y la moralidad. Cuando en en Francia tras momentos convulsos se establece la educación publica como obligación del estado se inicia una tradición que confia en la razon (logos y diá-logos) como instrumento que libere al hombre de déspotas e inquisidores. En algún momento desde entonces se produjo un desvío en el camino: hoy la excelente ciencia convive sin rasgarse las vestiduras con las manifestaciones más perversas de la decadencia humana: hambre, guerra, corrupción en las democracias, agotamiento medioambiental, discriminación social, etc. Encantados estaríamos de comprobar, que tras el apoyo, la Gran Ciencia le va a poner finalmente un pi erre cuadrado a esta rabiosa realidad.

    • José Mené (Villanueva)

      ¿Qué os voy a contar de la ciencia que no sepais? Lo que si me atrevo a decir es que somos muchos que estamos investigando en la misma tematica o materia y no compartirmos resultados. Si se creera una red para compartir resultados se avanzaría más rápido. La financiación publica debería implicar compartir resultados a esta red.

    • Fayna

      PROPUESTA: Canon de artículos tecnológicos y de I+D. Ese canón irá destinado en exclusividad a proyectos de investigación.

    • Cristina

      Felicidades por la iniciativa pero:
      Es curioso que se celebre esta jornada en Caixaforum y que un “banco” sea una de las entidades colaboradoras…
      Sugerencia: Haberlo celebrado en otro lugar, neutro, abierto y más participativo.

    • rakel 2.0

      Pequeña puntualización: CienciaS, también hay que incluir a las Ciencias Sociales porque podemos conocer nuestro pasado, nuestro comportamiento, vivir el presente. Las ciencias nos ayudan a comprender la vida humana, animal, vegetal,… incluso nos acerca al espacio exterior. Las ciencias nos facilitan el tránsito por la vida, porque la I+D+I está en todas partes: telecomunicaciones, ropa, cocina, comida, medicina, …

      Por ejemplo, la aparición del bolígrafo en su momento fue algo espectacular, como lo fue la metalúrgia o el papel de alumnio. La I+D+I es algo inherente al ser humano porque es “curioso” y siempre está buscando soluciones que le faciliten la existencia. ¿Qué ocurre? Pues que la sociedad, a medida que se fue acomodando en las modernidades ha ido dejando de pensar, razonar, recionalizar e incluso masticar de ahí que las ciencias se ven como a un ente superior y que está sólo al alcance de unos pocos “que son más inteligentes que el resto” lo cual no es cierto, evidentemente.
      Creo que hay que desprenderse de ese halo especial que tienen las ciencias, y abrirlas a la sociedad. Mayor divulgación y difusión social, además de la científica, abrir puertas, limpiar el polvo de las estanterías y aproximar el conocimiento a la población. Si la sociedad ve, toca, siente y huele las ciencias, comprenderá que sin investigación científica su mundo no sería , no es y posiblemente no será como lo conocemos.

    • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

      Las propuestas de Amaya Moro-Martin para reformar la politica cientifica española.

      “Spain urgently needs an internationally credible science policy”

      http://www.theguardian.com/science/political-science/2013/sep/10/science-policy-spain

    • David Sancho

      Como investigador en Biomedicina, veo que nuestro trabajo favorece que se reduzca la mortalidad y la morbilidad a medio plazo. Creo que es la mejor inversión humana para aumentar nuestra calidad y cantidad de vida, que debería ser lo que más nos importa. Sin embargo, el elevado coste de la investigación y nuevos tratamientos, la quizá excesiva aversión al riesgo de los ensayos clínicos que acaba a menudo con medicamentos que podrían ser prometedores, por un criterio demasiado conservador y la reducción de nuevas patentes en empresas farmacéuticas están reduciendo la viabilidad empresarial de la investigación básica en Biomedicina. Por eso, más que nunca se necesita el apoyo social. Y lo que quiero aportar en este comentario es que este apoyo social no puede ni debe limitarse al Estado, sino fundamentalmente a la sociedad: micromecenazgo y macromecenazgo. No estoy inventando nada, tenemos ejemplos claros en otros países de nuestro entorno. En Reino Unido, Cancer Research UK es una organización caritativa que a través de la venta de artículos de segunda mano, la organización de eventos como la carrera por la vida, las donaciones de particulares, de empresas, donaciones de herencias, etc, logra recaudar alrededor de 500 millones de euros anuales que dedica a la investigación básica y clínica en Cáncer a lo largo de Reino Unido. Y esto hace una gran diferencia. En España se ha abierto una iniciativa similar tratando de seguir este modelo: la Fundación “Vencer el Cáncer”. Ha llegado el momento de que la Sociedad Española, que tiene una de sus virtudes en la solidaridad, se movilice para apoyar económicamente la ciencia. Y si la Sociedad nos apoya y se organizan actos y publicidad, las empresas que se querrán publicitar con nuestra noble causa seguirán detrás y habremos encontrado una nueva vía de financiación para la Ciencia.

    • Endika Prieto Fernández

      Es un buen momento para hacer hincapié en todo este tema del desarrollo científico en nuestro país. Es una pena que hoy en día, vayas a la facultad de tu universidad, recojas tu título en Biología, y te preguntes: ¿Y ahora que hago con mi vida? ¿Soy Biólogo en un país en el que verdaderamente se valora tener un título universitario? En tiempos de bonanza todo el país estaba subido al carro del despilfarre, pero, ¿y en época de vacas flacas?¿Cuál es el cometido de la ciencia en un país en el que se eliminan becas diariamente hasta que son eliminadas?

      España, siempre ha querido estar a disposición de Europa, nos metieron en el Euro con ese cometido ¿no? Todo nos lo pintaron muy bonito, “La comunidad europea” decían, como si nuestra vida estuviera abocada al éxito empresarial y personal. Este era el cometido de nuestros gobernante, llevarnos al éxito e igualarnos a otras potencias como Alemania, Holanda, etc. A nuestros políticos y gobernantes se les olvidaba lo más importante: la base que pudiera sustentar una sólida economía. No quiero hacer referencia a todo el dinero que se ha robado en este país porque no viene a cuento, pero es otra de las causas por las que ahora mismo estamos en esta situación catastrófica, al nivel de Grecia, me atrevería a decir aunque aquí dentro, nos lo pinten de otra manera. A lo que iba, la base de una buena economía, se basa en la capacidad de un país de producir y transformar materias primas, en el turismo, en los negocios internacionales de exportación e importación y en el desarrollo.

      La producción del país cada año es peor, debido al elevado gasto que supone transformar las materias primas, del mismo modo que cada vez es más caro producirlas hasta tal punto de que un granjero de pequeña o mediana escala no encuentra rentable producir un campo de trigo, ya que al final acaba asumiendo los gastos en gasolina de los tractores y cosechadoras. Y esto es solo un ejemplo de tantos que existen. No hay dinero en subvenciones para producir materias exportables y dentro de poco no habrá ni para autogestionar el país. Nos sale más barato importarlo desde China y así nos va. Esto se está convirtiendo en una dinámica retroalimentada que va a acabar en dominio y dependencia oriental. Por este camino, mal vamos.

      El turismo, en España, es lo único que salva la economía del Sur del país. ¡Y menos mal, que al menos hace Sol! Aunque la marca España no es lo que hoy en día más brille de nuestra nación, y más después del último ridículo a nivel europeo al que nos ha llevado la candidatura de los juegos olímpicos de Madrid 2020. Me parece lamentable que a los jóvenes y por lo tanto futuro del país y encargados de reflotar la desoladora economía que nos han dejado nuestro pasados, se nos exija un nivel fluido de inglés (cosa que me parece absolutamente normal, si lo que queremos es mantener una relación europea y abrirnos al mundo de la ciencia) y a nuestros dirigentes no les de vergüenza, promover la capital de España en un inglés absurdo, ridículo que parece sacado de una escuela de primaria y ni siquiera utilizando frases con un sentido gramatical adecuado. A Ana Botella me remito. Pero tampoco hay que puntualizar en una sola persona este ridículo europeo al que ya estamos casi acostumbrados (que lastima…) porque el presidente del gobierno, el señor Mariano Rajoy, tampoco se cansa de promover esta imagen pobre de un país que se quiere integrar en el mundo, pero que en realidad se encuentra con una barrera lingüística que le impide avanzar en su camino al éxito.

      Y bien, ¿qué nos queda tras analizar desde el punto de vista subjetivo de un estudiante de 22 años que no ve para nada halagador su futuro? La respuesta es: “La ciencia y el desarrollo”. Esos grandes desconocidos por desgracia. En épocas de bonanza, el dinero que sobraba, se destinaba a proyectos I+D, es una pena que las sobras se destinen al desarrollo de una nación y a promover la ciencia, pero al menos nos daban algo. Porque sin dinero, la ciencia no funciona. Esto, a día de hoy es otra fuga de dinero. Las pocas becas que se destinan a los universitarios, se invierten en la formación de jóvenes científicos con un hambre voraz de comerse el mundo, con ideas brillantes y con un alto potencial científico que la única salida que ven delante de sus ojos, al igual que yo, es coger una mochila y salir del país en busca de un puesto de trabajo digno y acorde a nuestra formación y ambición. Porque en este país no nos dejan expresarnos. Se invierte en nosotros y no se nos ofrece ni la más mínima oportunidad para poder desarrollar nuestras tecnologías. El gobierno debería plantearse dar un cambio radical a su planteamiento económico y actuar de inmediato. Señor Mariano Rajoy, promueva la ciencia. Es un gasto inicial importante, lo sabemos, pero a largo plazo dará sus resultados y nos pondrá a la vanguardia de Europa y del mundo. Somos una nación fuerte y queremos demostrarlo. Solo necesitamos una oportunidad.

      Olvídese de organizar unos juegos olímpicos que ha quedado claro que no reportan ningún beneficio económico al país. Es hora de abandonar esa lucha y tomar otra vía, porque los licenciados y graduados que tanto dinero le han costado al país se escapan, se van. Y le aseguro que aquellos que se van, nunca volverán.

    • Jesús Rey (Madrid)

      Ciencia, investigación, conocimiento. Mejoran nuestra salud, nuestra alimentación…
      Ciencia, investigación, conocimiento. Energía más eficiente y limpia, mejores telecomunicaciones, desarrollo del transporte.
      Ciencia, investigación, conocimiento. Conocer nuestro entorno, conocernos a nosotros mismos, mejorar como seres humanos.

      Conocimiento. Tememos lo que desconocemos.

      Innovación, tecnología, desarrollo, riqueza, puestos de trabajo. Calidad de vida.

      Hay muchos más motivos. Encuentra los tuyos y los de quienes te rodean. ¿Quieres renunciar? Si no invertimos en ciencia e investigación, renunciamos a mejorar y dejamos nuestro futuro como país y como ciudadanos en
      manos de otros.

      Hace tan solo unos cuantos años, la gente moría por una simple infección. Mira a tu alrededor y piensa en las cosas que mejoran tu
      vida. Intenta descubrir quién ha contribuido más a que ésto sea así. ¿Políticos, economistas, deportistas, religiosos, científicos…?

      Los países más desarrollados, en tiempos de crisis, aumentan su inversión en investigación científica. ¿Qué quieres que hagan nuestros gobernantes? Defiende la ciencia. Exige investigación. La ciencia no es un gasto, es una inversión que nos beneficia a todos. Es la mejor inversión de futuro.

    • José Mené

      La ciencia nos cambia la vida porque ….., que os voy a contar que no sepáis al respecto.
      Lo que sí me atrevo a decir es, mejor no iría si uniéramos sinergias. ¿Cuantos grupos de investigación, desarrollo, etc., pueden estar trabajando en la misma temática? Muchos de ellos con financiación pública, a fondo perdido, regional, nacional o europeo. No tiene sentido dedicar tantos recursos a la misma temática y financiar tantas veces lo mismo. Se podrían crear redes, grupos, etc., para trabajar conjuntamente, compartiendo resultados y avanzar mucho más rápido. La financiación pública debería ser a cambio de resultados e información. Esta información se podría gestionar de diferentes maneras: evaluación, compartir con las redes de trabajo, explotación, etc.

    • Sergi

      Es común por
      muchos historiadores concebir la ciencia como un cambio en las habilidades tecnológicas de una sociedad. Es cierto que la ciencia nos ha proporcionado grandes avances tecnológicos cuyo impacto ha sido comparable a las grandes revoluciones de la humanidad, pero en mi opinión esa no ha sido la mayor influencia, sino que ha sido el cambio de mentalidad que ha suscitado en la sociedad.

      Como seria ahora el mundo si ni Copernico ni Galileo hubiesen demostrado que la tierra gira alrededor del sol? Muchos descubrimientos científicos tienen aplicaciones y beneficios inmediatos para la humanidad, pero hay muchos que no los tienen o
      los tienen de forma muy secundaria. Ahora mismo podríamos estar pensando tranquilamente que el sol gira alrededor de la tierra, pero la consiguiente revolución cultural y de pensamiento nunca se hubiera producido y no se habría desarrollado la humanidad como tal. Con ello han venido muchos otros descubrimientos “prácticos” para la sociedad. El desarrollo de la ciencia y del pensamiento durante los siglos XV y XVI son los que realmente hicieron dejar atrás la Edad Media debido al cambio de mentalidad que se produjo durante esa época.

      Y así también se produce en nuestros días. La ciencia nos hace abrir la mente a nuevas posibilidades cuya existencia nos parecería inimaginable (un claro ejemplo se dio a principios del s.XX con el desarrollo de la física cuántica y la relatividad). Por ello yo reivindico que se continúe investigando y explorando los límites del conocimiento, ya sean los resultados prácticos para la sociedad o no, ya
      sean las curas para una enfermedad o simplemente explorar en el conocimiento de la atmosfera marciana en el pasado, ya que aunque parezca que ciertos campos no tienen utilidad, todos sin ninguna duda nos abren la mente forzando un progreso para la humanidad.

    • Guest

      Hay mucho que se puede decir sobre los enormes beneficios económicos de la empresa científica.

      El ejemplo clásico es hablar del transistor: el hecho de que podamos construir estos dispositivos es un fenómeno puramente cuántico. Sin el conocimiento impulsado por la curiosidad respecto a la estructura de los átomos, el cual llevó a la teoría de la mecánica cuántica, no tendríamos transistores, ni tendríamos chips de silicio —tecnologías que constituyen la base de las economías modernas.

      Pero, ¿realmente es necesario apelar a las diversas prácticas de la ciencia, por muy válidas que sean, para disculpar nuestro deseo de aprender sobre el Universo?

      A muchos científicos y entusiastas de la ciencia nos encantaría poder defender a la ciencia sin recurrir a sus aplicaciones prácticas, al menos en sus inicios. Esto es un fenómeno antiguo, como se ilustra en el diálogo que aparece en la República de Platón:

      -Sócrates: ¿Vamos a incluir la astronomía entre los asuntos de estudio?
      -Glaucón: Creo que sí, saber algo sobre las estaciones, los meses y los años es de utilidad para fines militares, así como para la agricultura y para la navegación.
      -Sócrates: Me divierte ver qué temeroso eres, no sea que el vulgo te acuse de recomendar estudios inútiles.

      Nuestras vidas se han enriquecido y nuestras perspectivas han cambiado gracias al conocimiento adquirido a través de la ciencia. No debemos ser tímidos para hablar de sus más sublimes aspiraciones.

      Este último punto fue exquisitamente elaborado por el profesor Richard Dawkins cuando, en una ocasión, contó la anécdota sobre un muy exitoso editor de la revista New Scientist, quien al ser cuestionado sobre la filosofía de dicha revista, respondió: «Nuestra filosofía en New Scientist es: ‘La ciencia es interesante. Y si usted no está de acuerdo, ¡puede irse a la mierda!».

      En estos tiempos de crisis, el argumento económico es una retórica tentadora para defender a la ciencia de los recortes presupuestales.

      Sin embargo, después de ser cegados por las ambiciones prácticas de la ciencia, debemos aceptar que tenemos una tarea mucho más exigente de comunicar el hecho de que ser curiosos sobre la naturaleza es justificación suficiente.

      Mariana Garza A. Monterrey (México).

    • marianiiina

      Hay mucho que se puede decir sobre los enormes beneficios económicos de la curiosidad científica.

      El ejemplo clásico es hablar del transistor: el hecho de que podamos construir estos dispositivos es un fenómeno puramente cuántico. Sin el conocimiento impulsado por la curiosidad respecto a la estructura de los átomos, el cual llevó a la teoría de la física cuántica, no tendríamos transistores, ni tendríamos chips de silicio.

      En otras palabras, la totalidad de la economía mundial actual está íntimamente ligada a las tecnologías desarrolladas a partir de un siglo de investigación en física de partículas.

      Pero, ¿realmente es necesario apelar a las diversas prácticas de la ciencia, por muy válidas que éstas sean, para disculpar nuestros deseos de aprender sobre el Universo?

      A muchos científicos y entusiastas de la ciencia nos encantaría poder defender a la ciencia sin recurrir a sus aplicaciones prácticas, al menos en sus inicios. Esto es un fenómeno antiguo, como se ilustra en el diálogo que aparece en la República de Platón:

      -Sócrates: ¿Vamos a incluir la astronomía entre los asuntos de estudio?

      -Glaucón: Creo que sí, saber algo sobre las estaciones, los meses y los años es de utilidad para fines militares, así como para la agricultura y para la navegación.

      -Sócrates: Me divierte ver qué temeroso eres, no sea que el vulgo te acuse de recomendar estudios inútiles.

      El punto de Sócrates es admirable: nuestras vidas se han enriquecido y nuestras perspectivas han cambiado gracias al conocimiento adquirido a través de la ciencia; no debemos ser modestos al comunicar las sublimes aspiraciones de la ciencia.

      Este último punto fue elegantemente —si no es que arrogantemente— elaborado por el profesor Richard Dawkins cuando contaba la anécdota sobre un muy exitoso editor de la revista New Scientist, quien al ser cuestionado sobre la filosofía de dicha revista, respondió: «Nuestra filosofía en New Scientist es: ‘La ciencia es interesante. Y si no estás de acuerdo, ¡puedes irte a la mierda!’».

      En estos tiempos de crisis, el argumento económico resulta una retórica tentadora para defender a la ciencia de los recortes presupuestales.

      Sin embargo, después de ser cegados por las aspiraciones prácticas de la ciencia, tenemos una tarea mucho más difícil de comunicar el hecho de que ser curiosos sobre la naturaleza es justificación suficiente.

    • StilltalkingaboutthisVN

      Es irónico si quiera que te preguntes, si estás leyendo estas palabras, por qué hace falta la ciencia. Tu ordenador, internet, el monitor y todos estos sistemas de comunicación no podrían existir sin ella. Probablemente tú o buena parte de tus seres queridos estarían muertos hoy de cosas que hoy, gracias a la ciencia, podemos prevenir fácilmente.