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Un ‘spa’ del Pleistoceno en lo más árido de España

Hace 1,4 millones de años Orce albergaba un oasis con un inmenso lago de aguas termales en el que los primeros humanos de Europa Occidental sobrevivieron entre hipopótamos gigantes y tigres dientes de sable

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Reconstrucción del paísaje de Orce Ampliar

Reconstrucción del paísaje de Orce / Mauricio Antón

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Cualquiera que hubiera llegado a aquel lugar no habría dado crédito a sus ojos. En medio de lo que hoy es una de las zonas más áridas de España se abría un inmenso oasis de exuberante vegetación dominado por un lago que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Desde la orilla se apreciaban los lomos de hipopótamos gigantes de más de tres toneladas y en tierra abundaban bisontes, caballos, rinocerontes, perros salvajes, panteras, tigres dientes de sable y la temible hiena gigante, con las mandíbulas más potentes que haya tenido nunca un carnívoro.  Entre todos ellos, escamoteando carroña cuando se daba la ocasión, ya había por allí miembros de nuestro género, los primeros humanos de Europa Occidental.

Así era Orce  (Granada) hace unos 1,4 millones de años. En este yacimiento se han hallado restos de homínidos que son unos 200.000 años más antiguos que los de Atapuerca y lo convierten en el lugar donde vivieron los primeros europeos. Ahora, los investigadores del yacimiento publican nuevos datos que contribuyen a explicar por qué este rincón de la provincia de Granada fue tan propicio para la vida y la evolución humana.

En un nuevo estudio, los investigadores señalan que las aguas de aquel lago en la llamada hoya de Baza eran termales y permanecían a unos 36 grados todo el año. Esas fuentes de agua termal contribuyeron a que la zona fuese una “isla ecológica de diversidad” con abundante vegetación, precipitaciones frecuentes y una gran masa de agua estable todo el año que no se congelaba en invierno. Solo así puede explicarse la presencia del hipopótamo gigante del Pleistoceno, que pasaba toda su vida en el agua al contrario que sus parientes actuales, y del que se han encontrado numerosos fósiles en Orce.

El agua en el lago estaba a 36 grados

“Este lugar era el spa del Pleistoceno”, resume Paul Palmqvist, paleontólogo de la Universidad de Málaga y uno de los responsables de las excavaciones en Orce. Los datos geoquímicos y mineralógicos, recopilados por José Manuel García Aguilar, muestran la presencia de celestina, un mineral asociado a la presencia de chimeneas hidrotermales. También hay restos de arcillas magnésicas y formaciones minerales hechas por bacterias conocidas como estromatolitos, que son una indicación de que allí hubo actividad termal. Además, los elementos analizados en los huesos de los hipopótamos apuntan a que la zona recibía más del doble de lluvia que en la actualidad. Además, las chimeneas hidrotermales aportaban sales adicionales que hacían crecer las plantas dentro del lago y en torno a este. “Todo esto ayuda a explicar mucho el paisaje, el cómo pudo haber un gran lago en una de las zonas más áridas de España”, resalta Palmqvist. El lago de Orce tenía unos dos metros de profundidad, pero una gran superficie de 600 kilómetros cuadrados, algo inaudito en Europa, asegura el paleontólogo.

Un balneario para jubilados

Fuera de nuestro continente, lo único que se asemeja a Orce es el Valle del Rift, en África. “En esta zona también hay una falla, una ruptura similar a la de Orce pero mucho más profunda que va desde Somalia a Mozambique y que fue el punto caliente de la evolución humana, donde surgieron los australopitecos, la encefalización humana y las primeras industrias líticas [herramientas de piedra]”, comenta Palmqvist. Su trabajo apunta a que en la zona del lago de Orce confluyen dos fallas, una que va de Cádiz a Alicante y otra perpendicular en Baza (cerca de Orce) y que eso explicaría las aguas termales. Este spa existió durante millones de años antes de desaparecer hace en torno a 100.000 años. Después, los movimientos tectónicos acabaron precipitando todo el agua del lago en el cauce del Guadalquivir. Como prueba de aquel inmenso lago hoy hay balnearios de aguas termales como el de Alicún de las Torres, donde, en lugar de hipopótamos gigantes, hoy se bañan excursiones enteras de jubilados, apunta Palmqvist.

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Reconstrucción de la hoya de Baza / Irene Nieto León

Las novedades de Orce no siempre han sido tan positivas. Este yacimiento estuvo marcado durante décadas por una polémica desatada cuando se aseguró que allí se había hallado parte del cráneo de un homínido, el hombre de Orce. El fósil resultó ser de un animal, pero la lucha entre detractores y defensores del hombre de Orce ha marcado el yacimiento hasta hace bien poco. El año pasado, el equipo de Palmqvist logró demostrar, no sin resucitar la polémica, el hallazgo de la muela de un niño de 10 años que vivió en Orce hace 1,4 millones de años. Tras la retirada temporal del estudio, el trabajo hoy está vigente y ahora Palmqvist reivindica la importancia de este lugar para entender la llegada de los primeros humanos al continente. “Orce marcaría el primer momento de colonización de los homininos en Europa”, señala. Antes de ellos, estarían los homínidos de Dmanisi, en Georgia, que vivieron a las puertas del continente hace unos 1,8 millones de años. Después de Orce,  hace entre 1,2 millones de años y 800.000, vivieron los primeros homínidos de Atapuerca”, concluye.


REFERENCIA

Hydrothermal activity and its paleoecological implications in the latest Miocene to Middle Pleistocene lacustrine environments of the Baza Basin (Betic Cordillera, SE Spain)


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