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CIENCIA DE LA SEMANA 30 de junio - 6 de julio

Las células madre adultas demuestran que pueden regenerar un órgano humano dañado

Investigadores de EEUU han logrado crear una córnea humana a partir de células madre adultas, ofreciendo esperanza a miles de personas ciegas. La semana también ha traído malas noticias para los océanos y detalles sobre el sexo que mantuvieron los humanos modernos con otras especies humanas

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Buenas noticias para decenas de miles de personas que han perdido la visión por quemaduras, infecciones, accidentes con sustancias químicas o que padecen alguna enfermedad degenerativa en los ojos. En estas cegueras suele estar implicada una pérdida de transparencia de la córnea, la capa frontal del ojo humano. Investigadores estadounidenses han conseguido ahora producir córneas humanas a partir de células madre adultas, aquellas con capacidad para regenerar tejidos en continuo desgaste. Es, según aseguran en un comunicado, “el primer tejido cultivado a partir de una célula madre adulta”, un hito que consigue que la medicina regenerativa aplicada a la visión sea cada vez más certera.

Córnea humana en un ratón tras un trasplante de células madre adultasAmpliar

Córnea humana en un ratón tras un trasplante de células madre adultas / Universidad de Harvard

Los científicos, de la Universidad de Harvard (EEUU), han empleado las esquivas células madre del limbo del ojo de personas que donaron su cuerpo a la ciencia. Para encontrar estas células, que son muy difíciles de identificar y que en condiciones normales sirven para mantener y regenerar el tejido de la córnea, los investigadores han buscado una molécula característica de ellas, la denominada ABCB5.

Tras detectar las células madre del limbo, una zona del ojo situada detrás de la córnea, los investigadores las emplearon para producir “córneas humanas totalmente funcionales” en ratones. “Estos resultados harán que sea mucho más sencillo restaurar la superficie de la córnea. Es un muy buen ejemplo de investigación básica traduciéndose rápidamente a una aplicación”, afirma Bruce Ksander, uno de los principales autores del trabajo, publicado en la revista Nature. Hasta la fecha, se han llevado a cabo trasplantes de células o de tejidos para facilitar la regeneración de la córnea, pero sin saber si en el injerto había realmente lo importante, las células madre del limbo, por lo que los resultados eran inconsistentes.

“Una parte muy emocionante del estudio es que, aunque hay bastantes evidencias de que las células madre adultas contribuyen a regenerar los tejidos, lo que vemos aquí es básicamente la primera evidencia de que puedes coger células madre adultas y regenerar el órgano dañado”, afirma Natasha Frank, de la Universidad de Harvard.

1.700 genes menos

Esta semana, además, el ser humano ha perdido cientos de genes. Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ha revisado el número de genes humanos, aquellos capaces de generar proteínas, hasta llegar a la cifra de 19.000, 1.700 menos de lo que se pensaba.

El investigador Alfonso ValenciaAmpliar

El investigador Alfonso Valencia / CNIO

“El menguante genoma humano”, lo describe en un comunicado el biólogo Alfonso Valencia, líder del grupo investigador. Hace unos años, la comunidad científica se planteaba incluso la existencia de 100.000 genes en el ser humano. “Nadie se podía imaginar hace unos años que con un número tan reducido de genes se podía hacer algo tan complejo”, afirma Valencia.

Los científicos, además, concluyen que casi todos los genes presentes en los humanos, el 99%, tienen un origen anterior a la aparición de los primates sobre la faz de la Tierra, hace más de 50 millones de años. La complejidad humana estaría causada más por cómo se usan los genes que por su número, a juicio de los autores del estudio.

Sexo con otras especies humanas

Esta semana también hemos conocido detalles de la aventura que protagonizaron los seres humanos modernos tras salir de África hace unos 50.000 años. En su periplo fuera del continente, fueron intercambiando genes mediante el sexo con otras especies humanas que ya estaban adaptadas a las condiciones de sus nuevos hábitats. Gracias a estos escarceos, los tibetanos pueden ahora vivir con relativa normalidad a más de 4.000 metros de altura. Según un equipo de científicos dirigidos por Rasmus Nielsen, de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), los tibetanos heredaron un gen que permite vivir con poco oxígeno de los denisovanos, una especie humana que pobló Asia hasta hace unos 40.000 años.

Los últimos siete días han estado cargados de malas noticias para los océanos. Por ejemplo, hemos sabido que la famosa acumulación de basura plástica en el Pacífico Norte no es excepcional. Investigadores de la Universidad de Cádiz han detectado otras cuatro grandes acumulaciones en el centro del Atlántico Norte, el Pacífico Sur, el Atlántico Sur y el océano Índico, “coincidiendo con los grandes giros de circulación de agua superficial en el océano”, según han explicado en un comunicado.

Los científicos calculan que en estas acumulaciones hay decenas de miles de toneladas de microplásticos, que están pasando a la cadena alimenticia y depositándose en los fondos oceánicos. “Los pequeños fragmentos plásticos a menudo acumulan contaminantes que, en caso de ingesta, pueden pasar a los organismos durante la digestión. De igual forma, pueden darse obstrucciones gastrointestinales, que son otro de los problemas más frecuentes con este tipo de residuos. Por otro lado, la abundancia de fragmentos plásticos flotantes permite a muchos organismos pequeños navegar y colonizar lugares hasta ahora inaccesibles para ellos”, ha detallado en el comunicado Andrés Cózar, profesor de la Universidad de Cádiz. “Pero, probablemente, la mayor parte de los impactos que está causando la contaminación por plástico en los océanos no se conocen todavía”, alerta.

Sin arrecifes de coral en el Caribe

Las concentraciones de plásticos no han sido la única mala noticia para los océanos. Los arrecifes de coral del Caribe han disminuido más de un 50% desde la década de 1970, según han advertido esta semana científicos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y otras organizaciones. Los investigadores puntualizan que, en esta ocasión, el cambio climático no es el principal culpable del desastre, sino que hay que señalar al turismo, la sobrepesca y la contaminación.

El informe, el más detallado hasta la fecha, alerta de que la pérdida de dos de los principales herbívoros de estos ecosistemas, el erizo de mar y el pez loro, ha permitido que las algas infesten los arrecifes, diezmándolos. A juicio de los autores, la mayor parte de los arrecifes de coral del Caribe podría desaparecer en los próximos 20 años, si no se establecen reservas, se frena la sobrepesca y se reduce la contaminación.

Finalmente, como curiosidad, médicos alemanes han publicado esta semana el caso de un paciente de 50 años que llegó a su consulta con acumulaciones de sangre en la superficie del cerebro tras asistir a un concierto de la banda de rock Motörhead. Según los doctores, que han detallado el caso en la revista médica The Lancet, el paciente presentaba un hematoma subdural crónico, característico de pequeños golpes en el cráneo, pero en esta ocasión asociado al headbanging, el movimiento violento de la cabeza sincronizado con la música típico de los aficionados a la música heavy metal.

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