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OPINIÓN

Las tres asimetrías del sistema español de ciencia y tecnología

por Manuel de León


El autor, director de uno de los mejores centros de investigación de España, carga contra las leyes para el control del gasto dictadas por el Ministerio de Hacienda, “que parecen emitidas por personas que desconocen completamente lo que es la ciencia”, y denuncia la incapacidad del CSIC para atraer talentos comparado con los centros de Cataluña o el País Vasco. Estas asimetrías, opina, contribuyen a una mayor desigualdad social en los españoles

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El sistema español de ciencia y tecnología exhibe una serie de particularidades que impiden el máximo aprovechamiento de los recursos. Es más, estas circunstancias conducen a medio y largo plazo a incrementar las actuales desigualdades territoriales. En este artículo vamos a poner de manifiesto este hecho de una manera razonada, con el único objetivo de abrir una reflexión que pueda ayudar a reconducir el actual sistema.

Una de las primeras cuestiones a dilucidar es quién tiene las competencias sobre la investigación científica y técnica, y la Constitución española lo señala claramente:

Artículo 149.
1. El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:

15ª. Fomento y coordinación general de la investigación científica y técnica.
….
Sin embargo en la realidad esto no es así, ya que las comunidades autónomas también desarrollan actividades en I+D. Y aunque esto es positivo, falta una mejor coordinación con las impulsadas desde el Estado. Lo peor de todo es que en algunos casos importantes las comunidades compiten con el propio Estado, y lo hacen además con ventajas. Esto genera una serie de asimetrías entre el sistema estatal y el autonómico, y también entre diferentes comunidades autónomas. Encontramos tres clases de asimetrías: en la gestión, en la competitividad y en los instrumentos de atracción de talento.

Asimetría en la gestión de los centros de investigación

Comunidades autónomas como Cataluña y el País Vasco han creado figuras de centros de investigación del tipo de consorcios y fundaciones, que permiten una gestión razonable y autónoma, aun tratándose de fondos públicos, que son la fuente de alimentación principal de sus presupuestos (vía Estado y/o la comunidad autónoma correspondiente). Algo parecido ocurre en la Comunidad de Madrid con los IMDEA, que son fundaciones, aunque en este caso deberíamos también poner al lado cuál es el compromiso real del Gobierno autonómico (dos de los nueve IMDEA originales han desaparecido y el aporte de investigadores extranjeros es muy limitado; además, la financiación en otro tipo de programas de investigación ha desaparecido prácticamente).

A veces da la impresión de que estamos en el siglo XIX y no en el XXI

Este tipo de gestión contrasta con el caso de, por ejemplo, los 125 institutos del CSIC, lastrados por una gestión burocratizada, sin entidad jurídica propia, constreñidos en la capacidad de utilizar de manera óptima los recursos conseguidos. La imposibilidad de contratar gerentes con un perfil internacional restringe también el alcance de las estrategias internacionales. Debe recordarse que un centro de investigación desarrolla su actividad en un ámbito internacional, y a veces da la impresión que estamos en el siglo XIX y no en el XXI. Por otra parte, las leyes para el control del gasto que emanan del Ministerio de Hacienda parecen emitidas por personas que desconocen completamente lo que es la ciencia.

Asimetría en los instrumentos de atracción de talento

Los mecanismos para atraer talento (nacional e internacional, la ciencia no tiene fronteras) son sin duda una de las grandes diferencias entre los centros de investigación. La atracción de talento se basa en ofrecer un salario no muy inferior al que ofrecen los competidores internacionales y unas condiciones de trabajo basadas en buenas infraestructuras y laboratorios. Si en lo último hemos hecho grandes progresos, no es así en lo primero: aunque hay centros que no tienen normas prefijadas, otros (como los del CSIC) sí las mantienen. En referencia a los instrumentos de contratación encontramos una asimetría enorme; en efecto, los centros del CSIC están atados con procedimientos anticuados —que impiden una auténtica competencia por los mejores— mientras que los centros de Cataluña y el País Vasco gozan de libertad absoluta.

Señores de Hacienda, si ustedes quieren que compitamos con Princeton, Oxford o el MIT, deben poner en marcha esos instrumentos, que son exactamente los que sí dejan usar a los centros autonómicos

Para que nos entienda el Ministerio de Hacienda: la atracción de talento requiere de un anuncio internacional (en inglés, por lo tanto) para conseguir que se presenten los mejores investigadores del mundo y, a partir de ello, seleccionar a los que queremos, en base en la calidad de su investigación, y contratarlos en unos días, sin necesidad de homologaciones, y con permisos de trabajo y residencia automáticos. Esto es (señores de Hacienda) lo que se hace en el resto del mundo, y si ustedes quieren que compitamos con Princeton, Oxford o el MIT, deben poner en marcha esos instrumentos, que son exactamente los que sí les dejan usar a los centros autonómicos citados.

Asimetría en la competitividad

Las dos asimetrías citadas tienen como consecuencia una asimetría en la competitividad. Tenemos un ejemplo claro en los Centros de Excelencia Severo Ochoa: los que tenemos titularidad del CSIC estamos en una clara desventaja.

A medio y largo plazo, es la investigación la que contribuye en mayor medida a la sociedad del bienestar. Estas tres asimetrías están generando más y más desigualdad y, por lo tanto, tienen su efecto en el propio desarrollo y la generación de bienestar, y contribuyen así a un mayor aumento de la desigualdad social en los españoles. Es verdad también que no todas las comunidades autónomas apuestan de la misma manera por la ciencia, pero también lo es que el Estado debe velar por que todas lo hagan de la manera adecuada y coordinar todas las acciones en esa dirección.

Si volvemos a la Constitución Española, deberíamos recordar que en el primer apartado del mismo artículo 149 citado anteriormente se dice que el Estado tiene competencia exclusiva sobre:

1.ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales.

Y quizás convenga recordar también que entre esos derechos a garantizar están estos que recoge el Artículo 20.

1. Se reconocen y protegen los derechos:
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

La consecuencia de estas asimetrías son graves y pasan inadvertidas en el debate político diario porque la investigación científica y tecnológica nunca ha sido, desgraciadamente, una prioridad en las políticas de nuestros gobiernos. Pero son mucho más importantes de lo que parecen, y los resultados a medio y largo plazo serán desastrosos para las gentes de nuestro país.

 

NOTA: Todos los textos de la Constitución Española están extraídos del texto oficial aprobado en la Cortes Generales y publicado en el «BOE» núm. 311, de 29 de diciembre de 1978 (Referencia: BOE-A-1978-31229) en su Texto Consolidado del 27 de septiembre de 2011.

— Manuel de León, Director del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT).

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COMENTARIOS

  • Alberto Moll

    Lamentables en verdad estas desigualdades, pero principalmente la falta de interés y conocimientos de los gobiernos españoles para promover e incentivar la investigación de calidad, que es el progreso y el futuro.

  • zahorin

    ¿Cómo puede haber tanta ineptitud gobernándonos? Así poco podemos mejorar.

  • CRE

    Muy interesante, Don Manuel. Comparto en el la página facebook de CRE.

  • Karpov

    Buenísimo artículo. No obstante yo no lo plantearía como un problema de desigualdad territorial, sino de incompetencia por parte de la administración central. Se debería crear un ICREA a nivel nacional. Por otro lado se deberían aplicar el plan estratégico del CSIC y eliminar los centros que no alcanzan un nivel mínimo, que son muchos.

    Cuando un profesor de investigación del CSIC gana poco más que un postdoc con una Marie Curie mal vamos. Cuando un postdoc con las nuevas becas que sustituyen a las Juan de la Cierva va a cobrar lo mismo que las cajeras del Mercadona, 1400 euros (con todo el respeto que las tengo), mal vamos. Y cuando cualquier chaval de 18 años con casi cualquier trabajo cobra lo mismo o más que un investigador predoctoral pues mal vamos para incluso atraer a los mejores desde la primeras etapas.

  • sendrow

    Coincido con Karpov. No creo que el problema es dado por las administraciones autonómicas. Es más bien incapacidad desde el gobierno, en general, y desde la dirección del CSIC, en particular.

    • Manuel de León

      Karpov, Sendrow, cierto, los gobiernos autonómicos lo hacen bien, no es culpa suya; pero el Estado no lo hace bien, y no ahora, sino desde hace décadas.