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Las discográficas renuncian a apelar el ‘caso Soto’ y pierden el primer juicio P2P en España

La primera sentencia sobre intercambio de archivos en España ya es firme, y asegura que “ofertar una tecnología P2P avanzada no supone incurrir en actos de expolio ni de aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno”. Sony, Emi, Warner y Universal reclamaban más de 13 millones de euros a Pablo Soto

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El caso Pablo Soto, por el que las discográficas querían conseguir la primera sentencia firme contra el intercambio de archivos en España, ya está cerrado, y las discográficas han perdido.  Hoy ha sido notificada la declaración de firmeza de la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid el pasado 31 de marzo, que desestima la demanda de las discográficas y declara que los programas de intercambio de música entre particulares son legales en España, según comunican Soto y sus abogados en una nota.

El caso se inició en 2008 con la demanda de las cuatro mayores discográficas del mundo y su patronal en España, Promusicae, que solicitaron al informático Pablo Soto una indemnización de más de 13 millones de euros por crear programas P2P para el intercambio de archivos como Blubster, Piolet o Manolito P2P.

Soto fue absuelto en 2011, en una sentencia histórica. El magistrado Antonio Martínez-Romillo, del Juzgado de lo Mercantil número 4 de Madrid, consideró entonces que “Pablo Soto es autor de un producto tecnológico cuyo uso permite a terceros el intercambio directamente, de igual a igual, de audio, no sólo canciones [...], siendo su función técnica totalmente neutra”. No existe, añadía la sentencia, relación jurídica entre Soto y los usuarios de sus aplicaciones, “que montan una red en la que no intervienen para nada los demandados”, que, además, no “almacenan, copian o difunden obra intelectual alguna”. Por ello, la sentencia creyó acreditado que “no existe infracción de propiedad intelectual, y que el hecho de facilitarla no es una actividad prohibida en nuestra legislación”.

Las compañías recurrieron la sentencia ante la Audiencia Provincial de Madrid, y Soto denunció posteriormente que los letrados de las discográficas habían dado instrucciones a sus peritos sobre lo que debían contestar durante el juicio.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, cuya firmeza se ha notificado hoy a las partes, resuelve rechazar la demanda considerando que la creación de este tipo de herramientas, no solo no es ilegal sino que es el ejercicio del derecho constitucional de libertad de empresa. La sentencia afirma que “ofertar una tecnología P2P avanzada no supone incurrir en actos de expolio ni de aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno” y que la actividad de Soto “tampoco supone un acto de obstaculización al negocio” que las discográficas desarrollan.

Soto explica en su nota que “aunque las discográficas anunciaron desde el principio del procedimiento que irían hasta el Supremo si fuera necesario, finalmente han renunciado a recurrir la sentencia, aceptando así esta importante derrota en sede judicial sin más oposición y tras seis años de pleitos”. Soto considera que la firmeza de esta sentencia “abre un nuevo futuro para este tipo de tecnologías en nuestro país.”

Por su parte, el abogado del demandado, David Bravo, considera que “esta sentencia sienta un antes y un después en las batallas judiciales iniciadas por las discográficas y puede considerarse desde ya un símbolo de la victoria contra los que quieren frenar la innovación para preservar un modelo de negocio al que se le pasó la fecha de caducidad”.

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COMENTARIOS

  • silencio semata

    La yogurtera era un aparato espantoso que hacía seis yogures solamente usando leche, pero tenías que comprar, sí o sí, un yogur de verdad, para poder copiar elsabor de los otros cinco yogures.

    Ponías en un bol un yogur verdadero y un litro de leche, mezclabas, llenabas los seis vasos de la yogurtera y dejabas el aparato enchufado unas seis horas. Después de eso, tenías seis yogures.

    Frente a mi casa había un colmado (en Argentina los llamamos almacén). La almacenera estaba enojadísima con la existencia de este nuevo invento. Mi familia, por ejemplo, que compraba en el almacén una docena de yogures por semana, pasó a omprar solamente un yogur. Con ese yogur, y un litro de leche, hacíamos seis yogures. Comíamos cinco y guardábamos uno para volver a hacer seis la semana siguiente.

    La almacenera experimentó los cinco estados del duelo:

    negación
    ira
    negociación
    depresión
    aceptación

    Primero siguió vendiendo yogures, creyendo que la yogurtera sería una moda temporal. Pero no fue temporal. Después sintió muchísima rabia, y le hizo juicio a todas las familias que tenían yogurtera; pero tener yogurtera no era ilegal.

    Entonces pidió al Ayuntamiento un impuesto a las yogurteras para subsidiar su almacén. Pero el barrio empezó a prestarse las yogurteras para no tener que comprarlas tan caras. Y un día la almacenera se deprimió y empezó a vender yogures vencidos, o yogures feos. Mientras tanto la gente del barrio dejaba un yogur bueno en la ventana, para que otros vecinos lo agarraran y pudieran copiar más yogures buenos.

    Así fue que una tarde la almacenera aceptó que las cosas habían cambiado, se dio cuenta que no podía seguir igual, y tuvo una idea. Y esa idea fue maravillosa: le puso pedacitos de frutillas a los yogures. Pedacitos de durazno. Pedacitos de pera.

    Me acuerdo muy bien de ese día. Mi mamá nos preparó (como cada mañana) los yogures clonados, los clásicos sin nada adentro, pero nosotros queríamos yogures saborizados. Y los saborizados no se podían multiplicar. Y volvimos a comprar yogur, y la yogurtera quedó arrumbada en el garage.

    Hoy nadie se acuerda de la yogurtera.

    Esta es solamente una metáfora, pero creo que sirve. La industria audiovisual ya pasó por la negación, por la ira y por la negociación. Nada de esto le funcionó. Ahora está empantanada en la etapa de la depresión. Le falta un paso, nada más. Le falta solamente aceptar que los tiempos cambiaron.

    No falta mucho para que le den a su negocio un toque sutil, un toque talentoso, de fruta fresca

  • dilemasperodejalepensar

    Vender coches que posibilitan ir a mas de 120km/h es un delito cotra la seguridad vial? Si hubieran ganado las discográficas, con esos mismos argumentos podriamos empezar a ir a por la industria automovilística por ejemplo (entre otras muchas). Tal vez sea un pensamiento muy a la americana: “yo solo te he venido el arma, no dme he liado a tiros yun arma no tiene el unico fin matar gente. Para reflexionar