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CIENCIA DE LA SEMANA 7 - 13 de abril

Hallado el corazón más antiguo que se conoce

El descubrimiento de un sistema cardiovascular fosilizado hace 520 millones de años, la implantación de vaginas artificiales a cuatro adolescentes y el hallazgo de un nuevo tipo de materia marcan la semana científica

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Los restos fosilizados de un corazón que funcionó hace 520 millones de años han aparecido en un yacimiento del suroeste de China. Es un corazón con forma tubular, acompañado de vasos sanguíneos, que perteneció a un artrópodo, el grupo de animales que incluye a insectos, arañas y langostas, entre otros. Su hallazgo es sorprendente, porque este tipo de órganos tan delicados no suele aparecer en los yacimientos de fósiles, dominados por huesos y otras estructuras duras.

Restos fosilizados del artrópodo ‘Fuxianhuia protensa’Ampliar

Restos fosilizados del artrópodo 'Fuxianhuia protensa' / NHM

El descubrimiento, llevado a cabo por paleontólogos del Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido), permite estudiar por primera vez un sistema cardiovascular complejo tan antiguo. El animal, de la especie extinguida Fuxianhuia protensa, vivió en las primeras etapas del Cámbrico, un periodo clave de la evolución en el que aparecieron los principales grupos animales. Su corazón tubular estaba situado cerca de su lomo y sus vasos sanguíneos se concentraban alrededor de su primitivo cerebro, extendiéndose hacia sus ojos y antenas para suministrar oxígeno y nutrientes.

Era un sistema “lo suficientemente exitoso como para ser utilizado todavía por los artrópodos actuales”, ha declarado en un comunicado una de sus descubridoras, Xiaoya Ma. “Estas esenciales innovaciones evolutivas también pudieron contribuir al éxito del grupo de los artrópodos”, el mayor grupo animal, en palabras de la paleontóloga.

Vaginas de laboratorio

El hallazgo del corazón más antiguo que se conoce no ha sido el único hito científico de los últimos días. “Para mí, el haber tenido esta operación es una gran fortuna, porque gracias a eso yo puedo llevar una vida normal”, ha proclamado esta semana una chica mexicana a medios de comunicación de todo el mundo. Desde hace más de cinco años, vive con una vagina artificial. Esta semana, un grupo de científicos ha anunciado la implantación por primera vez de estas vaginas creadas en laboratorio. Las pacientes eran cuatro adolescentes nacidas con un raro cuadro de malformaciones conocido como síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, en el que la vagina y el útero están poco desarrollados o, directamente, no existen.

Vagina de laboratorio del Centro Médico Bautista de Wake ForestAmpliar

Vagina de laboratorio del Centro Médico Bautista de Wake Forest / WFMC

Los investigadores extrajeron una pequeña muestra de tejido de los genitales externos de las chicas, tomaron sus células, las multiplicaron y las colocaron en una especie de andamio biodegradable con forma de vagina. Cinco semanas después de esa biopsia, los cirujanos abrieron un canal en la pelvis de cada adolescente y suturaron el andamio. En poco tiempo, las células formaron tejido y se crearon nervios y vasos sanguíneos. Y el material biodegradable fue reabsorbido por el organismo, dejando sitio al nuevo órgano.

“Este estudio piloto es el primero que demuestra que es posible construir vaginas en un laboratorio y emplearlas con éxito en humanos”, ha explicado en un comunicado Anthony Atala, líder del equipo y director del Instituto de Medicina Regenerativa del Centro Médico Bautista de Wake Forest, en EEUU. El tratamiento también podría aplicarse en pacientes con lesiones o cáncer vaginal, a juicio de los investigadores.

Las chicas, que tenían entre 13 y 18 años cuando se operaron, entre 2005 y 2008, hoy viven con una vagina funcional, según han celebrado los científicos. El avance, otro éxito de la medicina regenerativa, se ha publicado en la revista médica The Lancet.

Un meteorito en una cajita

Esta semana también se ha conocido la bella historia de un meteorito caído en España en 1931. El 9 de julio de aquel año, alrededor de las 9:30, una bola de fuego surcó los cielos de la provincia de León y un fragmento humeante fue a caer a los pies de Rosa González Pérez, una niña de 11 años que caminaba por el centro de la localidad de Ardón para hacer un recado. La chica cogió aquella roca negruzca, todavía caliente, y la guardó en una cajita, donde la ha conservado durante más de 80 años.

El meteorito presentado por el CSIC esta semanaAmpliar

El meteorito presentado por el CSIC esta semana / CSIC

Esta semana, el astrofísico Josep Maria Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC, ha presentado aquel meteorito, sacado a la luz por un sobrino de Rosa González. Se trata de un fragmento de un asteroide primitivo que contiene granos metálicos que giraban alrededor del Sol hace unos 4.565 millones de años. Son “los primeros componentes sólidos del Sistema Solar, formados mucho antes que nuestra propia Tierra”, según ha explicado el astrofísico.

La niña Rosa tuvo suerte. Aunque la probabilidad de que un meteorito impacte sobre una persona es de tan sólo una entre 174 millones, ya ha ocurrido varias veces. El 14 de agosto de 1992, por ejemplo, un fragmento de tres gramos de un meteorito de una tonelada que había estallado en la atmósfera le cayó en la cabeza a un chico que caminaba por la aldea ugandesa de Mbale.

Aves amenazadas

Esta semana también se ha conocido una lista con las 100 especies de aves más amenazadas y valiosas, por su singularidad evolutiva. La clasificación, elaborada por la Sociedad Zoológica de Londres, está encabezada por el ibis gigante, un ave de más de un metro de altura y 4,2 kilogramos del que sólo quedan 230 parejas en el mundo, concentradas en Camboya. En el cuarto lugar aparece el kakapo, un loro con aspecto de gallina y cara de lechuza, incapaz de volar. Durante miles de años, paseó tranquilamente por las islas de Nueva Zelanda, hasta que llegó el ser humano, con su ejército de gatos, perros y ratas. En 1977 sólo quedaban 18 ejemplares y se puso en marcha un programa de recuperación.

En el campo de la física, la mayor máquina construida por el ser humano, el Gran Colisionador de Hadrones (LCH), ha desvelado esta semana la existencia de un nuevo tipo de materia: una partícula denominada Z(4430). La materia de la que estamos compuestos está formada por quarks, una especie de ladrillos fundamentales. Esta materia se clasifica tradicionalmente en dos tipos: bariones (formados por tres quarks, como ocurre con los protones y neutrones que se encuentran en los núcleos de los átomos) y mesones (formados por un quark y su antipartícula, el antiquark).

El LHC, un anillo subterráneo de 27 kilómetros de circunferencia situado en la frontera entre Francia y Suiza, ha anunciado que existe esta nueva partícula, que posee al menos cuatro quarks y no encaja en la clasificación actual. “Hemos encontrado evidencias de nuevas formas de agregación de la materia, estados moleculares constituidos por quarks más complejos de los que hasta ahora se conocían”, ha declarado Bernardo Adeva, un investigador de la Universidad de Santiago de Compostela que ha participado en el experimento.


REFERENCIA

'An exceptionally preserved arthropod cardiovascular system from the early Cambrian' DOI: 10.1038/ncomms4560


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