Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

El cerebro de este chico podría descifrar el autismo

por Maia Szalavitz para 'Matter'

El autismo cambió la vida de la familia de Henry Markram, uno de los neurocientíficos más reconocidos del mundo. Ahora, su ‘teoría del mundo intenso’ podría modificar nuestras ideas preconcebidas sobre esta condición y los estereotipos vinculados a quienes la sufren

Más noticias de: aprendizaje, autismo, cerebro, neurociencia

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 | página única


LEER
IMPRIMIR

Por contraste, la respuesta es a menudo entusiasta entre las familias afectadas. “Hay elementos en la teoría del mundo intenso que encajan mejor con la experiencia autista que la mayoría de las teorías anteriores”, confirma Ari Ne’eman, presidente de la Red de Autodefensa Autista, “el hecho de que se le preste más atención a lo sensorial es muy afín a nuestras vidas”. Ne’eman y otros autistas aunaron esfuerzos para que el DSM-5 también tuviera en cuenta los problemas sensoriales; la primera vez que han tenido semejante reconocimiento. Es una muestra más de lo bienvenidas que son teorías como la del mundo intenso.

“Creo que el modelo basado en la discapacidad ha hecho grandes daño, tanto a los autistas como a sus familias”

Steve Silberman está escribiendo una historia del autismo titulada NeuroTribus: Una visión inteligente de la gente que piensa diferente. “Hemos sufrido 70 años de investigaciones basadas en la noción de que los autistas sufren carencias cerebrales”, asegura, “el mundo intenso plantea una alternativa: que los autistas sienten y perciben en demasía. Esto es impagable, pues creo que el modelo basado en la discapacidad ha hecho grandes daños tanto a los autistas como a sus familias, y ha llevado a la ciencia por el mal camino”.

Priscilla Gilman, madre de un niño autista, comparte su entusiasmo. Su libro de memorias, El niño anti-romántico, describe la odisea diagnóstica de su hijo. Antes de que Benjamin llegase a preescolar, Gilman acudió al Centro de Estudios Infantiles de Yale para hacerle una evaluación. Por aquel entonces, no mostraba ninguno de los síntomas autistas clásicos, pero sí parecía un buen candidato a la hiperlexia: con solo dos años y medio era capaz de leer en voz alta la tesis doctoral de su madre con el tono y fluidez perfectos. Al igual que ocurre con otras virtudes autistas, la hiperlexia suele ser desestimada como talento “fortuito”.

“Tengo tres hijos, y el más empático es el autista”

En aquel momento los expertos de Yale descartaron el autismo, alegando que Benjamin “no puede serlo porque es demasiado cercano y cariñoso”, recuerda Gilman. Los abrazos de Kai Markram se consideraron igualmente motivo de descarte. Sin embargo, a Benjamin se le diagnosticó trastorno del espectro autista oficialmente a los 12  años. Según la perspectiva del mundo intenso, no obstante, ternura y autismo no son incompatibles. Lo que en principio podría parecer comportamiento antisocial no es sino la secuela de sentir demasiado cerca las emociones ajenas; lo opuesto a la indiferencia.

De hecho, las investigaciones con adultos y niños típicos prueban que el sufrimiento en exceso también es capaz de minar la empatía común. Cuando el dolor de alguien cercano se vuelve demasiado difícil de soportar, también la gente corriente se recoge en sí misma y busca sosiego antes que ayudar, igual que los autistas. La diferencia, es que los autistas son más propensos a la angustia, y por eso sus reacciones nos parecen atípicas.

Cuando se le pregunta a Kai si ve las cosas de forma diferente al resto, él dice: “Las siento diferente”

“Lo apabullante de percibir los sentimientos ajenos puede provocarnos una respuesta emocional inadecuada, o bien un bloqueo fácilmente malinterpretado como falta de empatía”, dice Emily Willingham. Willingham es bióloga y madre de un niño autista, y también sospecha que ella misma padece síndrome de Asperger. No es que los autistas sean impasibles, asegura, sino que “sus sentimientos hacia los demás se les vienen encima como un tsunami emocional. La introversión es una forma de autodefensa”. Esta opinión viene respaldada por al menos un estudio; según él, aunque los autistas puntúen peor en los test de empatía cognitiva, como en el caso de Anne, Sally, y la canica perdida, se sienten más alterados por los sentimientos de los demás. “Tengo tres hijos, y el más empático es el autista”, asegura Priscilla Gilman, y añade que cuando su madre leyó por primera vez la teoría del mundo intenso, dijo “así es Benjamin”.

La hipersensibilidad de Benjamin también está claramente relacionada con su mayor capacidad perceptiva. “A veces dice ‘mamá, estás hablando en clave de D, ¿podrías por favor hacerlo en C? Así me sería más fácil entenderte y prestar atención’”. Benjamin hace uso de su educación musical y de un alto cociente intelectual para servirse de su “tono absoluto”, la capacidad para identificar cualquier nota sin otra de referencia, y así expresar su problema. No muchos autistas son capaces de reflejarlo así. Kai, por ejemplo, es igualmente sensible a los tonos de voz, y dice preferir a su profesora favorita porque “habla suave” hasta cuando muestra descontento. Pero incluso a sus 19 años, es incapaz de articular sus necesidades más allá de eso.

Sigue leyendo...

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 | página única


MÁS INFO
» 'The Intense World Syndrome – an Alternative Hypothesis for Autism' ('Frontiers in Neuroscience')
» Entrevista con Henry y Kamila Markram ('Wrong Planet')
» 'The autistic brain', podcast ('Brain Science Pdocast')

Archivado en: aprendizaje, autismo, cerebro, neurociencia




COMENTARIOS

  • Laura Fernández

    Soy
    alumna de primero de la ESO y mi hermano pequeño tiene autismo, la verdad es que al leer el comportamiento de este chico, Kai, lo he relacionado mucho con el de mi
    hermano y tengo que decir que el autismo es una enfermedad de la que se sabe
    muy poco y que la gente que no tiene a alguien con este problema no sabe
    verdaderamente como es (pero eso ocurre con todos los problemas y enfermedades
    la verdad)
    También querría decir que apoyo mucho la causa
    de este hombre, Henry Markram , y espero que se descubra de donde viene de
    verdad este problema.
    Por último querría darle un gran saludo a mi hermano, la personita a la que más
    quiero en este mundo y terminar con una frase relacionada con todo esto:
    El autismo no es la tragedia, la tragedia es la ignorancia.

  • carmen

    en conclusion con estos descubrimiento mencionados como lo aplicamos en nuestros hijos ?