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El cruel asesinato que desató la primera guerra entre primates no humanos de la historia

Se cumplen 40 años del comienzo de un terrible conflicto bélico entre dos grupos de chimpancés del Parque Gombe, el primero documentado por la ciencia y que fue dado a conocer por Jane Goodall

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Varios chimpancés del clan Kasakela come los restos de un mono colobo rojo. Ampliar

Varios chimpancés del clan Kasakela come los restos de un mono colobo rojo. / kibuyu

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Godi decidió alejarse de su grupo del valle Kahama hacia unos árboles frutales. Aunque son muy sociales, los chimpancés suelen disfrutar de una buena comilona en solitario. Mientras lo hacía, un grupo de ocho chimpancés del grupo vecino se movía rápida y sigilosamente por la frontera de sus territorios. Esta partida avanzaba en fila india, en silencio, parando cada vez que ganaban unos cuantos metros para atender al olfato y al oído. Su pelo estaba erizado y se mostraban ansiosos y excitados. El joven macho que disfrutaba de su merienda en las ramas de un árbol no vio venir el ataque.

Súbitamente, los machos más rápidos del escuadrón de ataque se lanzaron sobre Godi, derribándolo bruscamente. Aunque logró zafarse del primer asalto, Humphrey, Figan y Jomeo, el peso pesado del clan de Kasakela, corrían hombro con hombro tras él hasta que el primero de ellos logró agarrarle por una pierna, tumbándolo de golpe en el suelo, boca abajo. De un salto, Humphrey se sentó sobre su cabeza, sujetando sus extremidades, para que los otros cinco machos adultos desataran la violencia sobre su cuerpo desamparado. Un macho adolescente y una hembra, Gigi, les jaleaban en un segundo plano.

Godi murió de una salvaje paliza en 1974. En 1977, todos los machos de su clan habían sido aniquilados brutalmente

Rodolf, el más viejo de los machos del grupo de Kasakela, mordía al indefenso rival con sus escasos dientes en cuanto veía ocasión mientras Figan, Jomeo, Sherry y Evered golpeaban salvajemente la espalda de su víctima. Para siquiera imaginar la violencia que sufría Godi, conviene recordar que incluso un chimpancé criado en cautividad cuadruplica la fuerza de un hombre en buena forma. Los sonidos de la selva quedaron silenciados con el griterío de los chimpancés: los chillidos de Godi, ahogándose entre el terror y el dolor, y el frenesí furioso de los alaridos de sus agresores.

La brutal paliza duró diez minutos. Después,  Humphrey soltó a su víctima, que quedó inmóvil, gimiendo, durante un largo rato. Todavía tenía el rostro hundido en el barro. En ese momento, Rodolf se acercó hasta el cuerpo dolorido de Godi con una roca entre sus manos y la estampó sobre él. Era la tarde del 7 de enero de 1974.

“Estaba gravemente herido, con grandes cortes en la cara, una pierna y el lado derecho de su pecho, y debía estar seriamente dañado por la tremenda paliza que había recibido. Sin lugar a dudas, murió a causa de estas heridas, porque nunca volvió a ser visto por el equipo que estudiaba el grupo de Kahama”, relata la prestigiosa primatóloga Jane Goodall en su libro A través de la ventana (1990). La investigadora tituló Guerra el capítulo en el que narra este episodio, que fue presenciado por un atónito colaborador de Goodall, Hilali Matama, y que Goodall había dado a conocer inicialmente en su libro Los chimpancés de Gombe: patrones de comportamiento (1986).

Hilali MatamaAmpliar

Hilali Matama, el colaborador de Jane Goodall que presenció el asesinato de Godi. / JGI

El asesinato de Godi, como si se tratara del magnicidio del archiduque Francisco Fernando de Austria de 1914, marcó el estallido de una guerra de cuatro años entre dos clanes de chimpancés, el del valle Kahama y el del valle Kasekela, que será recordado como el primer conflicto bélico entre primates no humanos. Sin duda, enfrentamientos como aquel se habrían dado anteriormente, pero la muerte de Godi —y las que le siguieron— fue la primera ocasión en que se tuvo conocimiento de ese nivel de violencia premeditada y cruel, con el claro objetivo de matar a los rivales, no sólo de vencerles.

El conflicto había comenzado a gestarse un par de años antes, cuando un grupo de machos que pertenecían al clan Kasakela —Hugh, Charlie, Dé, Godi, Willy Wally, Sniff y Goliath— fueron poco a poco desligándose hasta constituir su propio grupo al sur, en el valle Kahama. Desde que se consumó la división norte-sur en 1972, la escalada violenta se desató, pasando de roces a escaramuzas y de golpes a ataques orquestados. Pero fue a partir de 1974 cuando la espiral sangrienta tomó un cariz espeluznante. El goteo de muertes terroríficas siguió adelante hasta que, en 1977, los machos de Kasakela aniquilaron a Sniff, el último macho Kahama. Incluso mataron a una de las hembras, Madam Bee, siempre en ataques del mismo estilo cobarde, acorralando a una víctima entre muchos para matarla con un terrorífico afán.

Escenas de pesadilla

“Durante años luché para aceptar este nuevo descubrimiento. A menudo, me despertaba en medio de la noche y venían a mi mente terribles imágenes: Satan [un macho Kasakela] ahuecando la mano debajo de la barbilla de Sniff para beber la sangre que manaba de una gran herida de su rostro; el anciano Rodolf, por lo general bondadoso, completamente erguido para lanzar una roca de dos kilos sobre el cuerpo postrado de Godi; Jomeo arrancando a tiras la piel del muslo de Dé; Figan golpeando una y otra vez el cuerpo tembloroso y malherido de Goliath, uno de sus ídolos de infancia. Y, tal vez lo peor de todo, Passion atiborrándose con la carne del hijo de Gilka, con la boca manchada de sangre como un grotesco vampiro de las leyendas infantiles”, describe una afectada Goodall.

Mataban con una crueldad inaudita. Goodall quedó marcada por este hallazgo

Este último episodio de canibalismo, el de Passion y su hija Pom secuestrando crías de su propio clan para devorarlas, se convertía en el paradigma de los años de terror que se vivieron en el Parque Nacional de Gombe (Tanzania) y que, en cierto modo, puso fin al idilio de los primeros años de Goodall entre los chimpancés.

A Goodall le dolió especialmente la muerte de Goliath, uno de sus primeros amigos en Gombe. Emilie, una estudiante que colaboraba con el grupo de Goodall, presenció el ataque que llevó a su muerte. Esta joven estaba sorprendida por la rabia y la terrorífica hostilidad de los cinco agresores: “Sin duda querían matarlo. Faben incluso retorció su pierna una y otra vez como si quisiera desmembrar a su presa tras una cacería”, relató posteriormente a su jefa.

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Jane Goodall junto a un chimpancé de Gombe en la época de sus primeros descubrimientos. / JGI

Tras el shock inicial por este descubrimiento, la comunidad científica puso estos episodios en cuarentena y solo recientemente, cuatro décadas después, se han reconocido como lo que fueron: una demostración del lado más violento de estos primos hermanos de los humanos. “Por aquel entonces, los chimpancés de Gombe estaban siendo aprovisionados con comida, una práctica de duró meses, tal vez incluso años”, explica a Materia el primatólogo Josep Call, recordando que Goodall comenzó a dar plátanos a los chimpancés en 1965. “Es posible que algunos investigadores atribuyeran este episodio en cuestión a causas no naturales. El paso de los años y la acumulación de conocimiento han demostrado que dichos episodios también ocurren en ausencia de aprovisionamiento”, resume Call, director del centro de investigación en grandes simios más importante del mundo, ubicado en Leipzig.

“Fue la primera prueba de que el conflicto entre grupos existe y que a veces se manifiesta de forma muy violenta. Como a menudo sucede en el campo de la investigación, la verdadera importancia de un primer episodio o de un descubrimiento inicial se aprecia mejor cuando pasan unos años y se acumulan (y repiten) episodios similares”, defiende este reconocido investigador barcelonés.

Un hito de la primatología

Hoy por hoy, la expansión del territorio y los recursos que conllevan —incluidas las hembras— se citan como las principales fuerzas subyacentes en este tipo de conducta. Uno de los investigadores que más ha trabajado en esta pauta expansionista es el antropólogo John Mitani, de la Universidad de Michigan, que en 2010 publicó un estudio decisivo tras años de observación de la gigantesca comunidad de chimpancés de Ngogo (150 ejemplares), en el Parque Nacional de Kibale (Uganda): su equipo observó 18 ataques mortales que finalmente tuvieron como consecuencia la ampliación del territorio de los atacantes.

Inicialmente, se atribuyó la violencia a la presencia humana. Ahora se sabe que los chimpancés son expansionistas

“Es muy raro que los animales vayan por ahí matando a otros de su especie. Por eso genera tanto interés. Lo que ha quedado claro durante tantos años después de la primera observación en Gombe es ¿por qué los chimpancés matan a miembros de otros grupos? Nuestro trabajo en Ngogo ha demostrado, creo, de forma bastante concluyente que se trata de una estrategia a largo plazo para lograr el dominio sobre los grupos vecinos”, explica Mitani a esta redacción. “Si tiene éxito, los chimpancés son capaces de ampliar sus territorios a costa de sus vecinos”, resume.

Sin embargo, y a pesar de que es la propia Goodall la que usa el término “guerra”, ni a Mitani ni a Call les gusta la terminología bélica para los comportamientos de los chimpancés. “Creo que la guerra humana es algo que es muy diferente de lo que los chimpancés hacen cuando matan a otros”, reivindica Mitani. Y añade: “En cualquier caso, también es importante recordar que existen muchos otros tipos de animales en el mundo, además de los chimpancés y otros primates, que participan en este tipo de comportamiento: las hormigas, por ejemplo”.

“Creo que la guerra humana es algo que es muy diferente”, asegura John Mitani

Call también recurre a estos insectos sociales: “Hormigas de diferentes especies han demostrado un agonismo intenso hacia otras colonias, que en algunos casos creo que pueden llegar al exterminio total. En general, el conflicto entre grupos vecinos de animales es mucho mas común en el mundo animal de lo que cabría pensar. Pero claro, cuando se trata de chimpancés, tal vez nos parece más parecido a un acto bélico”.

“Durante muchos años”, escribe Goodall, “yo había creído que los chimpancés, al tiempo que mostraban asombrosas similitudes con los humanos en muchos sentidos eran, en general, ‘más bonitos’ que nosotros. De pronto, me di cuenta de que, en determinadas circunstancias, podían ser igual de brutales, que también tenían un lado oscuro de su naturaleza. Y eso duele”.

Actualización: Un nuevo estudio de las notas de Jane Goodall ha revelado nuevas claves de estos episodios violentos

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COMENTARIOS

  • Pocosé

    No hay que buscar causas extrañas en la desaparición de los neanderthales, sencillamente desaparecieron por las mismas causas que tantas otras tribus de sapiens. La competencia tribal despiadada por los recursos nos viene de lejos.

  • David S.M

    Por desgracia ahora si me ha quedado claro que son nuestros primos directos, ya que siempre pense que muestras de violencia incontrolada, eran moneda solo al alcance del homo..”sapiens”???

  • Akiramaster

    Lo llamen como lo llamen la sensación que transmite este hecho es escalofriante.

  • Ricardo

    “Es muy raro que los animales vayan por ahí matando a otros de su especie…”. Claro, excepto los humanos :/

    • Carlos Antonio Buerba Huerta

      toda la razon el asesinato es comun no solo entre primates sino en toda serie de animales, por ejemplo los leones, cuando un nuevo macho llega a la manada asesina a toda la prole del anterior.

      • Samantha

        Ese caso es un poco diferente por que cuando las leonas no estan amamantando cachorros entran mas rapido en celo y el nuevo leon puede copular y pasar sus genes mas rapido, las avestruces entre grupos se roban las crias del otro grupo y las crian como suyas.

  • Jorge Sayegh

    ¡Felicitaciones! Por fin un artículo sin connotaciones moralistas. Están aprendiendo en Materia

  • Bruno Gambarotta

    La naturaleza carece de ética. Cuando nosotros creamos normas y dejamos de matarnos fue cuando trascendimos a la naturaleza, sin dejar de ser parte de ella…

    • Samantha

      Dejamos de matarnos?, no seas ingenua hay gente matando gente por miles todos los dias.

      • Juan David Mejia

        Y ¿tu matas acaso todos los dias?

        • Andrés Klauser

          los chimpancés no se matan todos los días. somos mas atroces y sanguinarios que los chimpancés. Y tener la capacidad de ser razonables y de tener un pensamiento avanzado hace mas terrible nuestra violencia.

    • Bruno Gambarotta

      Es cierto que hay gente matándose, pero también mucha otra gente que no se mata. Nosotros podemos elegir doblejar nuestras pasiones y tolerarnos. Los animales no, son pasión pura.

      Si el ser humano no eligiera no matarse, absolutamente todos estaríamos en guerra ahora, en lugar de muchos.

      Sin embargo, la guerra humana puede ser motivo de pasiones perversas y oscuras, no sólo de fanatismo religioso o la búsqueda de libertad.

      • Jorge

        ¿Cómo se puede estar seguro de que los otros animales no poseen normas éticas? Para el caso se podría decir que los perros también eligen no matarse, yo tengo tres que viven juntos perfectamente. Nosotros hemos desarrollado capacidades intelectuales algo superiores al resto de los animales, esa es prácticamente la única cosa que nos distingue un poco, y a veces dudo en clasificarla como una ventaja.

        • CabezasUndergroundStaff

          Eligieron ser una manada.

        • eagle109

          Los perros son lobos domesticados por el hombre durante miles de años de selección artificial de los individuos más dóciles. Y aún así, deja por dos o tres generaciones de perros sin contacto con el hombre y volverán a formar manadas que compiten y luchan cuando la comida es limitada.

      • Sandra

        Eso se llama represión, según Freud. Y gracias a ella nació la “civilización” y la neurosis.

        • Bruno Gambarotta

          entonces deberíamos volver a masacrarnos para estar más sanos.

      • FM9

        chocolate por la noticia! existen diversas ‘teorias’ dentro de la ‘ciencia política’ para explicar el paso del ‘Estado de naturaleza’ hacia la Sociedad Civil; por otra parte no se puede despegar la religión de la economía.

      • Conejo

        Si lo que aleja al ser humano de la guerra “total” es o nuestra elección racional o las normas que creamos para “doblegar nuestras pasiones y tolerarnos”, ¿cómo expicas que existan animales que, aún si tienden a conductas de este tipo, no estén todos en estado de conflicto?

  • http://bienestarmutuo.org Elisha Bentzi

    Esto es solo una simple lucha por recursos limitados, eso es normal y totalmente etico, ya que no se matan por matarse. Los seres humanos si son totalmente crueles, nos matamos por el disfrute de hacerlo, no por falta de recursos alimenticios, por necesidad de terreno para alimentarse. Cualquier excusa es buena para que los humanos nos matemos, por religion, por diferencia de piel, por estatus social, porque me vio feo, etc.

  • Sebastian

    Javier, buen artículo. Te demoras un tanto, al escribir las descripciones de los ataques, para llegar a las explicaciones, aún superficiales, de los científicos. Sin embargo, es espectacular que muestres, con criterio, que hay posiciones científicas aún en debate, y que desde el título se ve que no se trata de criticar la etología de los primates, sino de catalogarla e identificarla de la manera más razonable posible. Es una historia sumamente triste, por supuesto, pero es necesario sobrepasar los intentos de una llamada amarillista o superficial. Felicitaciones por asumir la responsabilidad de escribir sobre éste tema :)