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La economía tiene problemas de rigor científico

Un artículo publicado en la revista ‘Science’ reclama más transparencia para que ciencias como la economía tengan resultados más fiables

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El comisario de Economía europeo Olli Rehn, a la derecha, en la bolsa de Nueva York / Comisión Europea

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Los economistas son los pensadores más influyentes del momento, muy por encima de los grandes biólogos o físicos. No es de extrañar, porque sus recomendaciones pueden tener efectos devastadores o salvadores sobre millones de personas. Y sin embargo, según se menciona en un artículo publicado hoy en la revista Science, durante décadas, muchas afirmaciones con relevancia para la elaboración de políticas económicas se sustentaban en argumentos teóricos sin contrastar y correlaciones no concluyentes. En los últimos diez años, la inclusión de prácticas científicas más sólidas, como los ensayos aleatorizados, ha mejorado la fiabilidad de los resultados, pero según los autores, liderados por el economista Edward Miguel, de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), es necesario mejorar la transparencia de las ciencias sociales para mejorar su impacto y su credibilidad.

Los investigadores afirman que aún existen incentivos y formas de trabajar dentro de las instituciones en las que se desarrollan las ciencias sociales que dañan sus resultados. En un problema que se comparte con otras ciencias, como la psicología y la medicina, los resultados negativos, la repetición de trabajos para comprobar que sus resultados eran correctos o los resultados desconcertantes tienen menos posibilidades de aparecer publicados que otros positivos o más pulcros.

Además, “las revistas de ciencias sociales no obligan a adherirse a normas de información o registro de estudios”, afirman los investigadores. Esto hace que muchos científicos, al no tener que enseñar las tripas de su trabajo, tengan la tentación de mostrar y analizar solo los datos que les convengan para facilitar la publicación del artículo. Así, es posible que seleccionen un grupo de resultados positivos extraídos de un estudio mayor que en conjunto solo produce resultados contradictorios o que anulan la hipótesis planteada.

Como ejemplo de investigación defectuosa, en la presentación de su iniciativa por la transparencia en las ciencias sociales, los autores citan el caso del artículo de 2010 de los investigadores de la Universidad de Harvard Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff. En él se vinculaba un alto endeudamiento de un país con un bajo crecimiento y se afirmaba que cuando la deuda supera el 90% del producto interior bruto (PIB) la economía se ralentiza. Este estudio fue esgrimido por dirigentes políticos como el comisario de Economía europeo Olli Rehn para justificar políticas de austeridad, con resultados, como poco, mejorables. El mismo Wolfgang Shäuble, ministro de Finanzas de Alemania y gran defensor de las políticas de recorte, afirmó creer “firmemente en investigaciones como las de Rogoff y Reinhart, que demuestran que, si alcanzas un determinado nivel de deuda pública, aumentar el déficit y la deuda no generan crecimiento, sino que lo dañan”.

En 2013, sin embargo, otro estudio, de la Universidad de Massachusetts, reveló que Reinhart y Rogoff, en parte gracias a los fallos que denuncia en Science el equipo de Miguel, omitieron datos disponibles a la hora de realizar su análisis y utilizaron una metodología muy discutible que incluía el uso poco ortodoxo y fallido de una hoja de Excel. Uno de los artículos utilizados para dar empaque a medidas que tuvieron efectos nefastos sobre la vida de millones de personas en todo el mundo tenía defectos graves.

Tres recomendaciones

Para mitigar el riesgo de que esta mercancía defectuosa se siga colando como ciencia sólida, los autores del artículo de Science hacen una serie de recomendaciones. En primer lugar, piden algún tipo de norma a la que haya que adherirse y que requiera, entre otras cosas, que se pueda acceder a todas las medidas, manipulaciones y exclusiones de datos que se hayan realizado para alcanzar las conclusiones finales del estudio.

Además, se reclama que haya un registro sobre cómo se va a realizar el análisis de los datos antes de llevarlo a cabo, para distinguir si se está probando una hipótesis o simplemente haciendo exploración. Sabiendo cómo el investigador analizará paso a paso los datos antes de que los haya visto será más fácil evitar que una vez que los observe adapte la forma de analizarlos a los resultados que desea obtener.

Por último, Miguel y su equipo reclaman que los materiales empleados en la investigación se archiven y se compartan a través de canales que los hagan accesibles, una vez terminada la investigación, para que otros científicos puedan poner a prueba las afirmaciones realizadas en un artículo determinado.

Entre los culpables de los defectos que quieren corregir, los autores del estudio mencionan la presión por publicar que sufren los investigadores y la tendencia de muchas revistas a preferir resultados positivos sobre los negativos o los que replican otros hechos antes para comprobar su veracidad. En muchas ocasiones, reconocen, la presión lleva a hacer todo lo que es justificable para acumular la información necesaria para hacer un estudio publicable, algo que no siempre está relacionado con la obtención del conocimiento más interesante.


REFERENCIA

'Promoting Transparency in Social Science Research' DOI: 10.1126/science.1245317


Archivado en: ciencias sociales, economía




COMENTARIOS

  • http://vizify.com/margagual Marga Gual Soler

    Lo mismo en la economia para el desarrollo. http://www.wired.com/wiredscience/2013/11/jpal-randomized-trials/

  • Ren

    Ya estamos otra vez con la patraña de los resultados de Keneth-Rogoff. La gráfica que dice eso jamás se publicó. Se incluyó en un anexo de una revista, per en dicho anexo no había artículos. Así que no pasó la revisión.

    De todas formas que el incremento de la deuda reduce el crecimiento es cierto como una pirámide de grande. No es opinable, ni tampoco es necesario hacer ningún estudio. Si la deuda es externa (y suele ser así), el pago de los intereses resta a la balanza cmercial y por lo tanto al PIB, es una identidad contable: La definición misma del PIB incluye la balanza cmercial, si es negativa, le resta. No hay más discusión.

    • Daniel Rodríguez

      De hecho la corrección de Kenneth-Rogoff no implicaba que dejase de ser perjudicial tener más del 90% de deuda sobre el PIB; era un cambio sólo de grado. Sin olvidar que precisamente porque ellos sí que fueron transparentes y compartieron sus datos se pudo advertir el error, de modo que no parece el mejor ejemplo posible de los problemas que cree identificar este artículo en la ciencia económica.

      Por otro lado, y hablando de rigor, eso de los “resultados, como poco, mejorables” no parece muy propio de un texto periodístico que no sea columna de opinión, pero ustedes mismos.

    • Víctor Garcia

      Discrepo de lo que dices porque el efecto negativo de la deuda sobre el PIB es solo uno de sus efectos. La deuda pública, bien empleada también puede tener efectos positivos. Ejemplos en la historia los hay. Los mismos EEUU que lograron generar crecimiento a base de deuda en el periodo de guerra y posguerra.

      La cuestión es que incrementar deuda pública, así dicho a secas no dice nada. Si se añade que ese capital se usa para inversiones internas que producen empleo, mejoran el tejido productivo, el I+D y que acaban repercutiendo positivamente en la inflación entonces tienes un doble efecto contradictorio.

      Así que la deuda puede tener efectos positivos y negativos sobre el PIB. Los dos simultanemanete. Lo relevante es pues el BALANCE NETO de ambos efectos. Eso es un clásico de los sistemas complejos y la economía lo és. Puede haber escenarios, y de hecho los ha habido en los que endeudarse más te haga crecer más. De hecho multitud de empresas en los períodos de crecimiento, se endeudan más para crecer más. No es tan simple como lo pintas y de hecho sus cálculos son relevantes porque concluian que el BALANCE NETO a partir del 90% era muy negativo. Ahora resulta que sus cálculos eran erróneos y que, naturalmente, no tiene porqué ser así.

    • miguel
  • ateo666666

    El principal problema de la economía es que habitualmente está
    sometida al poder del dinero. Los economistas deberían ser absolutamente
    independientes de las fundaciones creadas por la banca para manipular el
    pensamiento económico. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2013/05/la-pseudociencia-economica-justifica.html

    • http://iagovar.com/ Iago

      Toda ciencia tiene financiación. Todo investigador tiene subjetividades (que incluso se han mostrado en las respetadas “ciencias formales”, etc. Lo que le da a una investigación crédito es su método, su desarrollo, etc.

  • Periquito el Aguador

    El debate sobre el estatus de “Ciencia” de la Economía no es nuevo y puede extenderse a todas las llamadas “Ciencias Sociales”. Se trata de una discusión de tipo Epistemológico que no está cerrada y es decisiva. ¿Qué es Ciencia? ¿Qué caracteres tomamos para decir que determinado discurso es “científico”? ¿Por qué es importante decir que cierta disciplina es o no Ciencia? Este artículo que tiene por título “La Economía tiene problemas de rigor científico” no refleja en términos claros esta discusión ni tampoco su relevancia.
    Karl Popper (Cfr:”La Lógica de la Investigación Científica”), por ejemplo, ha tomado como requisitos para que un discurso sea “científico”: a) que sus enunciados sean refutables con relación a la evidencia empírica y b) que sus explicaciones no sean tan maleables como para ser ciertas ante dos observaciones contrapuestas de un mismo fenómeno. En términos de la teoría del lenguaje parece que Popper estaría hablando de que la “Ciencia” prefiere el lenguaje “descriptivo” para expresarse (Cfr:Ludwig Wittgenstein “Investigaciones Filosóficas”). ¿Pero por qué es relevante establecer si la Economía es “Ciencia”? Pues equivaldría a otorgar legitimación, autoridad a sus postulados. Tal autoridad, en términos de Popper, provendría de que la Ciencia debe ser entendida como un discurso con mayor aptitud que otros para resolver problemas a la gente. Por ello toda materia que es considerada “Ciencia” va acompañada de un halo de prestigio. (Crítica a Ciencia: Cfr: Thomas Kuhn “La Estructura de las Revoluciones Científicas)
    Entonces ahora, a la luz de postulados como los de Popper (que de hecho son muy discutibles), es que cabría plantearse si la Economía cuenta con tales requisitos (y por qué) como para ser considerada (o no) como una “Ciencia”. Ésta es en verdad la discusión que plantea y nunca da el artículo.