Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

El cineasta que se comió un zapato filma un “protocine” de hace 32.000 años

‘Materia’ ofrece a sus mecenas la película ‘La cueva de los sueños olvidados’, en la que Werner Herzog se adentra en la cueva francesa de Chauvet, en sus insólitas pinturas rupestres y en la mismísima mente humana. Este film muestra algunas de las imágenes más espectaculares jamás grabadas en una cueva con pinturas prehistóricas

Más noticias de: arte, cine, divulgación, Materia, mecenas, prehistoria


Vídeo | Tráiler de 'La cueva de los sueños olvidados' /

LEER
IMPRIMIR

Un día de 1980, tras perder una apuesta, el cineasta alemán Werner Herzog coció su zapato con algunos condimentos y se lo comió delante de un centenar de personas apiñadas en un teatro de Berkeley (EEUU). Era el mismo director que, en 1974, tras enterarse en Múnich de que la crítica de cine Lotte Eisner estaba muy enferma en París, decidió ir a verla caminando, comenzando en seguida una caminata de más de tres semanas y cientos de kilómetros. “Quiero estar solo conmigo mismo”, dijo. Y Herzog también es el mismo al que casi le pareció normal que, en medio de una entrevista con la BBC, alguien le pegara un tiro con una pistola de aire comprimido.

Con esa manera única de mirar el mundo, Herzog consiguió en 2010 un permiso sin precedentes para entrar a grabar en, según sus propias palabras, “uno de los mayores descubrimientos en la historia de la cultura humana”: la cueva francesa de Chauvet. Allí, desde hace 32.000 años, los humanos comenzaron a pintar en las paredes osos, leones y rinocerontes, con tal refinamiento (colores difuminados y perspectiva) que hoy posiblemente los autores habrían entrado sin problemas en una facultad de Bellas Artes.

El resultado de ese salto de Werner Herzog al abismo del tiempo es La cueva de los sueños olvidados, la película que este mes Materia, en colaboración con Filmin, ofrece a sus mecenas, los lectores que están apoyando este proyecto. Cada mes, Materia ofrecerá gratis a sus mecenas una película de temática científica o medioambiental del catálogo de Filmin, un portal de cine especializado en la distribución de cine independiente en internet. Pueden acogerse a esta promoción los mecenas que estén en España, y se dieran de alta antes del 29 de octubre así como todos los que desde entonces elijan al menos la opción M de mecenazgo.

La cueva de los sueños olvidados no es un documental de prehistoria soporífero, de esos que sólo sirven para echar la siesta en el sofá después de comer, sino un monumental periplo por la mente humana, como es habitual en la filmografía de Herzog, autor de películas aclamadas, como Fitzcarraldo y Grizzly Man. En una de las escenas de la película, el arqueólogo Julien Monney explica a Herzog la importancia del historial de cada investigador a la hora de interpretar las huellas que dejaron los pintores de la cueva, pero ambos acaban hablando del pasado del científico como artista de circo haciendo malabares sobre un monociclo.

“¿Soñaban? ¿Lloraban por la noche?”

Los expertos que trabajan en la cueva de Chauvet han logrado una reconstrucción tridimensional de la cueva casi perfecta, gracias a 680 horas de escaneado mediante láser, con 527 millones de puntos de la caverna localizados. Herzog convierte esta nube de puntos en poesía, como si la cámara fuera una nave vagando por el espacio interestelar. Para el director, discernir a partir de esos datos cómo vivían los humanos en aquella cueva sería como intentar averiguar cómo viven los neoyorquinos sólo con el listín telefónico. “¿Soñaban? ¿Lloraban por la noche? ¿Cuáles eran sus esperanzas? ¿Quiénes eran sus familias? Nunca lo sabríamos por el listín telefónico”, le comenta al arqueólogo exmalabarista.

En una escena, un arqueólogo toca el himno de EEUU con una flauta cromañona hecha con hueso de buitre

La película que Materia ofrece a sus mecenas muestra algunas de las imágenes más espectaculares jamás grabadas en una cueva con pinturas prehistóricas. Herzog incide en que, bajo la luz de las antorchas hace 32.000 años, los animales pintados debían aparecer “moviéndose, vivos”. Uno de los bisontes dibujados, explica, tiene ocho patas, sugiriendo movimiento, “una forma de protocine”, según el cineasta alemán. “Estas imágenes son memorias de sueños olvidados hace mucho tiempo”, reflexiona.

Herzog también se regodea con momentos hilarantes, como cuando Wulf Hein, un arqueólogo experimental, aparece vestido de cromañón en un monte, con una flauta fabricada con cinco agujeros en un hueso del ala de un buitre, y toca The Star-Spangled Banner (“La bandera tachonada de estrellas”), el himno nacional de EEUU. En otra escena, Jean-Michel Geneste, director del proyecto de investigación de la cueva de Chauvet, muestra, en un viñedo primaveral, cómo disparar una lanza. “Voy a intentar enseñaros cómo matar a un caballo”, advierte. Sus lanzamientos, con muchísimo entusiasmo pero sin pericia, casi provocan vergüenza ajena. “Espero que el hombre del Paleolítico fuera mejor que tú”, le dice con sorna Herzog.

En uno de los momentos más emotivos, Jean Clottes, antiguo responsable científico de la cueva, pide a los poquísimos investigadores que tienen permiso para entrar en la caverna: “Silencio, por favor. Por favor, no os mováis. Vamos a intentar escuchar el silencio de la cueva y, quizá, incluso seremos capaces de escuchar el propio latido de nuestro corazón”.

Si quieres convertirte en mecenas de Materia, puedes hacerlo en este enlace: http://esmateria.com/donar/ 

‘La cueva de los sueños olvidados’ estará disponible en Filmin a partir del próximo 21 de diciembre

Archivado en: arte, cine, divulgación, Materia, mecenas, prehistoria




COMENTARIOS

  • m

    ¡Vivaaaaa, nos gusta mucho!