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ENTREVISTA | Alexander Grobman, Presidente de PeruBiotec

“La agricultura orgánica está creando un nuevo colonialismo”

Alexander Grobman trabajó en el primer centro de supercomputación de Perú, en la Junta de Control de Energía Atómica o en grandes corporaciones de semillas como Northrup, King & Co. Ha impulsado proyectos para mantener la diversidad genética de cultivos como el maíz y es defensor de los transgénicos para mejorar la agricultura

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Alexander Grobman nació en 1927 en Lipcani, un pueblo que ahora se encuentra en Moldavia, y solo tres años después emigró junto con sus padres a Perú. Tiene 86 años, pero su edad se olvida cuando se le escucha hablar sobre nuevos proyectos como si fuese un joven emprendedor por debajo de los 30. La última aventura del presidente de PeruBiotech consiste en sacar combustible del sorgo dulce, una planta que, gracias a la manipulación genética, puede crecer en zonas desérticas, regada mediante goteo y sin necesidad de un suelo rico en nutrientes. Cuando se para para charlar con Materia, en Bogotá, durante la celebración de Biolatam, acaba de tener una reunión con la empresa española de renovables Abengoa con el objetivo de buscar modos de cooperación para hacer realidad su idea. En este encuentro de empresas tecnológicas organizado por la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) que ha reunido a emprendedores e inversores de la biotecnología de 30 países, Grobman parece uno más de los jóvenes apasionados por desarrollar proyectos que a veces parecen inverosímiles.

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Alexánder Grobman en Bogotá, donde participó en la reunión de empresas biotecnológicas Biolatam / CámaraComercioBogotá

III Alexander Grobman

Alexander Grobman (Lipcani, 1927, Rumanía, actual Moldavia). Con tres años emigró junto a su familia a Perú. Se formó en la Escuela Nacional de Agricultura (Perú) y en la Universidad del Estado de Ohio (EEUU). Continuó estudiando e investigando en la Universidad de Harvard (EEUU). Fue director de Investigación y Desarrollo para América Latina de la multinacional de semillas Northrup, King & Co (ahora subsidiaria de Syngenta). Ha trabajado en proyectos del Banco Mundial por todo el mundo asesorando  países como Turquía, China o Rusia en materias agrarias. Fue fundador y Primer Jefe y del Instituto Nacional de Investigación y Promoción Agraria de Perú y ha sido asesor de varios Gobiernos de su país. En la actualidad preside PeruBiotec, una organización sin ánimo de lucro para impulsar la biotecnología en su país.

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Sin embargo, se puede decir que ya lo ha hecho todo. Ha realizado investigaciones arqueológicas que muestran que el gusano de la mazorca, una plaga que afecta a los agricultores del maíz de toda Latinoamérica, ya estaba presente en los cultivos hace más de 5.000 años, y ha colaborado en proyectos para acabar con esa peste “sin tener que esperara a que la evolución haga su trabajo y cree maíz resistente dentro de otros 5.000 años”. Puso en marcha un proyecto para recoger toda la diversidad del maíz de los países andinos y ha colaborado en proyectos para aplicar esa riqueza genética a las variedades que hoy se cultivan para mejorar las cosechas.

Pero los intereses del científico peruano no se circunscriben a la mejora genómica de la agricultura. A finales de los sesenta, formó parte del equipo que planeó el primer centro de supercomputación de Perú con un ordenador 1620 de IBM en la Universidad Nacional Agraria. También ha trabajado con el Banco Mundial para tratar de organizar el sistema agrario de muchos países del mundo, entre ellos la Rusia de los años posteriores a la caída del comunismo. De esa época recuerda una oficina presidida por un cuadro de Lenin que aún no había sido purgado. Años antes, cuando la Unión Soviética aún se encontraba en pié, había viajado al país para mostrarles las posibilidades de la energía nuclear aplicada a la agricultura. “He sido miembro del plan nacional de la energía nuclear, porque en Perú somos un pequeño Irán”, bromea. “Hemos aplicado a la agricultura esta energía, por ejemplo, con  marcadores radiactivos para trazar la absorción de fertilizantes”, explica.

“El presidente de Perú anunció una moratoria sobre el cultivo de transgénicos sin saber lo que estaba diciendo”

En otra muestra de la amplitud de los intereses de Grobman, en los años 50 trabajó para la empresa Maltería Lima S.A. y modeló la base genética de las cervezas que se toman hoy en Perú y en muchos países de Latinoamérica, logrando productos que tuviesen un tono “claro como las cervezas de EEUU y con el cuerpo de algunas europeas”. Para completar su aportación al terreno de las “malas costumbres”, fue gerente de la Asociación Tabacalera de Investigación Científica y Tecnológica. Durante muchos años ha trabajado para Northrup, King & Co, la mayor multinacional de las semillas en su tiempo y defiende el uso de los transgénicos y a las empresas que los comercializan sin ningún tipo de complejo.

Usted opina que hay movimientos que están poniendo trabas al progreso de la biotecnología y que eso tendrá consecuencias muy negativas, en particular para países como los latinoamericanos. ¿Cree que estos movimientos tendrán éxito en la ralentización del trabajo científico y tecnológico aplicado a la agricultura?

Hay gente que todavía piensa que la biotecnología moderna es agresiva y va a hacerle daño a la gente y que no ha sido bien analizada en cuanto a sus consecuencias futuras. Las regulaciones son necesarias, y soy muy consciente de este tema porque también he trabajado en ese ámbito, y hay que analizar los datos de seguridad y ver que son fiables. Pero también tenemos que tomar decisiones para resolver urgencias de cada país y estas nuevas tecnologías tienen posibilidades muy importantes. Hay un margen de riesgo que tenemos que asumir con cada tecnología que utilizamos. Si nos subimos a un avión o utilizamos electricidad, asumimos riesgos. La sociedad tiene que aceptar un nivel de riesgo determinado de acuerdo a un beneficio. Ninguna tecnología tiene riesgo cero. Y tampoco podemos esperar a ver cuál es el posible riesgo a 100 años, porque en ese caso, todas las tecnologías se pueden considerar arriesgadas. Nadie sabe qué va a pasar de aquí a un siglo con la telefonía inalámbrica, pero sí sabemos cuáles son los beneficios.

“En Europa se ha perdido la diversidad de los trigos que se cultivaban en el siglo XIX, pero la gente se ha beneficiado”

Perú tiene una moratoria de diez años que impide plantar transgénicos. ¿Cuáles son los beneficios que no está obteniendo el país como consecuencia de esa norma?

Tenemos una población que crece y esperamos que ese crecimiento llegue al 45% en 2050. Pero al mismo tiempo, hay una reducción muy acelerada de la pobreza, que ha bajado un 35% desde hace 15 años. Eso ha inducido un mayor consumo, en particular de alimentos proteicos, que en este caso son mayoritariamente huevos y pollo. El consumo de estos dos alimentos ha crecido un 11% anual aproximadamente, y la población crece  hasta el 2% anual. Para alimentar a los pollos necesitas maíz. Nuestro costo de importación  por el déficit que tenemos de maíz y la dependencia estratégica está aumentando. Por eso, hay una asociación de agricultores que pide enérgicamente que les dejen utilizar maíz transgénico, porque les va a bajar el costo de producción porque ya no necesitarán aplicar insecticidas. Creo que es necesario, pero se ha aprobado una moratoria porque el presidente de la República lo anunció en su campaña presidencial sin saber lo que estaba diciendo, y ha tenido que cumplirlo, pero por lo menos han aceptado que sigamos con la investigación.

Pero también  hay gente que dice que la implantación de los transgénicos solo beneficia a las grandes empresas que los producen, y no a los agricultores o a los ciudadanos.

Eduardo Trigo ha escrito sobre los beneficios que trajo la soja en Argentina desde 1996. Hay un agregado de 20.000 de dólares de valor adicional, de los cuales unos 15.000 millones fueron a los agricultores y unos 1.800 a Monsanto, que era quien tenía la tecnología en ese momento. Lo que sacó el generador de la tecnología es una fracción pequeña, y también se lo merece. Yo no entiendo la demonización de Monsanto. Ellos tienen muchos accionistas que tienen derecho a un ingreso, como lo tienen otras compañías.

“Nosotros, antes de sacar variedades mejoradas, recopilamos los cultivos tradicionales para conservar la diversidad”

La mejora genética de los cultivos también ha hecho pierdan diversidad. ¿Qué riesgos puede tener?

En todos los países, mediante un sistema de genética convencional, se han ido cambiando las variedades. En Europa ya no encuentras nada de los trigos antiguos del siglo XIX, todo son variedades mejoradas.  Se ha perdido la diversidad, pero se ha beneficiado la gente con un mayor rendimiento.

Cuando empecé a trabajar en el mejoramiento de maíz, sabíamos que esos primeros híbridos iban a desplazar a su llegada a las variedades tradicionales. Para no conservar la diversidad, antes de que lanzáramos los híbridos al mercado hicimos una recolecta de todas las variedades de maíz de Perú. Formamos un banco de germoplasma, guardamos las semillas y las evaluamos, y ahí tenemos 3.500 colecciones que se han ido renovando para mantener su utilidad. También, en 2001, se firmó un tratado de recursos fitogenéticos, que yo ayudé a impulsar, para mantener la diversidad genética de los cultivos con interés para el uso humano y ponerla al servicio de científicos y agricultores, y ya lo han suscrito más de 40 países.

“Muchas organizaciones antitransgénicos no defienden ya a los agricultores, sino a comerciantes o importadores”

Y yo también propuse a la FAO (organización de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) la creación de un centro andino de recursos fitogenéticos, en el que el Gobierno peruano aportará una inversión para ponerlo en marcha y el resto de países de la zona aportarán sus semillas. Este banco de genes no solo va a servir para estar ahí guardado. Vamos a estudiarlos para utilizar lo que aprendamos para mejorar las especies útiles para la agricultura.

¿Cree que los países europeos, con sus políticas antitransgénicos, están perjudicando el desarrollo en países donde por aspectos como el incremento de la población necesitan más las mejoras de producción que puede proporcionar esa tecnología?

Los agricultores europeos se han visto privados de esta tecnología por cuestión de política, por la fuerza de los partidos verdes en muchos países. En Europa, los agricultores son más ineficientes y la UE equilibra estas ineficiencias con los subsidios, que equivalen al 50% de su presupuesto total. Si en Europa permitieran que entren los transgénicos, podrían bajar bastante esos subsidios, pero también afectaría al consumo de pesticidas, que bajaría, y hay gente de la industria química que tiene intereses. Es complejo.

Muchas ONG, y en algunos casos ciertos Gobiernos de Europa, tratan de llevar la batalla al otro lado del charco, para que también haya un bloqueo a los transgénicos y eso les dé a ellos un estímulo moral. Y en parte lo están consiguiendo. Se está moviendo mucho dinero. En Perú tenemos una plataforma de no a los transgénicos de quince ONG, que tienen gente pagada a tiempo completo: Greenpeace, Third World Network, Oxfam… Pero es que además hay ciertos grupos empresariales que patrocinan los cultivos orgánicos. En Europa algunos grandes productores, como Carrefour, alientan el consumo orgánico y están fomentando el consumo de unos alimentos que al final van más dirigidos a las clases adineradas. Yo no tengo ningún conflicto con eso. Si quieres comprar un orgánico y pagar dos o tres veces más, ese es tu problema, pero mi problema está en que me hagan una campaña contra nosotros, diciendo que somos malos.

El problema es que muchas de estas organizaciones que son fuertes y no solo en Europa sino en EEUU, ya no representan a los pequeños agricultores sino a comerciantes, importadores… Mira por ejemplo el negocio del café. En Perú, un tercio del café que estamos exportando, de alta calidad, es orgánico. Yo tengo una preocupación, porque si alentamos el café orgánico, el productor, que no puede fertilizar ni utilizar insecticidas ni fungicidas para combatir las plagas, tiene rendimientos bajos, casi cuatro veces menos que los que hacen uso de la tecnología. El problema es que si les pagaran ese diferencial en proporción al agricultor por el precio que se paga al final, estaría bien. Pero eso no se lo lleva el agricultor, sino el comerciante o el exportador. Ese dinero al final se queda en Europa y se crea un colonialismo nuevo. Este año, la roya del café [un hongo] ha afectado a 138.000 hectáreas en Perú, que se podría haber evitado si se hubiesen utilizado protectores químicos. Esa gente se va a quedar sin ingresos por haber producido café orgánico.

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COMENTARIOS

  • Alberto Chuc

    Habia visto siempre mal a Monsanto como empresa ambiciosa pero tampoco había pensando en las empresas Químicas quienes se benefician cuando Monsanto pierde. Me parece una batalla de tira y afloja y mientras no hayan mas estudios avalados que confirmen los daños que puedan causar, la duda continuara en cual es la mejor opción para los consumidores.

  • ASherejEBIO

    Felicidades por el artículo. Ojalá las palabras de este prohombre, que emanan desde su iluminada sabiduría y un amor a la humanidad desprendido de cualquier interés terrenal, resuenen en las estrechas seseras de esos necios trasnochados, mal informados desde posiciones mezquinas y subsidiadas por opacas corporaciones, que se oponen al avance civilizatorio, al progreso de la humanidad.

    Muchas gracias, de corazón.

  • ASherejEBIO

    Efectivamente. En nombre de la involución se dicen tantas necedades sin base científica… Estos bárbaros anti-progreso siempre se amparan en ridiculeces como el principio precautorio, o en el asimétrico acceso a fuentes de financiación para llevar a cabo investigaciones de interés para sus propósitos. Y aún así tienen la desfachatez de intentar engañarnos con publicaciones como ésta en la que fingen tener argumentos que apoyan su causa: http://indiagminfo.org/?p=657
    Pocas revistas serias se ven por ahí. Pero la habilidad de esta gente no conoce límites. Sin ir más lejos, ahora algunos don nadie (http://www.theguardian.com/science/2013/dec/09/nobel-winner-boycott-science-journals) intenten torpedear los pilares de la ciencia verdadera para hacernos creer que ésta está mediada por intereses que trascienden el límpido deseo de alcanzar la verdad.

  • alonsotto

    lo dice también una persona con intereses en que proliferen, la verdad y hay que aceptarlo es que las personas corrientes no sabemos nada objetivo de ello pues todo está por intereses manchado

  • Menes8

    En estos momentos ya está demostrado que las semillas transgénicas ocasionan múltiples problemas a la biodiversidad, como la desaparición de las abejas, con lo cual se rompe el equilibrio biológico de todo un ecosistema. Además, Monsanto quiere obligar a los agricultores a comprar sus semillas, o sea que patenta sus semillas y nadie puede sembrar con semillas que no sean las suyas. El paro de Colombia de hace pocos meses obedeció a la resistencia de los campesinos contra este absurdo monopolio. Decir que Greenpeace es una organización que tiene gente pagada a tiempo completo es una burda calumnia. Además, toda la exposición de este señor se centra en los rendimientos y en los beneficios económicos, no dice una sola palabra de los efectos en la biodiversidad y el ecosistema, con lo que pone en evidencia una ciencia de mediados del siglo pasado.

    • Claudia Andrea Contreras Mella

      Estás equivocado, las semillas patentadas son aquellas que son creadas por alguien (ya sea universidad, empresa o corporación), las que ya existen no son susceptibles de ser patentadas porque no cumplen con el criterio de novedad. Si alguien quiere seguir ocupando las que siempre ha usado, nadie se lo va a prohibir. Los transgénicos no tienen que ver con la muerte a la abejas sino un protozoo y pesticidas, no tienen efectos sobre la biodiversidad más allá que un cultivo convencional.

      • ASherejEBIO

        Claro que sí Claudia, “un protozoo y pesticidas”. Me encantaría que ampliaras lo del protozoo para ilustrar a los necios.
        Así me gusta. Gente confiada, directa y sin complejos que cooperan con la difusión de la verdad para desmontar ridículas invenciones. Por ejemplo, respecto al tema de las abejas, ahora se inventan el CCD (Colony Collapse Disorder) para convertir en síndrome lo que estaba claro (ácaro Varroa sp., viriasis varias, etc.). Y en este cajón desastre cabe todo, desde hormone-disrupting (tan de moda ahora por los paranoicos de los parabenes), a factores tan desconectados del hecho como pérdida de biodiversidad y homogenización de hábitats. Esta gente anti-progreso son tan amantes del conocimiento ecosistémico que no arriendan sus ganancias a la causa última (varroasis, pues varroasis), sino que persiguen combinaciones de factores explicativos inverosímiles para construir su interesada y manipulada verdad.

        Además, en vez de caer en el fatalismo ecologista, hay que innovar. Que se extinguen las abejas, pues a aplicar soluciones como ésta: http://robobees.seas.harvard.edu/

        Mira tú que problema.

        • india_tibisay

          entonces esta bien que se contamine el suelo y las aguas con herbicidas y pesticidas por el bien de la tecnologia? piensan entonces que la sostenibilidad y sustentabilidad son mitos? lamentablemente estan educados con mentalidad de esclavos, porque en conclusion lo que dicen es que prefieren depender que ser libres. seguro no han sembrado una sola semilla en su vida y quieren opinar desde su ignorancia ilustrada.

        • astro

          De la misma manera, estaría bien que ampliaras en qué es lo que hacen los transgénicos para causar un problema en las abejas a escala mundial.

        • astro

          Vaya, que la he liado : P Me pasa por no leer los comentarios completos antes de contestar.

          Muy curioso lo de las abejas robóticas, hace poco había visto un panfleto acusando a monsanto de venderlas (como parte de su plan para dominar el mundo supongo) y me tenía con la mosca tras la oreja.

          ¡Saludos!

      • Green River

        En cierta manera, esa pretendida “libertad” o “no prohibición” a la que aludes es solo parcial, pues a efectos prácticos no suele suceder ciertamente así, sino que como ha venido ocurriendo (tristemente con más frecuencia de la deseada) los perjuicios a los que los pequeños propietarios agrícolas se han visto expuestos superan con mucho la etiqueta de nimios. Sin ir más lejos, el hecho de que un cultivo transgénico contamine los cultivos adyacentes (quién sabe cómo, pues a estos efectos a las grandes corporaciones tampoco el cómo este hecho ocurra les es de mucha trascendencia; y por poner un ejemplo) es ya razón más que suficiente para que estos pequeños propietarios deban deshacerse de su semilla (la cual en ocasiones, y por otro lado, llevaban almacenando durante años) ni más ni menos que por temor a ser demandados en razón al “uso” de unas que ellos mismos no adquirieron, pero que, por razones “extrañas” al entendimiento de todos, se hallan en su cultivos. Y esto, en primer término, y como mínino, es ya una grave coacción al derecho de libre elección.