Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

OPINIÓN

Patriotas que no entienden la ciencia

por Pablo Domínguez García


El autor cree que la “incultura absoluta” acerca de la práctica científica explica en parte el retraso tecnológico que vive nuestro país, el “ninguneo” a la investigación científica realizado por los distintos gobiernos del Estado, “así como los ataques a la que es sometida la ciencia española por parte de las autoridades actuales”

Más noticias de: I+D, política científica, recortes


LEER
IMPRIMIR

El historiador y filósofo Thomas Samuel Kuhn publicó en 1962 un libro denominado La estructura de las revoluciones científicas, que fue absolutamente novedoso en su momento por su visión sociológica de la práctica científica. Una de las ideas que presentaba Kuhn en su libro es que el trabajo que el científico realiza en un laboratorio no puede considerarse lo dado, es decir, una extracción directa de lo que es la naturaleza. Según el autor, el científico impone su visión a los datos experimentales obtenidos, de forma que aplica sus conocimientos previos, los resultados anteriores sobre el tema sobre el que se investiga y sus prejuicios personales. Y son esos resultados los que posteriormente se expondrá a la comunidad científica. Kuhn resume esta idea en la siguiente frase contenida en el libro: “Las operaciones y mediciones que realiza un científico en un laboratorio no son ‘lo dado’ por la experiencia, sino más bien ‘lo reunido con dificultad’”.

Mediante este argumento, puede entenderse que el resultado que obtiene el científico en el laboratorio es subjetivo, un pensamiento compartido por no pocos sectores académicos. Esto, desde luego, no es cierto, pero tiene su parte de razón. La obtención de los datos experimentales nunca es del todo directa a partir del experimento y, como se dice en la cita, a menudo resulta difícil y complicado realizar los experimentos, así como reunir, sintetizar y filtrar los datos necesarios para llegar a conclusiones, si es que se llega a alguna. La subjetividad aparece porque la ciencia es una actividad humana y no es posible, en general y salvo genialidades absolutas y singularidades históricas, llegar a resultados relevantes sin la dedicación adecuada, y eso incluye tiempo, personal y medios.

La práctica científica y sus resultados no son una verdad inmutable basada en una acto de fe, pero tampoco son un invento subjetivo

El experimento es lo más cercano que tenemos a la realidad (sea esta lo que sea) y el método científico exige que comparemos, como mínimo, nuestras teorías con los experimentos, algo que a menudo se olvida. En este sentido tenemos como ejemplo reciente las indagaciones realizadas en el CERN acerca del denominado (de forma abreviada) bosón de Higgs. La teoría lo ha predicho, pero no ha sido hasta que la ciencia experimental lo ha descubierto cuando se confirma la existencia de esta partícula. A pesar de las dudas que puedan surgir acerca de la metodología científica, el experimento muestra, de la forma más directa y objetiva que conocemos, el intento del hombre por representar, entender y reproducir el comportamiento de la naturaleza; algo que, unido a la aplicación de modelos y teorías, surgidas de la propia imaginación y deducción humanas, hace que la ciencia sea una actividad humana en el más estricto sentido, con la única diferencia en cuanto a que tiene un referente externo con el que comparar.

Desde el punto de vista de la relación entre la ciencia y la sociedad, es necesario desmitificar la ciencia, a la vez que hacerla accesible a la mayor parte de la población. La ciencia no es una religión ni es magia. El proceso de elaboración de las ideas aceptadas por parte de los científicos es complicado y tiene mucho de actividad social. Hay que dejar claro que la práctica científica y sus resultados no son una verdad inmutable basada en una acto de fe, pero que tampoco son un invento subjetivo, ya que intentan representar y explicar, en muchas ocasiones con extraordinaria precisión, los comportamientos preferidos de la naturaleza. Esto nos proporciona, además, una herramienta de gran utilidad para el avance de las sociedades humanas: el desarrollo tecnológico, que deriva en beneficio económico, algo que parece que es lo único que importa en el preciso momento que vivimos. Ahora mismo nos importa más el producto derivado, las aplicaciones industriales, que la calidad de la producción científica. Así, poca y mala cosecha industrial vamos a tener.

Las personas encargadas de la gestión de la ciencia en España no parecen entender ni el método científico, ni el funcionamiento de la práctica científica, ni su importancia en cuanto al desarrollo y prosperidad

Por tanto, una vez que entendamos que la ciencia es relativa al hombre, esta debería ser considerada parte de las actualmente mal llamadas “Humanidades”, y no al revés, como parece que marca la moda dominante, en donde cualquier disciplina seria tiene que proclamarse como “científica” de alguna manera. Sin embargo, en nuestro país, España, no se considera que la ciencia vaya ligada al propio quehacer humano, de forma que su práctica no se trata con normalidad, algo que afecta tanto a los derechos laborales básicos de las personas que se dedican a la investigación, a la inversión privada en I+D+i, a la cultura científica o a la capacidad de pensamiento crítico de la población. Al igual que el hombre tiene necesidad de arte, de cultura y de conocer su pasado; tiene la vocación de entender el mundo que le rodea. La diferencia entre esto último (ámbito no exclusivo de la ciencia) y los otros puntos no es tan grande como muchos creen.

Y esa distancia, problema histórico en España, ese abismo cultural entre las ciencias y las letras, esa incultura absoluta acerca de lo que es y lo que significa la práctica científica, explica en parte el retraso tecnológico que vive nuestro país, el ninguneo a la investigación científica realizado por los distintos gobiernos del Estado, así como los ataques a la que es sometida la ciencia española por parte de las autoridades actuales. Los recortes realizados en investigación científica básica en España durante los últimos años, especialmente durante el actual Gobierno del Partido Popular, no hacen más que agravar este problema. Las personas encargadas de la gestión de la ciencia en España, ahora dependiente del Ministerio de Economía, no parecen entender, ni siquiera en su más mínima expresión, ni el método científico, ni el funcionamiento de la práctica científica, ni su importancia en cuanto al desarrollo y prosperidad de un país. Es más, da la impresión de que no conocen los problemas históricos del país del que se consideran tan patriotas. O tal vez sí: y precisamente por eso hacen lo que hacen.

— Pablo Domínguez García, Profesor Contratado Doctor. Dpto. Física de Materiales. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

Archivado en: I+D, política científica, recortes




COMENTARIOS

  • Manuel

    Semana de la Ciencia Indignada en la Universidad Complutense de Madrid: http://www.madrimasd.org/blogs/quimicaysociedad/2013/12/09/134401

  • Minombre

    Kuhn es lo peor que hay para leer historia de la ciencia. Y por eso se enseña en las universidades españolas.

    • Max Cort

      Su razonamiento, tan profundo, amplio, racional y riguroso, me ha convencido. Se nota que usted a dedicado mucho tiempo a la lectura de la obra de Kuhn y la ha comprendido perfectamente.

      • Max Cort

        Pido disculpas por mi error ortográfico. Lo que he querido escribir es, “ha dedicado”, en lugar de, “a dedicado”.