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Células madre para curar la desesperanza

por Andrés Grippo (Buenos Aires)

Cientos de familias gastan cada año decenas de miles de dólares para viajar a clínicas chinas que ofrecen tratamientos con células madre contra enfermedades degenerativas no avalados científicamente. La familia del joven argentino Gabriel Omar Santoro es una de ellas. Esta es la estremecedora historia de la lucha de su madre, dispuesta a seguir pagando un tratamiento millonario porque “las células madre curan”, y de otras familias como la suya

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El Centro Médico en Células Madre Wu está ubicado en la calle Fengbao 198, distrito Fengtai, en Pekín, China. Pero si se introducen esos datos en el mapa de Google las coordenadas corresponden al Museo de las Tumbas de la Dinastía Han Oriental. Alejandra asegura que ahí está.

La clínica Wu es dirigida por el doctor Like Wu.  Se presenta como jefe de Neurología y manager director del instituto. Tiene representantes en Indonesia, Irán, Irak, Kazajistán, Corea, Malasia, Omán y Rusia, entre otros países.

“Yo no me conformo. Yo voy por más. Porque yo sé lo que él puede dar”, dice la madre de Gabriel

Según su sitio de internet, Wu Stem Cells Medical Center trata, mediante el uso de células madre, distintas condiciones físicas como el párkinson, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, lesiones cerebrales, parálisis cerebral, síndrome de Batten, atrofia muscular múltiple, ataxia cerebelosa, distrofia muscular, accidente cerebrovascular, epilepsia, encefalomielitis, diabetes, alzhéimer, lesiones de la médula ósea y —su último lanzamiento— tratamientos antiedad.

Fotomontaje del equipo médico de la clínica Wu. Like Wu, su director, está a la derecha.

Fotomontaje del equipo médico de la clínica Wu. Like Wu, su director, está a la derecha. /

Contactarlos no es difícil. Para hacerlo solo hay que completar un formulario con los datos del paciente, seleccionar a partir de un menú desplegable la enfermedad sobre la que se desea recibir información y esperar una semana la respuesta de la clínica solicitando más información por correo. Después de enviar la historia clínica, no pasan más de 20 días hasta que la persona es aceptada y se le da una fecha de recepción en Pekín. Esa aprobación viene con otro dato: el costo en dólares del tratamiento.

Además de a Gabriel Santoro, la clínica Wu asegura haber tratado más de 2.000 pacientes desde 2005. Entre ellos están Paula Agustina Torres —quien viajó en noviembre de 2009— y Tamara Alexia Godoy, quien lo hizo en septiembre del mismo año y nuevamente en marzo de 2010.

 ”Cobran muy caro y usan a los niños como conejillos de Indias, probando en ellos cientos de medicamentos”

Paula vive en José C. Paz —también en el conurbano bonaerense, también a miles de kilómetros de Pekín— y tiene lipofuscinosis, también conocida como enfermedad de Batten. Se trata de un trastorno del sistema nervioso, mortal y hereditario. Los síntomas aparecen durante la niñez con problemas de visión, convulsiones, lentitud en el aprendizaje y demencia. Quienes la sufren no suelen llegar a los 20 años.

En el caso de Paula, la enfermedad se manifestó a los cuatro años. Once después, su madre, Norma Alicia Santos —docente— y su padre Óscar Alejandro Torres —conductor de autobús— pudieron juntar 40.000 dólares para llevarla a la clínica Wu el 1 de noviembre de 2009. Poco más de dos años después, su hermana publicó un duro post en la red social Taringa: “Uno va con con mucha expectativa, y se encuentra con enfermeras que no saben sacar sangre, médicos que parecen no ser médicos, y demasiados medicamentos que el enfermo va a recibir. Cobran muy caro, y usan a los niños como conejillos de Indias, probando en ellos cientos de medicamentos”.

Los profesionales chinos le dijeron a Alejandra que Gabriel debía regresar porque estaban sorprendidos con las mejoras. Ahora necesita 30.000 dólares más

Los padres de Paula se enteraron de las posibilidades de tratar a su hija en China mediante un contacto con el padre de Tamara Alexia Godoy, Juan Bautista. La enfermedad era la misma. Las promesas orientales, también. Tamara fue una de las pioneras argentinas en viajar al Wu Stem Cells Medical Center y lo hizo desde Ushuaia, donde vivía con sus padres.  Fueron dos viajes. Murió este año. La historia clínica de estas dos argentinas, a diferencia de la de Gabriel y otros casos “exitosos”, no figura en la página web de la institución.

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COMENTARIOS

  • Juan Broderman

    ¿En algún lado de la nota dice que el autor del artículo le hace la prensa al ministerio de ciencia de Argentina? ¿No tienen conflicto con esto? Si la respuesta es “no”, al menos debería figurar. Full disclosure

    • Andrés

      Hola Juan ¿por qué te parece que habría un conflicto? Saludos cordiales.