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La Tierra atravesará una nube de polvo y el cielo se llenará de estrellas fugaces

El mejor momento para la observación de las Perseidas será la noche del lunes 12 de agosto, cuando la constelación de Perseo salga por el horizonte en dirección noreste

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Para observar las Perseidas hay que buscar un lugar tan oscuro como sea posible Ampliar

Para observar las Perseidas hay que buscar un lugar tan oscuro como sea posible / Dave Dugdale

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En 1862, Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle descubrieron un cometa que visita la Tierra una vez cada 133 años. Aunque los terrícolas no lo sabían, esa bola de hielo y roca del tamaño de una gran ciudad era la responsable de la lluvia de estrellas que todos los años a mediados de agosto adornaba el cielo. Su aparición anual en torno a la fiesta de San Lorenzo, el 10 de agosto, le valió el apelativo de Lágrimas de San Lorenzo, un mártir que, según la tradición, fue asado a la parrilla por estas mismas fechas en el año 258, cuando Roma aún perseguía a los cristianos. Su aparente lugar de procedencia, en la región del cielo que ocupa la constelación de Perseo, da a la lluvia su nombre más universal: Perseidas.

Las Perseidas surgen en realidad de la cola del cometa Swift-Tuttle, como descubrió el astrónomo Giovanni Schiaparelli entre 1864 y 1866 estudiando su órbita. Cada vez que su trayectoria le lleva demasiado cerca del Sol, ese objeto, que con 27 kilómetros de diámetro es el mayor de los que pasan regularmente por las inmediaciones de nuestro planeta, siembra su órbita de residuos desprendidos por las altas temperaturas.

Después, con los años y los siglos, esas partículas se van repartiendo por toda la órbita del cometa y se van agrupando en nubes. “Ahora podemos observar esas agrupaciones de nubes, saber con qué nubes se va  encontrar la Tierra a lo largo del año y predecir el máximo de la lluvia de estrellas con mucha precisión”, explica Miquel Serra, del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC).

Consejos para ver estrellas fugaces


  1. Buscar un lugar tan oscuro como sea posible, lejos de la luz de centros urbanos.
  2. Según cuenta el astrónomo Phil Plait, no es necesario mirar hacia la constelación de Perseo, en el noreste. Cuanto más cielo tengas a la vista, más posibilidades tendrás de ver estrellas fugaces.
  3. El mejor momento para observar los meteoros es en mitad de la noche, en torno a las dos o las tres de la madrugada, cuando la parte de la Tierra en la que nos encontramos está atravesando frontalmente la nube de polvo dejada por el cometa.
  4. No es necesario ningún tipo de equipación. Relájate, mira hacia el cielo y disfruta.

Cuando la Tierra atraviese esa nube, las diminutas motas de polvo desprendidas del cometa se internarán en la atmósfera a 160.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, se creará una onda de choque delante del residuo elevando la temperatura a miles de grados dando un final brillante a unas partículas aparentemente insignificantes.

“A lo largo del año hay más de 100 lluvias de estrellas que coinciden con el paso de la Tierra por otros cometas”, explica Serra, que considera que las Perseidas son de las menos espectaculares. No obstante, según un estudio realizado por la NASA, las Perseidas sí destacan frente a otras precipitaciones similares en lo que se refiere a las mayores estrellas fugaces, las llamadas bolas de fuego, que emiten una luz más brillante que Venus.

Según el IAC, el mejor momento para observar la lluvia de Perseidas este año será a partir de las 00:30 de la noche (hora peninsular española) del lunes al martes, cuando la constelación de Perseo, localizable en dirección noreste, salga por el horizonte. La Luna, que estará en fase creciente, se ocultará en el momento en el que se comiencen a ver los meteoros facilitando su observación.

Las estrellas fugaces son motas de polvo desprendidas de un cometa que atraviesan la atmósfera a gran velocidad

La última vez que el Swift-Tuttle pasó junto al Sol fue en diciembre de 1992. El calentón que la estrella provocó en el cometa hizo que una gran cantidad de partículas volviesen a alimentar las nubes de polvo que producen las Perseidas. La lluvia de 1993 fue una de las más espectaculares de la historia, con más de 500 estrellas fugaces por hora y a partir de ese momento la densidad de la cortina dejada por el cometa se ha ido reduciendo. No obstante, en un lugar alejado de las luces de la ciudad, a mitad de camino entre el anochecer y el amanecer y con tanto cielo a la vista como sea posible, las Lágrimas de san Lorenzo, que ahora caerán a un ritmo de entre 20 y 60 por hora, siguen siendo un espectáculo clásico de las noches de verano.

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