Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

“Nunca había visto un intento de asfixia como este” en el CSIC

Un investigador denuncia la pérdida de fondos que consiguió a través de un convenio con una farmacéutica. El contrato contribuyó a comenzar las pruebas en humanos de un nuevo antitumoral

Más noticias de: csic, política científica, recortes

Ampliar

José Manuel Andreu, en su laboratorio del CIB / N. D.

LEER
IMPRIMIR

La semana pasada, un hombre vestido con bata blanca y cara de preocupación se apoyaba contra la pared de un flamante edificio científico en Madrid. Se trataba del nuevo animalario del Centro de Investigaciones Biológicas, un complejo que triplica en tamaño el viejo animalario de este centro y que justo en esos momentos estaba siendo inaugurado por las autoridades. Dentro del edificio estaban Emilio Lora-Tamayo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC), al que pertenece el CIB, la directora del centro, y un reducido grupo de autoridades. Afuera, bajo un sol de justicia y retenidos por un vigilante de seguridad que les impedía el acceso al nuevo edificio, unos 50 investigadores protestaban con pancartas que denunciaban el “corralito” impuesto en el CSIC y que ha supuesto la cancelación de fondos que los investigadores ya habían recibido.

El hombre que se apoyaba contra la pared del animalario se llama José Manuel Andreu y es uno de los más afectados por ese “corralito”. La medida es paradójica pues castiga a los mejores grupos de investigación del CSIC (aquellos que obtienen más fondos competitivos públicos y contratos con empresas) y que además han sido ahorradores a la hora de gastar sus fondos para poder sobrevivir en tiempos de escasez. En una medida impuesta por Lora-Tamayo, parte de esos fondos, los anteriores a enero de 2012, deben ser cancelados y no se podrá acceder a ellos hasta nueva orden. En el caso de Andreu y su grupo de investigación, la medida afecta a 79.000 euros obtenidos por su grupo a través de convenios con empresas, asegura el investigador. “Ese dinero es el presupuesto de funcionamiento de nuestro grupo durante un año”, lamentaba el investigador a las puertas del animalario. De esta forma, las medidas extraordinarias impuestas en el CSIC debido a la escasez de presupuesto castigan una de las actividades que el Gobierno actual quiere primar pese a la crisis: la colaboración público-privada en ciencia.

“Esto es lo mejor que se puede hacer para estrangular la producción científica”

El grupo de Andreu estudia cómo operan los compuestos antitumorales y otros fármacos. Uno de ellos, el PM060184, propiedad de la farmacéutica PharmaMar, se está probando ya en pacientes con tumores sólidos en EEUU, Francia y España. El equipo de Andreu fue el encargado de analizar el mecanismo por el que actúa ese compuesto sacado del mar. Era parte de un contrato con Pharmamar que revirtió en ingresos extras para su equipo y que en parte se ahorraron en forma de remanentes para ser usados cuando fuese necesario. Ahora, el investigador se ha visto privado de los fondos que logró con este tipo de contratos anteriores a enero de 2012 y que han podido ser usados para pagar sueldos y otros gastos ante la alarmante escasez de presupuesto en el CSIC, el mayor organismo público de investigación del país. Andreu señala que, por ahora, nadie en el CSIC le ha dicho qué pasará con esos ahorros anteriores a 2012. El organismo tampoco ha contestado a las preguntas de Materia a este respecto.

Parte de los 79.000 euros hubieran servido  para cofinanciar el sueldo de investigadores como Marian Oliva, una bioquímica que hace dos años logró un contrato Ramón y Cajal. Este tipo de contrato está destinado a recuperar cerebros del extranjero y Oliva volvió de la Universidad de Cambridge para sumarse al equipo de Andreu, según explicaba ella misma hace una semana a las puertas del animalario. Ahora ve peligrar parte de su sueldo y señala que, si este se reduce, se tendrá que marchar al extranjero. “No tenemos dinero para hacer las investigaciones que queremos hacer, a veces me arrepiento de haber vuelto”, explicaba Oliva.

“No sé cuántos vamos a quedar después de todo esto, y lo que más me preocupa son los más jóvenes”

Al igual que Andreu, cientos de investigadores en los 125 centros de investigación que el CSIC tiene por toda España han visto desaparecer parte de sus fondos hasta nueva orden. En 2012, el CSIC tenía vigentes más de 4.500 convenios con empresas e instituciones por valor de 60 millones de euros, según la memoria anual del organismo. Desde que estalló esta última crisis, el Consejo no ha detallado cuánto dinero de proyectos y convenios ha quedado “cancelado”.

Tal es la emergencia que 100 directores de centros han alertado por carta al Gobierno de que sus investigaciones se pueden frenar en seco en “semanas”. Hoy un grupo de investigadores del CSIC ha acudido al Ministerio de Economía y Competitividad, que tiene las competencias de I+D, para entregar una petición “para salvar al CSIC” apoyada con más de 220.000 firmas.

El Gobierno ha dicho en varias ocasiones que una nueva inyección de líquido llegará después de verano y la secretaria de Estado de I+D, Carmen Vela, ha asegurado que el organismo tendrá “tendrá lo que necesite” y que se va a “resolver” el problema de su financiación. Pero en los laboratorios del CIB y otros centros ya se sienten las restricciones sobre el consumo de material básico de laboratorio como guantes de látex o reactivos así como la compra de ordenadores y otros equipos, según denuncian varios investigadores del centro. Se da la situación paradójica de que los investigadores tienen dinero en sus cuentas, pero no tienen permiso para gastarlo.

El CSIC que quedará

“Nunca había visto un intento de asfixia como este, que se transmite a través de la cadena Ministerio de Hacienda, Ministerio de Economía, Secretaría de Estado de I+D, presidencia del CSIC, directores de centros hasta el punto de que ya no puedes trabajar”, lamenta Andreu, que lleva en el CSIC desde finales de los 70 y asegura no haber visto nada parecido desde entonces. “No creo que sea intencionado, pero esto es lo mejor que se puede hacer para estrangular la producción científica”.

Este año Andreu dice que podrá cubrir gastos con la financiación que consiguió a través del Plan Nacional de Investigación, que otorga el Gobierno, pero asegura que las restricciones que le han impuesto ya afectan en su laboratorio a la hora de comprar equipo nuevo, como, por ejemplo, un aparato para medir la interacción de proteínas por calorimetría que, si estuviera en funcionamiento, tal vez le permitiera conseguir más contratos con empresas privadas. “Dudo que el CSIC cierre, pero no sé cuántos vamos a quedar después de todo esto, y lo que más me preocupa son los más jóvenes”, señala.

Archivado en: csic, política científica, recortes




COMENTARIOS

  • none

    a la calle todos!!
    FIESTA!!!
    Que suelten los toros YA!!!!

  • Voynich

    Se me hace extraño que José Manuel Andreu termine diciendo que no lo cree intencionado. Es intencionado: el corazón de la ideología neoconservadora es la afirmación de que el Estado sobra y que todo servicio público debe ser sustituido por una empresa o dejarse al libre mercado porque creen que lo harán mejor a menor coste. El CSIC como servicio público no es ni siquiera parte del estado del bienestar; no puede ser privatizado porque ninguna empresa lo compraría; ni puede entregarse a una empresa para que lo ofrezca al público, como la sanidad o la educación. Ni siquiera es capaz de ofrecer al ministro el brillo de los grandes premios o los descubrimientos espectaculares. De manera que lo va a dejar caer, o lo dejarán en la mínima expresión.
    El CSIC, por su parte, lleva toda su historia ganándose a pulso la indiferencia por parte de la población; una casta endogámica y opaca de funcionarios improductivos instalados por el franquismo, casta que nunca ha ofrecido a la sociedad nada que quisiera de verdad. Las 230.000 firmas corresponden a poco más que los trabajadores del CSIC y sus familias.

    • no escribir sin informarse

      El párrafo del CSIC final te sobra, ya que no tienes ni idea de lo que es. Existe un CSIC casposo y burocrático al que nos enfrentamos los investigadores todos los días. Pero el CSIC es mucho más que eso, son unos pocos investigadores con una preparación extraordinaria y una gran dedicación al trabajo, que hacen ciencia de calidad a pesar de recibir diariamente travas. También debemos de soportar los comentarios como el tuyo, hiriente y despiadado, pero a pesar de ello seguimos trabajando por un plato de lentejas, prácticamente sirviendo gratis a la sociedad.

  • retrot

    Pero entonces… lo que mola es conseguir contratos con empresas privadas, no?

  • pedro

    La gestion del presidente y secretario general del csic no ha podido ser mas calamitosa. Sus antecesores ya empezaron a gastarse en gastos generales el dinero de los proyectos cientificos de los investigadores. Pero estos continuaron con la misma politica a sabiendas de que ya entraba mucho menos dinero desde el Tesoro. Hace un ano ya dictaron el corralito. Ahora lo han decretado sin vuelta atras.Aunque el opresidente jo se ha atrevido a reconocerlo asi ante la prensa. O sea falta a la verdad porque el dentro de un tiempo dejara ese cargo y le dejara ese muerto al proximo.
    Es la orden de un irresponsable, mediocre y cobarde. Sepan ustedes que en el csic suelen figurar en puestos de mando los peores, los que han fracasado como cientificos. Desde el presidente hasta los directores de instituto. Los cientificos brillantes no quieren esos puestos.

  • http://www.substancialibre.com/ Meritxell Castells

    Se están asfixiando ellos mismos… Propio de un gobierno de bárbaros. No será porque no reconocen lo que falla en la sociedad, pero prefieren aferrarse a ello, que aprovechar este evento para un cambio. Empezad por la etimología de la palabra crisis.