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¿Cómo conseguir más colaboración privada en la investigación pública?

La Fundación General CSIC y la Fundación Cotec colaboran en un encuentro para analizar las vías para establecer un compromiso entre la iniciativa privada y el sector público

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El MIT es uno de los mayores ejemplos de colaboración público-privada. Ampliar

El MIT es uno de los mayores ejemplos de colaboración público-privada. / Tafyrn

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Las colaboraciones estratégicas entre el sector público y privado vienen registrando un notable aumento en los países avanzados como fórmula exitosa para atender las necesidades empresariales de la investigación aplicada. Sin embargo, este tipo de asociaciones son prácticamente inéditas en España. Para intentar impulsar e incentivar estas alianzas, la Fundación General CSIC, en colaboración con la Fundación Cotec y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) han organizado el Encuentro Hacia un compromiso público-privado en investigación, que se celebrará en Santander los días 5 y 6 de septiembre.

En la presentación del encuentro esta mañana en Madrid, Miguel García Guerrero, director general de la Fundación General CSIC, ha destacado que la actual dimensión económica de la investigación y su relevancia para el desarrollo y el bienestar de la sociedad están redibujando los papeles asignados tradicionalmente a las iniciativas pública y privada, recalcando que “ahora se pide un esfuerzo a los agentes públicos para que alineen sus objetivos con las necesidades de las empresas, y a su vez que éstas respondan a las de la sociedad”, explica Guerrero. Esto lleva a la necesidad de un compromiso público-privado, que según dicen, ha demostrado su eficacia en países anglosajones, como demuestran, por ejemplo los centros Nokia en la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y en la Universidad de Berkeley (Estados Unidos), el Shell Geoscience Laboratory en la Universidad de Oxford, los “University Technology Centers” implantados por Rolls Royce en EEUU, o el propio MIT.

Nuevos conocimientos que generen impacto

El modelo se basa en un trabajo conjunto de los sectores público y privado en investigación aplicada, “con el objetivo de generar nuevos conocimientos que permitan a las empresas definir su posicionamiento estratégico en el futuro y desarrollar nuevos servicios y productos”, como explica Juan Mulet, director general de Cotec. En definitiva, establecer colaboraciones estables en el tiempo que generen, a partir de la investigación aplicada, resultados a corto plazo que tengan impacto económico, además de social.

“Existe una necesidad de generar impacto económico”

Hasta ahora la clave en las universidades se ha basado en la calidad, la excelencia, pero “ahora hablamos de la necesidad de que haya impacto económico y la mejor manera de conseguirlo es que quienes dirijan las investigaciones sepan dónde están las necesidades de la sociedad y establezcan objetivos de beneficio”, explica José Luis de Miguel, Coordinador de Programas y Estrategias de la Fundación General CSIC.

Este tipo de asociaciones se han dado en España de manera puntual y focalizada, para desarrollar productos o servicios concretos a corto plazo, en ocasiones con la financiación de la Unión Europea, “sin embargo, este otro tipo de colaboraciones estratégicas de forma planificada es prácticamente inexistente en España”, según Mulet.

Compromiso por ambas partes

Durante el encuentro, que tendrá lugar en el marco de los Cursos de Verano de la UIMP, se hablará de dos aspectos indispensables para el desarrollo exitoso de este tipo de colaboraciones. El primero, el requisito de que las empresas incluyan en su estrategia de negocio una clara apuesta por la investigación, “y no sólo las grandes empresas, sino también las medianas podrían beneficiarse de esta fórmula para crecer”, según Mulet.

El director general de Cotec reconoce que se puede “perder la libertad a cambio de las lentejas”

El otro aspecto atañe al modo de trabajo de los investigadores públicos, quienes en cierta medida podrán ver reducida su libertad actual al colaborar con la iniciativa privada, por lo cual habrá que crear nuevos esquemas de incentivación. Varios de los expertos coinciden en que la mentalidad está cambiando en este sentido y los investigadores españoles están preparados para este “compromiso”, que implica en cierta medida “perder la libertad en los grupos de investigación”, según Mulet, pero que supone, además de más disponibilidad de financiación, “generar conocimiento con una aplicación práctica a corto plazo en la sociedad”, añade. Este es, para Mulet, el verdadero reto, “perder la libertad a cambio de las lentejas”, para así dar un “paso más para igualarnos a lo que se está haciendo en los países más avanzados”, concluye Mulet.

Algunos investigadores critican el giro hacia el mercado

No todos los científicos están de acuerdo con este enfoque. Recientemente, un grupo de investigadores españoles alertó en la revista Science del giro hacia la “investigación de mercado”. Mejorar la I+D privada es bienvenido, pero redirigir fondos hacia la investigación privada y aplicada, junto con los grandes recortes en el presupuesto”, decía el texto, “acerca el riesgo de minar los esfuerzos por mejorar la investigación básica”.

Archivado en: I+D, innovación, política científica




COMENTARIOS

  • Javier

    Y otra vez el mismo concepto equivocado de base.

    El problema no está en los investigadores públicos, sino en la percepción de la I+D de las empresas. Si las empresas decidiesen apostar por la I+D de la misma manera que los ejemplos que se mencionan en el artículo, no me cabe ninguna duda de que habría colas de investigadores públicos para colaborar. Pero lo que quiere la I+D empresarial es que le den los peces, y no que le den una caña de pescar. Y lo que nunca se puede hacer es sacrificar los buenos investigadores públicos que hacen investigación básica o movida por la curiosidad y que generan conocimiento nuevo (aparte de otras muchas cosas) en favor de una inexistente política de I+D empresarial.

    Es el mundo empresarial el que tiene que ponerse las pilas en I+D, no la investigación pública. O ahora va a resultar que la culpa de la mala productividad empresarial española la tienen los investigadores públicos.

  • Científico sin sueldo

    Fácil, dejando que entren los buenos y se vayan los enchufados y los becados sin ideas ni calidad, pero que por ser pobres dicen merecer beca. Las becas para los mejores, y eso incluye el expediente, investigaciones, inventos, etc…

  • Cientifico + Empresario

    Creo que lo que falta es que unos y otros tengan más empatía, que entiendan que una empresa no es un grupo de investigación y viceversa. Tienen propósitos diferentes.

    INVESTIGADORES: Hacer que el mercado acepte algo no es tan fácil como se cree. No olviden la cantidad de productos y técnicas que se quedan solo en la academia porque “el mercado no los entiende” o “es que yo investigo y no me interesa vender”. En esos casos el aporte de la academia es CERO, pues un desarrollo recogiendo polvo en un armario, por muy bueno que sea, no sirve para nada si nadie lo usa.

    EMPRESARIOS: Invertir diligentemente en I+D con gente buena y preparada es invertir en un mejor futuro para su empresa, pues tendrá mejores productos y servicios para vender. De nada sirve invertir en publicidad “somos innovadores” si I+D no es una prioridad, al final las cosas se caen por su propio peso.

    Investigar y desarrollar cosas tiene dificultades y méritos. Comercializar también.