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La preocupación por la belleza es anterior al ‘Homo sapiens’

Una exposición en el Museo de la Evolución Humana de Burgos analiza la transformación del concepto de la belleza desde la prehistoria

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Una exposición selecciona algunas de los primeras muestras de preocupación estéticas en la historia
  • Espejos chinos

    Estas piezas datan del 206 a. de C. y proceden de la dinastía Han. Los cuatro motivos que aparecen en la parte de atrás son símbolos talismán con funciones mágicas. En el centro disponen de una arandela donde se colocaba una vara de bambú que servía de mango para sujetarlo
  • Diadema romana

    Este ornamento se colocaba en el cabello de las romanas en el siglo I a. de C. Es de oro e incluye una hendidura central en la que está grabado el emblema "Sol Invictus", distintivo de los emperadores.
  • Adornos griegos

    Estas ocho finas láminas de oro son ornamentos para el cabello, se encontraron en Creta (Grecia) y datan del siglo VII a. de C.
  • Joya del silo

    Brazalete de oro macizo correspondente a la Edad de Bronce encontrada en los yacimientos de Atapuerca.
  • Bifaz de sílex

    Piedra de sílex tallada por ambos lados de manera simétrica. Algunos científicos opinan que la forma de los bifaces responde a la proporción áurea, lo que inconscientemente pudo ser determinante en la elección de su forma. Tiene unos 1,7 millones de años de antigüedad.
  • Tijeras francesas

    Alrededor del año 1700 estas tijeras se empleaban en Francia para hacer tirabuzones. Se enroscaba el pelo por mechones, se protegía con papeles y luego se planchaba cada mechón.
  • El rodillo del Emperador

    Este frasco de cristal sirvió a Napoleón para transportar su colonia. Se dice que el comandante francés apreciaba particularmente el agua de colonia Jean Marie Farina. Por ello, este perfumista francés creó frascos en forma de rodillo para poder transportarlos en las botas de los oficiales.
  • Telar de postizos

    Esta mesa procede de Madrid y estaba pensada para la elaboración artesanal de pelucas y postizos. Data de entre 1850 y 1900.
  • Carta de tintes

    Uno de los primeros muestrarios de tintes data de entre 1800 y 1850 y procede de París. Pertenece a la marca de tintes francesa Henné Broux.
  • 'Homo ergaster'

    Reproducción del 'Homo ergaster', primer homínido en buscar la simetría en sus herramientas. La recreación está realizada por Elisabeth Dayness y se encuentra en el Museo de la Evolución Humana, en Burgos.
  • Cabezas romanas

    Estas pequeñas esculturas que muestran diferentes peinados y moños proceden de Roma y datan de entre los siglos I y III a. de C.
Piezas expuestas en el Museo de la Evolución Humana / MEH


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Con la aparición del Homo sapiens hace unos 200.000 años surgen multitud de evidencias de la preocupación estética que acabó llevando a estos homínidos a hacer dibujos en sus cuevas. Sin embargo, según varios investigadores, el sentido de lo bello puede remontarse incluso más atrás de la aparición de nuestra especie.

Hace en torno a 1,7 millones de años que el Homo ergaster, posible antecesor africano del Homo erectus, perfiló la técnica de sus predecesores a la hora de trabajar las piedras de sílex, inventando el bifaz: una piedra tallada por ambos lados. Esta es la primera herramienta que presenta simetría, la cual no hace que el utensilio sea más eficaz ni más contundente, simplemente parece que este primitivo homínido consideró que la prefería así antes que de otra forma. Por primera vez aparece el germen de la apreciación estética, porque el individuo manifiesta su preferencia por la morfología concreta de un artículo más allá de su utilidad.

A partir de aquí, los mecanismos con los que el hombre ha manipulado los objetos y su propio cuerpo para acercarlos a su concepto de belleza se han ido haciendo más y más elaborados a lo largo de la historia. Con motivo de su tercer aniversario, el Museo de la Evolución Humana de Burgos ha organizado la exposición La belleza, una búsqueda sin fin, en colaboración con L’Oréal España. Esta muestra recoge 150 piezas que ilustran cómo ha evolucionado el concepto de la belleza a lo largo de las diversas épocas y civilizaciones, desde el bifaz simétrico del Homo ergaster a los collares egipcios o a las pelucas que confeccionaban los romanos, quienes llegaron a importar cabellos del norte de Europa para crear pelucas rubias, ya que admiraban el pelo de sus esclavos germanos.

El cuerpo como lienzo

El ideal de belleza es un ente “permanente a lo largo de la historia, pero a la vez cambiante, porque varía en cada cultura y momento de la historia”, explica Quionia Herrero, comisaria de la exposición. Los cánones de belleza han evolucionado modificados por factores biológicos, sociales y económicos, pero siempre han empleado el cuerpo humano como “lienzo” en el que plasmar una serie de convenciones sociales estéticas que condicionan la aceptación social.

En la Edad Media algunas mujeres se depilaban el nacimiento del cabello

En la prehistoria, se intuye por las numerosas esculturas femeninas halladas que el ideal de la mujer bella se caracterizaba por tener los órganos reproductores muy marcados, como muestra de su fertilidad. Sin embargo, esto va cambiando si se miran los diferentes periodos y lugares del mundo a lo largo de la historia. Cuando se llega a la Edad Media, la mujer ideal es pálida, delgada y tan radicalmente diferente que se depila el nacimiento del cabello para aparentar una frente más alargada.

A medida que la sociedad evoluciona, el concepto de belleza lo hace también. Con la Revolución Industrial se introducen una serie de tecnologías que cambian para siempre los utensilios a merced de la belleza, los estandarizan y poco a poco pasan de ser un privilegio de las élites a un elemento común a todas las personas.

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