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ENTREVISTA | Susana Narotzky, Investigadora de la Universidad de Barcelona

“La gente corriente tiene ideas sobre lo que es la economía, pero nadie en la ciencia económica pensó que eso tendría valor”

La crisis ha dejado al descubierto la brecha entre los modelos económicos dominantes, la minoría que los diseña y aplica y la mayoría que los sufre. La investigadora Susana Narotzky quiere incorporar la visión de la economía del ciudadano corriente a los modelos que determinan las políticas económicas

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La investigadora Susana Narotzky en las instalaciones del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) / ERC

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Desde que comenzó la crisis, los ciudadanos del sur de Europa han incorporado a su lenguaje diario algunos conocimientos sobre economía que habrían resultado impensables cuando todo parecía marchar bien. La prima de riesgo y el diferencial con el bono alemán son términos que ahora parecen parte de la vida cotidiana de una población que nunca se había preocupado por ellos, pero la distancia entre la gente corriente y las decisiones económicas que pueden cambiar su vida sigue siendo abismal.

III Susana Narotzky

Susana Narotzky (Nueva York, 1958) es catedrática del Departamento de Antropología Cultural y de Historia de América y África de en la Universidad de Barcelona y presidenta de la Asociación Europea de Antropología Social. Es especialista en antropología económica y ha realizado investigaciones sobre el trabajo de las mujeres en la economía sumergida y la importancia de los factores ideológicos en la organización económica.

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Este es el punto de partida del proyecto GRECO, liderado por la investigadora de la Universidad de Barcelona Susana Narotzky, que va a estudiar 40 hogares de Portugal, España, Grecia e Italia para tratar de incorporar a los modelos económicos actuales la perspectiva de los ciudadanos comunes, que suelen verse olvidados por los planteamientos macroeconómicos que determinan las políticas de los Gobiernos.

Para realizarlo, Narotzky ha recibido una Advanced Grant, del Consejo Europeo de Investigación (ERC, de sus siglas en inglés). Este tipo de ayudas, dotadas con entre 2,5 y 3,5 millones de euros cada una, tienen el objetivo de impulsar investigaciones de frontera, muy arriesgadas, pero con posibilidades de transformar sus respectivos campos del conocimiento.

¿Qué carencias en el conocimiento económico quiere paliar con este proyecto?

Este proyecto emerge de lo que entendemos como una falta en los modelos económicos dominantes, que son los que sirven para enfocar las políticas económicas en la UE y en los estados occidentales en general. Nuestra observación parte desde el ámbito de la antropología social, y la antropología social cuando se interesa por los procesos económicos se interesa por los procesos económicos ordinarios, es decir, ¿qué hace la gente corriente para sobrevivir, vivir, vivir mejor, ganarse la vida y tener una vida? Desde esa perspectiva, lo que estamos observando, principalmente en el sur de Europa, pero también en EEUU, en Japón y muchos otros sitios, es que estos modelos dominantes no acaban de funcionar para la mayoría de las personas.

Esto, por un lado, está teniendo unas consecuencias que afectan al bienestar material de la mayoría de los ciudadanos, pero también está teniendo unas consecuencias políticas muy desestabilizadoras de los sistemas democráticos, con el auge de todos los partidos de extrema derecha, de la xenofobia, de los nacionalismos exclusivistas…

Los modelos dominantes no acaban de funcionar para la mayoría de las personas

Nosotros de entrada no queremos posicionarnos por ninguno de estos grandes modelos económicos que se producen desde el mundo de los expertos y la academia. Lo que queremos entender es a partir de qué conceptos, marcos de significación y de qué realidades cotidianas actúa la gente para ganarse la vida y tener una vida mejor. La gente normal cuando va a comprarse un piso o va al mercado no hace economía, lo que hace es intentar vivir lo mejor posible. Este proyecto pretende desvelar cuáles son los modelos de la gente corriente, de los no expertos, que guían las prácticas económicas de la gran mayoría. Y luego queremos ver en qué medida estos modelos están relacionados con los modelos expertos que se desarrollan en un ámbito muy diferente y con unos objetivos muy diferentes. Esta articulación y conflicto entre modelos diversos es una de las cosas que queremos observar.

Y queremos observar también la diferencia entre valores, porque en el mercado todos los valores se homogeneizan, se convierten en un solo tipo de valor que puede ser medido en el ámbito de la oferta y la demanda y la creación de precios, que es lo que desvela el valor de los objetos, de los servicios, etc. Pero en la realidad lo que experimenta cualquier ser humano es que hay muchos tipos de valores diferentes y no todos pueden convertirse en un valor de mercado ni medirse de la misma manera.

Además queremos introducir el aspecto de las oportunidades materiales que existen porque no todas las mismas personas aunque tengan los mismos modelos, tienen las mismas oportunidades de poder construir proyectos o ponerlos en práctica. Estas oportunidades materiales es algo que también queremos explorar en relación a estos significados y estos modelos diferentes. Y por último, las prácticas, lo que hacen para ganarse la vida. Aquí, la oportunidad, un poco lamentable, que hemos tenido es la crisis. Esta crisis es una oportunidad porque desvela cómo los modelos dominantes no corresponden con las realidades vividas de la gente. Se crea una ruptura de aspiraciones, de expectativas y de significado. La gente no entiende lo que está pasando, porque los modelos dominantes no responden a su realidad vivida y a su experiencia. Por eso, este momento de crisis nos parece especialmente oportuno desde el punto de vista científico para indagar en estas cuestiones.

En la realidad humana hay muchos tipos de valores y no todos pueden convertirse en un valor de mercado

¿Se podrán incorporar los conocimientos que se obtengan con este estudio a los modelos dominantes para cambiarlos y mejorarlos? ¿Se evitarían así crisis como la actual?

Lo que debería aportar un proyecto como este es una reconceptualización de lo que es la economía y cómo funciona en la práctica real. Y por otro lado, reconceptualizar el objetivo de la economía en sí. Durante muchos miles de años, la economía se ha entendido sobre todo como algo que beneficiaba a la mayoría de las personas, es un aspecto de lo que es la sociedad en su totalidad. En este momento la economía se ha convertido en algo muy formal, algo que tiene un objetivo casi de contabilidad numérica. Pero en realidad, el objetivo final es mejorar al máximo el bienestar de la gente, pero para eso, uno tiene que saber cómo entiende la gente su práctica económica y cómo contruyen proyectos y por qué, por ejemplo, se endeudan de una manera tremenda simplemente para tener un piso en propiedad, o creer que tienen un piso en propiedad.

Las ciencias humanas y sociales no pueden ser experimentales

Idealmente lo que este proyecto debería producir es una masa suficiente de argumentos y de datos como para poder transformar los modelos dominantes en otra cosa y al transformar estos modelos dominantes transformar las políticas de los Gobiernos y de la UE. Unas políticas que estarían guiadas por un conocimiento más amplio de la realidad vivida de la gente. Para alguien puede ser mucho más importante pertenecer a una iglesia, por ejemplo, o a un grupo religioso y pagar una serie de cuotas para ese grupo que invertir en la educación de un hijo. O viceversa.

Pero una vez que se tuviese ese conocimiento, la aplicación requeriría también la buena voluntad de la gente que ahora mismo determina los modelos dominantes. Y si esa gente se beneficia de ese modelo dominante, seguiría existiendo la barrera

Eso es evidente. Con este estudio y los conocimientos que vamos a obtener, van a aparecer una serie de innovaciones que vienen desde abajo, que son, por ejemplo todas estas cooperativas de consumo o clubs de trueque o monedas sociales que están apareciendo en España a raíz de la crisis, todo eso son formas de la innovación de la economía en una determinada dirección y que vienen desde abajo. Evidentemente, uno puede intentar potenciarlo si tiene el poder, pero también puede intentar decir, bueno, esto es un parche momentáneo y en cuanto el sistema vuelva a funcionar según los modelos dominantes, esto lo olvidamos y no le hacemos caso.

En España tenemos comités de sabios a diario. Hay que ver quién está ahí para ver qué tipo de saberes escucha el poder

Al final las políticas públicas las deciden quienes tienen el poder, pero también hay que pensar que en las democracias, el poder, de momento, se lo dan los votos de la gente y ahí también hay que pensar que el conocimiento siempre es uno de los aspectos fundamentales de la democracia. Simplemente produciendo un conocimiento y dándolo a conocer estás ayudando a que los que tienen el poder lo puedan tomar en consideración o haya grupos de presión que digan: aquí tenemos unas posibilidades que hay que explorar.

¿La ciencia se tiene en cuenta a la hora de diseñar las políticas económicas? ¿Por qué no se ha hecho ya algo como lo que vais a hacer vosotros?

En un momento relativamente reciente, que hay gente que sitúa en la Segunda Guerra Mundial, la economía se convierte en algo distinto de lo que era como disciplina y se convierte fundamentalmente en una disciplina técnica, casi como una ingeniería. En una disciplina donde lo que se produce son modelos matemáticos, los datos están completamente separados de su realidad social, etc. La economía en origen no era así. Esto es un desarrollo de la disciplina que además viene influido por el auge de las disciplinas duras, de la pérdida de confianza en las humanidades y las ciencias sociales como ciencias y el auge de todas las ciencias experimentales, cuando las ciencias humanas y sociales no pueden ser experimentales, porque la realidad cambia y tú no puedes encerrarla en una habitación. Y ese es el problema de todas estas ciencias sociales que intentan convertirse en ciencias experimentales cuando no es posible.

No digo que la macroeconomía sea inútil, pero ignora una parte importante de los procesos y prácticas económicas

Si un político tuviese esta información, que le ayudaría a llevar a cabo las políticas económicas que tuviesen contenta a la gente, las pondría en práctica, ¿no?

En la política hay muchas cosas que influyen. Por un lado, todos los políticos y todos los partidos tienen sus grupos de interés detrás y cada grupo tiene sus propios apoyos a los que quiere favorecer más. En España día sí día también tenemos comités de sabios, para las pensiones, para cambiar las finanzas del Estado, pero luego uno tiene que ver quién está en ese comité de sabios, porque eso te indica un poco qué tipo de saberes decide escuchar el poder. La gente corriente, si tu la escuchas, todos tienen ideas sobre lo que es la economía y cómo funciona y cómo les afecta, pero nadie en la ciencia económica ha pensado que eso podía tener un valor.

Un economista tradicional te dirá que todo se lleva a una serie de números y variables que interaccionan entre sí para interpretar la realidad, pero que detrás de esos números hay unas personas y que se entiende que si sube el dato de la inflación o el paro, va a haber un sufrimiento que se asocia a esos incrementos. ¿Cómo se va a integrar ese conocimiento?

Creo que uno de los problemas de la economía dominante es esta reducción de cosas que son muy complejas a elementos muy simples fundamentalmente para poder contarlos y agregarlos y producir este tipo de modelos estadísticos que luego son los que crean un argumento para unas determinadas políticas. Creo que parte del problema está en esa metodología. Pero evidentemente el tipo de información que voy a producir en este proyecto no va a ser de este tipo, no será contabilizable. Serán resultados fundamentalmente cualitativos. Eso no quiere decir que yo misma no utilice ciertos datos estadísticos para tener idea de grandes movimientos macroeconómicos.

Yo no digo que la macroeconomía sea inútil, solo digo que le falta una parte muy importante de lo que son los procesos y las prácticas económicas y se queda muy corta. Entonces de alguna manera mi objetivo sería complementar y transformar esos modelos macroeconómicos de forma que puedan integrar estas cuestiones eminentemente cualitativas y eminentemente incrustadas en la realidad social y en la especificidad. No es lo mismo vivir en el Madrid actual que vivir en el Buenos Aires actual, aunque parezca que todos podemos vivir en cualquier lado. Uno no puede dejar eso de lado si quiere entender lo que de verdad pasa.

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COMENTARIOS

  • Iagovar

    Madre mía, pero qué cantidad de tonterías. Lo que tiene que hacer esta señora es leer más y huír de los clásicos. En fin, flaco favor hacen estas cosas a las CCSS cuando compañeros se dedican a decir semejantes sandeces.