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OPINIÓN

En busca de la célula perfecta

por Cristina Eguizabal Argaiz


Cristina Eguizabal lleva años trabajando con células madre en España. La experta opina sobre el alcance de la clonación humana

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Soy investigadora dedicada al campo de las células madre desde hace 13 años y cada día que pasa no dejo de sorprenderme más de todos los retos que los científicos nos proponemos y que finalmente alcanzamos. Al inicio de mi carrera universitaria saltó la gran noticia de que el equipo liderado por Ian Wilmut clonó el primer mamífero de la historia, la oveja Dolly, mediante el uso de una técnica de reprogramación celular, la transferencia  nuclear.

En 2003, el mismo año en que en nuestro país permitía el uso en investigación de células madre embrionarias humanas derivadas a partir de un embrión donado, la oveja Dolly nos dejaba debido a problemas de envejecimiento celular prematuro, entre otros. En el 2006 tuve el gran honor de seguir con mi formación científica trabajando en el instituto Gurdon en la Universidad de Cambridge, instituto que lleva el nombre de Sir John Gurdon. Seis años después le otorgarían el premio Nobel de Medicina en el por sus experimentos pioneros de reprogramación celular en ovocitos de rana usando la técnica de transferencia nuclear allá por los años 60. Durante mi estancia en Cambridge irrumpió en nuestras vidas con mucho revuelo un científico japonés, Shinya Yamanaka, innovando completamente el campo de las células madre y la reprogramación celular, realizando uno de los descubrimientos mas importantes de las últimas décadas junto con los de Sir John Gurdon. Era la creación de las células madre pluripotentes inducidas (iPS), células somáticas adultas que fueron “reseteadas” introduciéndoles cuatro genes con ayuda de partículas virales convirtiéndolas en células madre pluripotentes inducidas.

¿Por qué tanta investigación con células madre? En las últimas décadas este campo de la investigación se ha desarrollado exponencialmente con un claro objetivo: la terapia celular, es decir,  poder curar enfermedades mediante el uso de células madre.

Las células madre embrionarias tienen una capacidad única de poder diferenciarse a cualquier tipo celular (cardiomiocito, hepatocito, neurona, etc…) y por ello son nuestras “gold standard” para poder crear cualquier tipo celular a partir de ellas en el laboratorio mediante el uso de protocolos de diferenciación celular y que en un futuro se puedan trasladar a la clínica para reemplazar el tipo celular dañado por el creado en el laboratorio.

Uno de los problemas de las células madre embrionarias derivadas a partir de embriones donados sería que a nivel inmunológico y genético dificultaría su trasplante en un individuo receptor, además del ético, pues su extracción requiere la destrucción del embrión. Por todo esto los científicos especializados en este área han solventado ya este problema generando células madre pluripotentes humanas inmunológica y genéticamente iguales al paciente mediante técnicas de reprogramación celular. La primera opción es generarlas mediante el uso de la tecnología de las iPS y la segunda opción, podemos decir totalmente novedosa, es mediante la transferencia nuclear. Además generar células madre pluripotentes mediante ambas técnicas sería la alternativa ética correcta a las embrionarias.

Sin duda la noticia de la semana ha revolucionado la comunidad científica. El equipo de Portland liderado por Mitalipov y donde trabaja una científica española, ha logrado generar por primera vez células madre embrionarias a partir de un embrión humano clonado mediante la técnica de transferencia nuclear. Es la primera vez que se ha podido clonar un embrión humano y aislar sus células madre. Este hallazgo nos abre nuevamente una puerta al futuro uso terapéutico de esas células ya que serían genética e inmunológicamente compatibles con el paciente. Este “hito” logrado descarta la posibilidad de la clonación humana ya que es algo inviable e ilegal, únicamente se han realizado estos estudios con fines terapéuticos.

Los siguientes aspectos que se deberían abordar a partir de este momento serían ver si estas células no portan ninguna mutación peligrosa introducida el uso de esta técnica, ya que se sabe que las células iPS adquieren mutaciones durante el proceso de reprogramación. Lo siguiente, y lo mas importante de todo, es ver que estas células aisladas a partir de un embrión clonado no sufran un envejecimiento celular prematuro como ya se observó en las células de la oveja Dolly. Otro aspecto sería mejorar aún mas la eficiencia de la técnica para que se utilice el menor número posible de óvulos de una donante, ya que se sabe que la tecnología de la reprogramación celular es muy ineficiente. También habrá que comprobar la eficiencia y funcionalidad en generar in vitro el tipo celular deseado en comparación con las iPS. Por otra parte, la ventaja de estas células con respecto a las iPS es que no se les ha introducido ningún gen exógeno mediante ninguna partícula viral y por tanto no portan “la memoria epigenética” de la célula somática de la que provienen como las iPS.

Si hace 20 años nos hubieran dicho que íbamos a ser capaces de generar un cardiomiocito a partir de una célula de la piel no nos lo hubiéramos creído ¿no? Hoy eso es ya una realidad. Ahora lo siguiente que nos preguntamos es ¿qué cardiomiocito será mejor para futuros trasplantes, el que se ha generado a partir de una célula de la piel o el que se ha generado a partir de un embrión clonado? La respuesta la tendremos sin duda en breve. Mientras tanto, sólo nos queda seguir creyendo y trabajando duro en ciencia para poder lograr esa respuesta.

— Cristina Eguizabal Argaiz, Investigadora en células madre en el Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos (CVTTH)

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COMENTARIOS

  • http://www.substancialibre.com/ Meritxell Castells

    Me pregunto… ¿Por qué se insiste en ir al revés, cuando en el fondo la
    misma materia viva demuestra su fortaleza? Y lo hace imponiendo sus
    leyes… cuando en el tiempo se verifican los errores. La materia viva
    es previsible, los pasos de la evolución exacta, si se
    observan, se ven claros. La manera de conservar un estado celular óptimo
    es una, con diferentes expresiones, pero del mismo estilo. Y se irá
    dando tumbos hasta que todo este campo sea realmente científico, no lo
    que es ahora, un “parche” tras otro. Comprendo que la intención de entrada es hacer lo que mejor se sabe hacer. La evidencia del próximo paso está ahí, solo hace falta que los demás la vean, por supuesto si quieren verla, pues hay ramas de la ciencia, como esta, que se somete a voluntad a condicionamientos que niegan otras posibilidades. Eso no es ciencia. El primer paso es darse cuenta.

  • fontanagallego

    Enhorabuena por el post. Sólo una puntualización: la terapia celular puede ser con distintos tipos celulares, no células madre únicamente. Por ejemplo, a día de hoy el trasplante de hepatocitos lleva la delantera. Un saludo.