Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

Muchos estudios de cáncer no tienen el rigor necesario para mejorar los tratamientos

La tensión entre emplear con rapidez fármacos novedosos con potencial para salvar vidas y la necesidad de realizar ensayos con controles dificultan la obtención de información fiable sobre la eficacia de los tratamientos del cáncer

Más noticias de: cáncer, epidemiología, salud pública

Ampliar

Varios investigadores en el centro de estudio de tumores cerebrales Preston Robert Tisch de la Universidad Duke / Duke University

LEER
IMPRIMIR

En dos años, la mortalidad para algunos tipos de cáncer puede ser del 100%. La gravedad de algunas variantes de esta enfermedad y la escasa supervivencia obligan a tomar medidas excepcionales para facilitar la llegada de nuevos tratamientos a los pacientes. Por ese motivo, los ensayos clínicos para probar tratamientos contra estas patologías suelen implicar a menos pacientes y ser menos sólidos que para otras enfermedades como las cardiovasculares o las psiquiátricas. Según un examen realizado por investigadores de la Universidad Duke (EEUU), que analizaron casi 9000 estudios clínicos sobre cáncer, la alta prevalencia de estudios pequeños y con menos controles limita la capacidad para valorar la calidad de las pruebas en las que se apoyan algunos tratamientos “a través de revisiones sistemáticas e investigaciones que comparen la efectividad de distintos tratamientos”.

Los autores del artículo, publicado en la revista JAMA Internal Medicine, mostraron que los ensayos de oncología carecen de grupos de control con mucha más frecuencia que el resto, un 62,3% frente al 23,8%. Además, en más de la mitad de los casos no existe un grupo que reciba un tratamiento alternativo al que se prueba o un placebo para poder comparar su eficacia, un sistema empleado para comprobar que la terapia examinada tiene más capacidad de curar que el efecto psicológico positivo de creer que se está siendo tratado.
“En algunos casos, cuando los pacientes no quieren que se les meta en un grupo que pueda recibir placebo, se puede hacer un ensayo sin grupo de control comparando los resultados del ensayo con los de otros ensayos previos”, explica Bradford Hirsch, profesor de la Universidad Duke y líder del estudio. “Sin embargo, es necesaria más aleatorización [para comparar el efecto de un tratamiento frente a otro alternativo o al placebo]“, añade.
La mortalidad de algunos tipos de cáncer dificulta la realización de ensayos tan amplios como en otras enfermedades

“Gran parte de la diferencia está ligada al conocimiento que se tiene de las enfermedades”, explica Antonio Llombart, miembro de junta directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). “En oncología hay más ensayos de fase dos [primer paso para comprobar la eficacia terapéutica de un medicamento con pocos pacientes involucrados] que fase tres [ensayos para comprobar la eficacia del tratamiento en un amplio grupo de la población y que implican varios centros y largos periodos de prueba]“, apunta Llombart, jefe de Servicio de oncología médica del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia.

“Esto tiene una cierta lógica porque muchas patologías en las que nos movemos tienen una supervivencia muy corta y el número de moléculas que llegan a fase tres es bajo, o porque caen en fase dos o porque se introducen en estudios en combinación con otros fármacos”, añade.

Salvar vidas o información fiable

“Existe una tensión inherente que surge del deseo de emplear nuevos tratamientos con posibilidades de salvar vidas y la necesidad de acumular las pruebas que necesitan los pacientes, los médicos y las agencias reguladoras para tomar las decisiones adecuadas”, indica Hirsch. “Desgraciadamente, la gran cantidad de pequeños estudios a los que les falta rigor limita nuestra habilidad para evaluar las pruebas que apoyan algunos tratamientos específicos”, agrega. No obstante, Hirsch puntualiza que si centrarse en ensayos aleatorizados y mayores incrementa el tiempo necesario para completarlos y reduce la cantidad de pacientes reclutados para participar en ellos, se obtendrán menos datos en lugar de más. Por eso es clave buscar un equilibrio”, afirma.

«No sabemos si nuestro enfoque actual está ralentizando el avance en el tratamiento del cáncer»


Bradford Hirsch
Investigador de la Universidad Duke
El análisis de los investigadores de la Universidad Duke, que se realizó dentro de la Iniciativa para la Transformación de los Ensayos Clínicos,  también desveló que existe cierta disparidad entre la incidencia de la mortalidad de algunos tipos de cáncer y la cantidad de estudios que se realizan sobre ellos. El cáncer de pulmón, por ejemplo, que encabeza la lista de nuevos diagnósticos con un 14,5% del total y supone un 27,6% de todas las muertes por cáncer en EEUU, solo recibió la atención del 9,2% de los estudios registrados en la web ClinicalTrials.gov. Otros tumores, sin embargo, recibieron una atención superior a la mortalidad que causan. El linfoma, que representa el 6,6% de los casos de cáncer, solo supone un 4,8% de los nuevos diagnósticos y un 3,8% de las muertes.
“No sabemos si nuestro enfoque actual está ralentizando el avance en el tratamiento del cáncer, pero vamos a cotejar la base de datos de ClinicalTrials.gov con la información sobre reclutamiento, tasas de publicación y el impacto de los descubrimientos para comprender las fortalezas y las debilidades del conjunto de los ensayos clínicos para identificar maneras de avanzar en el tratamiento del cáncer”, concluye Hirsch.



Particularidades de una enfermedad especial

El análisis de los casi 9000 estudios sobre cáncer publicado por investigadores de la Universidad Duke en la revista JAMA Internal Medicine muestra varias particularidades que los diferencian de otras enfermedades como las cardiovasculares o las psiquiátricas. Aquí están algunas de ellas:

  • Suponen el 21,8% de todos los ensayos clínicos, y son la principal disciplina por delante de las enfermedades mentales (9%), enfermedades infecciosas (8,3%), diabetes (6,1%) y cardiología (5,7%).
  • Los ensayos sobre cáncer suelen tener menos participantes, con 51 de media frente a 72 para otras enfermedades.
  • Los ensayos oncológicos que se encuentran en fases I y II, antes de ponerse a prueba para aplicarse en grupos amplios de la población, son mucho más frecuentes que en otras enfermedades, 83% frente a 51,6%.
  • Tenían menos probabilidad de finalizarse, con un 10,7% frente al 29,9%.
  • Los estudios de cáncer suelen realizarse con mayor frecuencia sobre un solo grupo de pacientes, con un 62,3% frente al 23,8%
  • Y también suelen estar aleatorizados (dando a un grupo de pacientes un fármaco y al otro placebo u otra medicina) con menos frecuencia, 63,9 frente a 22,7%.




REFERENCIA

'Characteristics of Oncology Clinical Trials. Insights From a Systematic Analysis of ClinicalTrials.gov' DOI: 10.1001/jamainternmed.2013.627


Archivado en: cáncer, epidemiología, salud pública




COMENTARIOS

  • http://www.substancialibre.com/ Meritxell Castells

    Esto pasa porque no se conocen los mecanismos de manifestación, ya no de una enfermedad en concreto, pues esta solo es un matíz. Hay que ir al concepto de enfermedad en sí, a lo que significa aquello que no es un estado biológico perfecto. No se tiene en cuenta esto, por ello los tratamientos no pueden ser los correctos. Un pequeño avance, aunque sea poco, si está bien hecho, da resultados. Esto pasa con todo. Nuestras acciones son también como un ecosistema, si partimos de hacer las cosas sin pensar, nos pasamos la vida poniendo parches, se invierte tiempo y dinero en lo que no es, y se generan más problemas. Empecemos por la honestidad, y a destinar más recursos a la ciencia del conocimiento.

  • Ciudadano

    Y que hay de la gente que dice haberse curado (y hay avales de estudios y de patentes sobre esos estudios desde hace 100 años), con cosas como electificacion tumoral, agua ozonizada, agua alcalinizada, kalanchoe, graviola, terapia gerson, pulsos magneticos de alta potencia locales o incluso ultimamente con un “limpiador” o “purificador” de agua, llamado MMS?

    En que tipo de MAFIA vivimos?