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La política europea antitabaco es un “enorme fracaso”

Un estudio señala que en Europa falta voluntad política, campañas, información científica, apoyo a los adictos y medidas disuasorias para evitar que sigan produciéndose cientos de miles de muertos cada año por culpa del tabaco

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Tabaquismo Ampliar

Las políticas europeas contra el tabaquismo son menos firmes de lo que deberían. / Stephen Mcleod

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En la Unión Europea mueren cada año casi 700.000 personas por culpa del tabaco. Una cifra que se dispara hasta el millón y medio si incluimos en el recuento todos los países que la OMS considera Europa. Se trata de la mayor causa de muerte evitable del continente y sin embargo los líderes políticos están fallando en este combate, el de apostar por la salud frente al dinero, lanzarse a la carga contra este veneno y pasar a la ofensiva para conseguir que se reduzca el consumo de los mortales cigarrillos. Hasta ahora, se han alcanzado importantes objetivos, aunque sólo en algunos países, en el ámbito del tabaquismo pasivo al consolidar la necesidad de crear espacios libres de humos. Pero poco se hace para conseguir que lo dejen los 120 millones de fumadores que hay en la UE (en torno al 28% de la población).

Falta ciencia, información, voluntad política, campañas publicitarias, apoyo a los adictos y medidas disuasorias, según expone un estudio que revisa críticamente las políticas de control del tabaquismo en Europa a la luz de las recomendaciones de la OMS. “La reiterada ausencia de políticas directas que prevengan el tabaquismo en muchos países europeos, en detrimento de la salud y el bienestar de millones de personas, representa un enorme fracaso de liderazgo político y médico. Un fracaso que también presagia escasas probabilidades de éxito en el tratamiento de otras enfermedades epidémicas impulsadas por intereses comerciales”, critica el estudio, publicado en The Lancet Respiratory Medicine.

En Europa mueren cada año 1,5 millones de personas por culpa del tabaco

Porque aunque muchos fumadores viven una sensación de libertad, “el tabaquismo es una conducta impulsada comercialmente, y las políticas para evitar que se fume se han identificado desde hace décadas”, insisten los autores, que dejan claro que el “gran obstáculo para el progreso” de las políticas antitabaco son los intereses económicos de determinadas compañías y su influencia en los principales líderes políticos.

El informe no niega determinadas victorias, como la prohibición de fumar en el ámbito laboral y de ocio, lo que resta víctimas pasivas del tabaco. Un buen ejemplo sería España, donde gracias a la legislación se ha reducido en pocos años un 13% la mortalidad de fumadores pasivos, según avanzó Materia. Pero parece que baste con salvar las vidas de los que no fuman. Y sabemos que los fumadores están quitándose del orden de una década de existencia con su adicción. No se trata de recluir a los fumadores, sino de lograr que no se maten.

Encuestas deficientes

Para conseguirlo, sería importante contar con buena información sobre quiénes y cómo son los fumadores en Europa. Sin embargo, el informe concluye que en la actualidad se cuenta con unos datos que carecen de mucha utilidad real. Con muestras de apenas 1.000 encuestados, los estudios que realiza la UE no sirven para conocer a fondo el perfil de los fumadores ni los resultados a corto plazo de determinadas políticas.

Sólo seis países del entorno europeo cuentan con líneas de ayuda para los adictos al tabaco

Si además sabemos que la metodología de los estudios permite que se mienta, como sucede en España, no es extraño que en algunos casos se den discrepancias de hasta 13 puntos entre los datos de algunos países y los de la UE, como denuncia el estudio. Para que sean útiles, estas encuestas deben realizarse con una muestra mínima de 3.000 personas, e incluyendo más jóvenes dado que son el objetivo más importante a seguir.

Una vez identificado correctamente el fumador, deberían desarrollarse programas activos que ayuden a abandonar la adicción. “Todos los fumadores deberían recibir consejo para dejar de fumar o para adoptar estrategias que reduzcan el daño”, reclaman los autores, del Centro de Estudios para el Control del Tabaco de Reino Unido. Por ejemplo, los gobiernos deberían impulsar líneas de apoyo a los fumadores, como la que funciona en el Reino Unido y que ha servido para que dos millones de fumadores den el paso de dejarlo. En 2010, sólo otros cinco países del entorno europeo (Bélgica, Francia, Israel, Rumanía y Turquía) tenían programas similares.

Falta de investigación del tabaquismo

“En medicina, se ha dado una falta de prioridad a la inversión en investigación sobre la adicción al tabaco, el tratamiento y la prevención en un grado remotamente proporcional a la magnitud del problema de salud pública supone el tabaco”, critica el estudio, dejando claro que debe hacerse un gran esfuerzo económico por entender el problema y su solución. Una inversión que depende de la voluntad política, una vez más, encallada en oscuros intereses comerciales, como fue el caso del retraso de la directiva europea antitabaco.

“El fracaso demuestra el poder de la industria para socavar las políticas de control del tabaco”, critica el estudio

“En política, el fracaso da muestra del poder de una industria rica e influyente, por ejemplo, para socavar la política de control del tabaco y el proceso de formulación de políticas en Europa, para manipular a la opinión pública y científica, y para socavar la protección de las políticas antitabaco frente a los intereses comerciales de la industria tabacalera”, remata el estudio.

El mejor ejemplo sería la pelea derivada de la intención de la nueva directiva de que las cajetillas de tabaco carecieran por completo de visibilidad comercial, quedándose en paquetes genéricos sin logotipo o cubiertos por completo por imágenes desagradables. A pesar de que algo así ya se ha aplicado en Australia, el actual borrador sólo contempla que el 75% de la cajetilla se cubra con ilustraciones de advertencia. Un estudio realizado en abril de 2012 dejó claro que las cajetillas genéricas, sin reclamos ni logos, incrementan notablemente la efectividad de las advertencias sobre los riesgos de fumar.

Campañas contra publicidad

Además de prohibir la promoción del tabaco, ya sea en publicidad directa o por medio de patrocinios (como el de Marlboro con Ferrari), debe impedirse que los cigarrillos se ubiquen en las zonas privilegiadas de las tiendas, justo en el punto de venta o en los lugares con mayor proyección. Y para contrarrestar el trabajo de product-placement que realiza la industria en las películas, las autoridades deberían lanzar sus propias campañas comerciales (sobre todo en televisión) para difundir el mensaje prosalud.

Está demostrado que encarecer las cajetillas reduce el consumo

“Como siempre que se trata de salud pública, las políticas más efectivas son las que actúan en el nivel de la población, y en este caso no cuestan casi nada (aumento de los precios, prohibición de promoción, lugares libres de humo) o muy poco (campañas)”, defienden los investigadores. Aumentar el coste de los cigarrillos es una medida que ha demostrado notablemente su influencia en el consumo de tabaco: subir un 10% el precio reduce un 4% el consumo, según la OMS. En este sentido, las disparidades europeas son marcadísimas, pasando de los 10,45 euros que cuesta una marca en Noruega a los 0,92 que se pagan en Bielorrusia.

Eso sí, para que el precio influya deben atacarse a la vez tanto a las grandes marcas como a los sustitutivos genéricos, como el tabaco de liar que se convierte en refugio de fumadores, o los cigarrillos de contrabando. En muchos casos, también en la UE, son las propias grandes compañías tabaqueras las que nutren el mercado negro para obtener más beneficios y lograr mayor control sobre los adictos.

“El dinero manda”, lamentan los expertos que analizaron la situación europea, y cada paso que se da para rescatar vidas se convierte en un esfuerzo titánico que tropieza con numerosos obstáculos. Pero se puede conseguir: “Fumar mata más europeos que cualquier otro factor evitable, y la prevención es posible. Todo lo que se necesita es la voluntad política”.


REFERENCIA

'Tobacco control efforts in Europe'


MÁS INFO
» Convenio Marco para el Control del Tabaco (OMS)
» Tobacco Control (The Lancet)

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