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La caída de la URSS convirtió Cuba en un laboratorio para estudiar enfermedades del corazón

Un estudio de 30 años en la isla caribeña muestra que reducir en cinco kilos el peso de toda la población podría disminuir en un tercio la mortalidad por enfermedad coronaria

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Un grupo de chicas en La Habana / Michele Testini

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En 1991, la Unión Soviética dejó de existir. Después de 70 años bajo la sombra del dominio ruso es posible que los ciudadanos de muchos países del este de Europa respirasen aliviados, pero a varios miles de kilómetros de Moscú, en Cuba, un periodo de penurias económicas comenzaba para once millones de personas. La isla caribeña perdió de repente buena parte de sus recursos energéticos cuando Rusia confirmó que no seguiría enviando petróleo como había hecho hasta entonces la Unión Soviética. Para agravar los problemas, a partir de 1992, EEUU endureció el embargo contra el régimen de Fidel Castro. Se cuenta que entonces, en aquella intensa crisis económica que azotó Cuba entre 1991 y 1995, el conocido como Periodo Especial, las bañeras de La Habana se utilizaban para criar cerdos y en el campo no había combustible para mover las máquinas que mantenían la producción agraria.

De un consumo de 3.000 calorías diarias por persona, los cubanos pasaron a ingerir unas 2.200 y, contra su voluntad, se vieron obligados a caminar más o utilizar la bicicleta como sustituto de los vehículos propulsados por combustibles que no se podían permitir. Los habitantes de la isla no recuerdan con cariño este periodo, pero un estudio que se publica en la revista British Medical Journal muestra que su salud, al menos en algunos aspectos, mejoró sensiblemente. En un estudio liderado por el investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) Manuel Franco, un equipo de científicos ha calculado que esa combinación de ejercicio y dieta a nivel nacional, mantenida durante cuatro años, provocó una pérdida de peso generalizada de unos cinco kilos por persona.

Las muertes por diabetes se podrían reducir a la mitad comiendo menos y haciendo ejercicio

El estudio, que analiza datos de 30 años de estadísticas sobre salud en Cuba, desde 1980 hasta 2010, ha permitido comprobar el efecto de esa obligada reducción de masa corporal en una población de once millones de habitantes, y ha observado que se produjo una importante disminución de la mortalidad por diabetes y enfermedades cardiovasculares. Con la disminución de cinco kilos, los autores calculan que sería posible reducir las muertes por diabetes en un 50% y los fallecimientos por enfermedades coronarias en un tercio. Además, también se reducirían los casos de otros males como el ictus.

El interés de este estudio se encuentra en las propias particularidades cubanas, según explica Franco. “Se trata de una población pequeña, homogénea en términos de raza, renta o nivel educativo y con cambios muy importantes desde el punto de vista de la salud a la que se ha seguido durante 30 años”, indica el investigador. “Es un escenario imposible de replicar en un ensayo clínico”, añade.

Con la mejora de la situación económica los cubanos volvieron a ganar peso y riesgo de algunas enfermedades

El éxito de aquel experimento sanitario al que se vieron sometidos los cubanos se explica, según Franco, en que las personas que acaban muriendo por problemas coronarios o diabetes no son las que están identificadas porque tienen un riesgo elevado y están tomando medidas para mitigarlo sino quienes sufren un riesgo medio pero lo ignoran. “Si queremos combatir realmente la enfermedad, los cambios tienen que ser de toda la población”, explica el investigador. “No se trata de centrarse en el que tenga diabetes, hipertensión u obesidad. Esto no va de comportamientos individuales”, concluye.

Caminar más o moverse en bicicleta

Como aplicación de los resultados a sociedades como la española o la estadounidense, los autores, que comprenden un equipo internacional de Cuba, España o EEUU, recuerdan, en primer lugar, que dieta y actividad física deben unirse para evitar problemas del corazón. Además de comer menos, los ciudadanos deberían cambiar sus hábitos de transporte. No se trataría tanto de hacer ejercicio intenso, algo que, según Franco, siempre quedará para una minoría, sino de caminar más o moverse en bicicleta, actividades que se deberían fomentar con políticas públicas.

Los cubanos no valoran las mejoras en su salud durante la crisis que han detectado los investigadores

El estudio de los últimos treinta años de las estadísticas de salud cubanas, posible gracias a un buen registro de datos sanitarios del país, muestra las posibilidades para mejorar la salud de comer menos y moverse más. Sin embargo, el análisis de los años posteriores al Periodo Especial también son un ejemplo de la poca tendencia que tienen las personas a esos comportamientos si pueden evitarlos. A partir de 1996, con la mejora de la situación económica, los cubanos volvieron a sus viejos hábitos y con ellos regresaron los kilos: nueve de media por cubano entre el primer año de la recuperación y 2010.

A partir de 1997, la diabetes, que había caído tras los años de escasez, volvió a repuntar. Como noticia menos mala, la mortalidad por enfermedades coronarias, que se había reducido paulatinamente tras la crisis, no se incrementó pese al aumento del sobrepeso, aunque, como explica Franco, no se puede descartar que en los próximos años eso cambie. Hoy, los cubanos consumen más calorías que en los mejores años de su alianza con la Unión Soviética y, aunque hacen más ejercicio que hace 25 años, son más sedentarios que en los tiempos de escasez. Franco reconoce que la población no valora los beneficios para la salud que ellos han encontrado en su estudio. Las enfermedades del corazón suelen considerarse asesinos silenciosos y un cerdo en la bañera de casa hace mucho ruido.

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COMENTARIOS

  • Sissi

    Los cerdos eran operados de las cuerdas vocals para que no chillaran, así que ruido no hacían … Pero efectivamente buen recuerdo de la crisis no hay, ni nadie quiere que se repita ni siquiera por reducir las cifras de mortals dad

  • Antonio Chamorro Segovia

    Un artículo muy revelador. Lo único que lamento es el contraste que hay entre la rigurosidad científica de la mayor parte del texto y el primer párrafo en el que con mucha alegría el autor habla del “alivio” de muchas personas al desaparecer la Unión Soviética o usa el calificativo “régimen” para referirse a un gobierno. ¿En qué se basa para decir eso? Obviamente en su opinión..
    Sin querer ser muy tocapelotas lanzo al autor la siguiente reflexión. Tengo 31 años y mi voto nunca ha sido representado en el congreso de los diputados. Siempre he votado a IU al Congreso, pero como los diputados no se eligen entre todos los españoles sino que se eligen por provincias(circunscripción por provincias en lugar de única), pues nunca alcanzamos para conseguir un diputado por mi provincia (Sta. Cruz de Tfe.). Así cientos de miles de votantes, de todas las provincias del estado español salimos fuera del juego de la democracia. Pero me imagino que para el autor eso no es suficiente como para calificar a nuestro país de “régimen”. Eso lo deja para los cubanos..

    • http://twitter.com/gruncho Alex M. Gorgal

      No podría estar más de acuerdo con tu comentario. Si de política se puede hablar mucho, respiran aliviados cómo la democracia terminó con ese comunismo que igual hacía el mundo menos consumista y posiblemente más sano.

      No me gusta que los medios destaquen siempre el “mal” de lo que tachan de régimen o del pasado del comunismo como si ahora viviésemos en el Olimpo.

      En fin, me ha gustado mucho tu comentario Antonio, ojalá más gente lo viese como tú, la realidad en los medios es que tachan mucho a Cuba pero cuando hablan del bloqueo y los yanquis hacen de imperialistas se vuelven super objetivos!!

      Un saludo!

  • Victima del laboratorio cubano

    Pocas veces hago referencias a Cuba, pero este hombre ha tocado un tema hipersencible para cualquier cubano que vivimos el horror del los años 90 al 95 aproximadamente (los que lo vivimos, no todos iban a la Universidad con el estómago vacío y en las cafeterías solo encontraba el recuerdo fantasma de lo que un día fue un sitio donde se iba a merendar etc…).

    ¿Qué sugiere este tío en verdad? ¿Qué sabrá este tío para atreverse a comparar lo que puede resultar beneficioso para la salud del ser humano con el HAMBRE QUE HABÍA Y POR TANTO TODO EL SUFRIMIENTO QUE GENERÓ en aquel mal llamado “período especial”? Dice que los cubanos no recordamos aquel período con “cariño”, eso ya me parece una ironía barata y de muy mal gusto pero se queda corto cuando se hace eco de “un estudio que se publica en la revista British Medical Journal muestra que su salud, al menos en algunos aspectos, mejoró sensiblemente… que esa combinación de ejercicio y dieta a nivel nacional, mantenida durante cuatro años, provocó una pérdida de peso generalizada de unos cinco kilos por persona”.

    Este tío es vil y comemierda, hablando en buen cubano.