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Los verdaderos peligros del móvil no son sus radiaciones

El mal uso de ‘smartphones’ y otros aparatos provoca accidentes mortales y pérdida de datos privados sensibles, según distintos estudios. La ciencia, sin embargo, no ha podido vincular claramente la radiación de los móviles a ningún mal concreto

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Tecleando al volante Ampliar

Una prueba para mostrar a los jóvenes las distracciones al volante por culpa del móvil. / Kentucky Country

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Mucho cuidado con su móvil. Especialmente un smartphone cargado de aplicaciones y programas. Porque es peligroso. Eso sí, olvídese de las radiaciones o del cáncer, porque ese riesgo está lejos de poderse demostrar científicamente. Concéntrese en los verdaderos problemas que le puede acarrear el mal uso de su teléfono inteligente, señalados por estudios serios que llaman la atención sobre algunos riesgos reales, no patrañas interesadas. Una revisión de la literatura científica indica que si utilizas indebidamente el móvil puedes matarte al volante, perder un buen pedazo de tu vida, estresarte en exceso, suspender el curso, sufrir sexo inseguro, ser atropellado e incluso padecer dolores de cuello.

Todas esas situaciones adversas pueden ocurrir, con más o menos probabilidad y según diversos estudios. Nada que ver con el peligro de las radiaciones que, según la OMS, ”hasta la fecha, no se han encontrado efectos adversos para la salud”. Para muchos, lo que digan los expertos da igual y prefieren seguir creyendo a los virtuosos del alarmismo, que en algunos casos ganan la batalla. En Francia, por ejemplo. El 48,5% de los encuestados en 2005 creían que las antenas de telefonía móvil aumentan las posibilidades de provocar un cáncer en los vecinos expuestos. En 2010, el porcentaje había crecido hasta el 68,9% de los consultados.

Y mientras algunos se agobian por dejar el móvil en la mesilla de noche, cientos de miles de personas sufren accidentes de tráfico cada año por culpa de ese mismo aparato. La semana pasada, un nuevo trabajo mostraba que el 69% de los conductores de EEUU usa el móvil mientras conduce, una proporción que en Europa va desde el 59% de Portugal hasta el 21% del Reino Unido. Además, el 31% de los estadounidenses teclean mensajes o emails con sus smartphones estando al volante, frente al 15% de los españoles, según este estudio realizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) en ocho países.

Los móviles provocan 1,3 millones de accidentes de tráfico cada año sólo en EEUU

¿Tan peligroso es hacerlo? Tanto como presupone el sentido común. Un estudio calculó que los conductores que mandan mensajes retiran la vista de la carretera durante 4,6 segundos cada vez aunque estén moviéndose a casi 90km/h. El estudio de CDC trata de ayudar a concienciar a la población (y los líderes políticos) para que se prohíba el uso del móvil en carretera donde aún se permite, porque calculan que provoca 1,3 millones de accidentes de tráfico al año, 100.000 solo por teclear. Ya en 2003 se calculó que los móviles estaban detrás de 2.600 muertes en accidentes viales. Desde entonces, se ha disparado la presencia de smartphones, mucho más absorbentes que los móviles analógicos. Hoy, el 96% de los ciudadanos de EEUU se declara partidario de prohibir el texting (teclear en el móvil y otros dispositivos) de los conductores.

En España, el país de la UE con mayor porcentaje de teléfonos inteligentes (66%), las distracciones son la primera causa de accidentes en carretera. Provocaron 33.000 accidentes con heridos en 2010 y 650 muertos en 2011. Y la mayoría de estas distracciones fueron culpa del móvil, según un estudio del Race. No en vano, contestar mensajes al conducir equivale a conducir completamente borracho, como mostró un trabajo reciente de la Universidad de Barcelona.

Los peatones que teclean multiplican por cuatro sus posibilidades de ser atropellados al cruzar la calle

Eso sí, los que no conducen no se libran de sufrir un accidente: el 30% de los peatones cruza sin poner su atención en la carretera por estar distraídos con el WhatsApp o el Facebook de su aparato. Estos peatones descuidados tardan mucho más en cruzar la calle y sin atender debidamente a lo que ocurría a su alrededor: un viandante que teclea multiplica por cuatro sus posibilidades de cruzar de forma insegura, ya sea por no hacer caso a las señales, por no mirar a los lados o por circular por donde no debe.

La vida en la mano

Más allá de los accidentes, el mayor uso que cada vez le damos a los smartphones provoca que más pedazos de nuestra vida puedan desaparecer con él… o aparecer expuestos en público. Perder el móvil o no tenerlo correctamente protegido puede ser peor que perder el DNI y las llaves de casa: no es que no tengas acceso a tus cosas, es que cualquiera puede estar accediendo a ellas. Por eso los expertos recomiendan que se protejan debidamente: según el último informe de Cisco, el último año crecieron un 2.577% los programas informáticos maliciosos para Android, el sistema que usan la mayoría de los españoles.

Eso sí, aunque crece como un tiro, el malware asociado al móvil todavía es residual y representa tan sólo el 0,5% del total. Pero ya no es necesario acceder directamente al móvil para disponer de, por ejemplo, las fotos realizadas con él. Que se lo digan a Scarlett Johansson; el ladrón de fotos consiguió las imágenes íntimas de su teléfono porque tenía una contraseña de su email poco segura.

La tendinitis del tecleo está asociada a muchas horas de uso indebido del teléfono

Además, hay otros males asociados a la telefonía móvil que de vez en cuando tienen su visibilidad mediática, como aquel que habla de dolencias en las articulaciones. Parece evidente, si se pasan horas wasapeando, como muchos adolescentes: más de una hora y media diaria. No es extraño que una chica de 14 años llegara a la consulta retorciéndose de dolor en el pulgar derecho tras pasar cuatro horas diarias tecleando en su móvil. Es lo que algunos expertos han venido en llamar “texting tendinitis”.

Afortunadamente, la respuesta a los dolores que provoca este tecleo es similar a otro más estudiado, el de quienes pasan horas escribiendo frente al ordenador. Al fin y al cabo, es una conducta similar: hombros, espalda y cuello rígidos mientras se mueven rápidamente los dedos. También entre los estudiantes, el uso del teléfono está asociado a peores niveles de concentración y rendimiento escolar.

A menudo se habla en los medios de la posible adicción al móvil. Los expertos niegan que pueda ser considerada tal y como patología, aunque reconocen ciertos puntos en común con otros elementos adictivos que pueden generar casos de uso ansioso o problemático, que estaría afectando a entre el 2,8% y el 10% de los usuarios, según distintos estudios, y especialmente entre los más jóvenes. Determinados ejecutivos enganchados a sus Blackberrys también pueden sufrir altos niveles de estrés, sobre todo aquellos australianos que no podían evitar seguir la evolución de los mercados en otros husos horarios.

El uso del smartphone y sus cada vez más jugosas aplicaciones también está influyendo en nuestras relaciones sociales, afectivas y sexuales. Negativamente, según un trabajo de la Universidad de Indiana, que alertaba de que el tonteo con el móvil cuando uno ya está muy borracho ha multiplicado los encuentros sexuales de riesgo. Una situación que no parece tener ventajas: esos mensajes subidos de tono no hacen que se tengan más parejas sexuales o más encuentros, solo que se hagan sin el cuidado debido. Aunque aquí cabe un matiz: esos mensajes sucios no sólo se mandan borrachos y entre los jóvenes adultos de EEUU el sexting, que así lo llaman, es tan común como ir a ligar a los bares.

MÁS INFO
» Mobile Device Use While Driving — United States and Seven European Countries, 2011 (CDC)
» Las distracciones al volante, primera causa de mortalidad vial en España (RACE)

Archivado en: cibercrimen, móviles, pseudociencia, salud pública, seguridad informática, sexualidad, smartphones, tráfico




COMENTARIOS

  • una lectora sorprendida

    De verdad usted cree que los móviles son seguros y no producen daños cerebrales ni las antenas cercanas a escuelas o urbanizaciones casos de cancer? Sin ánimo de ofender, lea usted más artículos cinentíficos y más informes sobre la influencia de las antenas y los móviles en las personas. Si tan seguros son, porque cree usted que los retiran de las cercanias de las escuelas y como es posible que donde hay una de esas antenas se produzcan más casos de malformaciones genéticas y cáncer infantil que donde no los hay? Pura casualidad? En ciencia la

    casualidad no existe, solo las hipotesis, las comprobaciones, el análisis de datos y las conclusiones a que se llega. Seamos serios, por favor.

  • Faceless Smith

    Al intentar analizar este asunto objetivamente (haciendo esfuerzo por no tomar parte, que no es fácil) uno se lleva la sorpresa: Resulta que hay estudios que “demuestran” que el móvil es perjudicial, y otros estudios que no… La objetividad se fue al traste, por tanto. ¿Qué puede hacer un Homo infosaturatis ante este dilema?

    Personalmente elijo sospechar de (que no acusar a, ojo) aquél que más tenga que ganar en este río revuelto.

    Una pregunta es: ¿Qué ganan las industrias (o individuos, como por ejemplo un bloguero) dependientes de las comunicaciones inalámbricas, que llevan páginas web hasta el último rincón del mundo, y con ellas pequeños banners monetizadores?

    La otra pregunta es: ¿Qué ganan las personas que padecen síndromes relacionados con contaminación química y/o electromagnética? Les ponemos en duda pero, ¿qué ganan ellos con su supuesto error al afirmar su toxicidad? Sinceramente creo que nada, por tanto son personas sin móvil para mentir u ocultar.

    La prudencia me dice que debemos escuchar mucho a aquellos que nos previenen de un peligro sin obtener beneficio por ello, y poco a aquellos que nos animan a reírnos de los peligros, y que casualmente obtienen beneficio cada vez que lo consiguen… Éstos sí que tienen móvil ;-(

  • Nnona

    Sr Javier Salas: Si su conocimiento científico se basa como SantoTomás en no creer si no pone el dedo en la llaga, le insto a que dentro de una década volvamos a discutir el asunto: es el plazo que calculo ya seremos un porcentaje elevado los que padezcamos sensibilidad electromagnética; usted, posiblemente, defensor de los móviles de nueva tecnología tiene bastantes puntos para ello. La OMS, evidentemente, debido a los intereses de las grandes multinacionales no puede emitir un dictamen en el sentido de que perjudica seriamente hasta que los afectados sean una cantidad significativa (una pandemía, seguramente).
    Yo estoy diagnosticada de Electrohipersensibilidad desde hace medio año; es un trastorno con el cual se hace muy difícil vivir y los síntomas (dolores de cabeza, descargas eléctricas, quemazón en boca, tráquea y estómago, insomnio, hiperactividad cerebral…) no son de tipo psicológico (sinó ya se hubiesen quitado con antidepresivos) sinó que son debidos a una afectación de las neuronas por la radiación ambiental; y, precisamente, lo que más me afecta son los móviles de nueva generación.
    Qué mayor certeza científica puede existir que la de detectar quemazón o descarga eléctrica cuando alguien usa un móvil a menos de 10 m (y no es fobia ya que los detecto sin necesidad de verlos); como puede decir que es una “patraña interesada”? que gano yo con hacerme la víctima? que gano con denunciar el uso del móvil? No tengo intereses en ninguna empresa ecologista, no pertenezco a ningún partido verde, no soy anti-nada… soy una simple ciudadana a quién le ha cambiado la vida por culpa de las radiaciones y que intenta prevenir del peligro de dichas radiaciones a los seres que quiere (Usted, por mí, sígase radiando!).
    Por cierto, aunque sea divulgador científico (“divulgar” puede ser sinónimo de “chismorrear”) qué títulos tiene para decir de forma tan rotunda que nuestro mal es una patraña?
    Grácias!
    Nnona

  • Nnona

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    Yo estoy diagnosticada de Electrohipersensibilidad desde hace medio año; es un trastorno con el cual se hace muy difícil vivir y los síntomas (dolores de cabeza, descargas eléctricas, quemazón en boca, tráquea y estómago, insomnio, hiperactividad cerebral…) no son de tipo psicológico (sinó ya se hubiesen quitado con antidepresivos) sinó que son debidos a una afectación de las neuronas por la radiación ambiental; y, precisamente, lo que más me afecta son los móviles de nueva generación.
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