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OPINIÓN

De cómo un científico ayudó a Hitler creando amoniaco y 50 historias más

por Daniel Mediavilla


La recopilación de las mejores entradas sobre ciencia en la blogosfera realizada por el editor de la red de blogs de ‘Scientific American’ es una mezcla absorbente de historia, curiosidades y narraciones amenas sobre el funcionamiento del mundo

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Fritz Haber es uno de los seres humanos que más ha hecho por sus congéneres. A principios del siglo pasado, junto a Carl Bosch, desarrolló un sistema para producir amoniaco sin depender de las limitadas fuentes naturales de nitrato de sodio. Hoy, casi la mitad de la población mundial se alimenta con comida producida gracias a los fertilizantes que hace posible ese amoniaco. Por su hallazgo, para escándalo de la comunidad internacional, el químico alemán recibió el premio Nobel en 1918.

Quienes se echaban las manos a la cabeza por la decisión de la academia sueca no eran una banda de ecologistas desaforados sino personas conscientes de las atrocidades cometidas con las armas químicas desarrolladas por Haber. Fiel a su lema, “En la paz con la humanidad, en la guerra con la patria”, fue uno de los grandes impulsores de las armas químicas que sembraron el terror y la muerte en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Algunos afirman incluso que sin el amoniaco de Haber, tan útil para elaborar explosivos como para producir fertilizantes, el imperio alemán no se habría podido lanzar la Gran Guerra, Lenin no habría podido llegar a Rusia, Hitler no habría alcanzado el poder y por el camino se habrían salvado millones de vidas e incluso el alma de la civilización europea.

Grandes historias con ciencia de fondo


‘The Best Science Writing Online’

Autor: Bora Zivkovic y Jennifer Ouellette

Editorial Scientific American / Farrar, Straus and Giroux

Precio: 16 dólares, versión en papel

328 páginas

Esta historia, llena de dramatismo y de significado, es la base de una entrada escrita por Biochem Belle en su blog titulada ‘In the shadows of greatness’ (Entre las sombras de la grandeza). En ella, en torno a la apasionante vida del científico alemán, reflexiona sobre la necesidad de ser conscientes de las inmensas y ambiguas posibilidades de la ciencia. Este intenso relato, que se puede leer en diez paradas de metro o durante la breve espera a un novio que se retrasa, es solo una de las 51 perlas rescatadas de la web para el libro The Best Science Writing Online 2012 por el editor de la red de blogs de la revista Scientific American, Bora Zivkovic.

En esta colección de narraciones, que para quien no quiera comprar el libro también se pueden encontrar en la red, se reúne una muestra apasionante de cómo la ciencia está detrás de una parte importante de las historias que tienen un interés más allá de la anécdota. Eva Amsen, por ejemplo, nos cuenta cómo una enzima defectuosa de nuestro organismo tuvo un papel fundamental en la colonización blanca de Sudáfrica y las guerras de los Boer, y Eric Michael Johnson trata de explicar cómo nuestra herencia primate y la violencia que late en nuestro interior puede ayudarnos a entender los mecanismos de las revoluciones sociales.

Pero la colección tampoco se pasa de trascendente y aborda también temas más banales, como las razones químicas que subyacen al buen maridaje de la ginebra y la tónica o el curioso caso de un crimen perfecto perpetrado con hielo seco. Zivkovic, que ya ha realizado cinco recopilaciones similares durante el lustro pasado, nos hace un regalo con muchos usos, porque estas entradas pueden ser una gran fuente de anécdotas para contar de cañas a los amigos, pero también son una fuente de información en formato muy digestivo que nos ayudará a comprender mejor el mundo que nos rodea.

— Daniel Mediavilla, Redactor de Materia

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