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El primer turista espacial quiere mandar a una pareja a Marte en 2018

Dennis Tito anuncia su plan para llevar a un hombre y una mujer a Marte en 2018. El viaje durará un año y medio y se hará en una pequeña cápsula con 16 metros cúbicos de espacio disponible

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Así será la nave que lleve a esta pareja hasta Marte. / Inspiration Mars Foundation

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Un hombre y una mujer viajando juntos a Marte. Puede ser el comienzo de una película de ciencia ficción, pero es algo que podría pasar en menos de cinco años. Hoy, Dennis Tito, el millonario estadounidense que se convirtió en el primer turista espacial en 2001, ha anunciado una misión financiada en parte de su bolsillo para llevar a Marte dos humanos en 2018.

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Lo ideal sería una pareja casada debido al tema de “la compañía”, ha dicho Taber McCallum, cofundador de la empresa  Paragon Space Development y uno de los responsables de la misión de Tito, según MSNBC. Curiosamente su mujer,  Jane Poynter, junto a la que fundó su empresa, también participa en el proyecto.

La fecha de 2018 es clave pues ese año la Tierra y Marte se alinearán haciendo posible una ruta de ida y vuelta que duraría 501 días. Los dos tripulantes, “una pareja puesta a prueba”, apenas se moverán de sus asientos en más de un año. La cápsula de viaje, de  llegará a Marte, dará la vuelta sobrevolando la superficie del planeta a unos 150 kilómetros de la superficie y volverán directos a la Tierra.

“Es como la trayectoria de un bumerang”, resumió hoy Tito durante una rueda de prensa en Washington en la que se presentó su proyecto, llamado Inspiration Mars. “Yo acabaré siendo mucho más pobre después de esta misión pero mis nietos serán mucho más ricos”, dijo Tito, que trabajó para la NASA durante las misiones de las sondas Mariner.

Un rico impaciente

La misión está diseñada para ser lo más barata posible. La pareja de pioneros tendrá solo 16 meros cúbicos de espacio disponible. A bordo puede haber también un módulo hinchable. Los tripulantes usarán agua reciclada (probablemente en parte de su orina) como ya hacen los astronautas en la Estación Espacial Internacional. Las duchas se sustituirán por esponjas y las camas por literas. La nave tendrá aproximadamente otros 15 o 16 metros cúbicos para todo el sistema de oxígeno, reciclaje y provisiones que les mantendrá vivos durante la misión.

La salida esta fijada para el 5 de enero de 2018, lo que, si se hace realidad, daría a Tito un nuevo récord: llevar humanos a Marte casi una década antes de que lo haga la NASA. “NASA ha dicho que llevará humanos a Marte en la década de 2030; yo tendré entonces 95 años y no quiero esperar tanto”, dijo Tito.

“NASA ha dicho que llevará humanos a Marte en la década de 2030; yo tendré entonces 95 años y no quiero esperar tanto”

El viaje puede volverse extremadamente peligroso. Uno de los mayores riesgos es la radiación y la posibilidad de que una erupción solar cause daños a los dos tripulantes. Los responsables de la misión dicen que en 2018 el Sol estará en un mínimo de actividad lo que reducirá “al mínimo el riesgo de daños. La siguiente oportunidad de lanzamiento, en 2031, no tendrá ese beneficio, resaltan. Aún así hay otras fuentes de radiación cósmica de las que Tito no podrá proteger a sus astronautas. De hecho no hay tecnología actual que pueda parar ese tipo de radiación, que puede causar náusesas, vómitos, dañar el ADN y provocar cáncer.

Tampoco está claro qué tipo de cohete usará la misión. La opción más mencionada, el cohete privado Falcon Heavy, aún no se ha desarrollado y puede no estar listo para cuando Tito tenga que mandar al espacio a sus astronautas. Tito recibió duras preguntas de los periodistas durante la rueda de prensa, que preguntaron por qué, por ejemplo, arriesgará la salud de dos personas sin hacer viajes o lanzamientos de prueba, tal y como hacen las agencias estatales como la NASA. “La tripulación será la que tenga que aceptar y firmar contratos en los que quede claro que tendrán más riesgo de contraer cáncer”, contestó Jonathan Clark, que también trabajo en la misión en la que el austriaco Felix Baumgartner saltó desde la estratosfera. “Tenemos sistemas para tratar el cáncer una vez vuelvan a la Tierra o sea que de lo que se trata es de minimizar los riesgos de la radiación durante el viaje”, añadió.

Tito se ha rodeado para el proyecto de expertos en sistemas para mantener vivos a los astronautas en su viaje. Entre ellos están el neurólogo Jonathan Clark, neurólogo del Baylor College of Medicine y  la propia Poynter, cuya empresa ha desarrollado sistemas de cultivo de tejidos y urnas de conservación de plantas acuáticas para la Estación Espacial Internacional o la estación Mir. La misión también contaría con el apoyo del Centro Ames de la NASA, según su web.

Tito no concretó cuánto va a costar la misión ni si tiene dinero suficiente para pagarla. Sí aseguró que él se ha comprometido a financiar los dos primeros años del proyecto, con lo que habrá dinero suficiente hasta el final de 2014.

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