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Wert y Montoro dejan en el limbo a 800 jóvenes investigadores

La concesión de las becas para futuros doctores acumula meses de retraso y los ministerios de Hacienda y Educación se pasan la pelota de la responsabilidad

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El ministro de Educación, José Ignacio Wert, junto al rector de la UNED, Juan Antonio Gimeno / UNED

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Los jóvenes investigadores, los que deberán liderar la ciencia española en el futuro, continúan sufriendo con especial intensidad las medidas del Gobierno para afrontar la crisis. Hace 14 meses se concedieron las últimas becas FPU (Formación del Profesorado Universitario), las ayudas del ministerio de Educación para que los nuevos científicos comiencen su carrera preparando su doctorado. Aquella resolución ya había llegado dos meses más tarde que la del año anterior y este año la situación es aún peor. A dos días de marzo, las becas, resueltas por el Ministerio de Educación desde diciembre, siguen sin llegar a sus beneficiarios. Entretanto, 800 jóvenes, a los que ya les han informado de que se les ha concedido la ayuda, siguen investigando gratis, sobreviven con ayuda de sus centros de investigación, de sus padres o simplemente permanecen en su casa a la espera de poder incorporarse a sus trabajos.

Muchos jóvenes investigadores esperan la resolución trabajando gratis o viviendo con ayuda de sus padres

Un ejemplo de este último caso es el de Mario García, un joven investigador que debería haberse incorporado al CSIC. Es de Valladolid y debería trasladarse a Madrid para trabajar, pero sin los ingresos de su beca le resulta imposible. Ante sus preguntas y las de muchos otros afectados, desde el ministerio dirigido por José Ignacio Wert se escudan en que ahora la última decisión para que los fondos lleguen a los investigadores es del Ministerio de Hacienda. La Ley de Estabilidad Presupuestaria requiere un informe positivo del departamento de Cristobal Montoro para este tipo de ayudas y más de dos meses después de la resolución de Educación aún no se ha emitido. Cuando García reclama información sobre su beca a Hacienda le aseguran que no se la pueden proporcionar “porque es una cuestión de Educación”.

Álvaro Hernáez es otro de los cientos de jóvenes que se encuentra a la espera de que lleguen los fondos comprometidos por el Gobierno. Obtuvo su beca para investigar en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB, de sus siglas en catalán), en un equipo que estudia la relación entre la nutrición y las enfermedades cardiovasculares, pero de momento sobrevive gracias al apoyo de su grupo de investigación, que pudo ofrecerle trabajo como técnico en un ensayo clínico. “Mientras esperamos, la inmensa mayoría de los solicitantes ya estamos trabajando en nuestro proyecto por cero euros y hemos tenido que renunciar a otras becas porque son incompatibles entre sí”, explica Hernáez. “Además, tampoco podemos marcharnos al extranjero al tener este trámite pendiente, así que nos vemos abocados a aguantar aquí con nuestros ahorros o pidiendo dinero a nuestros padres con la esperanza de no tener que abandonarlo todo cuando la situación se vuelva insostenible”, apunta. “Y solo pedimos una cosa, cobrar por el trabajo que estamos realizando”, concluye.

Recortes evidentes y velados

Además de convocarse más tarde que el año anterior, la edición de este año de las becas FPU sufrió otras vicisitudes entre las que se encuentra un recorte en el número de ayudas concedidas, desde las 950 iniciales a 800, con una reducción de 72,4 a 59,5 millones de euros de presupuesto. Cuando salió la convocatoria, algunas incongruencias en las condiciones que debían cumplir los aspirantes obligó a modificarla casi un mes después, retrasando aún más todo el proceso.  Al recorte en el número de becas, se podrían añadir otros derivados de la propia prolongación de los trámites. Según Álvarez, las becas incluyen el pago de la matrícula del primer año de doctorado, que puede rondar los 500 euros. Ese dinero, que de momento han debido adelantar los becados, no sería devuelto por la universidad si los estudiantes no son becarios FPU antes del 31 de marzo.

El retraso continuo de las ayudas haría que cada cuatro o cinco años desapareciese todo un año de becas

Por último, si los retrasos siguen acumulándose, en la práctica, cada cuatro o cinco años acabaría desapareciendo una convocatoria de becas con lo que varias decenas de millones de euros dejarían de financiar a jóvenes investigadores. Dadas las circunstancias, hay quien ve todos estos retrasos y problemas burocráticos como una forma más de aplicar recortes de forma velada. Desde el Ministerio de Educación se mantiene que no hay retrasos y que la resolución se encuentra dentro de los plazos marcados en la convocatoria. Frente a lo planteado por el Ministerio de Economía y Competitividad, que ya ha reconocido la necesidad de trabajar para que sus convocatorias no sufran retrasos como los vividos este mismo año en sus ayudas para doctorandos, desde Educación no se han planteado medidas similares. Sobre la llegada de las ayudas aseguran que la resolución “está al caer y llegará, como mucho, en las próximas semanas”.



Actualización 28/02/2013

Más de dos meses más tarde de anunciar su resolución, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte anunció la concesión de las becas FPU para la formación de doctores. A falta de superar los últimos trámites burocráticos, los jóvenes investigadores ya pueden comenzar a incorporarse a sus centros de investigación sabiendo que recibirán sus becas. Otros, simplemente, seguirán realizando su trabajo, pero ahora sabiendo que cobrarán por realizarlo.



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