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OPINIÓN

Investigar en tiempos revueltos

por Fernando Cossío, Javier López Facal y Luis Oro


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Decía André Gide que todas las cosas habían sido dichas ya, pero que como nadie escucha, hay que volver a comenzar continuamente (“il faut toujours recommencer”, en sus propias palabras).

La monografía de Círculo Cívico de Opinión La investigación: una prioridad a prueba, presentada el 6 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y de la que somos responsables los autores de este artículo, entra en esa categoría de cosas ya dichas pero no escuchadas o, al menos, no escuchadas por quien puede influir en ellas.

Los hechos son bien conocidos por quienes nos dedicamos a la I+D, y damos por supuesto que también lo son por los informados lectores de Materia: España arrastraba una escasa tradición científica y exhibía unos resultados muy modestos en el concierto internacional de la ciencia, pero desde la década de los ochenta del siglo pasado, ha ido quemando etapas y ha ido acercándose a otros países europeos de mayor tradición científica, a unos ritmos similares a los de los llamados tigres asiáticos, hasta el punto de que hemos pasado de representar unas vergonzantes centésimas en la producción científica mundial, a superar el 3% de las publicaciones de todo el mundo.

La inversión en I+D es a borbotones, con aceleraciones y frenazos bruscos

De acuerdo con este indicador cuantitativo, habríamos alcanzado el noveno puesto en el ranking internacional de la ciencia, lo cual no desentona con otros indicadores de desarrollo del país, sino que guarda proporción con ellos.

En la citada monografía, se introduce además el criterio más cualitativo del impacto de esas publicaciones españolas, medidas por su número de citas, y se constata que algunas disciplinas, como química, física, matemáticas, ciencia de materiales o economía tienen un comportamiento más que encomiable al respecto.

Obviamente otros indicadores, como el número de patentes “triádicas” (es decir, las presentadas en la UE, Estados Unidos y Japón) no son tan favorables ni de lejos, fenómeno debido sin duda a carencias más propias del sector productivo que del sector público de I+D: “[one should not] blame academic scientists for deficiencies in industry”, que decía un conocido informe británico sobre política científica de los años noventa.

La monografía resume, con la brevedad propia de su formato, la evolución de los presupuestos de I+D de los últimos años, de lo que se deduce que en España la inversión en esta política tiene un carácter procíclico y a borbotones, con aceleraciones y frenazos bruscos, que dificultan en gran medida una actividad caracterizada por el sosiego, la continuidad y el medio-largo plazo.

En cualquier caso, y con perdón de Gide, no se trata solo de repetir una y mil veces la misma denuncia, sino que hay que actualizar el diagnóstico de la situación y presentar algunas propuestas, y a ello dedica la monografía el mayor espacio, dentro de la brevedad del documento. Concretamente, las tablas y gráficos que acompañan el texto son tan elocuentes como ilustrativas para definir mejor los problemas del sistema español de ciencia y tecnología, y las cifras de los presupuestos que se manejan reflejan los últimos datos oficiales disponibles.

Un trabajo de no ficción

Amar en tiempos revueltos fue una serie de gran éxito emitida en Televisión Española. Durante años acaparó audiencia y premios. Llegado cierto punto, los ajustes presupuestarios y la falta de entendimiento entre la nueva dirección de RTVE y la productora de la serie, forzaron su fin. Hoy se podría decir que investigamos en tiempos revueltos. Lo peor es que, aunque a veces pueda parecerlo, este escenario no es una ficción. El fin de Amar en tiempos revueltos no fue definitivo. Hay una continuación de la serie que se emite en otra cadena (no pública) bajo el título Amar es para siempre, cosechando unos razonables resultados de audiencia.

Confiamos en que nuestro país no va a hacer el I+D+iota y en que, por tanto, la investigación no va a vivir un abrupto final como el de la serie y que pueda mantenerse de alguna forma, porque una cosa es segura: investigar sí es para siempre porque, como decía el título de aquella famosa monografía norteamericana de los ya lejanos años de la posguerra mundial, “la ciencia es la frontera sin fin”, Science, the Endless Frontier.

Animamos, pues, a los curiosos lectores de Materia a que pidan esta monografía a Círculo Cívico de Opinión y que dediquen un rato de estos tiempos, entre carnavalescos y cuaresmales, a leer el diagnóstico sobre el sistema español de I+D. Estamos razonablemente convencidos de que les va a interesar.

— Fernando Cossío, Javier López Facal y Luis Oro , Fernando Cossío es presidente de Ikerbasque, Javier López Facal es investigador del CSIC y Luis Oro es catedrático de Química Inorgánica de la Universidad de Zaragoza

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» 'La investigación: una prioridad a prueba' (Círculo Cívico de Opinión)

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