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Las humanidades se quedan sin su centro de investigación

El flamante Centro de Ciencias Humanas y Sociales pierde su categoría cuatro años después de inaugurarse y con el plan que lo rige todavía en marcha. El CSIC reclama que se mantengan las sinergias aunque no conserven una dirección común

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Inauguración del CCHS Ampliar

Imagen de la inauguración del Centro de Ciencias Humanas y Sociales con la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo (a la izquierda) y el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez (a su lado). / CSIC

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Un único director para gobernar los siete institutos de humanidades y ciencias sociales del CSIC. Un centro de investigación que llevara a estas disciplinas a competir con las ciencias puras en competitividad, producción y calidad. Un motivo de orgullo institucional que, hace cuatro años, inauguraba la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia con estas palabras: “A partir de ahora, a cada persona que me interpele sobre el ocaso de las humanidades, le invitaré a visitar este centro. Será el mejor testimonio y la mejor respuesta a sus preocupaciones”.

El Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) ha dejado de ser un centro de investigación. De aquel flamante proyecto solo queda un gigantesco edificio en el que conviven los siete institutos. Pero ya no tendrán un mando único que trate de sacarle rendimiento común a los 372 investigadores de plantilla y 679 personas contratadas con que contaba el centro, según la Memoria del CSIC de 2011. Fuentes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas confirman que el pasado 18 de septiembre los propios responsables del centro votaron a favor de cambiar su reglamento: 9 votos contra 3.

El centro pretendía actualizar el modelo de investigación de los institutos de humanidades y ciencias sociales

Cuando todavía estaba vigente su primer plan de actuación para los años 2010 a 2013, se ha optado por volver a la situación previa. Cada uno de los institutos de humanidades del CSIC regirá su propio destino de forma independiente. Desde el CSIC hablan de “eficiencia” y de que una mayoría de los investigadores estaban a favor de dejar de ser un centro de investigación. En la sede del consejo se recibieron dos cartas: una defendía la continuidad y contaba con el apoyo de 53 firmas; la otra reclamaba poner fin a este proyecto con el respaldo de 104 abajofirmantes.

La aventura científica ideada por el entonces secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, no ha funcionado. El proyecto implicaba mucho más que la ocupación de un nuevo edificio con más metros cuadrados que el Monasterio de El Escorial que se construyó para albergar la Lotería Nacional y que costó 30 millones de euros reconvertir en el núcleo de la investigación española en ciencias sociales. El centro supuso la creación de un nuevo modelo que potenciara la investigación en humanidades: “Es un centro concebido para concentrar masa crítica, promover la interdisciplinariedad, maximizar las sinergias y renovar la agenda de prioridades y temáticas científicas. Para facilitar esta labor, el CCHS fue concebido con una dirección científica unificada que se superpone a los institutos previamente existentes”, explicaba el CSIC en 2008.

Los siete institutos


El centro de la madrileña calle de Albasanz seguirá dando cobijo a los investigadores de los siete institutos de humanides y ciencias sociales del CSIC:

-Instituto de Historia (IH).

-Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (ILC).

-Instituto de Lengua, Literatura y Antropología (ILLA).

-Instituto de Filosofía (IFS).

-Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD).

-Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP).

-Instituto de Estudios Documentales sobre Ciencia y Tecnología (IEDCYT).

El creación del centro de investigación obligó a los institutos a redefinir su proyecto científico basándolo en “la producción de conocimiento científico sobre el medio humano y social, basándose en modelos teóricos robustos e informado por evidencias empíricas rigurosas”. “La actuación más importante que ha realizado el CSIC a lo largo de su historia en el área de Humanidades y Ciencias Sociales”, se puede leer todavía en la web del Consejo. Todo eso se acabó: ya no es un centro de investigación sino uno de servicios. Seguirá siendo un contenedor común, pero no un proyecto común que les lleve de nuevo a las puertas de convertirse en un centro de excelencia Severo Ochoa, como ocurrió en 2011. Ese año, el CCHS consiguió 3,7 millones de euros para la financiación de los distintos programas de investigación del centro. Desde el CSIC se reclama a los distintos institutos que mantengan los logros y sinergias en el futuro reglamento que rija su organización.

“El modelo anterior no tiene ningún futuro”

“Era una apuesta arriesgada e innovadora”, explica el director del CCHS durante estos años, el medievalista Eduardo Manzano. “Creíamos necesario cambiar dinámicas que venían de tiempo atrás, romper con ciertas maneras de funcionar. Se ha dado marcha atrás por una decisión del presidente del CSIC [Eduardo Lora-Tamayo]“, asegura Manzano, cuya dirección era discutida por muchos dentro del centro. Y sentencia: “El modelo anterior no tiene ningún futuro”.

Según Manzano, que recibió su carta de cese hace unos meses, los institutos perderán visibilidad, relevancia y lo tendrán más difícil para acceder a financiación al recuperar su vieja independencia. “La producción había aumentado en calidad y cantidad. Por eso no creo que esta apuesta haya sido un fracaso. Eso sí, ahora estamos perdiendo mucho: es una lástima tirar por la borda estos seis años de trabajo”, lamenta Manzano. A partir de ahora, la dirección del centro rotará anualmente entre los directores de los distintos institutos, pero su única misión será la de gestionar el funcionamiento del edificio y de sus recursos comunes.

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» Web del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS)

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COMENTARIOS

  • http://olea.org/diario/ Ismael Olea

    Javier Salas: ¿sería posible dar más luz a las consecuencias prácticas? No acabo de entender las diferencias de funcionamiento y las implicaciones.

    Por otro lado, cuando mencionas a Manzano con «El modelo anterior no tiene ningún futuro», ¿se refiere al modelo previo al CCHS o al del CCHS en sí?

    También sería interesante saber algo de las críticas a Manzano que mencionas y si han podido ser causa o no del cambio.

    Todo esto lo pregunto con toda la ingenuidad y la mejor intención del mundo.

  • Esteriquilla

    Yo tampoco tengo muy claros los beneficios del retomado modelo, ni las razones que han hecho ‘fracasar’ el modelo del CCHS. Según creo los institutos nunca se sintieron muy vinculados con el proyecto unificador (parece que son un reflejo de la historia de España), también es respetable que quieran mantener cada uno su postura y posición, no digo que no.
    De todos modos en tiempos de crisis donde en general la Ciencia ‘está por los suelos’ (igualmente bajo un criterio sin mucho sentido, porque la ciencia podría ser la solución y no el problema) no creo que hacer modificaciones de peso en las estrucruras de los centros debiera ser una prioridad.
    Mantener el número de trabajadores (bajo CCHS o cualquiera de los otros institutos), conseguir financiación, estabilidad para los proyectos de investigación, divulgar a la sociedad la importancia de la investigación en Ciencias Sociales… hay tanto y tan esencial que hacer que no comprendo por qué lo importante para el nuevo presidente es dejar en la cuneta un proyecto de forma, en lugar de trabajar en el fondo.
    Si no he entendido mal el CCHS será ahora un centro de servicios para el resto de institutos de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC ¿Cuál es la mejora?

    En la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia (FECYT) de 2011 [http://icono.fecyt.es/informesypublicaciones/Documents/Publicacion_PSC2010.pdf], la sección sobre el conocimiento de los jóvenes estudiantes de secundaria indica que más del 80% de los estudiantes reconocía no conocer el nombre de alguna o algunas instituciones científicas de España u otros países. Solamente un 16,3% era conocedor de alguna institución científica española, siendo de las más conocidas el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con un 23%. Habría que ver cuántos de ellos conocían el CCHS como centro perteneciente al CSIC y ver cuántos de ellos conocen alguno de los Institutos que el CCHS engloba. Es más, deberíamos preguntarnos cuántos de estos jóvenes consideran que la ciencia también es cultura y que las Ciencias Humanas y Sociales también son ciencias.

  • Gloria

    En la noticia se dice que el pasado 18 de septiembre los propios responsables del centro votaron a favor de su disolución: 9 votos contra 3. Esto no es correcto. La disolución fue impuesta desde la Presidencia del CSIC. Lo que se votó en la Junta de Centro, formada por los directores de los 7 institutos que la componen, 4 representantes de personal, y el gerente, fue una propuesta de nuevo reglamento de organización, y esto sucedió ya en el mes de diciembre. Los tres directores de institutos con más investigadores votaron en contra de dicho reglamento. Los 4 representantes de personal votaron a favor de ese nuevo reglamento, aunque sólo 46 personas de las 360 llamadas a consulta (personal técnico y administrativo y científico no claustral) votaron en ese sentido.

  • precario

    La disolución de este centro ha sido una imposición de la Presidencia del CSIC con buena parte del personal del CCHS en contra, en un ordeno y mando propio de otras épocas por mucho que se disfrace de cartas, estados de opinión o supuestos conflictos internos. El autor de la noticia se ha quedado en la superficie de la cuestión y no profundiza en lo que supone el desmantelamiento de un proyecto que ha sido un éxito en obtención de financiación, visibilidad y prestigio internacional. Por si fuera poco, todo en el peor de los momentos posibles, cuando nos estamos jugando el futuro de la investigación.

    • Aliviado

      La disolución del centro ha venido igual de impuesta que su creación. Es lo que pasa cuando una institución no es democrática

  • Aliviado

    El CCHS no ha dejado de ser un centro de investigación. Lo que ha perdido es la dirección única centralizada y el futuro dirá si eso repercute en la calidad y el impacto de la investigación que se lleva a cabo en los siete institutos que lo conforman

    • precario

      Ya está repercutiendo: sin financiación para los contratos Juan de la Cierva, sin financiación para los contratos Ramón y Cajal, una vergüenza para una institución de investigación como el CSIC. A quienes no repercutirá seguro será a los investigadores que están en su casa y que no ponen en un pie en su despacho, esos son los que han salido beneficiados.

      • Aliviado

        Te agradecería que me explicaras cuál es la conexión exacta entre la falta de fondos para financiar esos contratos y la supresión de la dirección centralizada en el CCHS

      • Aliviado

        Te agradecería que me explicaras cuál es la conexión exacta entre la falta de fondos para financiar esos contratos y la supresión de la dirección centralizada en el CCHS

        • Gloria

          La conexión viene a través de la maximización de los escasos recursos económicos: cuanto más pequeño es el grupo, más difícil garantizar el compromiso de financiación a 3 ó 5 años.

          • Aliviado

            El primer año en el que se ha pedido co-financiación a los centros o institutos para esos contratos ha sido 2012. Antes era la central del CSIC la que se comprometía o no a financiarlos. Es un problema de reducción del presupuesto general del CSIC, no de la supresión de la dirección única del CCHS

  • Fernando Rodríguez

    Efectivamente, el CCHS se ha disuelto por una orden presidencial, no por ninguna votación de los miembros de la Junta del Centro. Lo que estos votaron fue un reglamento nuevo, cuyos debates habían dejado fuera la cuestión del “modelo de Centro”. La carta a la que se alude de los 104 firmantes tampoco recogía una petición para cambiar dicho modelo, sino una protesta sobre el reglamento anterior. La Presidencia del CSIC argumento que el CCHS había sido un fracaso, a pesar de que las cifras en cuanto producción científica y ontención de financiaciación competitiva, tanto nacional como internacional, demostraban que se trataba de un centro científicamente potente y competitivo: se pueden considerar, por ejemplo, el número de proyectos europeos que el Centro ha conseguido, cuyos investigadores principales, por cierto, están en su mayoría a favor el modelo de la dirección única.
    Las razones de este desmantelamiento han sido varias, pero se pueden resumir en una general: las Humanidades del CSIC han intentado dirigir un cambio de cultura científica dentro de sus propias disciplinas, con lo que elllo conlleva de transformación de prácticas (por ejemplo, dónde publicar) y de evaluación de resultados. Para mucha gente, esta transformación, que es absolutamente necesaria, ha sido vivida como una amenaza (se puede recordar, por ejemplo, el conflicto reciente por el hecho de que algunos investigadores no viesen aprobada su productividad anual, y fuesen por ello excluidos del cobro de la misma). Hay un ejemplo de qué es lo que pretenden las actuales autoridades del CSIC: en la nueva ordenación científico-administrativa que se está imponiendo a los institutos del CCHS, se ha reclamado la formación de “grupos de investigación”, pero se ha prohibido que los miembros de los mismos formen parte de más de un Instituto. Es decir: se ha pasado de intentar estar en la vanguardia de la humanidades españolas y de promover estructuras abiertas y colaborativas a prohibir cualquier tipo de organización interdisciplinar. Aparte de este obvio retroceso, que va en contra de lo que está ocurriendo en España y en el resto del entorno, los efectos se dejan ya sentir de manera inmediata en otros ámbitos prácticos: financiación de R&C, firma de convenios… Lo que podía, y era ya, ser un Centro internacionalmente competitivo se ha transformado en una unión de pequeñas unidades, cada una de las cuales hará la guerra por su cuenta. La historia d eEspaña, en fin, y del fracaso de sus proyectos reformistas

  • Aliviado

    A análisis simplistas del tipo: “esto es una lucha entre
    vanguardistas y retrógrados, entre trabajadores y vagos, entre modernos y
    carcas”, se les puede dar una respuesta sencilla: la dirección
    centralizada se ha traducido en ejecutar una asignación muy selectiva de los
    recursos, previamente sancionada por la infame evaluación interna de la
    evaluación externa del plan estratégico del área, aún en vigor. Ello ha
    sembrado la desconfianza entre muchos investigadores que han visto como las
    prerrogativas de las que se dotó la nueva dirección del centro y el argumento
    tan manoseado ya de la capacidad para captar fondos desembocaban en un uso
    arbitrario y despótico del poder.

  • Sacarino

    Penoso!!! Qué imagen de la ciencia: un artículo penoso, ejemplo de mal periodismo y los investigadores en lugar de tratar los asuntos donde corresponde bajan a un ruedo tan pobre. Voy a creer que El País, El Mundo o el ABC tienen buen criterio al no hacerse eco de peleas de colegio

  • Activia

    Ay que vida los funcionarios! Como se nota que no tienen problemas de verdad. A ver si empiezan a trabajar un poquito, no se vayan a herniar. Alguna vez trabajan o solo discuten entre ellos????????

    • Jaime Almansa Sánchez

      Yo no soy funcionario, pero he trabajado con algunos funcionarios (y no funcionarios) del CCHS y te puedo asegurar, sin conocerte, que trabajan más que tú (o lo mismo, salvo que no duermas). Vete a descalificar con tópicos a otro sitio, porque lo que se discute aquí es serio.
      (Y por cierto, parte de nuestro trabajo es discutir entre nosotros, pero sobre nuestras investigaciones, no los palos que nos ponen en el camino)

  • Activia

    Ay que vida los funcionarios!! Como se divierten discutiendo entre ellos. Trabajan alguna vez? Si esta discusión refleja el mundo científico, lo mejor es que les cierren el centro porque la conclusion es que no dan palo al agua

    • http://twitter.com/pepepep87523862 raton13

      No Activia. Los funcionarios no nos merecemos que nos cierren el centro, porque la mayoria de los casi 800 trabajadores del CCHS no hacemos mas que cumplir con nuestro trabajo y nuestros objetivos de producción cientifica. Pero desde luego lo que no nos merecemos es la gentuza que nos gobierna, también desde el CSIC, preocupados por “cargarse” todo lo que se ha conseguido con muchísismo esfuerzo en los ultimos años en vez de apostar por establecer los mecanismos adecuados para una investigación de calidad.

  • vicky

    Guerras de poder.

    Eso es todo. Por lo menos que no lo disfracen de ciencia.

  • Compota de pera

    Es una gran satisfacción comprobar que ahora se puede expresar todo el mundo con absoluta libertad cosa que en otros momentos era imposible. La lástima es que algunos se están aprovechando ahora de la libertad de expresión que a otros negaron para mostrar en público sus pataletas infantiles y para atribuirse méritos que no les corresponden. Las Humanidades del CSIC tienen una larga trayectoria, han tenido siempre una gran proyección internacional y siempre han girado con éxito en torno a institutos. Las Humanidades no las ha inventado el CCHS; al contrario, ha repercutido muy negativamente en ellas el hecho de que en los años que ha durado este centro arbitrariamente se ha primado un tipo de investigación a costa de perjudicar a otra. Respecto a los recortes en el centro, argumentar que se deben a la conversión en centro de servicios no tiene sentido. Es el recorte que afecta a el CSIC en general y al resto del país. Al menos ahora tendremos la seguridad de que los pocos recursos disponibles se asignen con ecuanimidad y no de forma arbitraria. Quizá sería interesante que la Presidencia ordenara una auditoría para averiguar cómo se han administrado los fondos del centro en los últimos años.
    Me asombra que ahora algunos se quejen de que este cambio de naturaleza en el centro se haya hecho de forma poco democrática cuando llevamos años oyendo a muchos que defendían que el CSIC no tenía por qué ser democrático.
    Por fortuna ahora se ha escuchado la queja de tantos investigadores que han podido seguir desarrollando su trabajo siempre a pesar del CCHS y de su dirección.

  • Albasanero

    He trabajado 5 años, desde el comienzo del centro, en el CCHS. No se engañen. Ni antes el Centro estaba “unido” porque cada instituto iba por su lado, ni la decisión responde a una deriva concreta. Al principio (2007-2008) todo el mundo quería un centro unificado porque había una cantidad importante de becas y contratos para repartir, y era una forma de competir todos juntos, y “el cuestionamiento interno” al que se refiere Manzano era por llegar a la Dirección del Centro y poder gestionar más dinero. Cuando ese dinero, becas y contratos han desaparecido a nadie le ha interesado tener una estructura unida, y varios “reyezuelos” han preferido gobernar su pequeño reino de Taifas (léase Instituto).

  • Funcionario del CCHS

    Un pequeño retroceso al feudalismo, no debería durar. Ánimo.
    Este es el comentario, a mi juicio muy acertado que me deja un compañereo ajeno al CCHS

  • Eduardo Manzano

    Quiero entrar en esta discusión con mi nombre y apellidos para responder a las falsedades e insidias lanzadas en esta discusión bajo el amparo de un anonimato que, incomprensiblemente, siguen permitiendo los medios en internet, al contrario de lo que hacen los de papel. Dado que quienes lanzan estas calumnias se amparan en sobrenombres que protegen su identidad, tendré que referirme a ellos utilizando sus peculiares seudónimos.

    1).- Es absolutamente falsa e intolerable la afirmación que hace RacaRaca de que repartí “regalos y favores” como director del CCHS. Todos los recursos asignados desde el centro lo fueron por parte de comisiones de evaluación formadas por especialistas que alcanzaron sus acuerdos con altísimos grados de acuerdo. Esas comisiones de evaluación se formaron siempre con el consenso de los Directores de Instituto o del Equipo de Dirección.

    2).- Es absolutamente falsa la afirmación que hace RacaRaca en el sentido de que en el CCHS existiera un regimen autoritario: el Equipo de Dirección mantenía reuniones mensuales y la Junta de Centro mantenía reuniones trimestrales, algo que se respetaba escrupulosamente. Sugerir que los 15 miembros del primero y los 17 miembros del segundo actuaban bajo mis indicaciones es un disparate y una falta de respeto hacia esas personas.

    3).- Es absolutamente falsa la afirmación que hace “Albasanero” en el sentido de que Eduardo Manzano se aumentara “a sí mismo su categoría profesional”. Mi promoción profesional procedió de una comisión independiente exactamente igual que cualquier otra que las que juzga este tipo de promociones en el CSIC. Si el/la firmante anónimo/a considera que hubo alguna irregularidad en ese concurso convendría que la denunciara en los tribunales en lugar de hacer calumniosas afirmaciones.

    4).- Es absolutamente insidiosa la afirmación que hace “Compota de Pera” en el sentido de que “quizá sería interesante que la Presidencia ordenara una auditoría para averiguar cómo se han administrado los fondos del centro en los últimos años”. Los presupuestos del CCHS fueron siempre transparentes y aprobados en Junta de centro, donde siempre fueron presentadas los balances a año vencido.

    Durante los años en que he servido como Director del CCHS he trabajado denodadamente y siempre dentro de los más estrictos límites de la legalidad. No estoy dispuesto a que mi crédito científico, mi crédito como gestor y, en definitivo, mi buen nombre y buen hacer profesional se vean empañados por unos comentaristas que se esconden en el anonimato para lanzar acusaciones o insinuaciones que, en caso de ser ciertas, supondrían graves delitos por parte de un funcionario público merecedoras de sanciones apropiadas. Es por ello por lo que ruego a los responsables de este medio que mantengan los comentarios a los que doy respuesta aquí por si son del interés por parte de mis asesores legales.

    • Albasanero

      “Mi promoción profesional procedió de una comisión independiente exactamente igual que cualquier otra que las que juzga este tipo de promociones en el CSIC” ¿y quién le dice al Director que no promociona? No voy a entrar en polémicas estériles. Retiro mi comentario.

    • Bacterio

      Es lo que tiene abrir la caja de Pandora. Quien esté fomentando que la discusión interna se lleve a otros foros, que se responsabilice de lo que hace. La soberbia es mala consejera. Desde luego que no estaria nada mal hacer públicas las cuentas de la Dirección para despejar posibles dudas. Se lo pedimos al rey, al presidente de gobierno y a nuestros políticos. Por qué no a la dirección del centro?

  • Fernando Rodríguez

    No sé quién ha usado el argumento simple de “vanguardistas frente a retrogrados”. El argumento más simple de todos es el de las cifras: publicaciones, proyectos competitivos, internacionalización; quizás, por eso, es el más contundente y el más difícil de rebatir, al parecer, ya que sólo provoca la descalificación por respuesta. El argumento de lo inadecuado que resulta un especialista en algo (historia medieval, por ejemplo, como en este caso) dirigiendo un mundo disciplinarmente complejo se podría aplicar con mayor tino y pertinencia a la figura del Coordinador de Área, o a la del Vicepresidente, que también son especialistas en algo, y mandan sobre espacios institucionales mucho mayores. La verdad es que hay cosas que son muy fáciles de comprender (y sobre todo cuando los CV son públicos; el mío lo es, desde luego): de nuevo, publicaciones, impacto, internacionalización, competitividad. En todo caso, quien usa el insulto (“hooligans”, “chupar del bote”), aparte de no emplear un argumento mucho más complejo, se define más bien a sí mismo que a otros, sobre todo cuando es imposible definirlo de otra manera (por su nombre, por ejemplo).

  • precario

    Un químico siendo responsable de los estudios de filosofía (presidente del CSIC)
    Un biólogo siendo responsable de los estudios de acústica (vicepresidente del CSIC)
    Un historiador de historia contemporánea siendo responsable de nanotecnologías (vicepresidente del CSIC)
    ¿Algún otro argumento con un poco más de nivel?

  • Aliviado

    Atribuir el dinamismo de los investigadores del CCHS a la dirección científica centralizada puede ser un acto de generosidad muy respetable por parte de los investigadores que estén de acuerdo en hacerlo. Que sea la propia dirección la que se lo atribuya es más grave, porque supone apropiarse de algo que, por lo a mi respecta, no le pertenece. Mi trabajo no sólo no se ha visto incentivado por la existencia de esa dirección científica centralizada sino que, en ocasiones, se ha desarrollado a pesar de ella.