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La mitad de los estudios de salud pagados por la UE no publica sus resultados

Un estudio destapa un aparente agujero de más de 4.000 millones de euros en los datos públicos comunitarios sobre proyectos de investigación

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Un 50% de los estudios financiados por la UE entre 1998 y 2006 no publicó resultados académicos según el trabajo. / TEDDY

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En una democracia perfecta, cada céntimo pagado por los ciudadanos en concepto de impuestos debería ser rastreable hasta su destino final en forma de servicios sociales, prestaciones de desempleo, sueldos de cargos públicos o investigaciones científicas. Por supuesto eso no pasa en ninguna de las democracias actuales, aunque algunas son mejores que otras en acercarse a ese ideal. Un nuevo estudio centrado en el dinero público que la UE invierte en ciencia levanta dudas de que esté haciendo todo lo posible para asegurarse de que el dinero no se malgasta.

Según los datos del trabajo, el 50% de todos los proyectos de investigación en el campo de la salud pagados por la UE entre 1998 y 2006 no produjo ningún resultado publicado en revistas científicas. Dicho de otra forma, “570, 2 millones de euros invertidos en investigación en temas de salud  no produjeron ningún resultado académico detectable”, según resalta el trabajo, publicado recientemente en The Lancet.

Igual de preocupante es otro problema detectado en el estudio: un agujero de 4.163 millones de euros que constaban en los presupuestos para proyectos de I+D financiados por la UE en el periodo estudiado y cuyos frutos no aparecen en las bases de datos comunitarias. Para hacerse una idea de la importancia de esta cifra, el Estado español gastó 5.900 millones en I+D en 2013.

“Si cada proyecto típico recibiese un millón de euros de financiación, estaríamos hablando de 4.000 proyectos, es mucho dinero y sería interesante saber dónde y cómo se gastó”, explica a Materia Michael Galsworthy, investigador del University College de Londres y primer autor del estudio, firmado por otros siete investigadores europeos. El trabajo ha sido financiado con fondos europeos.

Los datos del estudio son polémicos y la propia UE se encargó de contestar en la misma revista rebatiendo parte de los argumentos del equipo. No toda la investigación puede medirse en términos de estudios publicados en revistas, sino que hay otros indicadores de éxito como las patentes producidas, ensayos clínicos realizados, nuevos dispositivos médicos creados… Sin embargo, el artículo no aportaba ninguna explicación sobre esos más de 4.000 millones de euros cuyos frutos no aparecen.

Galsworthy  reconoce que el porcentaje de proyectos que no producen resultados publicados en la UE no es excesivamente elevado en contra de lo que pueda parecer. Estudios anteriores sobre investigaciones presentadas en congresos científicos indican que sólo el 50% acaba plasmándose en una publicación en una revista especializada. Su mensaje no es que los investigadores europeos no estén haciendo su trabajo, sino que la UE no está haciendo lo suficiente para recopilar los resultados de los estudios que financia.

“Uno nunca puede esperar que todos los estudios que se encargan tengan resultados productivos, pero en ciencia,conservas todos los datos que puedes, de forma que si los resultados no son los que esperabas, los guardas para que otros equipos puedan consultarlos y no caigan en los mismo errores”, dice Galsworthy. “En este sentido”, añade el experto, el hecho de que haya un 50% de estudios que no han dejado rastro académico “es una forma de malgastar lo invertido”.

No hay datos oficiales

El equipo rastreó los resultados de todos los proyectos de I+D en salud financiados dentro del quinto y sexto Programa marco de la UE,  entre 1998 y 2006. Este tipo de proyectos incluyen grandes investigaciones sobre el cáncer, la diabetes o la obesidad con una financiación de varios millones de euros así como otros proyectos más modestos con menos presupuesto. España lidera parte de estos proyectos, muchos de ellos de gran importancia, como el de la nueva vacuna contra la malaria. De un total de 26.946 proyectos de I+D, el equipo de Galsworthy halló 4.756 relativos a la salud humana. La UE carece de una base de datos propia en la que se recoja el catálogo completo de trabajos que financia y sus resultados, por lo que los autores recurrieron a dos bases de datos universales y públicas: Google Scholar y Pubmed. El análisis mostró que sólo la mitad de los proyectos registrados publicaron algún estudio, según la primera base de datos, un porcentaje que se reducía al 44% en la segunda.

La UE  está “sopesando varias formas para fiscalizar las publicaciones y asegurar que hay un acceso abierto a ellas”

Los datos del estudio son especialmente preocupantes por cuándo salen a la luz. Estos días la UE negocia los últimos flecos  del próximo programa marco, la principal fuente de financiación comunitaria ara la ciencia y  que podría dedicarle 80.000 millones de euros a la investigación dentro de un ambicioso programa de  llamado Horizonte 2020. Investigadores de toda Europa, especialmente en España, esperan ese dinero como un maná que les rescate del desolador panorama de la financiación estatal para I+D. Cada vez más voces están exigiendo también que los resultados de toda esa ciencia financiada con dinero público sean totalmente acccesiles para cualqier ciudadano.

El año pasado la UE hizo una llamativa apuesta para cumplir esa reivindicación. La unión quiere que a partir de 2014, cuando empezará a fluir el dinero de Horizonte 2020, todos los estudios financiados por la UE estén disponibles en abierto. El ejecutivo comunitario ya ha creado una base de datos en la que los investigadores pueden colgar sus trabajos publicados, pero hacerlo es voluntario. Además, resalta Galsworthy, esto seguiría dejando fuera ese 50% de los proyectos que no publican resultados. El riesgo de que la inversión en ciencia vuelva a malgastarse es mayor que nunca. ¿Podría la UE llegar a tiempo y crear por fin una base de datos completa que evite el desperdicio de resultados y la aparente desaparición de millones de euros en el entramado burocrático comunitario?

“El simple esfuerzo de incluir los códigos de seis dígitos que identifican en cada proyecto los haría rastreables  con una simple búsqueda en Google”, asegura Galsworthy. El experto dice que la UE ya tiene parte del software necesario para hacerlo y que sólo haría falta crear la gran base de datos que necesita y que “costaría unas decenas de millones de euros”.  “Tenemos la capacidad de hacerlo, pero este asunto no aparece en las discusiones públicas de la UE y no sé qué estará sucediendo a puerta cerrada”, comenta Galsworthy, que se duele de que la Unión no haya respondido a su denuncia sobre los más de 4.000 millones de euros no contabilizados.

Los millones no aparecen, pero están

El experto llegó a esa cifra usando CORDIS, el servicio de información comunitario sobre I+D. Los 26.946 proyectos registrados dentro del 5º y 6 programas marco (1998-2006) suponían un gasto de 29.900 millones, 4.163 menos de lo presupuestado inicialmente. Ningún dato público de la UE permite explicar este aparente agujero, resalta el trabajo de Galsworthy

La UE sigue sin dar detalles de ese dinero. Sí reconoce que hay diferentes sensibilidades sobre cómo afrontar el problema de la publicación de datos y aputan a que el problema es simplemente de que las bases de datos no están actualizadas, según explicaron a Materia fuentes comunitarias. “CORDIS está completo a partir del 7 º Programa Marco, pero no respecto a los anteriores”, explican. “Esto no quiere decir que haya proyectos no contabilizados, simplemente no tienen entrada en CORDIS en este momento”, añaden. Los responsables contactados no detallan dónde se gastaron exactamente esos 4.000 millones, pero sí aseguran que el Ejecutivo comunitario está “sopesando varias formas para fiscalizar las publicaciones que salgan de Horizonte 2020 y asegurar que hay un acceso abierto a ellas”.

Galsworthy cree que una base de datos global se podría montar fácilmente usando plataformas gratuitas en internet. En esto tiene parte de interés, pues esa base de datos bien podría reportarle la concesión de financiación de la UE para desarrollarla. Pero el experto defiende sus intenciones. “No estoy intentando apalear a la UE, ellos mismos me pagaron para que hiciese este estudio”, concluye.



"Hay un déficit" en la publicación de resultados

Hay investigadores que defienden que no hace falta publicar para que un proyecto sea productivo. “Los ciudadanos tienen todo el derecho de saber en qué se invierte su dinero, pero publicar en una revista científica no es la prueba del nueve de si ese dinero se ha sido bien gastado”, opina el español Enrique Bernal, experto en servicios y políticas de Salud y participante en un gran proyecto europeo sobre sistemas sanitarios en la UE.

Un proyecto como este puede ser exitoso si logra influir en los políticos para que estos hagan una reforma aconsejable bajo criterios científicos, señala. El problema es que ese éxito, financiado con dinero público, posiblemente no sea accesible para los ciudadanos que lo financiaron. “Estoy de acuerdo que debería haber una base de datos global, hay un déficit en este sentido”, apunta Bernal.




REFERENCIA

'Academic output of 9 years of EU investment into health research' doi:10.1016/S0140-6736(12)61528-1


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