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El tráfico ilegal de vida salvaje genera hasta 50.000 millones de euros en el mercado negro

La caza furtiva y el comercio ilegal se han convertido en una grave amenaza para la seguridad de las naciones, según alertan organizaciones como WWF y la OCDE

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Colmillos de elefante capturados a un grupo de cazadores furtivos de Gabón. Ampliar

Colmillos de elefante capturados a un grupo de cazadores furtivos de Gabón. / WWWF-Canon/James Morgan

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El tráfico ilegal de vida salvaje, desde maderas hasta colmillos de marfil pasando por la pesca no declarada y el comercio de especies exóticas, es ya el cuarto negocio criminal internacional. Solo por detrás del tráfico de drogas, el de bienes falsificados y el de personas, y por delante del comercio ilícito de carburantes, la venta ilegal de especies se ha convertido en una amenaza para la seguridad global que genera entre 23.000 y 54.000 millones de euros en los mercados negros de todo el mundo, según alertan dos informes de primera magnitud: uno de la organización conservacionista WWF y otro de la OCDE.

El último, el de WWF conocido hoy, ofrece numerosas claves para entender los porqués de un fenómeno que no deja de crecer, y de forma exponencial, en los últimos años. Básicamente, el coste-beneficio de esta actividad delictiva es mucho más rentable para grupos armados y organizaciones criminales. Así, relata el informe, mientras que un furtivo del norte de Sudáfrica puede librarse con una multa (unos 10.000 euros), el tráfico de cinco gramos de cocaína implica pasar cinco años en la cárcel.

La caza furtiva de rinocerontes en Sudáfrica aumentó un 3.000% en los últimos cuatro años

Las ventajas no acaban ahí: además, en la actualidad el cuerno de rinoceronte cotiza en el mercado negro a unos 45.000 euros el kilo, más caro que el kilo de oro o de platino. De hecho, ahora es más valorado incluso que los diamantes y la cocaína en los ámbitos criminales, según el informe de WWF realizado mediante 22 entrevistas con altos cargos de nivel ministerial de todo el mundo, entre otras fuentes. Por todo esto, grupos armados como el Ejército Popular de Liberación de Sudán se lanzan a cazar elefantes furtivamente “con granadas y lanzadoras de granadas propulsadas por cohetes”, según la Interpol, que advierte de que se ha incrementado la participación de los sindicatos del crimen organizado y de grupos rebeldes en delitos contra la vida silvestre para financiar sus actividades y la compra de armas.

El resultado de este escenario es que 2011 ha resultado ser el año más terrible para determinadas especies y el más lucrativo para los cazadores furtivos de todo el globo y esencialmente de África. Así, el año pasado se abatieron 448 rinocerontes solo en Sudáfrica, un país que ha experimentado un aumento terrorífico de esta actividad criminal: entre 2007 y 2011, la captura ilegal de cuernos de rinoceronte ha crecido en un 3.000%. Los elefantes no están mucho mejor, ya que el pasado también fue su peor año: solo en 17 decomisos realizados en distintos puntos del planeta se confiscaron 23 toneladas de marfil. Para conseguir tal cantidad de colmillos sería necesario acabar con 25.000 elefantes. Hoy mismo, Malasia asegura haber capturado una partida de 24 toneladas de marfil, que si se confirmara sería el mayor decomiso jamás realizado, y con diferencia.

Animales preciadosAmpliar

Uno de los 16 cachorros de tigre interceptados cuando se comerciaba con ellos con destino a China el pasado octubre. / WWF-Canon/James Morgan

Según los cálculos de WWF, los beneficios anuales que proporciona la pesca no declarada suponen entre 3.200 y 7.200 millones de euros. El comercio de madera ilegal, unos 5.500 millones. La OCDE publicó en octubre su propio informe alertando de estas cifras y sus consecuencias para la seguridad en muchos países: “El comercio ilegal de mercancías como fauna y madera es un grave problema económico y ambiental que puede perturbar economías y ecosistemas enteros y reducir las opciones futuras para el uso de los recursos naturales. Aunque es difícil de cuantificar, el valor global de este delito ambiental internacional se estima en alrededor de 30.000 a 70.000 millones de dólares al año [entre 23.000 y 54.000 millones de euros]“. La OCDE incluye en su informe el tráfico ilegal de residuos tóxicos y otros agentes químicos.

Esta organización iba más allá y calculaba no solo los beneficios, sino también las pérdidas que suponen estos negocios criminales y ponía varios ejemplos. El comercio ilegal de madera genera daños por valor de 38.000 millones de euros a los gobiernos de todo el planeta y unos 80.000 millones por la merma de su valor. Además, calculó que se provocan anualmente en torno a 90.000 millones de pérdidas por culpa de la pesca ilícita. Un mínimo ejemplo que aportaba la OCDE es que los países del entorno del Mar Caspio pierden 46 millones de euros al año con el comercio ilegal de caviar.

Se matan animales con la milagrera intención de curar con sus miembros el cáncer o la resaca

No obstante, más allá de los millones de euros, tanto WWF como la OCDE ponen el acento en el daño que estas actividades ilícitas provocan a las especies, a los ecosistemas y a la seguridad de las personas. “La explotación ilegal de la vida silvestre es capaz de mermar las especies y, en algunos casos, de acercarla a la extinción“, reza el informe de WWF, y el caso de los rinocerontes podría ser un ejemplo. Además, la pesca en los mares se agota y los bosques menguan perjudicando a la biodiversidad y la sostenibilidad del planeta. Y es que no solo se daña a las especies a las que mata directamente; además, el tráfico de animales también provoca la introducción de especies invasoras que devoran o se aprovechan de las nativas, causando una gran amenaza para el equilibrio de los ecosistemas. Más allá de todo esto, WWF advierte de que supone un riesgo para la salud mundial porque se trata de un mecanismo incontrolado de transmisión de enfermedades que amenazan la salud de seres humanos.

Los motivos de la barbarie

Estas organizaciones identifican claramente las razones que impulsan el aumento del tráfico de vida salvaje y la multiplicación de su precio en el mercado negro internacional. Un ejemplo: “Nuevas evidencias de que los cuernos de rinoceronte se utilizan como medicina paliativa para el cáncer, así como su uso como una cura para la resaca por personas ricas en algunos países, explica el aumento en el comercio de cuernos de rinoceronte en Vietnam”. En efecto, el uso pseudocientífico de algunos miembros de animales, como el escroto de tigre o la aleta de tiburón, está en el origen de este comercio, respaldado por la persistencia de mitos y curaciones milagrosas.

Testículo de tigreAmpliar

En Tailanda se comercia con los testículos del tigre por sus supuestas propiedades curativas. / WWF-Canon/James Morgan

“Como resultado, el apetito del país por esas sustancias desempeña un papel importante en el aumento de la demanda mundial”, resume el informe. Por otro lado, en los últimos años se ha puesto de moda la colección de objetos de arte y artesanías, así como joyas, incluyendo tallas de marfil, que tienen su materia prima en la vida salvaje, lo que ha provocado que su precio se haya multiplicado notablemente. El volumen de dinero que mueve provoca otro de los nocivos productos del tráfico ilegal: la corrupción de las autoridades.

El trabajo de WWF recoge entrevistas con cazadores furtivos, muy útiles para entender los motivos que están detrás de estas actividades tan perniciosas. “Necesitaba sobrevivir y la caza furtiva es un trabajo que se paga muy bien. Yo sabía que estaba mal, pero los riesgos involucrados parecían ser mínimos”, asegura uno de ellos. “Hay un montón de gente de mi pueblo involucrada en esta actividad debido al dinero que puede proporcionar”, defiende otro.

MÁS INFO
» Illegal Trade in Environmentally Sensitive Goods (OCDE)
» La lucha contra el Tráfico Ilegal de Especies: Una consulta con los gobiernos (WWF)
» Massive Malaysian ivory cache seized (Nature)

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