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Los bebés madrileños nacieron más flacos tras el 11-M

Un estudio relaciona los atentados del 11 de marzo de 2004 con 900 partos prematuros y un aumento del número de niños nacidos con menos de 2.500 gramos en Madrid

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Un niño juega en el centro de Madrid Ampliar

Un niño juega en el centro de Madrid / Rafa Luque

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Dice el filósofo italiano Umberto Eco que “el fin de todo acto de terrorismo no es solamente matar ciegamente a algunas personas, sino también lanzar un mensaje destinado a desestabilizar al enemigo”. Y esa desestabilización, en ocasiones, puede adoptar formas insospechadas.

Eso es lo que cree la epidemióloga Kathleen Sherrieb, que acaba de detectar “efectos transitorios pero significativos” en las tasas de partos prematuros y de niños con bajo peso al nacer tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sherrieb, directora adjunta del Centro Nacional para la Investigación de la Salud Mental en Desastres de EEUU, cree que las 10 bombas que estallaron en los trenes aquel día elevaron el nivel de ansiedad de las mujeres embarazadas provocando efectos sobre la salud materno-filial. Incluso meses después de los atentados.

La epidemióloga, formada en Harvard, ha husmeado en las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística español para intentar confirmar sus sospechas. Entre 2004 y 2005, nacieron casi 140.000 bebés en Madrid. Sherrieb sostiene que el porcentaje de niños con bajo peso al nacer (menos de 2.500 gramos) era del 7% antes del 11-M y de casi el 8% tras el ataque terrorista. La epidemióloga calcula que unos 832 niños se vieron afectados.

Miedo y ansiedad

La ansiedad tras los atentados también habría provocado un aumento “abrupto” del número de partos prematuros, llegando al 1,3%. Unos 900 niños habrían salido antes del útero materno por culpa de las bombas. La situación volvió gradualmente a la normalidad a lo largo de tres años, según sus resultados, interpretados con cautela por otros expertos.

Las autoras también han detectado “120 muertes infantiles adicionales” tras el 11-S en Nueva York

“El miedo y la ansiedad por la incertidumbre ante nuevos ataques terroristas puede haber afectado a las mujeres que se quedaron embarazadas en Madrid durante un periodo de tiempo determinado después de los atentados”, explican en su estudio Sherrieb y su colega Fran Norris, de la Escuela de Medicina de Dartmouth, en EEUU.

Los investigadores admiten una serie de limitaciones en su trabajo. De entrada, han buscado efectos similares en Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y no los han encontrado. Lo que sí han detectado tras los ataques a las Torres Gemelas es un aumento de la tasa de mortalidad infantil: casi un niño muerto más por cada 1.000 nacidos. “Aproximadamente 120 muertes infantiles adicionales”, según el estudio, publicado en el boletín de la Academia de Medicina de Nueva York. Los autores relacionan este aumento de la mortalidad con las sustancias tóxicas liberadas tras el colapso del World Trade Center.

Dudas entre los expertos

Sherrieb reconoce que, como científica, no puede certificar que haya una relación causal entre los atentados y el efecto observado en los niños. Para establecerla de manera definitiva, argumenta, necesitaría seguir durante años a dos grupos de población muy similares y que sólo uno de ellos sufriera las consecuencias de un atentado. “Huelga decir que esto casi nunca va a ocurrir”, recalca. Sin embargo, afirma, la ausencia de efectos similares en las mismas fechas en otras zonas de España o del estado de Nueva York “descartan muchas explicaciones alternativas”.

«Es muy difícil establecer una relación causa-efecto de manera evidente»


Jesús Pérez Rodríguez
Pediatra del Hospital Universitario La Paz

No todos los expertos lo ven tan claro. El 11 de marzo de 2004, el pediatra Jesús Pérez Rodríguez era el responsable de la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Y lo sigue siendo. A su juicio, el estudio de Sherrieb “es interesante, pero hay que tomar sus conclusiones con cautela”. Los pediatras de La Paz, donde en la época nacían 10.000 niños al año, no han detectado efectos del 11-M en las revisiones rutinarias de sus estadísticas, aunque tampoco los han buscado de manera específica.

“Es muy difícil establecer una relación causa-efecto de manera evidente, porque pueden influir otros factores, como posibles cambios en el cuidado y la monitorización de los bebés. Además, sería de esperar que el aumento del número de partos prematuros en Madrid apareciese asociado a un aumento de la mortalidad infantil, cosa que no han observado”, concluye Pérez Rodríguez.


REFERENCIA

DOI: 10.1007/s11524-012-9769-4


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