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ENTREVISTA | Raúl Madariaga , miembro de la Comisión de Estudio de la Previsión Sísmica en Italia

“Tras L’Aquila, ningún sismólogo va a volver a dar la cara”

Uno de los miembros del panel de expertos del Gobierno italiano tras el terremoto carga contra la sentencia que condena a seis científicos por homicidio culposo de 309 personas

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Raúl Madariaga Ampliar

El seismólogo, fotografiado tomando medidas de GPS en Chile. / RM

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El chileno Raúl Madariaga (Santiago, 1944) está “terriblemente preocupado” con la situación que se abre para los sismólogos de todo el mundo después de que un tribunal italiano condenara a seis científicos y un funcionario a seis años de cárcel por homicidio culposo de las 309 víctimas del terremoto de L’Aquila de 2009. Madariaga está especialmente inquieto porque formó parte del panel internacional de expertos que Italia convocó para evaluar lo sucedido, conoce de cerca lo sucedido y cree que todo responde a una necesidad de consuelo de las víctimas. Tras estudiar el trabajo de los condenados y de entrevistarse con ellos, tiene su propio veredicto: “No tienen ninguna culpa. No sabían el riesgo que corrían al dar su opinión como científicos”.

III Raúl Madariaga

Este sismólogo, profesor de geofísica en la Escuela Normal Superior de París, nació en Chile en 1944, pero tiene la residencia francesa desde 1982. Ha sido director del grupo de investigación del CNRS francés, miembro asesor de la Academia China de Ciencias y asesor de los programas de investigación de Ciencias de la Tierra de la Unión Europea.

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¿Cuál fue el papel del panel del que formó parte?

Se trataba de un grupo convocado justo después de lo ocurrido en L’Aquila y se nos encargó un estudio sobre la posibilidad de prevenir terremotos. En aquellos días, mucha gente se había convencido de que se podían predecir y se pensaba que la Comisión Nacional de Grandes Riesgos [CNGR, de la que formaban parte los siete condenados] no había querido tener en cuenta informes que aseguraban que habría allí un gran terremoto.

¿Y cuáles fueron sus conclusiones?

No hay manera de predecir de manera determinista un terremoto, sólo se pueden establecer probabilidades. Pero estas probabilidades siempre son muy bajas, siempre, y medir los cambios que se producen en estas probabilidades es extremadamente difícil. Simplemente les mostramos la forma de proceder de manera objetiva; ellos querían saber si había habido negligencia, para lo que nos entrevistamos con todos los conocedores del caso.

“Se les trata como a unos incompetentes que mataron a 300 personas, pero era imposible conocer el desenlace”

¿Y hubo negligencia?

No se les acusa de no predecir el terremoto. La condena es por homicidio culposo, involuntario, porque el informe que realizó la comisión fue poco alarmista y por eso la población no tomó precauciones. El fiscal sólo se centra en ese informe en su acusación. Un trabajo que ni siquiera fue elaborado por todos los miembros de la CNGR: uno de los condenados no participó en la reunión del 29 de marzo, cuando se confeccionó. El informe se presta a ambigüedades. Usan términos que no son conocidos por todo el mundo. Habla de que la sismicidad de enjambre [muchos pequeños seísmos concentrados] va a continuar por un tiempo y que se va a detener. Y no hablan de un gran terremoto.

¿Pero hicieron su trabajo correctamente?

Evaluaron la situación que se había dado hasta ese momento tomando muchas precauciones, instalaron nuevos instrumentos en la zona. El trabajo se hizo correctamente. En su informe, hablaban más desde un punto de vista científico que del de la protección civil y la prevención de riesgos. Se trata a la comisión como a unos incompetentes que mataron a 300 personas, pero la realidad es que era imposible conocer el desenlace. El problema es que la acusación se centra estrictamente en la redacción de ese informe y es difícil saber qué querían decir. Y además la gente lo interpretó. A partir de ahora, esos informes tendrán que ser revisados por una batería de abogados, evitar el subjuntivo, las ambigüedades. Es todo lamentable.

¿Cómo va a afectar al trabajo de los sismólogos de ahora en adelante? ¿Un científico tiene derecho a equivocarse?

Revistas como Science y Nature están insistiendo en que todo esto forma parte de la libertad de investigación del científico. Y en esta profesión vivimos con un gran riesgo de equivocación y error. No tienen ninguna culpa, ningún sismólogo podría haber avisado de ese desastre. Es muy peligroso lo que puede ocurrir a partir de ahora si L’Aquila se convierte en un precedente internacional.

“Los sismólogos van a necesitar un ejército de abogados para trabajar”

¿Temen que sea un precedente? ¿Es la primera vez que ocurre algo así?

En la actualidad está sucediendo algo parecido en Chile, en Maule, y tememos que todo esto termine sentando jurisprudencia. En Francia tuvimos el caso de la sangre contaminada, cuando no se hicieron pruebas de sida, pero tampoco había un test del todo fiable. En el ámbito de la sismología no es la primera vez que se producen acusaciones, pero nunca hubo condenas. En Perú, un científico anunció un terremoto provocando grandes problemas, aunque no pasó a mayores. En Grecia también hubo ruido después de que un grupo asegurara que sabía cómo predecir terremotos. En Japón se pidieron disculpas públicas por parte del Gobierno porque los sismólogos no dieron información completa. Y después del terremoto de México de 1985 se quiso procesar a los responsables de la norma de construcción. Pero nunca se llegó a procesos penales.

¿Y por qué se ha llegado a este punto en Italia?

Mi opinión es que el origen de todo esto es anterior al terremoto. Ya había surgido un conflicto entre la gente y la comisión, porque había algunos que decían que predecían seísmos y que por allí iba a ocurrir uno. De ahí surgió el problema. De ahí la rebelión contra las autoridades, contra la comisión. La gente buscaba cómo acusarles. Hay que pensar que la herida esta muy abierta, la ciudad sigue cerrada, hay mucha gente desplazada. Buscaron alguna manera de alzar la voz y consolarse.

¿Qué impresión le dieron los acusados cuando habló con ellos?

El encuentro con algunos de ellos fue en 2009, poco después de la catástrofe. Estaban algo a la defensiva, pero no pensaban que fuera a ocurrir esto. Nosotros les preguntamos por su método para tratar de evaluar la posibilidad de un terremoto.

“Ellos no sabían el riesgo que corrían por formar parte de un comité”

¿Y qué decían?

Los expertos de la CGR estaban seguros de que el verdadero problema con L’Aquila era la mala edificación y el abuso de parkings subterráneos. Es cierto que la construcción era muy mala y que el mayor de los daños lo provocó un aparcamiento subterráneo que se hundió provocando una gran cavidad, donde cayeron muchos edificios y muchas de las víctimas. Ese era, y sigue siéndolo, el problema de L’Aquila: los defectos de construcción.

¿Cómo ven en su gremio este fallo?

Es inaceptable, nadie va a querer participar en estas cosas nunca más. Uno puede participar en un comité a título personal o representando a un organismo, firmas una descarga de conciencia, etcétera. Ellos no sabían el riesgo que corrían por formar parte de un comité. Si sienta jurisprudencia, ningún sismólogo va a volver a dar la cara, nadie va a participar en un comité de estos. A no ser que le asista un ejército de abogados que revise cada palabra que escriban. Uno de mis antiguos alumnos es ahora un nuevo miembro de la CGR y no sabía dónde se metía. Toda la nueva generación va a pensárselo mucho, por las consecuencias de lo que escriben, de cómo va a ser interpretada su ambigüedad.

“El verdadero problema en L’Aquila son los defectos de construcción”

¿Qué opinan sus colegas en Italia?

Todos pensaban que no serían condenados. Ahora nadie quiere hablar, es muy peligroso. Ayer el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología hizo pública una nota tomando todo tipo de precauciones para mantener al organismo al margen. La nota estaba escrita por un abogado porque dice cosas que para nosotros los científicos carecen de sentido. Las consecuencias son devastadoras, el Gobierno no sabe lo que le va a costar salir adelante en estos casos.

Y usted, ¿que hará cuando le llamen?

No participaré sin tener una seguridad de que mi opinión no va a traer problemas. Ahora mismo corren de aquí para allá informes, estudios e ideas entre sismólogos, tratando de encontrar una solución a este conflicto. Es algo que tendremos que solucionar colectivamente, en la sociedad.


REFERENCIA

DOI: 10.4401/ag-5350


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