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Europa prepara el mayor mapa galáctico de la historia

La misión Gaia comenzará en 2013 el catálogo de estrellas más preciso que se ha realizado nunca y compondrá una carta de navegación de la Vía Láctea en tres dimensiones

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Una representación de la Vía Láctea y, a la derecha, la zona coloreada con las zonas que logrará cartografiar Gaia. /

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Descubiertos y explotados los océanos de la Tierra y detectados otros mundos dentro y fuera del sistema solar, la próxima frontera del ser humano es la Vía Láctea, la galaxia que alberga el Sistema Solar y quién sabe cuántos millones más. Nuestro conocimiento de este cosmos no es mucho mayor al de los cartógrafos de la Edad Media que pintaban feroces dragones allá donde se acababa la tierra. Europa, que tanto lideró la exploración del mundo para salir de la oscuridad medieval, lidera ahora la mayor misión para cartografiar la Vía Láctea y obtener un gran mapa tridimensional de esta inmensidad inabarcable.

El encargado de llevar a cabo esta misión es un telescopio de 10 metros de largo y apenas dos toneladas. Un guijarro insignificante en la inmensidad de la Vía Láctea. Sin embargo, el proyecto, llamado Gaia y liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA), será una de las misiones científicas más ambiciosas de las próximas décadas y harán falta dos generaciones de investigadores para entender todos los datos que aportará.

Gaia lleva a bordo el mejor equipo fotográfico que se ha lanzado nunca al espacio (un gigapíxel de resolución). Con él va a estudiar 1.000 millones de estrellas. Será capaz de elaborar una completa ficha con cada una en la que constarán su distancia, su dirección (si se acerca o se aleja de la Tierra), su composición química, su masa, su edad. Además registrará miles de asteroides, incluidos algunos que podrían ser peligrosos para la Tierra. Su mirada alcanzará hasta más allá del centro de la galaxia, donde se abre un inmenso agujero negro del que se ignoran muchas de sus propiedades. El censo de estrellas de Gaia también destapará planetas vecinos a las estrellas, mundos a miles de años luz del Sistema Solar conocidos como exoplanetas.

“Lo mejor de esta misión será el descubrimiento de algo que ahora no podemos ni imaginar”, asegura José Luis Hernández, uno de los ingenieros de la ESA que trabaja en Gaia. Por ejemplo, estrellas imposibles, es decir, que no se ajustan a las familias de estrellas que los astrónomos han ido confeccionando desde hace siglos.

Gente en la Luna

Hace unos 2.112 años se creó el primer catálogo de estrellas de la historia. Lo confeccionó Hiparco de Nicea (en la actual Turquía), un astrónomo que miraba el cielo a ojo desnudo y que registró las coordenadas de más de 1.000 astros en el cielo. A ojo limpio, las observaciones de Hiparco tenían un margen de error equivalente a la altura de una persona cada 100 metros de distancia. Unos 1.700 años después, el danés Tycho Brahe redujo ese margen de error a la altura de una persona cada cinco kilómetros. Sus observaciones fueron fundamentales para describir las órbitas de los planetas alrededor del Sol.

La astronomía de telescopios terrestres cada vez más potentes redujo aún más el margen de error: los ingenios de la década de 1960 podían ver una persona a una distancia de 4.000 kilómetros. En 1997, Europa dio otro salto de gigante con la misión Hipparcos. Era una sonda de la ESA dedicada a cartografiar la Vía Láctea y su margen de error era tan pequeño que podía ver desde la Tierra una persona en la superficie de la Luna. Su mapa de la Vía Láctea, con unas 120.000 estrellas, sigue siendo “el catálogo de referencia para los astrónomos de hoy”, ha explicado Hernández hoy durante una presentación de Gaia en Madrid.

La nueva misión de la ESA, que se lanzará a finales de 2013, es 100 veces más precisa que su antecesora y sería capaz de ver, desde la Tierra, la retina en el ojo de un hombre en la superficie de la Luna. Pero Gaia va a estar a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en un punto en el que la fuerza gravitacional del Sol, la Tierra y la Luna se neutralizan creando un remanso de paz, a unos 150 grados bajo cero y sin contaminación lumínica, ideal para escudriñar el cosmos.

“Esta misión va a ser una revolución global”, enfatiza Hernández. Gaia (que generará 100 terabytes de datos en cinco años) va a localizar 1.000 millones de estrellas y completará, en 2021, el mapa más completo de la Vía Láctea que se ha tenido en toda la historia. Analizar el torrente de datos de Gaia será tarea de la próxima generación de astrónomos y llevará 10 o 20 años. Ellos serán los que entiendan la galaxia y su funcionamiento mejor que nadie antes.

La galaxia es como un huevo frito

La misión será capaz de ver el centro de la galaxia, donde observará estrellas a unos 30.000 años luz. Los ordenadores de análisis en la Tierra, entre ellos el superordenador Mare Nostrum del Barcelona Supercomputing Center, modelarán los datos hasta conseguir rebobinar y adelantar la historia de la Vía Láctea. Esto podrá aclarar los orígenes de la galaxia, que no están ni mucho menos claros.

“La galaxia es como un huevo frito”, resume Luis Alberto Aguilar, astrónomo de la Universidad Autónoma de México y colaborador de Gaia. “El centro gira muy poco y en él hay estrellas viejas cuya luz aporta un tono amarillo. Alrededor, en la clara del huevo, están las estrellas más jóvenes, entre ellas nuestro Sol, cuya luz es más azulada. Más allá está el halo estelar, donde están las estrellas más viejas y que lo rodea todo, como si fuera el aire que envuelve al huevo frito”. El gran misterio es cómo se formó este huevo y cuál es la lógica que rige su movimiento global en espiral y la evolución de cada una de sus estrellas.

Gaia aún debe cumplir todos sus logros científicos. Los 1.000 millones de estrellas que estudiará este ingenio suponen solo el 1% del total de astros que hay en la Vía Láctea. En ese 1%, por ahora, está resumida toda la grandeza y la insignificancia de la ciencia humana.



España será la primera en ver los datos

En estos momentos, el satélite Gaia está partido en dos. Una mitad está en Toulouse (Francia) y la otra en Lieja (Bélgica). Hasta pasado el verano de 2013, la ESA hará las últimas comprobaciones antes de enviarlo a la Guayana Francesa, desde donde se lanzará al espacio a bordo de un cohete Soyuz en una fecha entre octubre y diciembre aún por concretar. España es el cuarto país europeo que más ha contribuido a la constucción de este ingenio. La industria espacial española ganó 38,6 millones de euros en contratos de los que retornaron al país más de 33 millones de euros, según ha explicado Pilar Román, del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial.

España alberga uno de los nódulos centrales de recepción de datos en Barcelona. Las antenas instaladas en la estación de seguimiento de Cebreros, en Ávila, serán las primeras en recibir los datos de Gaia. Las antenas que usa el telescopio también son de construcción española, hechas por las empresas EADS Casa Espacio y Rymsa. También es made in Spain el gran parasol de 10 metros de diámetro que se desplegará en el espacio y que aislará a los dos telescopios del artefacto de la luz solar, hecho por Sener. Otras tres empresas del país han desarrollado otros componentes. Más de 12 universidades y centros de investigación españoles participarán en el análisis de los datos de Gaia.



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