Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

Dos programas ‘demuestran’ ser más humanos que los humanos en un juego

Los robots superaron un particular test de Turing en un videojuego. Su éxito se basó en no ser perfectos y cometer errores propios de las personas

Más noticias de: Inteligencia artificial, realidad virtual, turing, videojuegos

Ampliar

Los dos sistemas artificiales, como UT2, creado por la Universidad de Texas, UT2, fueron considerado humanos por la mayoría de los jugadores humanos. / Universidad de Texas en Austin

LEER
IMPRIMIR

Dos robots han roto las fronteras de lo que significa ser humano, al menos cuando se trata de jugar. Programados para participar en el juego de acción y estrategia en primera persona Unreal Tournament 2004 (UT2004), las dos creaciones de inteligencia virtual consiguieron parecer más humanos que muchos de los jugadores que realmente lo eran. Para nuestro consuelo, el ganador absoluto del torneo era de carne y hueso.

La competición 2K BotPrize lleva cinco años retando a programadores de medio mundo a crear sistemas de inteligencia virtual no sólo capaces de jugar al Unreal sino que puedan hacerse pasar por humanos. En esta edición, se presentaron seis equipos de Japón, Europa y Estados Unidos. En los juegos ya existen programas (o bots) capaces de competir y de ganar al mejor humano, pero de lo que se trataba aquí era de determinar su humanidad. En una versión particular del test propuesto por el padre de la informática, Alan Turing, en los años 50, los jugadores tenían que decir si el personaje con el que se enfrentaban en el juego era humano o un bot. Justo cuando se celebra el centenario del nacimiento de Turing, los bots MirrorBot y UT^2 han conseguido parecer humanos, incluso más que muchos de los jugadores reales.

“En mi caso, me basé principalmente en el conocimiento; jugué durante un tiempo a varios juegos de acción en primera persona, por lo que el desarrollo de MirrorBot incluye una gran cantidad de pruebas, observación y ajustes para evitar los patrones de movimiento y disparo que podrían desvelar su condición de bot”, explica Mihai Polceanu, estudiante rumano de posgrado del CERV, o Centro Europeo de Realidad Virtual en Brest (Francia). MirrorBot fue el bot más humano de todos.

«A Turing le habría costado imaginar que humanos y máquinas algún día podrían codearse en el mismo entorno de realidad virtual»


Risto Miikkulainen
Profesor de la Universidad de Texas

La humanidad, expresada en porcentajes, se calculaba en función  del número de veces que un jugador, ya fuera humano o artificial, era considerado humano por el resto de jugadores. Para este cálculo, no se tenían en cuenta los votos de los bots. Cada personaje fue valorado una media de 25 veces. MirrorBot logró un porcentaje de humanidad del 52,2%, superando la barrera establecida en el test de Turing. Para hacerse una idea, Samaneh Rastegari, un humano de verdad, obtuvo un 53,3%, sólo un punto más.

“Creamos su conducta de combate por medio de redes neuronales y esas redes fueron entrenadas usando algoritmos genéticos”, explica Risto Miikkulainen, el profesor de la Universidad de Texas en Austin que, junto a dos de sus alumnos, creó UT^2. Su creación consiguió también superar el 50% de juicios sobre su humanidad. En este particular ranking quedó cuarto, sólo superado por MirrorBot y dos humanos. El resto de sistemas artificiales se quedó muy lejos, con un 34% de media.

MirrorBotAmpliar

MirrorBot, creado por el rumano Mihai Polceanu, fue el bot más humano de todos. En el ranking conjunto de humanos y máquinas, quedó segundo. / Mihai Polceanu

Para lograr parecer humanos y superar el test de Turing, los dos bots usaron algo muy propio de aquellos, la imitación. “Como UT2004 es un juego de ritmo rápido, me planteé la imitación en tiempo real para tener el suficiente impacto y minimizar los requerimientos de ejecución para el bot. De esta manera, el algoritmo funciona muy rápido incluso en situaciones complejas, donde muchos jugadores interaccionan muy juntos”, explica Polceanu.

Con el suficiente tiempo y los recursos necesarios, los podrían haber hecho infalibles pero no habrían parecido humanos. “Resulta que en la construcción de los patrones de conducta de combate con neuroevolución, un buen enfoque para evolucionar es ser lo más bueno posible pero con las limitaciones propias de los humanos, como el tiempo de reacción o su fiabilidad”, aclara Miikkulainen. Aunque los bots también fallan, a diferencia de los humanos, sus fallos siguen siempre el mismo patrón, haciendo su conducta más predecible. En cambio, los algoritmos de UT^2 para errar y así engañar a los humanos se basaron en las equivocaciones que más repiten los jugadores reales.

Humanos confundidos con robots

Aunque la BotPrize celebró su quinta edición en agosto pasado, sus resultados se han hecho públicos en la reciente Conferencia sobre Inteligencia Computacional y Juegos que el IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos) ha celebrado en Granada. Uno de esos resultados puede sorprender aún más que el hecho de que los bots consigan hacerse pasar por humanos: que éstos sean tomados por robots. Sólo dos de los participantes de carbono superaron el test de Turing, y el resto fue visto por sus rivales como creaciones de silicio.

El organizador del torneo, el profesor australiano Philip Hingston, escribía que los humanos a veces cometen errores, pero no repiten ciegamente el mismo error una y otra vez. Esta es una conducta propia de bots y permite distinguirlos como tales enseguida. “Sin embargo, puede que los jugadores humanos, incluido yo, hagamos exactamente eso: exhibir conductas repetitivas o simplemente cometamos errores por no ser capaces de saltar una valla. Puede que seamos juzgados como robots por eso”, mantiene Polceanu.

¿Qué pensaría Turing de MirrorBot y de UT^2, dos bots de juegos, hayan superado su test? “Le habría costado imaginar que humanos y máquinas algún día podrían codearse en el mismo entorno de realidad virtual”, cree el profesor Miikkulainen. “Me encantaría preguntárselo yo mismo, pero estoy seguro de que no estaría entre las 10 primeras preguntas que me gustaría hacerle”, dice el alumno Polceanu.

Archivado en: Inteligencia artificial, realidad virtual, turing, videojuegos




COMENTARIOS