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Andalucía ultima la legalización de los entrenamientos de galgos atados a motos

La Junta prepara la autorización de esta práctica apoyándose en un estudio científico de la Universidad de Córdoba. La decisión abriría la puerta a su regularización en el resto de España, donde hay 180.000 galgueros

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Fotografía de un entrenamiento de galgos colgada en un foro de internet Ampliar

Fotografía de un entrenamiento de galgos colgada en un foro de internet / Quadtreros

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Atar a un galgo a un vehículo a motor para entrenarlo está a punto de ser autorizado en Andalucía. La Junta ultima la legalización de esta actividad mediante un reglamento, según informa la Federación Andaluza de Caza, que ya da por hecha la autorización y la celebra. Fuentes de la Consejería de Agricultura de la Junta explican que, de momento, es un borrador interno y “no hay nada publicado oficialmente”.

La legalización de esta práctica en Andalucía —considerada un delito de maltrato animal hasta el momento, según admite la federación—  abriría la puerta a la regularización en otras comunidades autónomas. En España hay más de 180.000 galgueros, con 500.000 lebreles, según la Federación Española de Galgos, adscrita al Comité Olímpico Español.

El reglamento prohíbe superar los 15 kilómetros por hora

A partir de ahora, según el borrador, los propietarios de galgos podrán atarlos con una cuerda a un “ciclomotor, motocicleta, quad o análogos” para entrenarlos a partir de los seis meses de edad como mínimo. La velocidad a la que debe circular el vehículo, reza el documento, es “aquella que permite al galgo acompañar al vehículo al que va atado sin poder ser arrastrado en ningún momento por este”. Estará prohibido sobrepasar los 15 kilómetros por hora en ninguna circunstancia.

El borrador de reglamento admite que este entrenamiento se venía realizando “como práctica adquirida pero carente de rigor técnico o científico”. Lo habitual es atar incluso a una decena de galgos en una barra en forma de T colocada en el frontal o en la parte trasera de un quad o llevar un racimo de perros atados a una motocicleta.

Hormonas de estrés

Hace un par de años, la Federación Andaluza de Galgos encargó a la Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas de la Universidad de Córdoba un estudio para ver en qué condiciones este tipo de entrenamiento puede perjudicar al galgo. El reglamento se basa en estas recomendaciones, según explica el biólogo Juan Carranza, director de la Cátedra y presidente de la Sociedad Española de Etología hasta hace un mes. El responsable técnico del borrador es Juan Antonio Jaén, jefe de Sanidad Animal en la Junta.

El equipo de Carranza ha medido parámetros fisiológicos —como hormonas de estrés e indicadores de desgaste muscular— y de comportamiento en una treintena de galgos, tanto en entrenamiento con vehículo a motor como en libertad. “Lo que hemos visto es que cuando entrenas a un galgo con un vehículo a motor en determinadas condiciones, se fuerza menos que lo que él mismo haría corriendo libre. Si sueltas a un galgo, lo que hace es correr”, resume Carranza.

«Hemos visto que los galgos se fuerzan menos con este entrenamiento que corriendo libres»


Juan Carranza
Presidente de la Sociedad Española de Etología

Según el borrador, el entrenamiento estará prohibido en días de lluvia o con una temperatura por encima de 32 grados. En motocicletas y ciclomotores, sólo se podrá entrenar a dos galgos a la vez, en el lateral opuesto al tubo de escape. En el caso de “vehículos en los que los perros puedan situarse de forma segura en la parte anterior del mismo”, se podrán atar hasta cuatro galgos.

La legalización de este tipo de entrenamientos es pionera en España, según Carranza. “Supongo que otras comunidades autónomas harán lo mismo basándose en nuestro estudio”, opina el biólogo.

En España, la competición más importante de carreras de galgos es la Copa de Su Majestad el Rey. Organizaciones como SOS Galgos denuncian que cada año “decenas de miles de galgos son ahorcados, arrojados a pozos y cunetas como desechos de la caza”. La Federación Española de Galgos sostiene que estos casos son “una minoría”.


Vídeo | El entrenamiento con coches, como el que muestra este galguero, no está autorizado por la Junta de Andalucía /


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