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El Gobierno ultima una normativa contra un gas radiactivo en las viviendas

Nuevos datos sobre el poder cancerígeno del radón obligan a desatascar un borrador de legislación congelado en el Ministerio de Fomento. Entre el 3% y el 14% de los tumores pulmonares en el mundo son culpa del radón

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En comarcas gallegas como Padrón, las concentraciones de radón son muy altas / Fran Villena

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Tras años de olvido, el Gobierno está ultimando una reglamentación de protección frente al radón en el interior de los edificios, según han confirmado fuentes del Ministerio de Fomento a Materia. Este gas radiactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón en España y actualmente está fuera de control. Su presencia es alta en Galicia, la sierra de Guadarrama (Madrid, Segovia y Ávila) y Extremadura, donde se origina de manera natural, a partir de la desintegración del uranio de las rocas y el subsuelo. Y, hoy en día, ninguna normativa impide a un ciudadano vivir o construir una nueva vivienda sobre una fuente de radón y condenarse a muerte. Entre el 3% y el 14% de los tumores pulmonares en el mundo es culpa del radón, según la Organización Mundial de la Salud.

La nueva normativa, cuya puesta en marcha implicará millones de euros en rehabilitaciones, se incluirá en el Código Técnico de la Edificación y será de obligado cumplimiento, si finalmente se aprueba. Este código, que incluye los requisitos básicos para la seguridad de las viviendas, se presentó en 2006. Entonces, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no se atrevió a incluir una norma para controlar la concentración del radón en las casas. Uno de los argumentos para la exclusión de la protección fue evitar que cundiera el pánico entre los propietarios de viviendas ya construidas sobre suelos sin datos de radón, según investigadores del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (CSIC), encargado de redactar el Código.

El borrador ha sido preparado por el equipo de la arquitecta Pilar Linares en el Instituto. Su elaboración comenzó hace más de un año y, a falta de flecos técnicos, ya prácticamente depende de la voluntad política.

Un problema desde la época de Aznar

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que también colabora en la redacción del borrador, ha recomendado un límite de 300 becquerelios por metro cúbico de media al año para las viviendas ya construidas. “Para edificios de nueva construcción y en aquellos casos en los que sea posible llevar a cabo acciones de remedio sencillas y económicas, el nivel recomendado es de 100 Bq/m3”, explica Lucila Ramos, subdirectora de Protección Radiológica Ambiental del CSN.

«Llevamos un retraso de más de 10 años»


Borja Frutos
Arquitecto del CSIC

El arquitecto Borja Frutos, también del Instituto Eduardo Torroja, ya redactó un borrador de capítulo de protección contra el gas radón para el Código Técnico de la Edificación en la época de José María Aznar. El Ministerio de Vivienda creado por José Luis Rodríguez Zapatero heredó la propuesta y quedó congelada. Otros países, como EEUU y Reino Unido, ya habían legislado para limitar el radón en las viviendas, pero España lo dejaba para más adelante. “Llevamos un retraso de más de 10 años”, lamenta el arquitecto.

Frutos calcula que un sistema de extracción de gas radón para una casa unifamiliar de 100 metros cuadrados ya construida costaría unos 4.000 euros. En viviendas nuevas, la protección frente al radón costaría unos 2.000 euros. Estimaciones muy preliminares señalan que 300.000 edificios en España podrían superar los máximos recomendados de radón en su interior, aunque el arquitecto del CSIC subraya que este dato es meramente orientativo.

Sin mapa en España

En España todavía no existe un mapa del radón que señale las zonas de alto riesgo. El CSN tiene previsto publicar el primero este mismo año, según Lucila Ramos. Este mapa será predictivo, con concentraciones estimadas, aunque el CSN trabaja en otro mapa que combinará esas estimaciones con medidas reales de radón en viviendas. El organismo ya cuenta con unas 12.000 mediciones. Su objetivo es delimitar las zonas del país en las que un 10% de las viviendas superan el nivel de referencia de 300 Bq/m3.

Nuevo datos sobre el poder cancerígeno del radón obligan a desatascar el borrador en el Ministerio de Fomento. Un grupo de investigadores de todos los hospitales gallegos y uno asturiano muestra hasta qué punto la desidia política de la última década ha sido un error y una condena a muerte para muchas personas.

La concentración de radón en los hogares de los no fumadores con cáncer triplica la media

Los científicos, dirigidos por Alberto Ruano, de la Universidad de Santiago de Compostela, llevan años estudiando la relación entre la exposición al radón y el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Los resultados preliminares de su trabajo muestran datos muy preocupantes.

Tras encontrar a 69 personas que nunca han sido fumadoras y que sufrían cáncer de pulmón, las mediciones de gas radón en sus casas muestran concentraciones que triplican la media de la población general gallega. “En este caso, el riesgo de sufrir un cáncer de pulmón es tres veces mayor”, señala Ruano. En trabajos previos, el mismo equipo de investigadores observó que en fumadores que viven en casas con elevados niveles de radón, el tabaco y el gas radiactivo interactúan y multiplican el riesgo de cáncer de pulmón por 46.

Medidas sencillas y baratas

El estudio muestra concentraciones de radón de 237 Bq/m3 de media en las viviendas de los enfermos de cáncer de pulmón no fumadores analizados. Las autoridades de EEUU fijan un límite de 148 Bq/m3 para tomar medidas y la Organización Mundial de la Salud recomienda que los niveles no superen los 100 Bq/m3. La media de la población gallega es de 79 Bq/m3. Estos datos son los resultados preliminares del estudio LCRINS (siglas en inglés de Riesgo de Cáncer de Pulmón en Nunca Fumadores) y se acaban de publicar en la revista Archivos de Bronconeumología.

Los autores creen “necesario” concienciar tanto a la población como a las autoridades para “promover medidas preventivas” cuanto antes. Son, básicamente, las mismas que los autores del Código Técnico de la Edificación no incluyeron y que están congeladas en borradores en el Ministerio de Fomento.

“Las medidas son relativamente sencillas y baratas, como crear un sistema de extracción forzada de aire, similar a los de los cuartos de baño, para disminuir la concentración de radón en las casas”, señala Ruano. En países como Reino Unido hay ayudas económicas para poner en marcha estos sistemas.

Mediciones por 500 euros

Xoán Miguel Barros, compañero de Ruano en la Universidad y en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, subraya que las técnicas para facilitar las reformas de las casas ya construidas en suelos ricos en radón “llevan más de tres décadas empleándose en EEUU y varios países de Europa, a un costo mínimo”. Desde 2006, su laboratorio ofrece a cualquier ciudadano o empresa la posibilidad de medir el radón en un edificio. A más de 100 kilómetros de Santiago de Compostela, sus tarifas rondan los 500 euros.

Barros es extremadamente crítico con la desidia de las administraciones públicas, tanto las autonómicas como el Gobierno central. “Aquí ni Dios ha hecho nada hasta la fecha”, resume.


REFERENCIA

DOI: 10.1016/j.arbres.2012.05.010


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