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Una empresa con veinte empleados y miles de ‘fábricas’

La compañía española Bionaturis fabrica medicamentos dentro de larvas de polillas para hacer frente a enfermedades raras

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Tres orugas como las que se emplean para cultivar los medicamentos / Bionaturis

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Una fábrica puede tener aspectos muy distintos. Uno de los más inesperados es el de una pequeña larva de polilla. Ese es el lugar que ha elegido la empresa española Bionaturis para producir sus medicamentos para animales. De esta manera, han puesto a su servicio el organismo de estas orugas que hacen por muy poco dinero la labor que en la producción de la mayor parte de los fármacos hacen caros reactores. Según la propia compañía, esto les permite emplear “hasta diez veces menos espacio y quince veces menos inversión”.

El truco, según explicaba la semana pasada en Bilbao durante la reunión de empresas biotecnológicas Biospain2012 Juan José Infante, director de I+D de la compañía, consiste en introducir el principio activo que se quiere producir a través de un virus. “Concretamente se trata de un baculovirus, un microorganismo que infecta solo a invertebrados y que por esa misma razón es más seguro para humanos o mamíferos”. Después, una vez cultivada la molécula, si se trata de aplicar el tratamiento a peces, los gusanos se introducen como parte de su alimentación y son devorados como una especie de píldora biológica.

Las orugas permiten producir los fármacos con menos coste y en menos espacio

“Nosotros empleamos esta plataforma tecnológica alternativa para cubrir demandas de las que otras empresas no se ocupan”, explica infante. Los sistemas tradicionales, en parte por sus elevados precios de producción, hacen que algunos productos para resolver problemas de salud animal no puedan llegar al mercado. Con este sistema, sin embargo, es más fácil escalar la producción y hacer que resulte más interesante.

Apoyo en la universidad

La compañía, que nació en el entorno académico de la Universidad de Cádiz en 2005 y tiene su laboratorio de I+D+i en el Centro Andaluz de Biologia de Desarrollo de la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, además de utilizar sus biofactorías para fabricar productos farmacéuticos y veterinarios por encargo, está tratando de convertirse en una referencia para los fármacos huérfanos, aquellos que tratan enfermedades cuya cura no resulta económicamente interesante para compañías convencionales.

Esta plataforma tecnológica alternativa permite cubrir demandas de las que no se ocupan otras empresas

Ahora, trabajan en el desarrollo de nuevos productos para tratar una enfermedad como la leishmaniasis en perros o de un parásito intestinal que afecta al ganado. Pero no solo quiere ocuparse de la salud animal. Las vacunas criadas en gusanos también podrían servir para curar enfermedades humanas a las que se presta poca atención. De momento, están impulsando una enzima para tratar el mal de Gaucher, una enfermedad rara que suele provocar problemas que van de la cirrosis a la osteoporosis.

Con veinte empleados y la ayuda de sus biofábricas, Bionaturis no solo ha logrado sobrevivir en época de crisis. Después de cerrar 2011 con unos beneficios de 308.000 euros, a principios de 2012 entró en el Mercado Alternativo Bursátil, una bolsa especial para empresas en expansión y ya busca socios entre las grandes farmacéuticas para sacar al mercado sus moléculas más prometedoras.

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