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Las redes sociales no dejan ni una huella en las BlackBerry

Los investigadores forenses pueden recoger mucha información de Facebook y Twitter en Android y iPhone, que conservan en la memoria interna rastros de las fotografías compartidas y los amigos

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Ya sea un adolescente desaparecido que dejó el móvil en casa, un delincuente cuyo smartphone aparece en un registro o una convocatoria de manifestación violenta, son incontables los casos en los que la información almacenada en un teléfono puede ser de ayuda en una investigación policial o judicial. Más aún ahora, cuando los nuevos aparatos telefónicos sirven de hilo conductor constante de los usuarios con las redes sociales en las que envían emails, comparten fotografías y se dejan localizar por GPS a cada instante.

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Las autoridades tienen un problema para obtener información de las BlackBerry. / swanksalot

Por eso, es interesante conocer de antemano lo que cabe encontrar en cada aparato. Los investigadores ya pueden cruzar los dedos o rezar para que no les toque lidiar con una BlackBerry; según un estudio recién publicado en Digital Investigation, las redes sociales no dejan ni rastro en los aparatos de RIM. Nada, ni una pista. En cambio, los forenses pueden recuperar grandes cantidades de información sobre las redes sociales que han sido utilizadas con iPhone y Android.

Los investigadores se limitaron a instalar las aplicaciones de Twitter y Facebook en estos tres tipos de teléfono (aunque algunos ya las tienen instaladas de antemano) y a usarlas de forma convencional durante un tiempo: se registraron, compartieron imágenes, publicaron en sus muros y timelines, mandaron correos e interactuaron con otros usuarios. La intención, observar a posteriori el rastro que esta actividad dejó en la memoria interna del aparato.

El trabajo de extracción de la información se realizó mediante exámenes manuales, usando las mismas herramientas físicas y tecnológicas en todos los casos, las que se podrían encontrar en cualquier laboratorio forense. Al examinar el contenido de los archivos de la BlackBerry, se descubre que contienen muchos datos del usuario, como contactos, mensajes SMS, MMS, así como registros de llamadas.

Los iPhone y Android conservan en la memoria interna rastro de las fotografías compartidas y los amigos de redes sociales

Sin embargo, no hay rastros de las actividades en las redes sociales realizadas durante la prueba. Este examen viene a certificar lo que ya averiguaron las autoridades británicas tras los disturbios del verano de 2011. Los jóvenes que participaron en los tumultos se comunicaron preferentemente a través del sistema de mensajes de BlackBerry (BBM) porque era opaco a los rastreos, como el propio aparato ante las huellas de Facebook y Twitter.

Un tercio de  los jóvenes británicos utilizaba las BlackBerry para comunicarse antes de los altercados, luego no se puede decir que todos optaran deliberadamente por esta tecnología con propósitos delictivos. Sin embargo, esta información puede ser de gran utilidad ante la reforma legislativa que acaba de aprobar el Gobierno español, que tipifica en el Código Penal como un delito específico la convocatoria de manifestaciones por internet siempre que incite a cometer actos violentos.

El mismo análisis en los iPhone devolvió incontables datos sobre su actividad en Facebook: información de usuario y archivo de amigos, datos de contacto y perfil, dirección URL de las imágenes, archivos de fotos, comentarios enviados e incluso amigos con sesiones de chat activas. El rastro de Twitter, bastante similar: perfil, usuarios a los que se siguió y comentarios compartidos.

El rastro encontrado en los aparatos de Android es similar, sumando los álbumes creados en Facebook, las imágenes vistas con la aplicación, los correos y las fotos compartidas en Twitter. Según explican los investigadores, se trata de mucha más información de la esperable a juzgar por las dificultades que cabe esperar de los smartphones actuales, con sistemas operativos de código cerrado y con un alto ritmo de actualización de las aplicaciones, que propicia que se pierdan datos rápidamente.


REFERENCIA

DOI:10.1016/j.diin.2012.05.007


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