Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

Los visones americanos de España están menguando

El tamaño de los ejemplares liberados de esta especie invasora se adapta a sus nuevas condiciones y a una dieta más estricta

Más noticias de: biodiversidad, conservación, especies amenazadas, especies invasoras, extinción, fauna

Visón americano Ampliar

Se tomó medidas de los visones americanos entre 1995 y 2011. / Madis Podra

LEER
IMPRIMIR

El visón americano, una de las especies invasoras más notables de España, está encogiendo. Los registros muestran que su tamaño corporal se reduce con los años, de forma lenta pero apreciable, tanto en su peso como en su longitud. Es la primera vez que se certifica en todo el territorio el decrecimiento de esta especie introducida de forma artificial en la península Ibérica a mediados del siglo XX.

Entre 1995 y 2011, los investigadores de la Universidad de Barcelona midieron y pesaron a más de 1.700 ejemplares en cinco de las seis poblaciones estables de visones americanos que hay en la península. El resultado: en torno a 100-150 gramos más ligeros y con algún centímetros menos de longitud. Números insignificantes pero “significativos” al tratarse de una orquilla de tiempo de sólo tres lustros, según el estudio que se publica en el último número de Mammalian Biology.

Visón americanoAmpliar

Se trampea a estos visones para controlar su expansión por la Península. / Madis Podra

Las razones principales para explicar que estos animales mengüen se encuentra en su alimentación, formada por pequeñas presas como cangrejos, peces, pájaros y ranas. Una dieta escasa si tenemos en cuenta que se trata de animales que se crían en cautividad para alcanzar el mayor tamaño en el menor tiempo posible. “En las granjas no gastan energía, sólo comen, y se ponen muy gordos”, explica uno de los responsables del estudio, Santiago Palazón.

Su vida en la jaula es esa, criados desde mayo a diciembre, que es cuando se les sacrifica porque es cuando la piel es más preciada. Sin embargo, los que están colonizando España -y poniéndole las cosas difíciles al visón europeo- sufre un importante derroche de energía en comparación con sus colegas cautivos. “Se quedan delgaditos, vuelven a lo que eran antes, algunos incluso mueren al recuperar la libertad. Lo normal será que reduzcan su tamaño hasta que llegue un momento en que se estabilicen”, explica Palazón, coordinador del Grupo Nutria del SECEM.

Una batalla permanente

Precisamente, la flexibilidad del visón americano para adaptarse a sus nuevas circunstancias explica en gran medida su éxito para establecerse en la península. Las primeras granjas llegaron a Segovia y Galicia a finales de la década de 1950, y ya en la de 1970 a Cataluña. El primer espécimen en libertad se vio en 1978. Desde entonces, son muchos los que se han escapado o han sido liberados.

Precisamente, la población de Galicia fue la única de las seis colonias peninsulares que se dejó fuera del estudio porque podrían alterar el resultado las dos sueltas masivas ocurridas recientemente en la zona (30.000 ejemplares en 200520.000 en 2007).

A pesar de estos resultados, las noticias siguen siendo malas para la especie autóctona, según explica Palazón, vicepresidente de la Asociación Visón Europeo, que se dedica a ayudar a Medio Ambiente en el control de la especie invasora. “Se siguen expandiendo, a pesar de que trampeamos mucho”, lamenta.

Las zonas en las que más se trampea para mantener a raya a los americanos es -junto a Cataluña-  en torno a la principal población de visones europeos que abarca principalmente al País Vasco, el norte de Burgos, La Rioja y Navarra. “Esta rodeado por todos lados”, asegura Palazón. La mejor experiencia fue la de Álava, donde se persiguió a los invasores con mucho ahínco entre 2003 y 2005: “Allí hemos visto cómo el visón europeo ha recuperado ríos, una buenísima noticia. Eso prueba que la estrategia funciona”.

Sigue este tema:

#conservación


REFERENCIA

10.1016/j.mambio.2012.02.001


Archivado en: biodiversidad, conservación, especies amenazadas, especies invasoras, extinción, fauna




COMENTARIOS