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ENTREVISTA | Peter Campbell, Investigador del The Wellcome Trust Sanger Institute

“Los tests genéticos personales solo serían útiles para un pequeño grupo de la población”

El codirector del Proyecto del Genoma del Cáncer británico reconoce el “sorprendente” número de genes que pueden causar el cáncer, pero no lo ve como “un motivo para la desesperanza”, dice

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Peter Campbell, en el recinto del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) / CNIO

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Para mantener con vida la máquina humana, las células utilizan una y otra vez la información que tienen a su disposición en ese manual de instrucciones que es el genoma. Pese a la precisión del mecanismo, los pequeños errores se van acumulando y, más tarde o más temprano, acaban por provocar el cáncer. Conociendo la naturaleza genética de este tipo de enfermedades, una de las estrategias fundamentales para combatirlas es identificar los genes responsables de las mutaciones  que las provocan.

III Peter Campbell

Peter Campbell es el director de Genética del Cáncer y Genómica en el Wellcome Trust Institute británico y es codirector del Proyecto del Genoma del Cáncer. En 2009, fue autor principal de la primera secuencia completa y el análisis de un genoma completo de un tipo de cáncer asociado a la exposición al humo de tabaco.

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Ese es el objetivo del Proyecto del Genoma del Cáncer, un consorcio internacional de 14 países (España colabora con la secuenciación de la Leucemia Linfática Crónica) que está secuenciando miles de genomas de 50 tipos distintos de cáncer para compararlos con genomas sanos y detectar cuáles son los cambios que determinan que el mal se desencadene. Peter Campbell es investigador del The Wellcome Trust Santer Institute  (Reino Unido) y codirector del Proyecto del Genoma del Cáncer británico, y el pasado viernes estuvo en Madrid invitado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) como parte de sus “seminarios distinguidos”.

La semana pasada se publicaron los resultados del proyecto Encode, que realza la importancia de lo que se conocía como ‘ADN basura’. ¿Cómo afecta esto al trabajo del Proyecto Genoma?

Los artículos se han publicado esta semana pero la información ya se utilizaba desde hace seis o doce meses y ya la hemos incorporado en nuestros planteamientos. Lo que está claro es que cuanto más conocemos más conscientes somos de la enorme complejidad de la genética del cáncer.

“La complejidad del cáncer es enorme. Incluso dentro de un mismo paciente, hay diferencias entre las distintas partes del tumor”

¿Cuáles son las implicaciones prácticas de este conocimiento que se está obteniendo con la secuenciación de los genomas del cáncer?

Según vamos secuenciando genomas del cáncer, podremos, cada vez más, separar las mutaciones que creemos que son importantes para el cáncer de los pacientes de aquellas que creemos que son solo un ruido de fondo en el sistema. Podemos tomar el cáncer de un paciente, secuenciar el genoma y de esos cinco o seis cambios genéticos extraer la información que creemos que puede ser relevante para ese paciente y para encontrar el tratamiento más adecuado.

¿Cómo funcionarían estos tratamientos?

Sabemos que lo que hace que el cáncer crezca son los cambios genéticos. Esos cambios son como un libro de recetas que le están diciéndo a la célula que se comporte como una célula cancerosa. Si sabemos qué cambios son responsables de un cáncer, podemos crear fármacos que bloqueen esos cambios. Ha habido dos o tres ejemplos interesantes, en el que hemos identificado el cambio genético que produce un cáncer particular y después un tratamiento se ha diseñado para bloquear los efectos de ese cambio. Esos tratamientos son muy efectivos. Creo que habrá más ejemplos similares cuando entendamos mejor el cáncer.

Porque hay mucha diferencia entre los distintos tipos de cáncer

Hay diferencias entre distintos tipos de tumor, pero también dentro de un mismo tumor como el cáncer de mama. Incluso dentro de un mismo paciente, hay diferencias entre las distintas partes del tumor.

“Un cáncer de mama medio tiene hasta 10.000 mutaciones por genoma”

¿Cómo se enfrentan los científicos a toda esa cantidad de nueva información sobre la enfermedad que se está consiguiendo?

Lo primero es reunir la información, como en el proyecto Encode o el Proyecto del Genoma Humano. Hay un consorcio internacional de genetistas del cáncer que están secuenciando genomas del cáncer y como parte de esta cooperación hemos acordado compartir toda la información y la interpretación de los datos con la comunidad abiertamente.

El siguiente paso es relacionar toda esa información con la información clínica. Queremos conocer qué significa tener mutaciones en un gen particular, sobre el comportamiento concreto del cáncer del paciente y cómo responde a distintos tratamientos. Eso es un poco más difícil porque requiere colaboración entre clínicos y genéticos, pero también la colaboración de los pacientes. Que dejen que su genética se vigile, que se tomen muestras y que la información obtenida esté disponible para la comunidad científica.

¿Se están planteando ya estrategias de cooperación para dar este siguiente paso y empezar a trabajar con pacientes?

Todos somos conscientes de esa necesidad y se está empezando a hablar. Para ver la necesidad de esta cooperación internacional para poner a prueba estos conocimientos, puedo poner un ejemplo. Hemos secuenciado 100 cánceres de mama. Ahí encontramos que hay dos o tres genes que están mutados en un 20% de los pacientes, pero hay 10 o 12 genes que están mutados en menos de un 5%. Algunos de esos genes son dianas terapéuticas, pero si tienes genes que solo están mutados en un 2% o un 3% de pacientes, para tener un ensayo de 300 personas, tienes que tener una población de 10.000 personas con cáncer de mama. Eso es imposible de encontrar en un solo centro y casi en un solo país.

“Hemos descubierto una mayor complejidad, pero con esa información podremos diseñar mejor tratamientos”

¿Cuál serían los tres nuevos descubrimientos del proyecto del genoma del cáncer que destacaría?

Primero, lo que he mencionado de las diferencias entre tipos de tumor y pacientes dentro de un tipo de tumor. No teníamos ni idea de cómo de diferentes eran los cánceres de mama entre ellos. Bajo el microscopio los tumores de dos personas pueden parecer muy similares, pero cuando miras al genoma son muy diferentes.

Lo segundo es que las raíces del desarrollo de estos cánceres son muy complicadas. Un cáncer de mama medio tiene entre 3 y 10.000 mutaciones por genoma más algún grupo de anomalías cromosómicas. Y en cualquier tipo de cáncer de pecho puede haber cinco o seis procesos distintos que lo provocan.

El tercer hallazgo que destacaría como sorprendente es el número de genes que pueden causar el cáncer. Son muchos más de los que pensaba. Si se observa diez años atrás, se predecía que 10 o 20 genes podían ser suficientes responsables de la mayor parte de los cánceres. Antes se llegó a decir que esta nueva etapa de secuenciación no tenía sentido porque ya se habían encontrado todos los genes que causaban el cáncer, pero se han encontrado al menos 40 nuevos genes responsables de causar el cáncer.

Esta gran complejidad, ¿es un motivo para la desesperanza?

Probablemente hemos sido un poco ingenuos. Si tomas un grupo de pacientes de cáncer de mama y miras en el microscopio sus tumores, todos parecen idénticos, pero los tratas con los mismos fármacos y la mitad responden bien y la mitad no responden en absoluto. Deberíamos haber sabido que esa diferencia en respuesta a los fármacos debe ser respuesta a una complejidad intrínseca. No lo veo como un motivo para la desesperanza. Tenemos más información y con ella podremos diseñar mejor tratamientos.

Hay algún intento para elaborar teorías que ayude a sintetizar y hacer comprensible toda esta complejidad

Creo que hay un número de personas que están empezando a hacerlo. Estudiando sistemas biológicos como algo complejo pero cognoscible. Hay un grupo, por ejemplo, que tomó una bacteria, la más simple que existe, y consideraron todo el sistema biológico de la bacteria, todos los genes y lo introdujeron en un modelo informático para ver todas las interacciones entre genes, proteínas y demás e hicieron predicciones sobre cómo se comportaría esa bacteria si provocabas un cambio particular en su entorno. Y sus predicciones fueron muy cercanas a la realidad.

Además de buscar nuevas curas, la secuenciación del genoma del cáncer permitirá mejorar la prevención

El cáncer es mayormente un suceso aleatorio. Hay cosas que hacemos que incrementan el riesgo de cáncer como fumar y otras circunstancias ambientales. Probablemente podemos empezar a utilizar la genética de las mutaciones que vemos en los genomas y tratar de averiguar si hay unos agentes que provocan esas circunstancias y hacer recomendaciones de salud pública para apartar esos agentes. Pero en último término la mayor parte de los cáncer surgen a partir de problemas intrínsecos de la célula.

Dicho esto, que puede resultar un poco deprimente, creo que hay formas en las que podemos controlar algunos cáncer cuando se desarrollan, encontrar formas de diagnosticarlos antes, y crear formas de eliminarlos. Y es posible incluso que encontremos tratamientos que detengan cánceres en etapas iniciales del desarrollo. Pero eso está en un futuro lejano.

Para la prevención, ¿son útiles los tests genéticos personales?

Si tomas los resultados de un tipo de estos tests, y tomas el riesgo particular de cada persona para un tipo de cáncer, la mayor parte de la gente quedará distribuida en la media. Para la gente en los extremos, que tiene un riesgo muy elevado de sufrir una enfermedad, este tipo de tests puede ser útil, pero para la mayor parte de la gente, la que está en la media, no sería útil.

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