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Las enfermedades infecciosas se ceban con las personas sin hogar

Un macroestudio en varios países alerta de que las altas tasas de tuberculosis, hepatitis C y VIH en los ciudadanos sin techo constituyen un riesgo para la salud pública

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Una persona sin hogar, en el centro de Madrid Ampliar

Una persona sin hogar, en el centro de Madrid / Petter Palander

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La presencia de enfermedades infecciosas como la hepatitis C, la tuberculosis y el VIH en las personas sin hogar es muchísimo más alta que en el resto de la población, según alerta un macroestudio que ha revisado los datos de varios países. En EEUU, por ejemplo, la proporción de enfermos de tuberculosis en la población sin techo es 46 veces mayor que en la población en general. Y la de infectados por el virus de la hepatitis C es el cuádruple.

En el Reino Unido la situación es similar, con un porcentaje de casos de tuberculosis 34 veces mayor y una prevalencia de la hepatitis C casi 50 veces mayor. La presencia del VIH también es más habitual entre estas personas en exclusión social grave, aunque los datos son muy heterogéneos.

La proporción de tuberculosos entre personas sin hogar es 46 veces mayor que en el resto de la población en EEUU

Los autores del macroestudio recuerdan que unos 100 millones de personas viven sin hogar en el mundo y que el problema no es en absoluto ajeno a los países ricos. Unas 650.000 personas en EEUU y 380.000 en Reino Unido estarían en esta situación. En España, se calcula que hay unas 30.000 personas sin hogar.

El trabajo, dirigido por Seena Fazel, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, ha analizado 43 estudios previos, publicados entre 1984 y 2012, con una muestra total de casi 60.000 personas sin techo de EEUU, Reino Unido, Suecia, Brasil, Francia, Alemania y España, entre otros.

Análisis en Barcelona

“Las infecciones en personas sin hogar pueden conducir a infecciones de toda la comunidad”, ha advertido en un comunicado Fazel, que publica hoy su trabajo en la revista The Lancet Infectious Diseases. “Dado que el número absoluto de personas sin hogar es alto en algunos países, mejorar su atención puede tener efectos pronunciados en la salud pública”, explica.

La revisión de Fazel incluye un estudio llevado a cabo en Barcelona entre 1997 y 1998 que analizó a 447 personas sin hogar y encontró que el 75% estaban infectadas por el bacilo de la tuberculosis.

«Es fundamental evitar tener albergues atestados que fomenten las epidemias»


Didier Raoult
Microbiólogo de la Universidad de Aix-Marsella

En un comentario adjunto, el microbiólogo francés Didier Raoult, de la Universidad de Aix-Marsella, subraya que los riesgos de epidemias en la población sin hogar constituyen “un problema de salud pública para la población en su conjunto”, además de evidentemente para ellos mismos. Para Raoult, “es crucial aplicar estrategias específicas para reducir estos riesgos”.

Los investigadores se han centrado en el VIH, la tuberculosis y la hepatitis C porque son las enfermedades más estudiadas en las personas sin hogar, sin embargo recuerdan que otras patologías infecciosas, como las hepatitis A y B, la difteria, las infecciones en los pies y los problemas dermatológicos también son habituales.

Ropa y zapatos nuevos

“Las personas sin hogar deben tener acceso a ropa y zapatos nuevos, y un fácil acceso a instalaciones con duchas. Es fundamental evitar tener albergues atestados que fomenten las epidemias”, recomienda Raoult.

Con la crisis económica, en países como España las organizaciones sociales lamentan precisamente la precariedad en la red de alojamientos para personas sin hogar. “A la escasez de plazas en los centros se suma la falta de espacios de intimidad o estancias de poco tiempo. Porque la red es insuficiente, está mal dotada y cubre, mayoritariamente, aspectos mínimos de subsistencia sin contemplar otras necesidades”, sostiene la Fundación RAIS.

Los autores del macroestudio sugieren buscar y tratar casos de tuberculosis, sin esperar a que las personas desarrollen síntomas y acudan a un hospital. Además, proponen programas de intercambio de agujas para drogadictos y la distribución gratuita de preservativos, entre otras medidas para frenar el contagio de estas enfermedades.


REFERENCIA

DOI: 10.1016/S1473-3099(12)70177-9


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