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Estados Unidos podrá seguir censurando ciencia

Hoy arranca en Nueva York una reunión a puerta cerrada para estudiar salidas a la crisis del supervirus de la gripe aviar, el mayor caso de censura científica de las últimas décadas. La investigación en este campo sigue parada desde hace siete meses

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Un operario en un laboratorio de máxima seguridad en EEUU. Ampliar

Un operario en un laboratorio de máxima seguridad en EEUU. / James Gathany

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El año pasado, EEUU protagonizó el mayor caso de censura científica de las últimas décadas. Un panel de expertos en bioterrorismo a cargo del Gobierno recomendó censurar dos estudios sobre una variante de la gripe aviar que,  en su opinión, podía ser usada como arma biológica por terroristas.

El caso desencadenó una discusión sin precedentes en la que se mezclaron científicos, políticos y representantes de la ONU que intentaron sentar las bases para que algo así no volviese a suceder. Aún no han llegado a un acuerdo y,  por ahora, Washington puede seguir ejerciendo su presión para que ciertos estudios no vean la luz.

“Son lo más parecido que tenemos a un Tribunal Supremo en este tipo de asuntos”, dice Bruce Alberts, editor de la revista científica Science, sobre el NSABB, el panel de expertos que promovió la censura. A petición de este grupo, Alberts accedió a retener la publicación de uno de los estudios, que lidiaba con la primera variante de la gripe aviar H5N1 obtenida en el laboratorio  que era capaz de transmitirse entre mamíferos. Siete meses después, el responsable de la revista, una de las más prestigiosas en el mundo científico, critica a ese tribunal y sus decisiones. “Interpretaron mal parte de los datos”, reconocía en una entrevista publicada en la web de su revista.

Desde diciembre de 2011, cuando estalló la polémica, la mayor parte de reuniones y decisiones sobre el supervirus H5N1 se han tomado a puerta cerrada y sin prensa. Siete meses después, esto no ha cambiado. El nuevo encuentro para tratar la situación será hoy en Nueva York, de nuevo en una reunión cerrada al público y los medios de comunicación, según han confirmado a MATERIA sus organizadores.

El virus censurado por EEUU no existiría si EEUU no hubiera pagado  por obtenerlo. La variante de la gripe aviar fue aislada por dos equipos de científicos, uno en Europa y otro en EEUU, ambos financiados con fondos públicos estadounidenses para investigación biomédica.

 La mayor parte de reuniones y decisiones sobre el H5N1 se han tomado a puerta cerrada y sin prensa

El patógeno fue el primero de su clase que evolucionó para transmitirse entre hurones, un mamífero al que se considera el mejor sustituto de las personas para estudiar la gripe. Aquel virus había aprendido a seguir vivo en el aire el tiempo suficiente para pasar de un mamífero a otro. En la naturaleza, un cambio similar podría ser el primer paso hacia una pandemia entre humanos.

Los expertos del NSABB llegaron a comparar la situación con la de 1940 y el desarrollo de las primeras bombas atómicas. Agobiados por esta perspectiva, recomendaron que no se publicasen los dos estudios en cuestión, liderados por Yoshihiro Kawaoka, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Ron Fouchier, del Erasmus Medical Center de Rotterdam (Holanda). Las dos revistas que debían publicar los estudios, Science y Nature, obedecieron.

En su entrevista,  Alberts explica ahora que los expertos de Washington recomendaron la censura “sin reunirse con los autores ni conocer los detalles de los estudios”. Esto les llevó a sobrestimar la peligrosidad del virus. “Creyeron que habían muerto hurones en el estudio pero en realidad no murió ni uno”, asegura.

Falta de apertura

Medio año después, los dos trabajos han sido publicados y la crisis se ha dado por resuelta. Pero la investigación en este campo sigue parada desde hace siete meses. Además, no hay establecido un protocolo internacional que impida que esto vuelva a suceder. De hecho, el panel de expertos de Washington podría volver a parar un estudio si lo consideran peligroso.

“Los editores de Nature son los responsables de consultar a la comunidad científica y las agencias de seguridad”, explica un portavoz de la revista a MATERIA. La publicación “tiene acceso a excelentes consejeros “, continúa, y añade que “rechazar un estudio basado en sus consejos es aún posible”, señalan. Echando la vista atrás, la revista reconoce que “está claro que el proceso debería ser más abierto”, pero que “el NSABB y la OMS deberían seguir liderando el proceso”.

El virus censurado por EEUU no existiría si EEUU no hubiera pagado  por obtenerlo

“El NSABB debería haber consultado con más gente, incluida la OMS (Organización Mundial de la Salud) y más científicos trabajando en gripe, y haber mandado una recomendación apoyada también por los cientificos y la propia OMS”, explica Adolfo García-Sastre, que lidera un grupo de investigación sobre gripe en la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York.  “Esto no fue así y ocasionó el debate que ocasionó”, añade.

La polémica ha obligado a García-Sastre a convertirse en un diplomático de la ciencia. Tras la recomendación del NSABB de censurar los estudios, este investigador aceptó firmar, junto a Kawaoka y Fouchier, una moratoria voluntaria que suspendía la investigación con variantes de la gripe aviar transmisible entre mamíferos hasta que se estableciesen nuevas normas sobre el manejo de este tipo de patógenos. Otros 36 expertos de ocho países se sumaron al parón, que tenía una duración inicial de 60 días, pero que sigue en vigor desde entonces.

Algunos expertos piensan que este tipo de investigaciones no deben detenerse, ya que pueden ayudar a detectar mutaciones peligrosas en virus de la gripe aviar recogidos en el terreno. Otros piensan que merece la pena detenerse el tiempo suficiente y asegurarse de que no habrá ningún escape de este tipo de patógenos que pudiera causar catástrofes. “Se han exagerado tanto las implicaciones de riesgo que suponen estos estudios como los beneficios que se derivan de estas investigaciones”, sentencia García-Sastre.

No hay fecha de arranque

Nadie se atreve a dar fechas sobre cuándo se podrá levantar la moratoria. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el principal organismo de I+D público de EEUU y principal financiador de los trabajos censurados, se resiste a decir cuándo podrá levantarse el veto.

El lunes, García-Sastre  co-organiza una reunión de expertos en gripe de EEUU a puerta cerrada que tendrá lugar en Nueva York y a la que asisten también Kawaoka y Fouchier. Tanto la moratoria como las nuevas medidas de seguridad estarán sobre la mesa, pero el investigador español es escéptico sobre los resultados. Levantar la moratoria no depende de la comunidad científica, dice, sino  del Gobierno de EEUU, que es quien debe fijar las nuevas normas, según la emisora de radio estadounidense NPR.

«Se han exagerado tanto las implicaciones de riesgo como los beneficios que se derivan de estas investigaciones»


Adolfo García-Sastre
Investigador de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York

La OMS, el otro gran protagonista de esta historia, tampoco ofrece fechas. La organización, que pertenece a la ONU, tiene prevista una nueva reunión “a principios de 2013″, según explica un portavoz de la organización. En este foro, los expertos analizarán las medidas de seguridad que regulan actualmente el uso de este tipo de patógenos y discutirán medidas para “mejorar la manera de realizar estos estudios”, añaden. Ni palabra de cuándo se levantará la moratoria.

“Seguro que lo que apruebe EEUU pasará a la OMS”, opina Luis Enjuanes, un investigador del CSIC que está desarrollando una vacuna contra el SARS. La decisión de EEUU no sólo afectará a los investigadores de este país, sino a otros como Fouchier o el mismo Enjuanes, que trabajan en Europa pero financiados por subvenciones estaounidenses de los NIH. “El problema es que si no les haces caso te quedas sin dinero, su poder es el del financiador”, reconoce Enjuanes.

Las nuevas normas de seguridad que pacten EEUU o la comunidad internacional tendrán un coste para la ciencia. “El progreso será más lento, más difícil y más caro”, opina Juan Ortín, investigador del CSIC y experto en el virus de la gripe.



El peligro está en los científicos

Más que el peligro bioterrorista, que muchos investigadores cuestionan (los terroristas no suelen tener laboratorios de última tecnología), crear variantes contagiosas de la gripe aviar entre mamíferos puede entrañar otros riesgos. “Habría que ver hasta qué punto se pueden crear agentes más patogénicos sin querer”, alerta Juan Ortín, investigador del CSIC y uno de los mayores expertos en gripe aviar del país. El investigador pide involucrar a toda la sociedad y no solo a un grupo de científicos. “Es un apregunta que nos debenos hacer todos y decidir si tomar precauciones o no”, concluye.

Uno de los asuntos a resolver por los expertos será si se eleva el nivel de seguridad exigido para estudiar patógenos como el nuevo H5N1 . Hasta ahora la regulación dice que se necesitan centros BSL3, el penúltimo nivel de más seguridad. Una de las posibilidades dado el riesgo que suponen ciertos virus es que la norma se eleve al BSL4, el máximo. “En España tenemos laboratorios BSL3 como CISA y CRESA, pero ninguno del tipo cuatro”, explica Ortín. Actualmente, en la Unión Europea hay seis laboratorios de este tipo ubicados en Reino Unido, Alemania, Francia y Suecia. Un proyecto de la UE quiere elevar este número hasta 14. Ninguno de los nuevos centros estará en España.



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