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El arte con mamuts cuenta la historia de su convivencia con los humanos

Una revisión del arte rupestre con los mamuts como protagonistas muestra la gran variedad de representaciones artísticas en torno a estos animales

Más noticias de: arte rupestre, prehistoria

mamuts

Representaciones artísticas de mamuts
  • Lugares en los que se han encontrado representaciones de mamut

  • Primera representación hallada de mamut lanudo en Abri de La Madeleine en 1864

  • Figuras de marfil halladas en los Alpes suabos

  • Figuras de arenisca y hueso encontradas en Avdeevo, Russia

  • Representación encontrada más al norte, en Berelëkh, Rusia

  • Lanzaflechas

  • Discos de hueso, posiblemente ornamentos

  • Mamut en la cueva de Rouffignac, Francia

  • Representación arcaica en la cueva de Baume Latrone

  • Mamut de la cueva cántabra de El Castillo

  • Semirelieve en la Grotte du Mammouth, Francia

FOTOGALERIA | Representaciones de mamuts /

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Hace unos 21.000 años, comenzó el fin de la era de los mamuts en Europa. Estos grandes elefantes lanudos vieron cómo el cambio climático transformaba su entorno y una nueva especie de humanos los atosigaba sin piedad. Los pastos en los que habían prosperado fueron dejando paso a los bosques y sus dificultades para encontrar alimento se incrementaron. Es probable que todas estas circunstancias estén detrás de la desaparición de uno de los animales más míticos con los que se ha cruzado la humanidad.

Pero además de colaborar en su desaparición, los humanos también los utilizaron como modelos para sus obras de arte. Pinturas, grabados, esculturas y distintos tipos de tallas han dejado constancia de su convivencia durante miles de años. Ahora, los investigadores Ingmar Braun, de la Universidad de Basilea (Suiza), y Maria Rita Palombo, de la Universidad de La Sapienza (Roma), han realizado una revisión del arte conocido en torno a estos animales en la revista Quaternary International en la que recuerdan la gran diversidad de manifestaciones artísticas con el mamut como protagonista.

«Cuando contemplas aquellos animales moverse con el balanceo de las sombras parece que están vivos»


Ingmar Braun
Investigador de la Universidad de Basilea

Los humanos del Paleolítico se hicieron acompañar de los mamuts esculpiendo figurines con su imagen sobre los propios colmillos de marfil o las piedras areniscas. También inmortalizaron a los gigantes lanudos sobre discos de hueso que podían ser alguna especie de colgantes y los recrearon sobre herramientas vitales como los soportes empleados para lanzar flechas. Además, en las cuevas europeas, muchas de ellas situadas en España, se han podido encontrar grabados, esculturas y pinturas que nos han proporcionado información sobre aquellos animales.

En la localidad alemana de Gönnersdorf, por ejemplo, se encontraron mamuts pintados con extremo detalle que, sin embargo, no tenían colmillos. Esta “mutilación”, cuentan los autores del artículo, podría ser el resultado del hambre que pasaron estos animales debido a la falta de alimento que sufrieron tras los cambios climáticos del último periodo glacial.

Un elefante misterioso

Algunas de las cuevas, en las que los mamuts eran aproximadamente el 6,3% de los animales representados (caballos y ciervos eran más abundantes), nos han dejado misterios como el de la cueva cántabra de El Castillo. Allí se encontró la pintura de lo que se cree que es un Palaeoloxodon antiquus, un elefante de colmillos rectos que se debió extinguir en la zona hace unos 40.000 años, antes de realizarse la pintura. Esta representación es la única de este animal en el sur de Europa, donde los elefantes presentes en las pinturas rupestres son mamuts lanudos (Mammuthus primigenius). Esta rareza ha llegado a plantear que se tratase de un mamut joven o de un individuo con poco pelo, pero hallazgos recientes pueden ser claves para desvelar el misterio.

Aunque el especialista en arte prehistórico Ingmar Braun no descarta que en algunas ocasiones las representaciones de animales pudiesen basarse en mitos y no en la observación directa, el coautor del estudio cree que “las nuevas dataciones de las pinturas de El Castillo, que afirman que pueden tener más de 40.000 años, aclararían este caso”. Hay que tener en cuenta que en esta gruta se encontraron restos de P. antiquus de unos 42.ooo años de antigüedad.

Más de 400 siglos después, dice Braun, es complicado averiguar qué llevó a aquellos humanos a pintar aquellos animales que además de proporcionarles alimentación debieron fascinarles. Aunque fuesen acertadas las teorías que, al menos en parte, responsabilizan a los humanos de la extinción de los mamuts, los artistas de aquellas sociedades también son culpables de hacer a aquellos animales un poco inmortales. “Para estudiar las pinturas entramos en las cuevas con antorchas, como lo debieron hacer ellos”, cuenta Braun. “Pintaban aprovechando el relieve de las cuevas para darle más realismo y cuando contemplas aquellos animales moverse con el balanceo de las sombras, parece que están vivos”.


REFERENCIA

DOI: 10.1016/j.quaint.2012.07.010


Archivado en: arte rupestre, prehistoria




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