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ENTREVISTA | Tony Hoare, Científico informático y premio Turing 1980

“La informática es una profesión de gente brillante”

Sir Tony Hoare, que recibió el ‘nobel’ de computación en 1980, defiende la “enorme contribución de la tecnología” al desarrollo del resto de ciencias

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Si Tony Hoare fuera físico, químico o biólogo tendría un premio Nobel, además de un título de sir. Como es informático, lo que tiene es un premio Turing, que es la mayor distinción de las ciencias de la computación pero tan desconocida para el gran público como lo es, tristemente, el extraordinario matemático que le da nombre. Alan Turing es el padre de la inteligencia artificial, y no es exagerado decir que su trabajo, al descodificar los mensajes encriptados de las complejas máquinas nazis Enigma, fue decisivo para que los aliados ganaran la II Guerra Mundial.  Su vergonzosa muerte tras ser condenado por sodomía, al reconocer su homosexualidad, solo ha agrandado su leyenda en la comunidad científica.

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Tony Hoare, científico y premio Turing 1980. /

III Tony Hoare

Sir Charles Antony Richard Hoare (Colombo, Sri Lanka, 1934) se enamoró de la informática gracias a la filosofía. Según explica en su perfil del centro de investigación de Microsoft en Cambridge, en los años 50 estudió filosofía, latín y griego, lo que permitió admirar la belleza de la lógica matemática. La informática fue solo una herramienta para plasmar esa belleza, desarrollando el algoritmo Quicksort, que facilita la búsqueda de palabras en un diccionario. En 2000, la reina Isabel II de Inglaterra le otorgó el título de Sir por su contribución a la informática.

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Hoare visita Madrid para tratar de que Alan Turing sea una leyenda, también, para el resto de la ciudadanía. Multitud de actividades y conferencias conmemoran el primer centenario de su nacimiento en todo el mundo, incluida España, y recuerdan las incontables contribuciones del científico británico a la computación moderna. “La idea de la informática, tal y como la conocemos ahora, pertenece a Turing”, asegura Hoare. Y explica: “Él inventó la primera computadora, la idea de almacenar las instrucciones de un ordenador dentro del propio ordenador; así, éste podría observarlas y, de alguna manera, entender cómo funciona. Esa es la base del funcionamiento de cualquier computadora que hay encima de esta mesa”.

Turing es también conocido por haber desarrollado una prueba para medir la inteligencia artificial. En el test de Turing, un juez debe realizar una serie de preguntas a un humano y una máquina, y tratar de adivinar quién es el que responde. Muchos expertos en inteligencia artificial creen que, cuando ese juez no sea capaz de diferenciar las respuestas de ambos, se podrá decir que el ser humano ha conseguido crear un ordenador realmente inteligente. Hasta ahora, ninguna máquina lo ha logrado.

 ”La idea de la informática, tal y como la conocemos ahora, pertenece a Alan Turing”

Hoare, que trabaja en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial desde 1968, no cree que este hito sea importante. “La forma del test que eligió Turing no tiene demasiados admiradores; es muy difícil, y no muy significativo si ocurre”. La explicación es simple: “No se puede hacer dinero de ello”.

Aunque Hoare está de acuerdo en probar la inteligencia artificial, asegura que esas pruebas deben ser asimétricas, es decir, no cree que las máquinas tengan que competir con los humanos, sino que deben conseguir “hacer mejor aquello en lo que son buenas”. La versión de Hoare del test de Turing, en la que trabaja actualmente como investigador senior en el centro de investigación de Microsoft en Cambridge,  es que un ordenador pueda entender “la relación entre sus propios programas, y lo que esos programas deben hacer”.

“Muchos científicos pensaban que programar era un oficio aceptable para un fracasado”

El científico se siente cómodo trabajando en una gran multinacional que le paga para investigar, tal y como hacen biólogos, físicos, matemáticos o químicos. Pero hubo un tiempo, en los años 60, en que la ciencia informática no solo no era respetada como tal si no que “los científicos pensaban que programar era un oficio aceptable para un fracasado”, explica entre risas. “Ahora, la situación es distinta. Nos hemos ganado el respeto del resto de la comunidad científica con la enorme contribución que la tecnología ha hecho al progreso de la ciencia, la biología en particular”, explica. ”Aunque hay todo tipo de personalidades y diferentes niveles de inteligencia, como en todas partes, la informática es una profesión de gente brillante”, asegura, rotundo.

Y lo demuestra: a la pregunta sobre la sociedad le debe una disculpa a Alan Turing tras haberle condenado a morir por su homosexualidad, tal y como se debate en Reino Unido desde hace años, el científico contesta con inteligencia y diplomacia: “Le debemos una disculpa a él, y probablemente a muchos otros. Pero disculparse no sirve para solucionar un problema”.

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