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Halladas claves genéticas del alcoholismo en España

El mayor estudio hasta la fecha revela un cambio genético que blinda a alrededor del 5% de la población frente a la adicción y otra modificación del ADN que predispone a las mujeres a beber

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Un cambio en el gen ADH6 predispone a las mujeres al alcoholismo. / D. Nicholson

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El mayor estudio sobre las claves genéticas del alcoholismo en España ha desvelado algunos intríngulis microscópicos que hacen que un hombre beba más de una botella de vino al día y una mujer más de una litrona de cerveza, los umbrales considerados excesivos. Los autores, encabezados por el médico Luis Bujanda, han detectado que un pequeño porcentaje de la población española está blindado contra el alcoholismo.

En estos ciudadanos, una mutación en una sola letra del gen ADH1B cambia la proteína alcohol deshidrogenasa, encargada de romper el alcohol en el hígado. Gracias a este simple cambio de letra (hay una A en lugar de una G en una palabra de casi 16.500 letras), el metabolismo del alcohol es más rápido y se forma de golpe más acetaldehído, el compuesto responsable del resacón, el enrojecimiento facial de los borrachos, la somnolencia, la taquicardia y otros efectos indeseables.

“Este cambio en el ADN es protector, porque el individuo no tolera bien el alcohol y se genera una aversión”, explica David Celorrio, del Servicio de Genómica de la Universidad del País Vasco. “Si tienes la A se puede decir que no vas a ser adicto nunca”, añade. Entre un 2% y un 7% de los europeos tendrían esta variante A, según las bases de datos genéticas. Técnicamente, este escudo antimisiles alcohólicos se llama ADH1Brs1229984.

Las mujeres, bajo la lupa

En cambio, las personas estudiadas con una G en vez de una A en ese gen ADH1B presentan un metabolismo más lento y la molécula de alcohol permanece más tiempo en la sangre y por lo tanto en el cerebro, secretando más dopamina, una hormona asociada con el placer. Esta variante genera más adicción y supone un riesgo de caer en el abuso del alcohol, detallan los investigadores en su estudio, publicado en la revista Addiction. Al menos el 93% de los españoles tendría esta variante G.

Las claves genéticas del alcoholismo se han estudiado poco en poblaciones caucásicas

Además, y por primera vez, los investigadores han observado otro cambio genético clave. El trueque de una C por una T en el gen ADH6 provoca una mayor ingesta de alcohol, pero solo en mujeres. Los científicos trabajan ahora para saber por qué esta modificación genética afecta solo a las mujeres y para averiguar a cuántas afecta.

“Este es sin duda el estudio más amplio que se ha hecho en España, y el que ha analizado un mayor número de mujeres”, afirma Bujanda, líder de uno de los grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas. A su juicio, estos datos serían extrapolables a otras poblaciones caucásicas.

Más de 1.500 personas analizadas

La relación de algunos cambios mínimos en los genes ADH1B y ADH1C con el alcoholismo ya se había estudiado en poblaciones asiáticas, pero muy poco en las caucásicas, como subrayan los investigadores, procedentes de una docena de instituciones españolas. Además, las mujeres suelen quedar marginadas en estos estudios.

Las mujeres suelen quedar marginadas en estos estudios

No son las únicas claves genéticas detrás del alcoholismo. Genes relacionados con el metabolismo y el transporte de la dopamina, la hormona asociada al placer al beber, también predispondrían a la adicción, según han sugerido en el pasado diferentes estudios.

Los científicos han analizado en esta ocasión los genes de 653 personas aficionadas a beber grandes dosis de alcohol: 402 hombres que consumen más de una botella de vino al día y 251 mujeres que ingieren más de una litrona de cerveza al día. La botella de vino equivale a 70 gramos de alcohol, el umbral establecido para considerar a un hombre gran bebedor. La litrona, 42 gramos, es el límite para las mujeres. Otras 880 personas abstemias o prácticamente abstemias fueron analizadas.



Los genes evitan multas en las pruebas de alcoholemia

En su tesis doctoral, David Celorrio recuerda que dos personas del mismo peso y edad, pero con cambios genéticos en su proteína alcohol deshidrogenasa, pueden beber lo mismo y uno dar positivo en una prueba de alcoholemia y otro no. Sin embargo, es posible que los efectos de la borrachera sean iguales, con duración diferente. “Podríamos preguntarnos por qué uno llega a ser multado y otro no, ya que debería ser la conducta de riesgo adquirida por el individuo la que debería ser reprobada y no el hecho objetivo de tener cierta cantidad o no en sangre o aire de alcohol”, señala Celorrio.

El nuevo estudio aviva una polémica que lleva tiempo gestándose en los laboratorios de genética. Ya en 2007, Francesc Francès, de la Universidad de Valencia, reflexionaba sobre si la predisposición genética de algunos individuos al alcoholismo debería forzar un replanteamiento de la voluntariedad en la ingestión de bebidas alcohólicas.

Si la Policía detiene a un borracho con tendencia genética a la adicción cometiendo un delito, quizá habría que tener en cuenta que sufrir ese ADN no es culpa suya. Francès hablaba de ”la posibilidad futura de valorar el perfil de genes asociados al consumo de alcohol en personas imputadas en determinados actos en estado de ebriedad, pudiendo matizar potencialmente la voluntariedad e imputabilidad de dicho acto ilícito”. La genética puede obligar a reescribir el Código Penal en el futuro.




REFERENCIA

DOI: 10.1111/j.1360-0443.2012.03970.x


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