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El sofá mata tanto como el tabaco

Una serie de artículos publicados en ‘The Lancet’ explica que media hora de ejercicio cinco días a la semana incrementa tanto la esperanza de vida como dejar de fumar

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El 10% de las enfermedades no infecciosas se deben a la inactividad física. Ampliar

El 10% de las enfermedades no infecciosas se deben a la inactividad física. / Marco Arment

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Hace medio siglo, las evidencias científicas empujaron a las autoridades sanitarias a una batalla contra el tabaco que lo ha acabado sacando de los espacios públicos y ha reducido significativamente las muertes por cáncer. Ahora, una serie de artículos publicados por The Lancet y elaborados para la revista por 33 investigadores de 16 países quiere poner el foco sobre otra lacra para la salud: la falta de ejercicio.

Según las conclusiones de estos estudios, hasta el 10% de las enfermedades no infecciosas del mundo (enfermedades coronarias, cáncer de colon y mama y diabetes tipo 2) se deben a la inactividad física, que en total causa en torno al 9% de las muertes prematuras que se producen en el mundo al año, más de 5,3 millones de los 57 millones de fallecimientos que se produjeron en 2008. Como referencia, el tabaco mata a cinco millones de personas anualmente.

En España, por ejemplo, un 13,8% de los casos de cáncer de mama y un 13,4% de la mortalidad total se pueden relacionar con la falta de ejercicio. En otro país como Argentina, aún más afectado por el sedentarismo, causa el 18,2% de las muertes por enfermedades no infecciosas y un 20,2% de los casos de cáncer de colon.

5,3 millones


Muertes por falta de actividad física

Son un 9% de las muertes prematuras que se producen cada año, según los cálculos de los expertos.

Las cifras que se ofrecen en The Lancet son abundantes y descomunales. Siguiendo su argumentación, los autores de los artículos calculan que, aunque no se eliminase del todo el sedentarismo, solo con disminuirlo un 10% o un 25% se lograrían evitar 533.000 o 1,3 millones de muertes al año. Llevado a la esperanza de vida de la población global, esto supondría un incremento de la esperanza de vida de 0,68 años. En España, el incremento llegaría a 0,78 años, y en un país como Argentina el aumento llegaría a 1,39 años.

La actividad que proporcionaría todos estos beneficios para la salud pública consiste en 150 minutos semanales de ejercicio físico moderado que se pueden cumplir con una caminata de media hora a buen ritmo cinco días a la semana. Esta recomendación se elevaría a una hora diaria de ejercicio para los adolescentes. Tomando esta referencia, 1.500 millones de personas (un tercio de los adultos y cuatro de cada cinco adolescentes y en ambos casos más mujeres que hombres) no cumplen los mínimos y se exponen a un incremento del riesgo de entre el 20 y el 30 por ciento de sufrir enfermedades del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Una pandemia global

Dado el alcance de los datos recopilados, los autores reclaman que el sedentarismo se considere una pandemia global. “El papel de la inactividad física continúa siendo infravalorado pese a que existen evidencias sólidas de sus efectos protectores desde hace más de 60 años y la evidente carga económica que supone el sedentarismo en el mundo”, explica Harold Kohl, investigador de la Universidad de Texas y autor principal de uno de los artículos. Además, añade Kohl, la respuesta a este problema ha sido históricamente “incompleta, no ha estado bien enfocada, ha sido mal financiada y no ha tenido al personal dedicado necesario, sobre todo si se compara con los recursos dedicados a controlar los riesgos de otras enfermedades no infecciosas”.

«El papel de la inactividad física continúa siendo infravalorado pese a que existen evidencias sólidas de sus efectos protectores»


Harold Kohl
Investigador de la Universidad de Texas

Luchar contra esta pandemia requerirá, según los autores del estudio, la coordinación de muchos sectores diferentes. No solo será necesario comprender, por ejemplo, por qué a algunas personas les cuesta más hacer ejercicio que a otras (se ha llegado a detectar un factor genético), sino que será necesario coordinar y concienciar a un gran número de socios, desde los responsables de la planificación urbanística de las ciudades hasta los de los medios de transporte, pasando por los medios de comunicación. Hace medio siglo comenzó una guerra contra el tabaco. Ahora es posible que comience la primera batalla contra la pereza.



El urbanismo puede evitar el cáncer

Los autores del macroestudio que acaba de publicar The Lancet recomiendan crear entornos urbanos que favorezcan que la gente decida moverse a pie o en bicicleta, incrementando, por ejemplo, los carriles bici. Además, piden que se facilite el acceso a todo tipo de actividades deportivas o de recreo que impliquen algún tipo de actividad física. Por otro lado, recomiendan que los ayuntamientos diseñen estrategias para crear barrios y comunidades en los que haya espacio suficiente para espacios verdes y el trasporte público sea una opción atractiva. En este sentido, el estudio pone como ejemplo estudios en países como EEUU, Bélgica, Inglaterra o Alemania que indican que estrategias en las que se aplicaron mejoras del alumbrado o de algunos aspectos estéticos de las calles incrementaron los niveles de actividad en un 50%.

Como ejemplo de éxito en lo que se refiere a actividades municipales de éxito, los autores cuentan la historia de la ciclovía, introducida en 1975 en Bogotá. La práctica consiste en el cierre de carriles en las principales avenidas de la ciudad durante los fines de semana para proporcionar a la gente espacios recreativos y deportivos que son usados principalmente para andar en bicicleta. Esta iniciativa, que ahora ya se aplica en más de un centenar de ciudades de Latinoamérica, atrae a cientos de miles de personas cada semana solo en Bogotá (en su mayoría personas con bajos ingresos) y les permite realizar alrededor de un 14% de la actividad física recomendada para una semana.




REFERENCIA

doi:10.1016/S0140-6736(12)61031-9


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