Materia, la web de noticias de ciencia

Lee, piensa, comparte

Los ‘papeles de Afganistán’ de Wikileaks sirven para predecir el destino de la guerra

Investigadores británicos estudian los 77.000 documentos desclasificados para elaborar un ‘mapa’ de la escalada del conflicto armado

Más noticias de: estadística, guerra


LEER
IMPRIMIR

Los militares de Estados Unidos deberían agradecer a Wikileaks que publicara 77.000 documentos secretos de sus operaciones en Afganistán. Como debería agradecer a un equipo de investigadores que, con esa información, ha podido predecir el curso de la guerra. Sabiendo dónde y cuándo se habían producido varios eventos (desde una bomba en el camino a un francotirador) de los últimos años, la estadística permite saber la probablidad de que vuelva a ocurrir hasta con un año de antelación.

Un soldado afgano, en una imagen de 2002Ampliar

Un soldado afgano, en una imagen de 2002 /

El 25 de julio de 2010 los periódicos The New York Times y The Guardian, más la revista alemana Der Spiegel, publicaron más de 90.000 documentos sobre la guerra de Afganistán que les había hecho llegar Wikileaks. Son los conocidos como papeles de Afganistán o Diario de Guerra Afgano y supusieron la presentación estelar de esta organización dedicada a obtener información comprometida de los poderosos y publicarla.  Los periódicos destacaron asuntos como las conexiones entre la inteligencia pakistaní y los talibanes o el elevado número de víctimas civiles por disparos de las tropas occidentales. Pero la gran mayoría, unos 77.000 documentos, eran simples fichas de eventos, con su hora y fecha, coordenadas del suceso y tipo: desde un encontronazo con la resistencia talibán hasta un registro en un barrio conflictivo recopilados por los militares desde 2004 a 2009. Demasiados datos para hacer un titular.

Tipos de ataques

Cuatro investigadores de varias universidades británicas cogieron todos esos registros y adaptaron un método estadístico ya aplicado en epidemiología, biología y agronomía para volcar todos esos eventos en una plantilla espacio temporal. Con ello dibujaron un completo panorama de la guerra de Afganistán desde 2004. Se pueden apreciar las zonas y temporadas más peligrosas, la tipología de los ataques y, como tendencia general, el progresivo incremento de la ofensiva talibán en esos años. Pero ese mismo marco permitió a los científicos predecir lo que pasaría en 2010 con un alto grado de probabilidad.

“Basicamente, hemos intentado modelar la intensidad del conflicto, es decir, la probabilidad de que un evento vaya a suceder en un determinado lugar e intervalo de tiempo”, dice Guido Sanguinetti, de la Universidad de Edimburgo y coautor del trabajo que aparece hoy en la revista PNAS. “Modelamos esta intensidad de una forma similar a como podrías modelar un proceso físico, como la difusión de las partículas de un aerosol en el aire o la difusión de un virus. Los datos, a través de un proceso conocido como inferencia bayesiana, nos permiten parametrizar este modelo”, añade.

El estudio predijo que la actividad armada en Baghlan crecería en un 128%. Lo hizo un 120%

Con ese modelo estadístico, los investigadores pudieron detectar que la provincia de Helmand (en el sur del país) y en particular la ciudad de Sangin fueron las zonas más calientes al final de período, en 2009. Le siguieron la capital, Kabul y las provincias de Nangarhar y Paktia, en el este, cerca ya de la frontera con Paquistán. Con este mismo modelo han comprobado que en los últimos años del conflicto se ha incrementado la actividad talibán en un anillo que parte de Kabul, baja al sur hasta Kandahar para subir otra vez pero hacia el noroeste, hasta llegar a Herat, donde están parte de las tropas españolas, para volver finalmente a Kabul por la carretera de Balj, provincia norteña y feudo tayico. Esta elipse se corresponde con el trazado en forma de anillo de la principal rede de carreteras de Afganistán. Son estas vías las que están dando forma a la guerra.

Cinco años después

Una vez parametrizado este modelo, lo entrenaron con todos los datos georreferenciados y con su marca de tiempo de 2004 a a 2009 para evaluar su eficacia para predecir lo que iba a pasar en 2010. “Lo que encontramos fue que las estadísticas de 2010 podían ser predichas con un razonable grado de acierto basados en el período 2004-2009″, explica Sanguinetti.

En concreto, y como la investigación se hizo ya en 2011, teniendo los datos reales para contrastar sus predicciones, previeron una escalada en el conflicto, como así fue. En la provincia de Baghlan, por ejemplo, su modelo predijo que la actividad de los grupos armados crecería en un 128%, pasando de 100 eventos en 2009 a 228 en 2010. Los realmente registrados fueron 222, un 120%. Mientras, en Badajstán, ellos estimaron un descenso de la actividad rebelde de un 23%. Sólo se desviaron por poco, el descenso real fue del 19%. Eso sí, cuanto menor cantidad de sucesos previos, mayor grado de incertidumbre. No en vano, una buena inferencia estadística siempre dependerá de la muestra.

Preguntado por si este modelo se podría aplicar a otros conflictos, Sanguinetti tiene sus dudas. Este método se puede usar en diferentes escenarios y para distintos tipos de datos, pero hay una gran cantidad de trabajo previo para intentar comprender el modelado apropiado para cada escenario. Y añade: “No hemos creado una varita mágica, nuestro propósito era mostrar que el modelo estadístico avanzado realmente puede conducir a la conocimientos relevantes cuando se aplica correctamente”.


REFERENCIA

DOI: 10.1073/pnas.1203177109


Archivado en: estadística, guerra




COMENTARIOS