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El agua de la Tierra no es de importación

Un nuevo estudio apunta a que el origen del agua y de los componentes orgánicos que dieron origen a la vida procede del interior del Sistema Solar

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Hace 3.900 millones de años, la Tierra fue bombardeada y poco tiempo después en términos geológicos, unos 400 millones de años más tarde, apareció la vida en nuestro planeta. Según las hipótesis más aceptadas, una lluvia de cometas y a un tipo de meteoritos conocidos como condritas carbonáceas descargaron sobre la Tierra una carga de agua, nitrógeno, carbono y muchos materiales orgánicos que acabaron de formar un mundo habitable.

El agua viajó en meteoritos por el Sistema SolarAmpliar

El agua viajó en meteoritos por el Sistema Solar. / Gabriel Pérez (IAC)

Ahora, un grupo de investigadores de EEUU, Canadá y Reino Unido, dirigidos por el investigador de la Institución Carnegie, Conel Alexander, ha añadido una nueva pieza al puzle sobre el origen de la vida. En un estudio que se publica la revista Science, sugieren que fueron meteoritos y asteroides y no cometas los que fertilizaron la Tierra. Y además, acerca el origen del agua al cinturón de asteroides y no más allá de la órbita de Júpiter, como se plantea hasta ahora.

Como explica el investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC) Josep María Trigo, “la hipótesis más probable es que la materia orgánica y en particular el agua de la Tierra proceda de la caída de esos objetos”. Los científicos creen que estos cuerpos se formaron en zonas exteriores del Sistema Solar, pero en un momento dado se vieron arrastrados hacia el interior del sistema con una migración de acercamiento al Sol de Júpiter y Saturno, que también habían crecido más allá de sus órbitas actuales.

“En este periodo final de la acreción [proceso de formación de los planetas], durante esa etapa de bombardeo tardío, se enriqueció la atmósfera de la Tierra con agua y compuestos orgánicos”, indica Trigo. Este origen “exterior” de muchos de los elementos de nuestra atmósfera se sustentan, por ejemplo, en las similitudes entre Titán y la Tierra. Un estudio de Trigo y F. Javier Martín Torres, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) mostró parecidos en sus atmósferas que apuntarían a cometas y asteroides que participaron en la migración.

No fueron cometas

El estudio publicado hoy apunta a una hipótesis diferente. Alexander y sus colaboradores explican cómo analizaron 85 muestras de condritas carbonáceas y dedujeron que no se formaron en la misma región del Sistema Solar que los cometas, como se suponía hasta ahora. Para obtener esa información tomaron como referencia la cantidad de deuterio (una forma de hidrógeno pesado) en el agua de condritas y cometas. Se sabe que a más deuterio, mayor es la distancia del Sol a la que se han formado los objetos, y los meteoritos tenían un contenido muy inferior de deuterio que los cometas.

“Nuestros resultados parecen estar en desacuerdo con los modelos que predicen que las condritas carbonáceas (no todas las condritas) y sus padres los asteroides tipo C se formaron más allá de Júpiter”, explica Alexander. “Las composiciones isotópicas de hidrógeno de las condritas son inferiores a las de los cometas conocidos y Encélado, una de las lunas de Saturno”, añade. “Es posible que estos asteroides se formasen en algún lugar entre Júpiter y Saturno, pero los modelos actuales predicen que se han formado en una región mucho más amplia del Sistema Solar exterior”, concluye.

Pese a reconocer la importancia del estudio, otros investigadores creen que no se deben cambiar tan rápido los modelos vigentes. “Aún no se ha completado el puzle que nos permite establecer definitiva e inequívocamente el origen del agua de la Tierra”, afirma Jesús Martínez Frías, investigador del Centro de Astrobiología (INTA/CSIC). El científico además cree que harán falta muestras tomadas por satélites que viajen a los objetos que se quieren estudiar. “Mientras no dispongamos de análisis isotópicos in situ realizados tanto en asteroides como en otros planetas e incluso en lunas ricas en agua, no podremos establecer con precisión los valores isotópicos reales, ni elaborar modelos sobre cuáles fueron sus modelos originales de partida”, concluye.


Nuevas misiones para estudiar cometas y asteroides

La NASA tiene previsto elegir próximamente entre tres misiones de exploración espacial de bajo coste. Además de 

Junto a estas misiones, la NASA elegirá entre tres proyectos de demostración tecnológica pensados para analizar en profundidad cometas y asteroides que viajan por el espacio profundo y NEOs (objetos que orbitan en la proximidad de la Tierra). Concretamente, NEOCam sería un telescopio espacial que buscaría pequeños cuerpos que se cruzan con la órbita de nuestro planeta y podrían ser peligrosos, y PriME estudiaría la composición de los cometas, explorando su rol transportando agua y otros componentes hasta la Tierra.



REFERENCIA

DOI: 10.1126/science.1223474


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