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Rusia analiza las aguas más antiguas de la Tierra

Las muestras del lago Vostok, de millones de años de antigüedad, ya están en San Petersburgo para estudiar su contenido. El jefe de la expedición rusa defiende su hallazgo frente a las críticas

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“¿Has bebido de esa agua?”, preguntó el entonces primer ministro ruso, Vladimir Putin, al responsable de la cartera de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Yuri Trutnev. “¿No hubiera sido interesante? Los dinosaurios la bebieron y el señor Trutnev, un miembro del gobierno ruso, también”, apostilló con guasa Putin. La anécdota ocurrió en Moscú el pasado 10 de febrero, sólo dos días después de que Rusia anunciara que había alcanzado la última gran meta de la investigación antártica: perforar los casi cuatro kilómetros de hielo que aíslan el lago Vostok del resto del planeta.

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El entonces primer ministro ruso, el pasado febrero, con un matraz de agua del lago Vostok. / Gobierno de Rusia

Base Vostok en la Antártida

Todas las muestras recogidas acaban de llegar a San Petersburgo en barco y ya están siendo analizadas en los laboratorios rusos para desentrañar el contenido del agua, encapsulada durante millones de años. Sus peculiares condiciones darán a la ciencia claves decisivas para entender no sólo la historia de la Tierra, sino incluso la existencia de vida en otros planetas helados.

El equipo liderado por Valery Lukin logró extraer agua y hielo del lago que permanecía encerrado en sí mismo, ajeno a la evolución en la Tierra, antes de que sus competidores británicos y estadounidenses alcanzaran sus metas. El éxito del equipo ruso (siete ingenieros y dos glaciólogos) al alcanzar el Vostok ha sido puesto en duda por parte de una dividida comunidad científica. Principalmente por sus rivales, que hasta el próximo verano antártico no podrán alcanzar sus objetivos.

Sin embargo, es cierto que la opacidad de sus trabajos, así como algunas contradicciones en el relato de su conquista, invitan a poner la lupa en los resultados que se publiquen más adelante a partir de los análisis de las instituciones rusas. Las dudas sobre el matraz de agua amarillenta que recibió el actual presidente ruso (provocadas por el propio Lukin) funcionan como metáfora de las reservas que despierta la misión.

40 litros helados

Según explica a MATERIA Lukin (del Instituto de Investigación Ártica y Antártica de San Petersburgo), los 40 litros de hielo y agua tomados en la penetración hasta el Vostok llegaron en barco a San Petersburgo el 30 de mayo y a partir de ese momento comenzaron a prepararse para su estudio. “El transporte de agua por aire no es factible debido a las restricciones de seguridad”, explica, aunque se trata de una cortapisa que no impide que se le trasladara de forma urgente un pequeño frasco a Putin, quien se encontraba en precampaña para ser elegido presidente de nuevo.

“No hemos recibido presiones del Kremlin, de ninguna manera”, asegura Lukin

Según cuenta Lukin, “Putin sí recibió agua del lago Vostok”, aunque paradójicamente admite que la muestra fue tomada antes de romper el último bloque de hielo que protegía la laguna. El científico ruso explica que la tecnología de perforación no pretendía que se tomaran muestras a 3.766 metros de profundidad (a tres del objetivo), pero que su equipo “inexplicablemente” dio con unas pequeñas acumulaciones de agua que “sólo pudieron formarse en el hielo al ascender desde el lago”. Lukin cree que el juego de presiones entre su sistema de perforación y el agua provocó que esta ascendiera.

Tras ser elegido para seis años de mandato, el gobernante recibió a los miembros de la expedición antártica rusa, que llevaba trabajando dos décadas para alcanzar el Vostok. Y Putin volvió a preguntar: “¿Es agua fresca? ¿La habéis probado?”. Y es entonces cuando surge el peliagudo asunto del queroseno, un producto utilizado por los rusos en su sistema de perforación del hielo y que ha recibido el reproche de sus competidores, que aseguran que compromete la asepsia del lago. “Tienen derecho a criticarnos, pero en este caso carece de fundamento”, responde Lukin.

“¿Es agua fresca? ¿La habéis probado?”, insistió Putin a los científicos rusos

Y contraataca, poniendo en duda el método que usarán británicos y estadounidenses, respectivamente, en los lagos EllsworthWhillans: una manguera de agua hirviendo que derretirá el hielo. “Considero que la técnica de perforación con agua caliente es peligrosa para el entorno subglaciar. El agua a 90º centígrados puede hervir a todos los microorganismos y los biólogos los tendrán que estudiar en una sopa”, critica el científico ruso.

Lukin niega haber sufrido presiones por parte del Kremlin para alcanzar su objetivo antes que sus rivales, a pesar de que comparara (en una entrevista para Interfax) su éxito con la carrera espacial a la Luna: “De ninguna manera. No hubo carrera. No teníamos prisa; realizamos trabajo de acuerdo con el plan elaborado con suficiente antelación”. En un gesto de buena voluntad inédito hasta ahora, Lukin abre la puerta a una colaboración con los demás grupos para compartir sus resultados “en unas condiciones de cooperación equitativas”. Sabe que, hasta pasado el verano antártico de 2012-2013, sus rivales no tendrán nada que compartir.

En su entrevista, el equipo de AARI recibió un importante respaldo de Putin, que se comprometió durante su encuentro a financiar un avión propio que sea capaz de manejarse en las difíciles condiciones de la Antártida: “Por favor, envíe un informe. Vamos a resolver este problema. Ocho mil millones en cinco años, ¿verdad? Muy bien. Creo que todo este plan es bastante factible”.

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