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Las patentes de las universidades estadounidenses son obra de inmigrantes

Un informe que busca suavizar las leyes de inmigración muestra que tres cuartas partes de lo patentado por los 10 mejores centros universitarios en 2011 fue obra de extranjeros

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De la misma forma que la era dorada de la industria del cine de Hollywood fue en buena parte obra del exilio cinematográfico centroeuropeo, la ciencia y tecnologías que hacen a Estados Unidos la primera potencia del mundo son obra de los inmigrantes. Hasta un 76% de las patentes concedidas a las 10 principales universidades estadounidenses en 2011 tenían entre sus autores al menos a un no nacido en ese país. Un grupo de destacados políticos, empresarios y rectores quiere que la Administración de Barack Obama suavice sus leyes migratorias si no quiere que Estados Unidos pierda la carrera de la innovación.

Patentes e inmigrantes en EEUUAmpliar

La Universidad de California encabeza la lista de las 10 primeras universidades por número de patentes. El 76% de ellas son obra de inmigrantes. / Partnership for a New American Economy

La Asociación para una Nueva Economía Americana (PNAE), que reúne a 450 alcaldes, tanto republicanos como demócratas e independientes, y presidentes de grandes empresas de Estados Unidos, acaba de publicar un informe que revela la importancia de los inmigrantes para la economía estadounidense. Esta organización, que busca reformar la rígida legislación estadounidense en materia de inmigración, ha analizado las 1.466 patentes que la Oficina Estadounidense de Patentes y Marcas (USPTO) concedió a las 10 universidades que más patentaron el año pasado. Entre ellas están todos los grandes centros tecnológicos y científicos del país, desde el MIT hasta la Universidad de California (que ocupa el primer puesto) pasando por la Universidad de Stanford.

Su conclusión es demoledora para los que desprecian a la inmigración: tres cuartas partes de las patentes concedidas a estas universidades el año pasado eran obra de al menos un inmigrante. En algunos casos, como en los de Georgia Tech y la Universidad de Illinois, más del 90% de lo patentado era obra de no nacidos en Estados Unidos. Según el estudio Patente en trámite: cómo los inmigrantes están reinventando la economía estadounidense, el 99% de todas estas patentes pertenecían a los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la medicina (lo que los estadounidense abrevian como STEM). Son precisamente estos sectores los que más han hecho por Estados Unidos y su industria en los últimos años.

“Esta es la prueba indiscutible de la enorme contribución de los inmigrantes al desarrollo de las nuevas tecnologías e ideas necesarias para renovar la economía de Estados Unidos y crear trabajo para los estadounidenses”, dijo en un comunicado el alcalde de Nueva York y copresidente de la PNAE, Michael Bloomberg. ”Las universidades estadounidenses están haciendo su parte para atraer y educar a las mentes más brillantes del mundo, pero nuestras fallidas leyes inmigratorias siguen echándolos en brazos de nuestros competidores. No podemos seguir echando a estos innovadores si queremos seguir siendo la economía líder en el mundo”, añadió.

Patentes e inmigrantes en EEUUAmpliar

La Universidad de California encabeza la lista de las 10 primeras universidades por número de patentes. El 76% de ellas son obra de inmigrantes. / Partnership for a New American Economy

Con este informe, la PNAE busca presionar al Ejecutivo y el Legislativo estadounidenses para cambiar unas leyes que hoy sólo conceden un visado temporal de entre 12 y 29 meses a los licenciados y graduados para seguir en el país trabajando en el área de sus estudios. Su objetivo es que todos los que obtengan un título universitario en uno de los campos STEM logren de forma automática el permiso permanente de residencia, la conocida tarjeta verde.

No en vano, el estudio revela que el 54% de las patentes otorgadas eran obra de los que tienen una situación más temporal y complicada en el país: estudiantes, investigadores postdoctorales y miembros no docentes de los equipos de investigación de las distintas universidades. Sólo los profesores logran la ansiada tarjeta verde.

«Esta es la prueba indiscutible de la enorme contribución de los inmigrantes al desarrollo de las nuevas tecnologías»


Michael Bloomberg
Alcalde de Nueva York

Estos datos destacan aún más si se tiene en cuenta que la presencia de estudiantes extranjeros en las universidades estadounidenses no es ni mucho menos mayoritaria. Entre los autores inmigrantes de las patentes hay originarios de 88 países, pero ninguno de ellos supone más del 1% del total de la población de los campus. Ni siquiera China, que copa el 25% de las patentes de inmigrantes, o India, con una de cada siete, llegan a ese uno por ciento.

Dinero para las universidades

Además, los inmigrantes les están haciendo ganar mucho dinero a las universidades estadounidenses. Con datos de 2010, las 10 universidades recogidas en el informe obtuvieron ese año cerca de 500 millones de dólares en concepto de licencias y royalties por uso de sus patentes. No hay datos globales de cuánto de ese dinero se ha obtenido gracias a los extranjeros, pero si la mayoría de las patentes son obra suya, es lógico pensar que los ingresos se deben a su trabajo.

Una de las posibles razones de la productividad de los inmigrantes es el ecosistema creado en las universidades estadounidenses que favorece la inventiva. Lo explica el  ingeniero biomolecular japonés Shota Atsumi que, harto de la jerárquica cultura académica de Japón, se fue a Estados Unidos a terminar sus estudios. “Para un joven científico es muy difícil tener una verdadera autonomía allí. No es un buen lugar para tomar riesgos”, explica. Atsumi y su mentor acabaron desarrollando un sistema para obtener un sustituto del petróleo a partir de la bacteria E. coli. A finales de año, su patente será puesta en práctica con la primera planta en el mundo de su creación, el isobutanol.

Otra de las razones la da el responsable de la Oficina de Innovación del Instituto Tecnológico de California (que forma parte del informe), Fred Farina: “Cuando nuestros estudiantes vienen de otros países, a menudo llevan dentro el Sueño Americano y esa es una poderosa motivación”.

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